lunes, 18 de enero de 2016

Leyendas en Catalunya (Moreu Cisteller)

Moreu Cisteller, nacio en El Prat, principios del siglo XVI - falleció en Barcelona, julio de 1543) fue un bandolero catalán que en realidad se llamaba Bartolomé Domingo.
Fue el jefe de la cuadrilla que luchó a favor de los Subidas en la guerra que estos mantuvieron contra los Sentmenat. su área de actuación fue principalmente el Camp de Tarragona y Vilafranca del Penedès. Precisamente en esta localidad fue capturado conjuntamente con dieciséis de sus hombres. Fue trasladado a Barcelona donde fue ejecutado. Rivalizó con el otro bandolero coetáneo Antonio Roca.

Asesinos en Serie ("Las Poquianchis" [IV])

A lo largo del proceso judicial, la Prensa y la agitada opinión pública, en un escenario donde se esgrimían acusaciones de violación, extorsión, soborno, tortura, violación y asesinato, dieron lugar a mitos que aún se mantienen en torno a las Poquianchis, tales como los supuestos ritos satánicos que hacían y las relaciones zoofílicas impuestas como castigos, que ya se mencionaron antes pero en realidad nunca se probaron. En todo caso, finalmente el veredicto, muy injusto para María Luisa, fue de 40 años de prisión para las tres hermanas…
Con el paso del tiempo, la fama de las hermanas habría de aumentar exponencialmente, debido a sucesos como: la publicación, en 1976, de una película basada en el caso, dirigida por el cineasta Felipe Cazals; la aparición, en 1977, de la serie de libros "Las muertas", del escritor Jorge Ibargüengoitia; o, ya en 1992, la publicación de "Las Poquianchis ¡Por Dios que así fue!", una obra de periodismo investigativo hecha por Elisa Robledo y el abogado Samuel Cruz, posibilitada en gran parte por las extensas conversaciones que Elisa Robledo tuvo con María de Jesús González Valenzuela.
De todo lo mencionado en el párrafo anterior, fue de particular importancia el libro de "Las Poquianchis ¡Por Dios que así fue!"; ya que, gracias a éste, se expusieron irregularidades del proceso judicial, gracias a lo cual salieron libres muchos implicados que, o no merecían condena alguna, o no merecían condenas tan largas como las obtenidas. Uno de esos casos, salpicado por el irónico humor negro que a veces tiñe la realidad, fue el del "Capitán Águila Negra", quien tenía 76 años cuando, tras recibir la noticia de que sería liberado, se emocionó tanto que falleció de un paro cardíaco…
Finalmente y en lo que respecta a las muertes de Las Poquianchis, estas fueron así: Delfina murió el 17 de octubre de 1978, cuando unos albañiles arreglaban goteras en el techo de su celda y entonces, por una distracción suscitada a causa de los gritos que ésta emitía a modo de quejas, un recipiente lleno de cemento cayó en su cabeza, destrozándosela al instante;  María de Jesús, que se cobijó en la religiosidad tras su encierro, se pasó vendiendo comida en el penal hasta que obtuvo la libertad y se casó con un tal Antonio Hernández de 64 años, con quien vivió hasta morir de vieja a mediados de 1990; y, por último, María Luisa simplemente apareció muerta en su celda un 19 de noviembre de 1984, con el cuerpo siendo mordisqueado por las ratas.

fuente: http://www.asesinos-en-serie.com

Asesinos en Serie ("Las Poquianchis" [III])

