sábado, 17 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (La Patum de Berga [II])

Signicado de la Patum

El nombre de Patum viene de la onomatopeya del "tabal" (timbal): pa-tum, pa-tum, pa-tum.
Los significados de la fiesta son diversos, pero son, con toda certeza, la personificación de la lucha del bien contra el mal.
Danzas, rituales con turcos y caballeros, cristianos y musulmanes o arcángeles enfrentados a demonios, bailes de enanos, bailes de gigantes, el famoso salto del águila, con la participación de toda la gente llegada de toda Catalunya.
El fuego, los ruidos, el humo, los gritos, llegan de todas partes.
Todo esto mezclado con la música, la danza, la luz y la pólvora es una perfecta conjunción que los Patumaires saben vivir y que se convierte en el símbolo que identifica toda una población.

La comparsería de la Patum, aún habiendo sufrido una importante superposición de significados a lo largo de su historia, conserva reminiscencias de prácticas precristianas, en los rituales de vegetación y de regeneración genésica que sustentan el ciclo de mayo, prácticas que la Iglesia Católica asimiló, readaptó e integró parte de este ceremonial primigenio, convirtiéndolo en un vehículo de cristianización.
Los orígenes de la Patum deben buscarse en la celebración de Corpus Christi (uno de los jueves liturgicos con el jueves santo o la asunción), fiesta nacida en el siglo XIII y universalizada en 1316 por el papa Juan XXII. En la ciudad de Berga la referencia documental más antigua conservada de la festividad del Corpus y su procesión corresponde al 20 de mayo de 1454
Desde sus inicios, la procesión de Corpus empezó a integrar una serie de escenificaciones, que con el paso del tiempo se llamaron entremeses, que tenían como objetivos principales la educación y la moralización de los que observaban el séquito. Muchas veces, estas escenificaciones eran simples cristianizaciones de elementos paganos preexistentes, los cuales, fueron readaptados y acabaron representando diferentes pasajes de las "Sagradas Escrituras", adquiriendo su carácter procesional definitivo.
Estos entremeses, con el paso de los años, fueron obteniendo entidad propia y ganando adeptos entre el pueblo, más por su vertiente lúdica que por su carácter aleccionador, quedando sólo las partes más festivas. Éstas muestras festivas protagonizadas por los mismos entremeses que tomaban parte en la procesión derivaron posteriormente en la "Bulla o bullicio del Santísimo Sacramento", precedente de la actual Patum. Así tras la procesión de Corpus, se realizaban dos actos claramente diferenciados: la Procesión propiamente dicha, venerando el Santísimo Sacramento y la Iglesia Católica, y la Bulla, con un carácter puramente civil y laico y destinada a honrar y homenajear a las autoridades civiles.

Leyendas en Catalunya (La Patum de Berga [I])

Berga es un municipio de la provincia de Barcelona. Es la capital de la comarca del Bergudá. El municipio tiene una extensión de 22,54 km² e incluye parte de la antigua colonia industrial de Cal Rosal y La Valldan. Al norte y al nordeste limita con Serchs, al sudeste con Olván, al sur con Aviá, al sudoeste con Capolat y noroeste con Castellar del Riu.
El casco antiguo fue construido en la década de 1360.

Origen

Parece que puede ser la antigua Castrum Bergium, citada por Tito Livio (sobre la historia de la II Guerra Púnica)

La invasión árabe en el Berguedà fue hacia el año 715, después de librarse de su dominio, en el siglo X  formó parte del Condado de la Cerdanya. Fue conde de Berga Wifredo II de Cerdanya hasta su retiro al monasterio del Canigó en 1305. Cuando murió el conde Berrnardo Guillermo sin descendencia, pasó definitivamente el Condado de Berga a pertenecer al Condado de Bercalona en el año 1117, siendo conde Ramon Berenguer III. En 1347 padeció la peste negra

Entre 1654 y 1655 fue capturada por los franceses. Durante la Guerra de Sucesión dio apoyo a Felipe V de España. En 1854 sufrió un ataque de cólera.

