lunes, 30 de noviembre de 2015

Asesinos en Serie (Richard Chase [ÌI])

Su segunda víctima, una joven de 22 años, es salvajemente asesinada a pocos metros de su casa cuando se encontraba sacando la basura. Chase dispara tres veces sobre ella, y mientras agoniza, le abre el vientre para arrancarle los intestinos, que esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones, colocándolos encima de una cama. En un ataque de histeria apuñala varias veces el cuerpo sin vida y tras beber su sangre, se pinta la cara con ella. Finalmente, como toque final a su "obra", defeca sobre la boca del cadáver y abandona la casa, satisfecho.
Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes entrando en una casa elegida al azar y disparando a la cabeza de una pareja de 27 años, un niño de 6 años y un bebé de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de la mujer a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde, es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevándose el cadáver del bebé.
En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro crudo. Esa misma tarde, la policía descubre la matanza y comienza una serie de investigaciones por toda la ciudad registrando cada rincón de la ciudad tratando de atrapar al psicópata asesino.
Cuando tres policías llaman a la puerta del vampiro no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden de vigilar el apartamento.
Poco después, Chase sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en la puerta. Su contenido se esparce por el suelo asombrando a los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano…
El asesino es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, se encuentran además de un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre cubriéndolo todo, huesos humanos en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y la nevera repleta de recipientes con órganos humanos y animales en el interior.
En el juicio trata inútilmente de justificar sus macabros crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban continuamente obligándole a matar…
Finalmente es condenado a pena de muerte aunque su ejecución en la cámara de gas nunca sería llevada a cabo, pues Richard se suicida pocos meses después en su celda con una sobredosis de antidepresivos el 26 diciembre de 1980.

fuente:  http://www.asesinos-en-serie.com

Asesinos en Serie (Richard Chase [Ì])

Richard Trenton Chase nace el 23 de mayo de 1950 en Sacramento - muere el 26 de diciembre de 1980,  a causa de una sobredosis de antidepresivos.

Desde muy joven, Chase es conocido por su conducta psicótica que alterna períodos de apatía con otros de agresividad. Esto, según algunos psicólogos estaría debido en gran parte a unos traumas infantiles por las constantes peleas entre su padre alcohólico y su madre, así como el posterior divorcio de éstos.
A los 21 años, se va de casa para compartir piso con unos amigos. Allí, continuamente drogado, empieza a obsesionarse con la idea de que una organización criminal trata de acabar con él, hasta tal punto que clava con tablas la puerta de su habitación, entrando y saliendo de ella por un pequeño agujero que había hecho en el fondo de un armario de pared.
Poco tiempo después, se afeita la cabeza y acude asustado al médico alegando que su cráneo se está deformando poco a poco y los huesos de éste le agujerean la piel. Al mismo tiempo dice sentir que se muere porque alguien le ha robado la arteria pulmonar, y nota que su sangre no puede circular.
Es internado en un psiquiátrico, saliendo de éste al poco tiempo, pese a la opinión de algunos médicos que lo consideran peligroso.Poco después cae gravemente enfermo, y los médicos tras percatarse de su obsesión por consumir sangre, lo internan de nuevo diagnosticándole una fuerte esquizofrenia paranoide además de conducta peligrosa.
Un año después, de nuevo en la calle, descuartiza a numerosos perros, gatos y vacas afín de beber su sangre y vísceras mezcladas con Coca-Cola a modo de cóctel, estando convencido que a causa de la falta de sangre, su estómago se empieza a pudrir, su corazón disminuye de tamaño y que los distintos órganos se desplazan en su interior.
Fascinado por los crímenes de los asesinos Kenneth Bianchi y Angelo Buono, guarda celosamente todos aquellos recortes de prensa que los menciona y se compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitarlos
A los 28 años, comienza una serie de crímenes disparando dos veces sin motivo alguno sobre un desconocido, que se convertiría en la primera de sus víctimas.
 
