
Debido a su naturaleza rebelde e incorregible, Panzram pronto se vio
envuelto en graves problemas con los celadores. Eran frecuentes las
palizas que recibía y prolongados los periodos de confinamiento en
solitario a que era sometido. Pronto sintió desesperación por escapar
del lugar y mientras tanto un día logró incendiar parte de las
instalaciones sin que se le levantaran cargos formales. La vida en
prisiones de este tipo era un frágil equilibrio de violencia y paz entre
guardias y prisioneros. Los primeros imponían el orden y la disciplina
por medio de golpes y torturas, pues no conocían otra manera de
imponerse entre sujetos tan peligrosos como los que cuidaban. Panzram
estaba sujeto a una bola de acero de 22 kilos que debía llevar a donde
fuera y durante 10 horas al día. Todos los días de la semana picaba
piedras. Este severo régimen hizo que se volviera muy fuerte y
musculoso. Cada día que transcurría, su amargura y enojo se
incrementaban, y no veía venir la hora de salir para descargar su furia
contra la Humanidad. En 1910 es liberado de Leavenworth, deseando
solamente jamás volver al maldito lugar y sintiéndose la personificación
del mal.
A los 19 años, Panzram carecía de hogar, familia o amigos. Todo aquello
estaba negado en su existencia. A pesar de su buena apariencia masculina
y no siendo necesariamente homosexual no tenía ningún interés por las
mujeres. Solo deseaba hacer daño, como una respuesta a todos los
agravios recibidos desde su niñez. Durante años se mantuvo errante por
Kansas, Texas, llegando hasta California dejando una estela de robos,
hurtos e incendios por doquier. Cualquier situación y lugar era el
indicado para hacer maldades como dejar suelto el ganado o los caballos.
Si entraba a robar lo primero era encontrar las armas, luego incendiaba
los lugares. Si la oportunidad se daba, tiroteaba ventanas, quemaba
graneros, cobertizos, cabañas y hasta pastizales o parajes abandonados.
Cualquier hombre que se cruzara en su camino y habida la oportunidad,
era asaltado y violado no importando raza, edad u otras condiciones.
Bastaba que fuera un ser humano apto para dañarlo. Varias veces fue
detenido por robo y tantas otras escapó de las penitenciarias. Se
mantenía a salto de mata y cuando la situación se salía de control,
trepaba al primer tren que pasaba para alejarse del peligro. En una
ocasión en que iba en un vagón de tren en compañía de un par de
vagabundos, ideaba violar al “mejorcito” de ellos cuando les cayó un
oficial del tren, quien trató de extorsionarlos pero Panzram fue más
astuto que todos y a punta de pistola le robó el reloj y el dinero al
oficial ferroviario. Acto seguido lo violó y, con un poco de persuasión,
obligó a los otros vagos a que hicieran lo mismo, tras lo cual los
arrojó del tren para continuar solo hacia Oregon.
Pasaba el tiempo y Panzram únicamente conocía la mala vida, siendo
arrestado casi por todos los lados en que caminaba. Los cargos variaban
desde el típico robo hasta la piromanía y la sodomía. En el pueblo de
Chinook, en Montana, lo agarran de nuevo y es sentenciado a un año de
reclusión en la prisión de Deer Lodge, a donde es ingresado el 27 de
Abril de 1913. Ahí se encuentra con su antiguo compinche Jimmie Benson,
con quien rápidamente planea el escape, sin embargo este último es
transferido, por lo que escapa solo en Noviembre del mismo año pero poco
después es recapturado en un pueblo vecino. Según sus palabras, no
había trabajo en Deer Lodge y el lugar estaba pobremente administrado,
por lo que se dedicó a sodomizar a todo lo que se moviera. Su ferocidad y
fuerza intimidaban al resto de los prisioneros, quienes no oponían
resistencia a sus odiosos abusos. Finalmente el 30 de Marzo de 1915 fue
liberado antes que nada con los parabienes del gobernador del presidio.
Como no conocía ninguna otra manera de vivir que no fuera delinquir casi
a cada respiración, Panzram se mete en nuevos problemas con la ley en
Oregon, donde va a caer en la penitenciaría estatal del Estado, por ahí
de Junio de 1915. Aquella prisión era gobernada con mano de hierro por
un fulano de nombre Harry Minto, quien no reparaba en usar la violencia y
la tortura para mantener a raya a los prisioneros. Más rápido que de
inmediato los guardias conocieron de la rebeldía de Panzram, que de
nuevo en su vida fue sometido a los peores rigores y castigos, como el
aislamiento por semanas a base de puro pan y agua, el ser colgado con
cadenas en las paredes, el realizar trabajos forzados, sufrir palizas y
hasta baños de agua a presión. Pero también hizo de las suyas
incendiando algunas instalaciones, e incluso ayudó a escapar a otro
prisionero quien tiempo después se encontraría cara a cara con el señor
Minto, dándole muerte…. Aquel extraordinario suceso provocó que las
condiciones dentro de la prisión empeoraran. En Septiembre de 1917 logra
escapar para ser arrestado nuevamente, puesto que Panzram ya tenía una
bien ganada fama de criminal peligroso e incorregible. Mediante un
anuncio, un oficial lo reconoció y lo arrestó no sin antes batirse a
plomazos. Estando en custodia Panzram no dejaba de pelear para
liberarse. Finalmente en Mayo de 1918 se vuelve a escapar de la odiada
prisión de Salem, en un acto digno de un argumento hollywodense.