La Patum de Berga

La Fiesta de la Patum de Berga es una celebración tradicional que se realiza durante las fiestas del Corpus Christi. Ha sido declarada por la UNESCO, Patrimonio Cultutal Inmaterial de la Humanidad, el 25 de noviembre de 2005 e inscrita en 2008 en su lista representativa y por ello elegida automáticamente como Tesoro del Patrimonio Cultural Inmaterial de España junto al Miesterio de Elche. Anteriormente, en el año 1983 fue declarada por la Generalitat de Catalunya fiesta tradicional de Interés Nacional. La Patum fue fundada a finales del siglo XIV como una fiesta de carácter esencialmente popular y se encuentra documentada desde el año 1525.
La celebración consiste en diversas representaciones de figuras místicas y simbólicas, que bailan al ritmo de la música y los tambores. Los bailes se caracterizan por su solemnidad, así como por la utilización de fuego y artefactos pirotécnicos.
El miércoles anterior, víspera del jueves de Corpus, el tabal (pregonero de la fiesta) y los gigantes recorren la ciudad anunciando el comienzo de las fiestas. Más tarde comienza el drama mímico, dividido en varios actos, que representan las intensas luchas de los cristianos contra los árabes ; al arcángel Sant Miquel que, ayudado por ángeles, lucha contra Lucifer (el Angel Caido) y sus diablos; o las burlas contra el caudillo árabe Abul-Afer o Bullafer, conquistador de la zona. En cambio, el acto del águila expresa la satisfacción de Berga por haber acabado con el dominio feudal y pasar a depender directa y exclusivamente del rey.
Las fiestas tienen lugar desde el miércoles, víspera del Corpus, hasta el domingo siguiente. El viernes, día siguiente del propio Corpus, se realiza una Patum infantil, en una versión adaptada para niños.


Leyendas en Catalunya (La Bruja de la Catedral de Girona)

Cuando llueve, el inmenso tejado de la catedral recibe grandes cantidades de agua que acabarían derrumbando el techo si no se desviase fuera de la superficie. En los edificios góticos, esta tarea de aligerar los tejados del agua de la lluvia se encomendaba a un tipo de canales de piedra, salientes, llamados gárgolas, que, desde el final de los pendientes de las tejas recogían el agua y la enviaban directamente a la calle. Estas gárgolas a veces eran puramente funcionales, pero otras veces tenían decoraciones vegetales o tenían forma de animales, monstruos o personas.
En  la catedral de Girona las gárgolas, bastante numerosas, no tienen figura humana, con una sola y extraña excepción: al lado de la torre de Carlemany, saliendo directamente de la pared, una mujer de piedra, con larga vestimenta, con la cabeza cubierta y un rollo de papel o pergamino en las manos, abre perpetuamente su boca para vomitar las aguas de mil lluvias. Esta singularidad, la de ser la única figura humana entre todas las gárgolas, le ha dado un carácter misterioso que, con el tiempo, ha generado una de las leyendas más conocidas de Girona: la Bruja de la catedral.

 Hace muchísimos años, en la ciudad de Girona, vivía una vieja de la que se comentaba entre el pueblo que era una bruja. Aseguraban que volaba por los aires y un vecino afirmó que una noche que se le cruzó un gato negro, le tiró una piedra golpeándole la cabeza y que al día siguiente la vieja aparecía con la frente vendada, la misma zona de la cabeza donde el gato fue golpeado, por lo que se creía que tenia la capacidad de transformarse por las noches.

Esta mujer, tiraba piedras en las paredes de la catedral de la ciudad, soltando blasfemias y riéndose a mandíbula abierta, cantando mientras se iba coplas obscenas. Los ataques con piedras a los muros de la catedral sucedían siempre a la misma hora, después del Ángelus, cuando los vecinos estaban en sus casas y no se veía un alma por las calles.