 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Leyendas en Catalunya (Tocar el dos)

El arranque de una diligencia era trabajo laborioso, precedido de una serie de gritos y arreos a los animales hechos por el ayudante del mayoral, que provisto de un látigo, cabalgaba encima del animal delantero del tiro y por el mayoral, que desde el pescante, conducía el vehículo. Después de estas voces tocaban el dorso de las caballerías, esto es, les azotaban o tocaban levemente el lomo, y entonces la galera arrancaba.

Se asoció de tal manera las idea de tocar el dorso y empezar a andar que se ha formado la frase: "tocar el dos", corrupción de dorso, para indicar que uno se va de un sitio.
Los pasajeros pronto establecían conversaciones, y es fama que no tenía que decirse ninguna verdad. Todo el mundo hablaba de grandes viajes, de tierras extrañas visitadas, de parentesco con gente de gran prosapia y altos vuelos; tanto es así que a una mentira que se quiere calificar de gorda e inverosímil se la tilda de mentira de galera.
Con el servicio de diligencias y viajes se organizó también el de transportes. Antes, enviar un paquete u otra cosa era casi imposible si no lo hacía uno mismo. Con el principio de las diligencias, un tal Joan Xarau organizó las primeras agencias de transportes entre las principales poblaciones catalanas, y, naturalmente, todo lo que se enviaba se hacía por mediación de Xarau, que era conocido por toda Catalunya. Su popularidad produjo en el vivir patriarcal y sencillo de nuestros abuelos la suficiente sensación como para crear la comparación: más conocido que Xarau, que se aplica a los que son muy conocidos en su medio.


fuente: http://leyendasytradiciones.blogspot.com.es

Leyendas en Catalunya (Las hogueras de Sant Joan [Sabadell])

En la ciudad de Sabadell (lugar donde naci), se cuenta esta versión del origen de las hogueras que se encienden en la noche del solsticio de verano.
María e Isabel, no solo eran primas, sino que se querían entrañablemente. Con el tiempo llegarían a ser madres de Jesús y de San Juan, pero ellas aún no lo sabían.
Compartían sus trabajos y al acabarlos, paseaban y hablaban incansables de sus ilusiones y de lo que deseaban para el futuro. Ambas anhelaban casarse y traer al mundo preciosos niños que las colmaran de felicidad.
Llegó el tiempo de contraer matrimonio y las jóvenes, siguiendo a sus esposos, tuvieron de separarse, no sin prometer que, en cuanto tuvieran un hijo, se lo comunicarían de inmediato. Para ello, encenderían una gran hoguera, que avisara a la amiga de tan feliz acontecimiento.
Y cumpliendo su promesa, cuando Isabel dio a luz a su hijo Joan, rogó a sus familiares que subieran al monte cercano y allí encendieran un gran fuego que hiciera saber a María la feliz noticia. Y es en conmemoración de este nacimiento que se siguen prendiendo las hogueras de Sant Joan.

fuente: http://leyendasytradiciones.blogspot.com.es


Asesino en Serie (Gilberto Antonio Chamba [IV])

Astutamente, durante el juicio el asesino dijo que todo era un complot, y que la Policía había tomado semen de un condón que él había empleado, metiéndolo después en la vagina de María para inculparlo… Parecía algo creíble, pero se realizaron indagaciones y la Fiscalía descartó el argumento de la incriminación, dándole a Gilberto una pena de 45 años: 20 por matar a María, 12 por violar a María, y 13 porque, durante el proceso de mediatización y popularización del juicio, una prostituta rumana había testificado en contra de Gilberto, diciendo que éste intentó violarla y matarla…
A todo lo anterior se sumaron las acusaciones que surgieron cuando la Policía Española contactó a la Policía Ecuatoriana, enterándose de que Gilberto había estado ocultando su siniestro pasado en Ecuador. Claro que en España no se le podía juzgar por crímenes cometidos en Ecuador, pero la opinión pública española, a raíz de esas últimas informaciones, cobró conciencia de que estaba ante un verdadero asesino en serie, ante quien fuera llamado el "Monstruo de Machala".
Por otro lado, la ocultación de sus antecedentes sirvió para que se le intenté elevar la condena a 52 años por “falsedad documental” al ingresar a España, pero finalmente, en junio del 2006, sólo se le sentenció a 45 años, afirmándose de él que: "presenta un perfil de psicopatía sexual integrado con falta de empatía hacia sus víctimas y una profunda desviación sexual consistente en la necesidad de unir la satisfacción sexual por actos violentos a la muerte".
Terminó así sus días el Monstruo de Machala, mientras en Ecuador, al enterarse de la condena impuesta en España, Alejandro Muñoz, tío de Mariana Elisabeth (asesinada por Gilberto), dijo ante la Prensa lo siguiente: "Que se pudra en la cárcel. Ojalá la Justicia española no sea como la ecuatoriana".