Por otro lado, apenas pasado un día del asesinato y sin que Delfina alcanzara a esconderse como le había sugerido María de Jesús, agentes de la ley clausuraron el Guadalajara de Noche creyendo que Ramón Torres había muerto allí. Según se cuenta, la clausura fue efectuada de tal manera que más de 20 mujeres quedaron atrapadas sin agua y sin luz, aunque María de Jesús planificó un escape con vistas a un posterior alojamiento en una casa que su hermana Delfina conservaba en San Francisco del Rincón.
Ya en San Francisco del Rincón, las esclavas de "Las Poquianchis", forzadas en gran parte a obedecer por el temor a los secuaces masculinos de sus amas, permanecieron seis meses en deplorables condiciones, comiendo apenas como para sobrevivir.
Entre los terribles episodios suscitados en San Francisco, se cuenta que, al cuarto día, una de las trabajadoras sexuales, llamada Adela Mancillas, contó a María de Jesús que su hermana mantenía relaciones sexuales con un perro salchicha… Y el susodicho contacto terminó enfermando a la mujer y haciéndole tener diarrea, llegando a estar moribunda solo para ser asesinada a palazos por su propia hermana, Adela Mancillas…
Volviendo al punto de la escaza alimentación de las prostitutas, esto ocasionó que muchas se volvieran cadavéricas y poco atractivas para los clientes, por lo que fueron ejecutadas, en tanto que otras murieron naturalmente tras contraer enfermedades a causa de la debilidad inmunológica ocasionada por la desnutrición…
En este nefasto escenario de torturas y humillaciones, la figura más temida por las muchachas era Hermenegildo Zúñiga Maldonado alias "Capitán Águila Negra", quien había sido capitán del Ejército, cliente asiduo del negocio, y era en aquellos días el amante de Delfina y el gran verdugo y torturador. Él llevaba a las muchachas inútiles o rebeldes al rancho San Ángel, donde las dejaba morir de hambre y después incineraba sus cadáveres tras rociarles gasolina
El 6 de enero de 1964, "las Poquianchis" se sentían cercadas por la persecución policial y llevaron a sus esclavas al rancho San Ángel, donde apenas habían tres cuartos. Si alguna intentaba escapar, la muerte le sobrevendría de inmediato: esa fue la amenaza, pero el 12 de enero de ese mismo año, Catalina Ortega escapó, llegó hasta la procuraduría de León, y denuncio el cúmulo de atrocidades que cometían las hermanas González Valenzuela.
Tras recibir la denuncia, se envió un contingente encabezado por el comandante Miguel Ángel Mota, antiguo cliente del Guadalajara de Noche. Al llegar, detuvieron a Delfina y María de Jesús y las enviaron a la procuraduría, donde fueron interrogadas, mientras los agentes inspeccionaban la granja y encontraban los cadáveres de noventa mujeres, junto a muchos fetos calcinados…
 Posteriormente y tras sufrir el escarnio popular y ser víctimas de un intento fallido de linchamiento, las hermanas fueron trasladadas a la cárcel de Irapuato (en Guanajuato), donde estuvieron mientras se efectúo un proceso judicial inundado por las acusaciones de las esclavas sexuales que tuvieron trabajando como prostitutas. En cuanto a María Luisa, la menor de las hermanas, creyó que estaba a salvo porque un juez la había declarado inocente de los cargos que se imputaban a sus dos hermanas; aunque, cuando ésta acudió a Irapuato a brindar su apoyo moral en el juicio, se la acusó de ritos satánicos y brujería con cadáveres y finalmente también se la terminó condenando.


Asesinos en Serie ("Las Poquianchis" [II])

En el año 1935, la familia vivía en un estado de pobreza lamentable, las hermanas habían conseguido empleo en una fábrica textil, pero los miserables salarios que se pagaban apenas le servían para subsistir.
En 1938, Carmen conoce a un hombre llamado Jesús Vargas alías "El Gato", este hombre era un vividor y criminal de poca monta; con él Carmen entabla una relación, ese mismo año se va a vivir con él. Juntos abren una pequeña cantina en "El Salto". Jesús Vargas dilapidó todas las ganancias del establecimiento hasta llevarlo a la ruina, después de esto Carmen abandonó a Jesús Vargas y regresó a vivir con su familia.
Para ese momento los padres de las hermanas González habían muerto dejándoles una modesta herencia, con este capital Delfina González abrió su primer burdel ubicado en El Salto (Jalisco). La prostitución era ilegal en Jalisco, pero la vigilancia para combatir esa práctica era pobre. El prostíbulo estuvo activo por mucho tiempo, hasta que una riña suscitada en el lugar llamó la atención de las autoridades, que cerraron el establecimiento.
En 1954, Delfina muda el establecimiento a Lagos de Moreno (Jalisco), durante las festividades de la feria anual celebrada en el pueblo. Para establecer el negocio las mujeres contaron con el apoyo de varias autoridades corruptas. El propio alcalde concedió los permisos para que el negocio operara como bar a cambio de favores sexuales.
Las mujeres eran engañadas o compradas a tratantes, el sistema con el que operaba el burdel era semejante al peonaje empleado durante el "Porfiriato", las mujeres cautivas estaban obligadas a comprarle a las madrotas suministros, como ropa y comida, a precios arbitrarios, acumulando así inmensas deudas. Las mujeres entonces eran forzadas a prostituirse para poder pagarles
Según el relato de las hermanas González Valenzuela, las técnicas que usaban para instalar un prostíbulo consistían primeramente en hacer amistad con las autoridades para estar protegidas. En muchas ocasiones se hicieron amantes y proporcionaron dinero a funcionarios locales para asegurar que su negocio no fuera cerrado.
Ya instaladas en sus cabarets, "Las Poquianchis" contrataban personas que recorrieran la República para buscar adolescentes de entre 12 y 15 años de edad, para que por medio del engaño y la extorsión las condujeran a sus negocios, donde una vez que entraban eran mantenidas en cautiverio para prostituirlas. La Secretaría de Salud emitía tarjetas de control falsas, que "Las Poquianchis" utilizaban para presumir que sus muchachas estaban sanas. Estas tarjetas costaban mucho dinero, pero servían para que los clientes estuvieran tranquilos. Por supuesto, muchas de las prostitutas estaban enfermas.