Cuenta la leyenda, que un buen dia Dios, indignado por la actitud blasfema de la bruja, quiso castigarla y la convirtió en una gárgola de piedra, quedando pegada y empotrada en uno de los contrafuertes del claustro, cerca de la llamada torre de Carlomagno. Al día siguiente, los vecinos de la ciudad pudieron contemplar como había surgido en el muro la deforme figura de piedra y reconocieron en sus rasgos a la vieja. Así acabaron los temores de que la bruja empleara sus malas artes y poderes mágicos contra ellos. Como castigo, acabó siendo parte para siempre del objeto de sus maldades.

Leyendas en la Peninsula Iberica (La Nao Fantasma [III])

Leyenda

La nao fantasma forma parte de una leyenda de Cartagena, que cuenta como una nave aparece ante el puerto de esta ciudad con motivo de la muerte a bordo de un celoso pretendiente que denunció como morisco a su competidor por el amor de una mujer.
La leyenda se inspira en tiempos posteriores a la Expulsión de los Moriscos de 1609, y establece su origen en el enamoramiento del aristócrata don Luis de Garre de la dama doña Leonor de Ojeda. Sin embargo, esta estaba a su vez prendada de don Carlos Laredo, quien era en realidad un un moriso que se hacía pasar por "cristiano viejo" y cuyo verdadero nombre era Yúsuf ben Alí. Don Luis acaba descubriendo su verdadera identidad, y celoso de él, lo delata ante la Inquisición, que lo condena a la muerte en la hoguera.

Tras la muerte de don Carlos, el viejo Mohamed (padre de Yúsuf) cayó en una profunda melancolía, animandose únicamente cuando junto a su ija Fátima, hacía planes para vengarse de don Luis, que había desaparecido de España. Cuando murio Mohamed, hizo jurar a su hika, por Ala que ella levaría a cabo esa venganza.

Cuando, pasados dos años, apareció de nuevo don Luis en las justas y torneos de Cartagena, quedó sorprendido al recibir una misiva en la que se le decía que "si para amparar a una dama era tan valeroso como por la tarde en la Tela, le esperaban al toque de queda en el molino derruido enclavado en el arranque del camino de Canteras". Pensando que tal vez se trataba de un lance amoroso, acudió el arrogante don Luis a la cita. En el lugar indicado se encontró con una dama tapada, que le recibió cariñosamente, ofreciéndole un refresco. El caballero apuró de una sola vez el líquido y, transcurridos unos momentos, cayó como herido por el rayo.

Fátima, ella era la misteriosa dama, le ató fuertemente de pies y manos; después salió del molino e hizo una seña. Aparecieron, a su gesto, dos hombres que llevaban una litera, sobre la que colocaron a don Luis, y seguidos por la dama emprendieron el camino por la falda del monte Sicilia, hoy monte y castillo de Atalaya, hasta llegar a la cala llamada Algameca, en recuerdo al santo morabito Selim El Algamek.

Se acercó a la playa un ligero esquife, en el que embarcaron la dama y el cuerpo inerte del caballero. La pequeña embarcación atracó a una galera en cuyo mástil flameaba el estandarte de la media luna.
Mientras unos marineros levaban anclas, otros bajaron al sollado el cuerpo del caballero Garre. La nave hizo rumbo a Argel, cortando las aguas del Mediterráneo.
Bajó la dama al sollado y acercó a la nariz de Garre un pomo de sales, que le devolvieron el conocimiento. Cuando vio ante sí a Fátima, la sangre se heló en sus venas. Intentó levantarse; pero fuertes ligaduras se lo impedían. Ante su imaginación apareció la imagen de Yusuf: su tormento, la hoguera... Comprendió que había llegado su última hora.
Fátima, sombría, parecía el ángel del mal. Erguida ante el caballero, pronunció su sentencia. Comería el pan de la esclavitud; pasaría su vida encadenado al banco del galeote; el látigo del arráez laceraría su cuerpo, y su existencia sería para él una pesada y dolorosa carga. Yusuf y Mohamed estaban vengados. Salió luego del sollado, y don Luis quedó en la mayor desesperación.