fuente: http://www.asesinos-en-serie.com


Asesino en Serie (Gilberto Antonio Chamba [III])

María Isabel Bascuñana, estudiante de Derecho que vivía en la localidad donde trabajaba Gilberto, solía dejar su coche en el aparcamiento que cuidaba el asesino, por lo que éste la había visto algunas veces. Esto lo hacía María Isabel por las noches, y siendo la oscuridad una aliada del crimen, fue en la noche del 23 de noviembre del 2004 cuando María Isabel fue vista por última vez, minutos antes, a eso de las 22:00, había llamado a sus padres para decirles que no cenaría en casa.
Su cuerpo fue encontrado dos días después a pocas manzanas del cine de Illa de l”Oci: tenía un pañuelo atado al cuello, estaba metido en una funda de basura y tenía signos de haber sido salvajemente violada…
Ante el siniestro hallazgo se levantaron varias hipótesis: crimen pasional, venganza y otras posibilidades alejadas de la realidad. La clave la tenían las amigas de la víctima…
En el curso de las indagaciones realizadas por la policía española, se pudo contactar con las amigas de María Bascuñana, quienes dieron datos determinantes para capturar al asesino.
Para empezar, según contaron las amigas de María, ésta les había contado que Gilberto la acosaba sexualmente cada vez que iba a dejar o retirar su coche del parqueadero. Lejos de parecer una calumnia, aquello se veía respaldado por otra acusasión, según la cual Gilberto, buscando satisfacer sus deseos lascivos, les pedía los números de celular con la excusa de que era para llamarlas en caso de que algo malo les sucediese a los coches dejados en el estacionamiento. Y decimos que era para satisfacer sus deseos lascivos ya que, todas las que le dieron el número, recibieron después llamadas de acoso sexual.
¿Sería entonces Gilberto el asesino de María? La Policía empezó a sentirse segura de que sí cuando, tras encontrar el teléfono móvil de María, vieron a través de un registro de llamadas que, justo en las horas en que desapareció María, desde su celular se efectuaron dos llamadas, de entre cinco y seis minutos, a lugares en que se ofertaba sexo telefónico… Entonces: ¿para qué querría María eso?, ¿era esa una conducta propia de una mujer no-lesbiana?, y eso, claro está, además de que las llamadas, como ya se dijo, fueron cronológicamente cercanas al momento del crimen… Ahora Gilberto era el principal sospechoso, y todo empeoró para él cuando se constató que, la funda de basura usada para intentar cubrir el cadáver de María, era del tipo de fundas que empleaba el personal de limpieza del sitio en que Gilberto trabajaba…
Por otra parte, los compañeros de trabajo de Gilberto dijeron que sí acudió a trabajar la noche del crimen, y que no notaron nada raro en él. Y en cuanto a vecinos y conocidos, todos rendían buen testimonio, diciendo que era un sujeto amable y tranquilo. Nuevamente surgía algo de duda, pero la certeza regresó cuando, tras efectuar una autopsia, se encontró, mediante exámenes de ADN, que el semen encontrado en el cadáver de María pertenecía a Gilberto…




Asesino en Serie (Gilberto Antonio Chamba [II])

En las paredes de aquella vieja casa en que mataba, Gilberto escribía los nombres de sus víctimas y, casi que a modo de firma, dejaba en la escena del crimen un cordón amarillo.