El año 1963 apareció como el inicio de una oleada de infaustos acontecimientos, ya que en dicha fecha las autoridades de León prohibieron los negocios de sexo y, como para aquel entonces los aliados de Las Poquianchis ya no estaban en posiciones de poder, María de Jesús y Delfina tuvieron que cerrar el negocio abierto por la primera, volviendo a Lagos de Moreno en Jalisco, donde aún quedaba el viejo “Guadalajara de Noche”.
Sin embargo la desgracia también cayó sobre Delfina, pues su hijo y ayudante en el ejercicio de los sobornos y el control (ejercido con golpes, violaciones, vigilancia constante) de los clientes y de las esclavas-prostitutas, Ramón Torres alias“El Tepocate”, cayó muerto un día en que, tras descubrirse su lugar de contrabando de automóviles, la Policía se presentó y éste, hecho el valiente, sacó el fusil para matar, pero los agentes lo abatieron frente a su propia madre, quien después contrató militares corruptos para matar a los policías que mataron a su hijo. No obstante, otra versión dice que Ramón Torres murió en un tiroteo con un sargento policía en una cantina cercana al prostíbulo de su madre, que posteriormente ésta se enteró, y enfurecida fue con un fusil a esparcir plomo (balas) en el lugar, sin matar a nadie y creyendo en vano que el asesino de su hijo aún seguía allí. Sea cual haya sido el caso, la muerte de Ramón Torres hizo que las Poquianchis guardaran luto, y de hecho, su madre lo guardó hasta el día en que fue apresada…

Asesinos en Serie ("Las Poquianchis" [I])

Las "Poquianchis" es el sobrenombre y nombre mediático con el que se conoció a un grupo de asesinas seriales mexicanas activas entre 1945 y 1964, principalmente en la ciudad de San Francisco del Rincón (Guanajuato [México]). El grupo estaba conformado por las 4 hermanas de la familia González Valenzuela; Delfina González Valenzuela (nacida en 1912 en El Salto, Jalisco (México) - fallecida el 17 de octubre de 1968 en Irapuato (Guanajuato [México]) era la líder. Las otras tres mujeres que formaban el grupo criminal eran: María de Jesús González Valenzuela, María del Carmen González Valenzuela y María Luisa "Eva" González Valenzuela, fallecida en noviembre de 1984 en Irapuato (Guanajuato [México]).
Las cuatro mujeres eran dueñas de varios burdeles en Guanajuato y Jalisco, sus víctimas fueron en su mayoría sexoservidoras a su servicio aunque también asesinaron a clientes y bebés de las mujeres esclavizadas. Su número confirmado de víctimas son 91, pero se cree pudieron matar a más de 150 personas convirtiéndolas en las asesinas seriales más prolíficas registradas en la historia de México, aún más que cualquier asesino serial varón mexicano, y unas de las más prolíficas asesinas o asesinos en serie del mundo.
Las hermanas González nacieron bajo el apellido de "Torres Valenzuela", fueron hijas del matrimonio conformado por Isidro Torres y Bernardina Valenzuela, oriundos de El Salto (Jalisco). La familia González era una familia muy disfuncional, su padre, que trabajaba como policía para el gobierno porfirista, tenía el cargo de alguacil, se mantuvo en el puesto aún después de la Revolución mexicana, era un hombre violento, prepotente y autoritario que con frecuencia golpeaba a su esposa e hijos, 6 se cuenta que desde pequeñas obligaba a sus hijas a ver las ejecuciones de los presos. Por su parte su madre era una fanática religiosa.
Los maltratos en la casa González llegaron a tal punto que en cierta ocasión Carmen González, siendo una adolescente, se fugó de casa con su novio Luis Jasso , varios años mayor que ella. Su padre la buscó y tras encontrarla la golpeó y la encarceló de manera arbitraria en la prisión municipal (sin ninguna causa u orden de aprehensión), la mantuvo bajo arraigo por un número indeterminado de tiempo que se extendió por varios meses. Ese mismo día Isidro Torres se convierte en prófugo de la justicia al asesinar a un presunto delincuente, llamado Félix Ornelas, el finado era un hacendado sospechoso de varios delitos, murió durante el intento de arresto al recibir varios tiros por la espalda por parte de Isidro Torres. Este último huyo de la justicia dejando a su hija encarcelada por 14 meses. Carmen salió de prisión gracias a un hombre cincuentón dueño de una tienda de abarrotes con quien Carmen había entablado un relación amorosa; fruto de esta relación nacería un hijo.
La familia Torres Valenzuela, se vio forzada a cambiar su apellido por el de González para evitar posibles represalias y a huir del pueblo. Su padre se separó de su familia para vivir una vida de fugitivo.