Una vez solo, don Luis decidió escapar o morir luchando. Después de titánicos esfuerzos, consiguió romper las ligaduras de sus manos. Recordando que del techo de su prisión pendía una linterna, pensó encenderla para preparar la huida. Sacó de su escarcela eslabón y pajuela, que encendió rápidamente. Un brusco viraje de la nave le hizo, perder el equilibrio. Cayó, y dejó escapar de su mano la pajuela encendida sobre un montón de estopa y jarcias embreadas, que ardieron al punto.

Envuelto en humo y aterrorizado por el peligro, el hidalgo buscó la salida. A la luz de las llamas, vio con espanto, junto a ellas, una barrica de las destinadas a guardar pólvora.
Perdida la esperanza, hincóse de rodillas, pidiendo perdón al Redentor por sus muchos pecados.
Una horrenda detonación atronó el espacio. Trozos de bajel, cadáveres mutilados, fragmentos de objetos, fueron lanzados por el aire. Una nube negra elevóse hasta el cielo, y el mar borró una tragedia cuyos protagonistas se hundieron para siempre en sus profundidades.
Cuentan los pescadores de estas costas, Escombreras, Portús y La Azohía, que todos los años, al alba del día de la Virgen (15 de agosto), se oye un pavoroso estruendo, como un cañonazo, que desvanece bruscamente una sombra flotante, cuya silueta se parece a una nave que ellos han bautizado con el nombre de la Nao Fantasma.

Leyendas en la Peninsula Iberica (La Nao Fantasma [II])

Tras la caída del Imperio romano de Occidente y el establecimiento de los reinos germanos en España, hacia 550  Cartagena fue conquistada por el emperador bizantino Justiniano I. Aunque no existen datos fiables sobre la organización de dichos territorios, existe cierto consenso acerca de que Cartagena, con el nombre de Cartago Spartaria se convirtió en 615 en la capital de la provincia bizantana de Spania

Hacia el 622, los visigodos, dirigidos por el rey Suintila, tomaron y, según cuenta San Isidoro destruyeron y asolaron por completo la ciudad, causando una profunda decadencia. Sin embargo, este comentario quizás pecó de exagerado, ya que en 675, Munulo, obispo de Cartagena, aparece firmando una de las actas de los Concilios de Toledo, lo que demuestra que en ese momento había un obispo con su sede en la ciudad.
Durante la dominiación árabe, Cartagena experimentó una cierta recuperación y contó con una mezquita y una alcazaba fortificada sobre el actual cerro de la Concepción, siendo conocida en esa época con el nombre de Qartayannat al-Halfa

En el año 1243 el emir Ibn Hud al-Dawla pactó en el Tratado de Alcaraz la capitulación de la taifa de Murcia como un protectorado castellano. El arraez de de Cartagena no reconoció la capitulación, y el infante Alfonso, primogénito del rey Fernando III de Castilla, tomó finalmente la plaza en 1245 con la intervención una flota procedente de Santander, a mando del almirante Ruy García de Santander. Esta conquista puso a Cartagena fuera del régimen de protectorado y recibió el Fuero de Córdoba. En 1250 se restauró la diócesis de Cartagena y en 1270 se creó la Orden de Santa María de España para la defensa naval de la Corona de Castilla, que estableció su sede principal en Cartagena. El traslado, unos pocos años después de la Reconquista, de la sede episcopal a Murcia supuso un notable freno para el desarrollo urbano, económico y poblacional de la ciudad de Cartagena.
En la campaña de Jaume II de Aragón para conquistar el reino de Murcia, que había recibido como donación de Alfonso de la Cerda a cambio de favorecer sus pretensiones al trono castellano, Cartagena fue tomada en 1296. En la Sentencia Arbitral de Torrellas de 1304 se acordó que Cartagena se incorporara al reino de Valencia, pero al quedar como un exclave, el rey aragonés renunció a ella en el Tratado de Elche en 1305.
Durante la Guerra de los Dos Pedros, Cartagena fue una base naval para hostigar la Corona de Aragón. Con todo, las iniciativas de reyes como Pedro I de Castilla no terminaron de desarrollar arquitectónicamente el crecimiento urbano de una ciudad que aún contaba con pocos habitantes.
 En 1464 el rey Enrique IV de Castilla concedió a Pedro Fajardo y Quesada el señorío de la ciudad de Cartagena con su castillo y los derechos de jurisdicción y cobro de tributos, situación que se mantuvo hasta los Reyes Católicos. En 1503, la reina Isabel ordenó la restitución de la ciudad de Cartagena con todos sus derechos a la Corona.