Cecilia Cajamarca fue su primera víctima. Chamba la invitó a comer sandía y le ofreció una cadena de oro y dinero a cambio de sexo; pero, como ella se negó, él se enfureció, tomó un pedazo de vidrio roto y se lo hundió con gran violencia, sumiéndola en el sueño eterno de la muerte y humillando sexualmente su cadáver, ahora que la chica ya no vivía para rechazarle… Inaugurando lo que después sería costumbre, el descarado asesino acudió al entierro y hasta dio el pésame a los padres de la víctima.
Aclarando a qué nos referíamos con "humillando sexualmente al cadáver", podemos recurrir a las palabras del policía Fausto Terán, quien dijo al diario español El País lo siguiente: "Según me confesó Chamba, no practicaba penetración vaginal a sus víctimas. Prácticamente les ensartaba un instrumento similar a un bastón, que se había mandado fabricar expresamente. A muchas, las ensartaba con tal violencia que el instrumento salía por sus bocas"
Después de Cecilia Cajamarca vinieron las demás víctimas, hasta que un día Gilberto intentó abusar de una trabajadora sexual, cuya corpulencia fue suficiente para escapar y dar un testimonio que resultó clave en el inicio del proceso penal contra el asesino, el cual terminó con una sentencia de 16 años de prisión, que se disminuyó por el privilegio 2×1, en virtud del cual las penas se rebajaban a la mitad por buena conducta, a causa de lo cual Gilberto terminó libre en el año 2000…
Gilberto estaba casado y había tenido hijos con Mariela para aquel 9 de noviembre del 2000, día en el cual salió habiendo recibido el corrupto beneficio de limpiar su historial policial… Así, lavado por la misma ley que debía condenarlo, Gilberto pensó en trasladarse a España, donde tenía dos hermanas que lo recibieron cuando aterrizó en el aeropuerto de Barajas, en Madrid.
Ya en Madrid, Gilberto efectúo diversos trabajos, tales como albañil o cargador de bolsos en el edificio donde vivía con sus familiares y parejas de turno. Pero en el 2004 consiguió un trabajo algo estable, como cuidador de una zona de parking en el complejo de entretenimiento Illa de l'Oci, cerca de la Facultad de Derecho de la localidad de Lleida. Aunque no solo cuidaba los aparcamientos, sino que también colaboraba en la limpieza de las salas de cine de Illa de l'Oci.
Una vez que Gilberto consiguió el empleo como cuidador, no se sintió capaz de resistir a la tentación de delinquir nuevamente con una de las jóvenes estudiantes universitarias de la Facultad de Derecho que estaba cerca de su trabajo. Muy probablemente pensó que la Policía de España era tan ineficaz y blanda como la ecuatoriana, y al parecer se equivocó…



Asesino en Serie (Gilberto Antonio Chamba [I])

Gilberto Antonio Chamba Jaramillo, nacio en Machala (Ecuador) en 1963, es un asesino en serie apodado como "El Monstruo de Machala" por la brutalidad con la que asesinó a sus víctimas en la provincia de El Oro, en el sur occidente ecuatoriano.

Fue una verdadera psicosis colectiva la que vivió Machala en los cinco años en que Gilberto cometió suficientes atrocidades como para pasar al grado de leyenda del crimen bajo el título de “El Monstruo de Machala”.
Según informaron varias fuentes periodísticas de la época, Gilberto contó a los policías todo lo que hizo antes, durante y después de los asesinatos.
Los policías que consiguieron capturarlo, contaron que tenían dudas de que Gilberto fuera el verdadero asesino, y que para ver si fingía, intentaron llevarlo a sitios diferentes a los de los asesinatos, aunque éste siempre les decía que estaban mal y los llevaba, con escalofriante frialdad, a donde realmente violó y mató.