sábado, 16 de enero de 2016

Leyendas en Catalunya ("Serrallonga")

Joan Sala i Ferrer, conocido también como "Serrallonga", nacio en Viladrau (Girona) el 23 de abril de 1594 - falleció en Barcelona, el 8 de enero de 1634. Fue un bandolero catalán que actuó principalmente en "Les Guilleries". Es el bandolero catalán que más ha mantenido su fama a través de los siglos. Su vida después de muerto fue fantaseada y en un breve período ya formó parte de los mitos populares y sus aventuras cantadas de pueblo en pueblo. Autores como Antonio Coello Francisco de Rojas O Luis Vélez de Guevara han escribito sobre él. Es de destacar que un siglo y medio después de su muerte, en 1863, Víctor Balaguer  escribió un drama y posteriormente una novela con el mismo título "Don Joan de Serrallonga". Ya en el siglo XX el maestro Enric Morera, estrenó una ópera inspirada en "Serallonga". La cultura popular nos ha hecho llegar un baile popular sobre la vida y la muerte de este bandolero, que aún se representa en algunos lugares de Catalunya
Hijo del "nyero" Joan Sala (miembro de una facción político-civil-militar catalana surgida en el s.XVI, formada por bandoleros y campesinos de clase media, que representaba a la mitad de la clase noble de la época, que defendía los intereses y territorios de los señores feudales y que estaba en continua confrontación con los cadells, que eran otra facción que defendía a una parte de los nobles y a las clases urbanas) y de Joana Ferrer. Nació en la masía La Sala de Viladrau. A los cuatro años, el 18 de enero de 1598, quedó huérfano al morir su madre, y su padre y su hermano Antoni hicieron una boda doble con Margarita y Elisabet, hermanas de la masía Riera de Tona, con lo que fueron suegra y nuera la una de la otra. Trabajó en Can Tarrés en Sant Hilari Sacalm, lo que le dio la oportunidad de conocer a Margarida Tallades i Serrallonga, la heredera de la masía Serrallonga de Querós, a unos 17 km de San Hilario. Joan y Margarida se casaron más adelante en la iglesia de Sant Martí de Querós y tuvieron cinco hijos, Elisabet, Antoni, Mariana, Josep Baltasar e Isidre.
En 1627, perseguido por los soldados de Felipe IV, huyó un año a Francia con la ayuda de muchos catalanes, ya que sus asaltos a los carruajes reales que recaudaban los impuestos despertaban mucha simpatía.
Fue capturado en Can Agustí, en Santa Coloma de Farnés, por soldados del Duque de Cardona, Virrey de Catalunya. En Puig de la Força se encuentran los restos de un antiguo castillo y una cámara enterrada y oscura, donde dicen que Serrallonga escondía a las víctimas de sus secuestros.
Tras ser capturado fue encarcelado en las mazmorras del Castillo de Savassona, donde fue sometido a torturas durante varios meses, y posteriormente fue ejecutado en la horca entre los días 8 y 10 de enero de 1634 en Barcelona, según diversas fuentes.


