E lompecemos por el principio: el Conde Arnau es un fantasma, un espectro. Es, de hecho, el alma en pena más famosa de Catalunya.
Adopta la forma de un jinete fantasma en llamas que monta un antinatural caballo negro. A este también le sale fuego por la boca y por los ojos. Juntos cabalgan por los aires y recorren los cielos de Catalunya. Siempre van seguidos por una jauría de perros espectrales y, según algunas fuentes, también por un gran ejército de sirvientes que continuamente hacen sonar un cuerno y azuzan a los perros y a los caballos en una carrera desenfrenada.
En el pasado, nadie se atrevía a salir de noche por las comarcas ripollesas por miedo a encontrarse con el conde, pues se decía que quien se topaba con él y con la procesión que lo acompañaba estaba condenado a morir y formar parte de ella. Todo esto está muy relacionado con mito europeo de la Cacería salvaje