No resultaba difícil creer que había matado con facilidad si se tenía en cuenta que, antes de ser taxista, Gilberto había estado en el Ejército, alcanzando el rango de cabo. Ya después, cuando en 1988 consiguió un taxi, recorrió las calles de Machala hasta 1993, buscando víctimas que, en general, eran jóvenes, estudiantes, y andaban solas.
El anterior fue el caso de Rosa Benavides, universitaria cuya madre, Lola Román, recuerda como una chica “tranquila, estudiosa y feliz”. Con lágrimas en los ojos, la anciana mujer de 72 años expresó ante fuentes periodísticas: "No se imagina cómo sufrimos todo ese tiempo. Y nos dio más rabia cuando nos enteramos  de que el asesino estaba campante en España, como que si nunca hubiera hecho algo malo". Y para colmo de males, tanto en el caso de Rosa como en otros, Gilberto acudió al funeral de la víctima, costumbre muy cínica que tenía acentuada, tal y como expresan las palabras del policía ecuatoriano Fausto Terán: "Muchas eran madres de las víctimas, quienes le conocían como un hombre tranquilo y educado que había acudido a los velorios con pesadumbre"

Volviendo a su modus operandi, vemos que, tanto su facilidad de palabra como el uniforme militar que a veces usaba, le facilitaban conseguir que las jóvenes (en general de 17 a 24 años, aunque también mató a dos de 14 y 16 años) lo acompañaran hasta una vieja casa, donde las estrangulaba y abusaba de ellas. Respecto a eso, el propio asesino admitió lo siguiente: "Primero les ponía una mano en la boca, la otra en la garganta y así las mataba, pero para asegurarme luego las ahorcaba con una cuerda o alambre"

viernes, 27 de noviembre de 2015

Leyendas en España (La Reina Loba [II])

Por ello decidieron que si habían de morir de hambre o a manos de las huestes de la Loba, mejor era morir combatiendo contra ella, así que se armaron lo mejor que pudieron.
Hicieron lanzas y jabalinas, arcos y flechas tomaron piedras y garrotes y en la oscuridad de la noche, se pusieron en marcha hacia el castillo de la malvada mujer.
La Loba y sus secuaces dormían confiados en el terror que infundían en la comarca por lo que descuidaron la vigilancia. Nunca nadie se había atrevido a desafiar su poder, ni contaban con que tal cosa pudiera suceder. Sigilosamente, los vecinos de Figueirós, treparon murallas y abrieron puertas sorprendiendo a los sicarios de la Loba. En un breve pero encarnizado combate el pueblo venció contra sus huestes, y acto seguido se lanzaron escaleras arriba en busca de su opresora.
La Loba se había refugiado en la torre más alta pero ninguna puerta era lo bastante gruesa y resistente para aguantar los embistes de los decididos asaltantes. En cuanto vio caer su última defensa ante el empuje de los enemigos y no queriendo someterse a quienes ella consideraba sus esclavos (ya que se consideraba una reina y como tal moriría), echó a correr hacia la ventana y se arrojó al vacío, muriendo destrozada sobre las rocas.

Con su muerte, acabó el suplicio de los habitantes de la comarca, que recordaron durante siglos, en romances y canciones, el valor de los vecinos de Figueirós. 
fuente: https://zorrotzafrayjuan.wordpress.com

Leyendas en España (La Reina Loba [I])

Existe en Galicia una leyenda, sobre una reina muy cruel. Se trata de la reina loba o "raiña lupa". La verdad es que hay varias leyendas sobre esta reina, cada una de ellas situada en un punto diferente de Galicia, algunas en Lestedo (Santiago) y otras en Pexeiros y Cuqueixos.
Una de ellas cuenta que en la provincia de Ourense vivió una poderosa y adinerada mujer, tan cruel y soberbia como bella, que era llamada por los campesinos de su señorío, "la Reina Loba"
Para su manutención y la de sus allegados, obligaba a sus súbditos a entregarle cada día una vaca, un cerdo y una carreta llena de otros alimentos. Las familias campesinas se turnaban en estas entregas, por miedo a los súbditos de la Loba, que arrasaban e incendiaban casas y cosechas, y asesinaban a todos los habitantes de las aldeas en las que alguna familia se hubiese negado a entregar lo que se les reclamaba.

Con este ambiente terrorífico vivía la comarca entera, hasta que le llegó el turno de entregar los alimentos al pueblo de Figueirós. Sus vecinos se reunieron en asamblea y decidieron no pagar un tributo que les arruinaba y que encima mantenía al pueblo oprimido y atemorizado. Pero decir "no pagaremos" no era suficiente, porque la reina mandaría contra ellos a sus huestes y serían perseguidos y asesinados.