Asesinos en Serie (Havey Murray Glatman [IÌI])

Estuvo varios meses muy arrepentido, pero… cuando decidió revelar el carrete vio las fotos de Judith y empezó a enamorarse de aquella imagen y a saborear el triunfo, amplió las fotos y las colgó por todo su apartamento.
Empezó a preparar un nuevo asesinato, llegó el año 1958 y decidió inscribirse en un club de solteros, dio un nombre falso y contactó con una joven de 24 años llamada Shirley Ann Bridgeford, quedó con ella el 8 de Marzo de 1958, pero Shirley al conocerle quedó asombrada por el rostro de Harvey y entonces él comenzó su odio hacia ella, la encañonó con su pistola y la condujo al desierto, allí repitió metódicamente todos las acciones que había realizado con Judith: la violó, la fotografió y la estranguló con una cuerda.
Esta vez no hubo arrepentimiento, había encontrado su verdadera vocación, ya buscaba su nueva víctima. Buscó en los contactos del periódico y así conoció a Ruth Mercado, una chica de alterne de la cual se enamoró, soñó con cambiar su vida, con empezar una nueva con la ayuda de Ruth. Pero Ruth como otras le rechazó, sin dinero no tendría sus atenciones. Una vez más visita al desierto, a pesar de que la amaba, la forzó, fotografió y la asesinó como a las demás.
Ya eran tres los asesinatos pero por suerte no hubo ninguno más. Volvió a su primer modus operandi y puso anuncios en el periódico anunciándose como fotógrafo para las nuevas modelos, así fue como conoció a Lorraine Vigil, una joven que estaba muy necesitada de dinero y veía en el posado fotográfico un modo de ganar algo extra. Harvey recurrió de nuevo a su método: la encañonó, luego la llevaría al desierto, donde repetiría el proceso. Pero Lorraine se reveló y empezaron un forcejeo, durante este forcejeo Harvey disparó y la hirió en una pierna pero ella continuó atacándole hasta que la Policía les encontró, una patrulla de carretera que pasaba en ese instante detuvo a Harvey.
Gracias a la valentía de esta joven, consiguió salvar su vida y a saber de cuántas más mujeres que podría haber asesinado si no le hubiesen detenido, pues en menos de un año ya llevaba 3 asesinatos y una tentativa más.
Harvey Murray Glatman lo confesó todo y fue juzgado y sentenciado a muerte, el juicio duró solo tres días y Harvey no quiso apelar. Sabía que era justo el castigo y optó por la muerte.
El 8 de Agosto de 1959 fue ejecutado, no profirió ni un solo lamento ni una sola queja. Sus últimas palabras fueron: "Es mejor así, tarde o temprano esto tenía que terminar así"

fuente: http://www.asesinos-en-serie.com


Asesinos en Serie (Havey Murray Glatman [ÌI])

Pero empezó a pensar que eso solo le otorgaba unos minutos de goce, ahí comenzó su afición por la fotografía. Sacaba fotos a escondidas y con sumo cuidado iba pegando estas fotografías en las paredes de su habitación.
Más tarde se trasladó a Nueva York y un mundo nuevo se abrió para él, habían miles de mujeres a las que fotografiar, de este modo se obsesionó con las fotografías, esas imágenes no le decían que no, no le retiraban la mirada y siempre le sonreían. Se masturbaba fantaseando con las fotografías de desconocidas que captaba por la calle.
Pronto el dinero del que disponía se agotó y tuvo que recurrir al robo para poder subsistir, robos incluso con agresión. Fue pillado por la Policía y condenado a cinco años de prisión en Sing Sing. Durante estos cinco años se mostró impasible, imperturbable.
En 1951 Harvey sale de la cárcel, su odio era inmenso. Se mudó a Los Ángeles donde montó un taller de reparación de televisores. Continuó con su afición a la fotografía, acumulando fotos, él en la cárcel había descubierto las revistas porno y soñaba con ser fotógrafo de esas modelos, que posaran para él, dóciles, complacientes, a pesar de su fealdad ellas siempre le sonreirían.
Así el 31 de Julio de 1957 conoció a la que fue su primera víctima, Judith Ann Dull, esta chica era una modelo en alza, su intención era darse a conocer y ser una importante modelo y sabía que algunos momentos debería “ceder” a algunas peticiones. No queda muy claro cómo pero llegó a Harvey, éste la engañó, la convenció de que trabajaba para una estupenda revista y que sería su imagen, que sería su salto a la fama. En principio la sesión sería en un estudio fotográfico, pero Harvey le dijo que tenía una serie de problemas y la preguntó si tendría problemas en realizar la sesión en su pequeños estudio, en su casa, Judith accedió, no le pareció peligroso, pues era muy amable y considerado con ella. Harvey la dijo que para que las fotos fueran más comerciales deberían ser provocativas y que si ella no mostraba inconvenientes había pensado en realizar una sesión simulando que estaba atada de pies y manos. De este modo consiguió inmovilizarla, levantó ligeramente su jersey y falda y comenzó la sesión, la pidió que mirara con provocación a la cámara, ella obedecía a todas sus peticiones. Pero Harvey quiso llegar a más, forzar a la joven, ella se percató del hecho, intentó resistirse pero estaba atada de pies y manos y Harvey consiguió consumar dos veces la violación.
Judith estaba aterrorizada y él se empezó a dar cuenta de la magnitud de lo que acababa de hacer, con sus antecedentes penales si la chica le denunciaba sería su final, pasaría el resto de su vida en la cárcel. No, no la podía dejar escapar con vida. A punta de pistola (esta vez una pistola real) la condujo hacía su coche y tomaron dirección al ardiente desierto, se adentraron 200 kilómetros, allí en este solitario paraje, la volvió a forzar y le sacó más fotografías, ella entre sollozos le pido clemencia, que la dejase seguir con vida, que ella no le denunciaría. Pero él estaba decidido, la estranguló con una cuerda, tras su asesinato cayó de rodillas junto al cadáver y llorando le pidió perdón. Abandonó el cuerpo en aquel desierto y regresó convencido de que sería detenido, pensaba que la Policía iba a encontrar el cadáver y le iban a detener, pero no fue así.


Asesinos en Serie (Havey Murray Glatman [Ì])

Havey Murray Glatman nació en el Bronx (New York), el 10 de diciembre de 1927, aunque se crio en Colorado. Su infancia fue marcada por su fealdad, era un niño feo, todo el mundo estaba de acuerdo en eso, sus compañeros de clase se burlaban de él constantemente, incluso sus familiares le hacían continuos desprecios. Se sentía distinto, ya incluso desde pequeño le pusieron apodos como "el monito", "el gorilita", "el feo".
Poco a poco fue incubando un síndrome de odio, un odio hacia todos y se fue distanciando, la soledad se volvía una obsesión, la presencia de la gente se volvía molesta pues tenía temor a que se burlaran de él, de que opinaran que era feo. Su conducta se volvió mucho más introvertida y se empezó a aislar.
Tenía unas orejas descomunales y muy separadas del cuerpo, las facciones caídas y ojos ligeramente saltones, una boca muy inflada. Sin duda no era una persona agraciada, se sentía diferente y crecía en él un sentimiento de venganza hacia quienes se burlaban de él, especialmente hacia las muchachas que le rehuían. Era un hombre muy inteligente, su cociente intelectual era de 130 pero su personalidad había sido desvirtuada por su fealdad, estaba marcado.
Su frustración sexual empezó a crecer, no podía tener relaciones sexuales pues las mujeres le aborrecían y recurrió a prácticas onanistas, pero carecían de erotismo, no tenían intensidad, necesitaba del género femenino, tenía que acercarse a ellas. Sus primeros intentos fueron muy tímidos, comenzó a robar a sus compañeras y a masturbarse con los objetos que obtenía, fantaseaba con las dueñas de esos bolsos que robaba, leía sus agendas y creaba unas fantasías que sabía nunca se harían realidad.
Pero Harvey necesitaba algo más, con 17 años se hizo con una replica exacta de un revolver. Cuando encontraba una chica aislada, sola en la calle, la apuntaba con su revolver y la obligaba a quitarse la ropa, él solo se quedaba en eso, no intentaba nada más. Tan solo deseaba observar mujeres desnudas y que se desnudaran para él.

Leyendas en Catalunya ("Els Trabucaires" [II])

Folklore 
 
Els trabucaires son grupos armados con trabucos, que intervienen en cortejos, pasacalles, encuentros, procesiones, actos de homenaje, etc. Su acción, básicamente de acompañamiento, consiste en galejar o hacer gala, es decir, lanzar disparos en el aire con el objetivo de hacer ruido para alertar, anunciar y enfatizar un hecho festivo o de importancia para la población . El origen de esta actividad folklórica debemos buscarlo en el bandolerismo y en las agrupaciones de defensa populares y guerrilleras, formadas por civiles que utilizaban trabucos, armas de carga delantera de cañón corto y boca acampanada.
"Galejar" o "Hacer Gala" era, y sigue siendo, la misión de los llamados trabucaires. Hemos registrado un precedente de los trabucaires en las "alimento" con las que el año 1571, fue celebrada en Solsonala victoria de la Batalla de Lepanto. Los trabucaires en otra época habían sido miembros del ejército privado de los señores feudales. Con el tiempo ya medida que las guerras particulares iban perdiendo intensidad, pasaron a convertirse en un grupo folclórico de lujo a disposición de los señores. Tenían dos funciones definidas: recibir con honores a los grandes mandatarios, en especial a los altos cargos de la iglesia, con el objetivo de que todos supieran el paso de su señor
En Catalunya la primera referencia conocida sobre trabucaires con actitud festiva data del año 1687 en Solsona, en una parte del libro de condes. En el archivo del Claustro hay un libro de cuentas donde consta: "Cinco libras, tres sueldos y debe, pagados a Valentín Jalmar, administrador, por haber pagado y gastado para hacer llevar tea, iluminar las parrillas y pólvora para galejar en dicha festividad". En Barcelona la actividad trabucaire comenzó en 1982, en plena efervescencia de recuperación festiva, con el nacimiento de la Hermandad de Trabucaires, Gigantes y Grallers de Sant Andreu del Palomar. Con el tiempo, la ciudad ha visto cómo crecía el número de formaciones. Actualmente hay cuatro grupos: la de Sant Andreu, los Trabucaires de Perot Rocaguinarda, los de Gracia y los de Sant Antoni.
Formalmente, estos colectivos organizan en asociaciones, agrupadas en federaciones y a su vez en la Coordinadora de Trabucaires de Cataluny
a