Asesinos en Serie (Jaime Benjamín Cárdenas Pardo [IV])

Después de terminado el juicio, Jaime fue conducido a la Prisión de San Roque en la ciudad de Sucre, donde se lo asignó al sector conocido como "Pozo", en una celda aislada.
Las autoridades creyeron que aislar a Jaime en la cárcel bastaría para aplacarlo, pero éste empezó a pensar en cómo huir desde que llegó, y siempre estuvo atento a ver si se le presentaba una oportunidad de fuga. De ese modo, el viernes 30 de marzo del 2012, Jaime escapó de prisión, tal y como refiere el subcomandante policial Roberto Ledesma en su informe: "Él tenía una hora de salida para hacer sus necesidades biológicas, es así que aprovechó ese tiempo para distraer a su custodio y trepar la verja saltando a la calle Serrano; escapó en una vagoneta de color plomo."
 
Tras la fuga, diversas unidades de Inteligencia Policial efectuaron operativos de rastreo; aunque, tras el fracaso de los operativos, se creyó que posiblemente el asesino había escapado hacia el interior del país, por lo que fue necesario iniciar acciones coordinadas con el Comando General de la Policía. Inclusive, tal era la peligrosidad asignada al delincuente, que Bolivia optó por pedir ayuda a la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal), y la organización respondió rápidamente publicando la notificación naranja que aquí citamos:
"LYON (Francia) – A petición de Bolivia, INTERPOL ha publicado una alerta internacional sobre la seguridad, conocida como notificación naranja, tras la evasión de prisión de un asesino convicto considerado extremadamente peligroso.
Jaime Cárdenas Pardo se fugó del centro penitenciario de San Roque (Sucre) el pasado 30 de marzo. Inmediatamente después de haber recibido todos los datos del prófugo de la Oficina Central Nacional de La Paz, el Centro de Mando y Coordinación de INTERPOL, sito en la sede de la Secretaría General en Lyon (Francia), transmitió una alerta a todos y cada uno de los 190 países miembros de la organización policial.
La notificación naranja, en la que figura la fotografía de Cárdenas Pardo, se ha difundido en todo el mundo para ayudar a los funcionarios encargados de la aplicación de la ley a identificar, localizar y detener a este prófugo.
En 2006 la Asamblea General de INTERPOL aprobó una resolución en la que se subrayaba la necesidad de que los países miembros avisaran a la Secretaría General de las evasiones de presuntos terroristas y otros delincuentes peligrosos."
Después de la alerta naranja de la Interpol, un 03 de mayo del 2012, el coronel Gonzalo Quezada (Comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico o “F.E.L.C.N.”) informó que, a eso de las 10:45 de la mañana en la localidad beniana de Yucumo, Jaime Cárdenas Pardo había sido recapturado por efectivos de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural, en un operativo coordinado con miembros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. El delincuente fue encontrado en una carpintería de la Av. San Borja, apresado, y conducido inmediatamente al penal de Chonchocoro, en La Paz, donde sigue y seguirá hasta cumplir su condena. Sobre dicho operativo de captura, el comandante policial Rolando Ramos se expresó en estas palabras: "Este fue un trabajo profesional del personal que hizo el seguimiento. No hubo ningún hecho de violencia y él fue sacado del inmueble sin emplear la violencia"

.fuente: http://www.asesinos-en-serie.com
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Asesinos en Serie (Jaime Benjamín Cárdenas Pardo [III])

El jueves 17 de febrero del 2011, Jaime asaltó con cuchillo a un ciudadano peruano, apuñalándolo más de una vez sin quitarle la vida. Esto ocurrió en la ciudad de La Paz, y algunas personas lo vieron y lo denunciaron, gracias a lo cual Jaime fue capturado poco después por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen.