  

Leyendas en Catalunya ("Els Trabucaires" [I])

Un "trabucaire" es una persona armada con un trabuco, un arma de fuego portátil, de cañón corto y ancho de boca acampanada. El término se aplica tanto a los combatientes o bandoleros catalanes de la antigüedad, como los que llevan a cabo ahora, en algunas actividades folclóricas con estas armas.
El uso de la palabra "trabucaire" aparece por primera vez para llamar a los irregulares que participaron en la guerra contra la República Francesa (1793-1795) y, posteriormente, a los guerrilleros de la guerra de la Independencia (1808-1814). Más tarde, el término se aplicó también a los insurgentes realistas durante el trienio constitucional (1820-1823) y los guerrilleros carlistas (1833-1840). Aparte de los posteriores bandoleros de extracción campesina, también se dio el nombre a los grupos armados de la tercera guerra carlista (1873- 1876)

El bandolerismo catalán ya tiene una fuerte importancia hacia el siglo XVI, es un bandolerismo "de los humildes", consecuencia de la pobreza. Como fenómeno social importante, el bandolerismo catalán fue condicionado principalmente por la crisis económica, es decir, por la falta de adecuación entre unas estructuras socioeconómicas y una demografía en aumento. En Catalunya, como en toda Europa, es una creación romántica la consideración del bandolerismo y de su protagonista como una especie de héroe "político". El bandolerismo contribuyó a dar una conceptuación especial de Catalunya a las otras esferas de la monarquía.En la actualidad "els trabucaires" son grupos armados con trabucos, que intervienen en cortejos, pasacalles, encuentros, procesiones, actos de homenaje, etc. Su acción, básicamente de acompañamiento, consiste en galejar o hacer gala, es decir, lanzar disparos en el aire con el objetivo de hacer ruido para alertar, anunciar y enfatizar un hecho festivo o de importancia para la población . El origen de esta actividad folklórica debemos buscarlo en el bandolerismo y en las agrupaciones de defensa populares y guerrilleras, formadas por civiles que utilizaban trabucos, armas de carga delantera de cañón corto y boca acampanada.

 

viernes, 15 de enero de 2016

Asesinos en Serie (Ed Gein [IV])

Los médicos del hospital Central del Estado deciden que el asesino no está capacitado para ir a un juicio y es internado hasta los años 68, cuando después de un juicio que duraría una semana, se le declara culpable de dos asesinatos, pero al aducirse su locura, es de nuevo internado.
El caso de Ed Gein es, desde un punto de vista médico, uno de los más complejos de la Criminología. Voyerismo, fetichismo, travestismo y puede que necrofilia, integraban su personalidad.
Sin embargo, a medida que se iba conociendo su verdadera historia, se hizo evidente que esas perversiones eran meras manifestaciones de una psicosis profunda, un trastorno mental que tenía sus raíces en la relación anormal que tenía con la madre.
Cuando los psiquiatras comenzaron a considerar las posibles razones de su comportamiento patológico, supusieron que se trataba de un caso de “Complejo de Edipo”, que Gein estaba enamorado de su madre y que a raíz de su muerte se obsesionó en buscar a alguien que la sustituyera, pues se encontraron extraordinario parecido entre sus víctimas y su madre. De niño, buscaba el amor de su madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un Ed que odiaba a la mujer.
Gein murió por insuficiencia respiratoria el 26 de julio de 1984, tras décadas de reclusión en una unidad psiquiátrica, donde resultó ser un paciente modelo. En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de Plainfield, al lado de los de su madre…


Asesinos en Serie (Ed Gein [III])

Auténticos cráneos yacían en la cocina, partidos por la mitad para ser utilizados como cuencos. Una de las sillas del lugar estaba forrada con piel humana. Pero las lámparas, los mangos de los cuchillos o incluso un chaleco eran también del mismo material: Piel humana. En la habitación de Gein se descubrió la cabeza de Bernice Worden, rodeada de máscaras hechas también con piel (esta vez de la cara), y con pelo auténtico.
La única habitación de la casa que no parecía "decorada" dentro de aquel museo de los horrores, era la habitación de su madre, que según aseguró Gein posteriormente, quedó intacta tras su muerte debido a que pudo comunicarse con ella después de muerta durante un año.
 Gein declaró que tan sólo recordaba, muy confusamente, haber matado a Bernice Worden, y que los demás restos humanos que se habían hallado en la granja pertenecían a nueve cadáveres que había sacado del cementerio. Explicó que en los últimos años sentía de vez en cuando la necesidad de profanar tumbas, y que en algunas ocasiones incluso conocía a las víctimas en vida y se enteraba de sus muertes leyendo los periódicos. Luego, en la noche del entierro, se dirigía al cementerio, sacaba el cadáver y rellenaba de nuevo la tumba (eso lo pudo comprobar la Policía más tarde, cuando al exhumar las tumbas, algunas de las que Gein había dicho, se encontraban vacías).
Muchos de los objetos domésticos y muebles que se descubrieron a raíz del arresto de Gein, procedían de las profanaciones de tumbas. Unas veces arrastraba cadáveres enteros hasta su casa, otras cortaba las partes más interesantes y se las llevaba como recuerdo.
El 30 de marzo de 1958 la casa de Gein fue clausurada, después de correrse el rumor de que estaba destinada a convertirse en una atracción para turistas como la Casa de los Horrores. De todas formas, su camioneta Ford sobrevivió y se vendió en una subasta pública para ser utilizada en ferias locales con un letrero que anunciaba: "¡El coche de Ed Gein! ¡Vea el coche que transportó a los muertos de las tumbas!"
 

Asesinos en Serie (Ed Gein [II])

Sin embargo, no lo tomó en serio ya que Ed Gein era una persona excéntrica que solía contestar a todo con ironías y salidas de tono. El sábado 16 de noviembre de 1957, cuando Bernice Worden se dispuso a abrir la ferretería del pueblo, de la que era propietaria, no sabía que su vida cambiaría radicalmente desde aquel día.
Ed Gein, el vecino del que nadie sospecharía, entró por la puerta y pidió un anticongelante. Bernice lo apuntó en el libro de contabilidad, se introdujo en el almacén para buscar dicho material, cuando salió solo fue consciente de una cosa. Ed Gein la apuntaba con su viejo rifle de caza. Y sin tener tiempo para gritar o pedir auxilio, la bala salió del cañón y quedó incrustada en la cabeza de Bernice Worden.
Ed Gein se metió en el mostrador, cargó con el cuerpo de la propietaria y lo metió rápidamente en su furgoneta, tratando de no ser vista por ningún testigo. Entonces se marchó del luga. Pero su astucia de lobo quedó nublada por el error que cometió. En el libro de contabilidad quedaba constancia de que él había sido el último cliente. El auténtico terror comienza entonces para los dos oficiales de policía que realizan un registro en la casa del asesino, mientras otros dos se encargan de arrestarlo y llevárselo del lugar.
Cuando uno de los policías entra en la casa, queda marcado para siempre por lo que ve y siente en ese lugar. Desde el primer momento un olor horrible acompaña a estos dos agentes. Además, una cantidad exagerada de moscas rompe el silencio de la casa. Cuando uno de los dos policías continúa avanzando, siente cómo algo choca contra su hombro. Y al darse la vuelta, al girar sobre sus pasos, se arrepentiría para siempre de haber entrado en el lugar ya que colgado de un gancho del techo por los pies, decapitado y abierto en canal yacía el cadáver de quien posteriormente sería reconocida como Bernice Worden, propietaria de la ferretería, y última víctima de Ed Gein.
Los dos agentes salieron del lugar con rapidez, para no vomitar en el escenario de un crimen. Y tras recuperarse del shock, pidieron ayuda por radio. Cuando llegó el resto de patrullas, se descubrió que solo aquel sería habitable para una persona enferma. Basura, excrementos, revistas pornográficas y de anatomía, o tazas con chicles pegados en ellas eran parte del macabro escenario. Pero aquello no era nada comparado con lo que verían después.