Algo que llamaba la atención era cómo, hasta el momento de su captura, Jaime había podido delinquir tan a sus anchas. Lo que muchos habrían sospechado, se confirmó cuando el asesino confesó que muchas veces usó las ganancias de sus robos para sobornar a policías y salir bien rápido de la cárcel, además de que dijo tener una "buena amistad" con algunos policías que eran cómplices suyos y recibían una parte del dinero de sus fechorías. Indignantemente, un ejemplo de lo dicho fue que, al menos en cuatro casos, fueron policías quienes proporcionaron a Jaime los encargos de sicario. Aunque esto era impactante para la opinión pública, ni la Fiscalía de la Nación ni el Comando General de la Policía Nacional investigaron quiénes eran esos policías ligados al sicariato…
Por otro lado, Jaime no solamente admitió aquello de lo cual se le acusaba (asesinar a un hombre en Miraflores para robarle una laptop, y matar y violar a dos universitarias en Sucre), sino que confesó haber asesinado a más de 30 personas, ampliando así el número de víctimas estimado. Según dio a entender, en general mataba para robar, otras veces violaba y mataba para no ser delatado, algunas veces para las dos cosas anteriores, y otras porque estaba cumpliendo una misión de sicario. Los asesinatos tuvieron lugar en varias ciudades de Bolivia, como Santa Cruz, La Paz, Miraflores, Cochabamba y Sucre.
Sobre la base de las confesiones y del examen psicológico y psiquiátrico, Jaime fue descrito por los psiquiatras como alguien que era consciente y responsable de lo que hacía, plenamente imputable, catalogable como "asesino en serie confeso" y "psicópata", y dotado de una personalidad agresiva, con un perfil de auténtico depredador que no tiene reparo en matar con tal de conseguir sus objetivos.

El juicio de Jaime se prolongó por más de un año, aunque finalmente, el 6 de diciembre del 2011, lo condenaron a 30 años de prisión por la violación y el asesinato de las universitarias Nairobi Alexis Muñoz de 21 años y Marfa Delgado Roso de 20 años. La misma sentencia, por la misma causa, fue dada al ex policía y cómplice de Jaime, Ever Albis Vera. En cuanto a los otros asesinatos, no se tiene conocimiento de la sentencia, si acaso hubo sentencia…
Por otro lado, un hecho que llamó la atención y que hace dudar sobre el propósito de cambio del asesino, es que durante el juicio se descontroló, tomó una botella plástica que había contenido agua, y se la arrojó con fuerza a la fiscal, amenazándola con vengarse si conseguía escapar de prisión. Ante eso, la Fiscalía consideró brindar resguardo policial a la fiscal asignada por el Ministerio Público



Asesinos en Serie (Jaime Benjamín Cárdenas Pardo [II])

Ya con 17 años, Jaime cometería su primer asesinato en La Paz, capital de Bolivia. Mató porque la víctima, al ser asaltada, presentó cierta resistencia. Después del crimen, la Policía consiguió detenerlo, identificarlo y acusarlo de homicidio, pero Jaime no tenía documentos de identidad y pudo mentir sobre su edad, gracias a lo cual, junto a la falta de pruebas, fue liberado por dictamen de los irresponsables jueces. Había allí, al igual que en otros puntos de la vida criminal de Jaime, la manifestación de un sistema judicial y policial corrompido, que en este caso, pese a que el acusado había admitido matar con cuchillo a la víctima, dio más importancia a la falta de pruebas que a la evidente verdad, sencilla y llanamente porque al aparato estatal se le hace más fácil liberar al menor que pagar el costo de su rehabilitación y de la neutralización, a través del mantenimiento de la detención, de la amenaza que éste representa para la seguridad social.

Habiendo ya delinquido numerosas veces, Jaime tomó una vez la decisión de llevar al extremo su búsqueda por satisfacer el deseo de esa letal mezcla que es el sexo con violencia. Para eso consiguió la complicidad de Ever Albis Vera, un ex policía que, por colaborar en la fuga de un reo peruano del Penal San Roque, había sido destituido en teoría durante julio del 2009, y decimos "en teoría" porque siguió usando el uniforme policial y trabajando para la Policía, siendo que su destitución solo se hizo efectiva después de que colaborara con Jaime en el sangriento crimen ocurrido en la ciudad de Sucre durante octubre del 2009.

El crimen referido tuvo lugar una noche en que Jaime y Ever contactaron con dos jóvenes universitarias de comportamiento algo “liberal”. Ambos se granjearon la simpatía de las chicas, las llevaron a beber a centros de diversión nocturna, las convencieron para drogarse, y finalmente las llevaron a un sitio conocido como "El Cerro La Calancha". Allí las violaron salvajemente, aunque las jóvenes amenazaron con denunciarlos y entonces los delincuentes se pusieron más violentos, desfigurándoles las caras a cuchillazos y machacándoles las cabezas a pedradas. Muertas las chicas, los asesinos les sacaron dinero y se fueron.
La sorpresa vino después, porque las chicas asesinadas eran, respectivamente, la novia y la amiga de un conocido comerciante de coches lujosos. Cualquiera, estando en el lugar del comerciante, habría querido hacer pagar a los delincuentes, pero este hombre no era muy moral y medido que se diga, pues se vengó haciendo pagar a inocentes, tal y como refiere Jaime Cárdenas Pardo en estos términos: "El novio de la muchacha que asesiné en venganza mandó a matarme. Los que contrató eran de más sangre fría que yo, apuñalaron a mi hijito en el pecho, fue en agosto del año 2010, cuando salió de la tienda y lo subieron a un auto para matarle. Digo ¿qué corazón pueden tener para matar a un niño? Por esa causa asesiné a 15 hombres, diez cruceños, dos cochalas y tres de Sucre"


Asesinos en Serie (Jaime Benjamín Cárdenas Pardo [I])

Jaime Benjamín Cárdenas Pardo nació en la ciudad boliviana de Santa Cruz el 9 de abril de 1987, dentro de una familia grande y desestructurada. Tenía nueve hermanos y sus padres eran divorciados, siendo así que creció en un entorno donde recibía poca atención y se sentía propenso a hacer cosas indebidas para llamar la atención y satisfacer sus necesidades. Por otro lado, Jaime discutía frecuentemente con su madrastra y a veces se iba de casa por largos periodos de tiempo, en los cuales se juntaba con pandilleros y menores que delinquían, y que lo fueron induciendo al vicio y al crimen.

Dice, al igual que las otras declaraciones del asesino, estas palabras fueron tomadas de una entrevista que dio tras su primera captura, Jaime al respecto: "Mi niñez ha sido tranquila, nunca he vivido violencia. No puedo culpar a mis padres, aunque son divorciados. He empezado a delinquir para llamar la atención de mi familia y por tener amigos. Estuve en un colegio nocturno, la mayoría eran pandilleros y les gustaba beber, así he empezado a robar celulares y billeteras (…). Empecé a beber a mis 11 años, a escondidas de mi familia, bebía vino y champán. A mis 13 años conocí el alcohol y la marihuana en mi colegio. A mis 14 consumí cocaína y pastillas como el flumentrezepan. Me drogaba porque mi papá casi no estaba con nosotros, él trabajaba y yo peleaba mucho con mi madrastra."
 
Ya de adulto, Jaime admitiría que se volvió más impulsivo desde que empezó a consumir cocaína, cosa que sucede en muchos consumidores debido a que la cocaína es conocida como la “droga de la amoralidad” en tanto que ocasiona un proceso de “neandertalización” a causa de los daños que produce en el lóbulo frontal, que es un área del cerebro asociada al juicio moral, el control de los impulsos y la regulación de la agresividad. Así, vinculado a ese consumo de cocaína, se produjo el primer asalto de Jaime en noviembre del 2001, cuando tenía catorce años y le quitó el celular a un borracho, a fin de venderlo y obtener dinero para alcohol y cocaína…
Posteriormente, el robo ya no sería una mera forma de conseguir dinero para los vicios: se convertiría en un modo de vida, y Jaime asaltaría a transeúntes y a conductores, además de que sacaría, sobre todo de coches parqueados sin conductor, determinadas partes (radio, faros, ruegas, espejos, etcétera) que después vendería a precios demasiado buenos.