Leyendas en la Peninsula Iberica (La Nao Fantasma [I])

Cartagena es una ciudad situada junto al mar Mediterráneo en la Comunidad Murciana. La ciudad es la sede de la Asamblea Regional, órgano legislativo de la Comunidad Autónoma, y capital municipal.

Historia.

Existe constancia de asentamientos prehistóricos en todo el término municipal de Cartagena, como los aparecidos en el yacimiento de Las Amoladeras en la Manga.
Por toda la costa son también numerosos los restos arqueológicos, como el del poblado ibérico de Los Nietos en el Mar Menor, así como pecios de barcos fenicios que documentan una intensa actividad industrial y comercial por toda la zona de la sierra minera desde al menos el siglo VI aC

Por lo que respecta al asentamiento urbano de la ciudad de Cartagena, las referencias más antiguas podrían corresponder a la ciudad de Mastia, un poblamiento ibero o tartésico del cual se tienen noticias desde el siglo VI aC y que tradicionalmente se ha asociado a la ciudad de Cartagena.
La primera constancia cierta de poblamiento en la ciudad corresponde al año 227 aC, en el que general cartaginés Asdrúbal el Bello funda la ciudad de Qart Hadasht (Ciudad Nueva), después de derrotar al íbero Orisón, asegurándose así el control de los ricos yacimientos minerales del Sureste.
Qart Hadasht se convertiría en la capital del reino cartaginés fundado por Aníbal en Hispania, y de esta ciudad partió con sus elefantes en la célebre expedición a Roma, que le llevaría a cruzar los Alpes, al comenzar la Segunda Guerra Púnica en el año 218 aC
El general romano Escipion "El Africano" tomó Cartagena en el año 209 aC, siendo posesión romana desde entonces con el nombre de Carthago Nova, y una de las ciudades romanas más importantes de Hispania. En el 44 aC, Carthago Nova fue la tercera ciudad en Hispania, tras Tarraco y Corduba, en ser elevada a rango de colonia romana con el nombre de Colonia Vrbs Iulia Nova Carthago (C.V.I.N.C) constituida por ciudadanos de derecho romano. En este proceso de romanización, el emperador Augusto la reurbanizó dotándola de un gran foro y un monumental teatro romano . Durante el gobierno de Tiberio, se creó el conventus iuridicus carthaginensis con capital en la ciudad, dentro de la provincia Tarraconense.
En el año 297, el emperador Diocleciano constituyó la provincia romana Carthaginense segregada de la Tarraconense, estableciendo la capital en la ciudad de Cartagena.
Hacia el 425, la ciudad fue saqueada por los vándolos antes de pasar éstos a África. La ciudad debió reponerse del ataque vándalo de alguna manera, pues en 461, el emperador Mayoriano reunió en la ciudad una flota de 45 barcos con la intención de invadir y recuperar para el imperio el reino vándalo del norte de África. La Batalla de cartagena se saldó con una gran derrota de la armada romana que fue totalmente destruida.

viernes, 16 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (El Halcón de Ramon Berenger)

Ramón Berenguer II, "Cap d’Estopa" y Berenguer Ramón, el fratricida, eran hermanos y gobernaban los dos al mismo tiempo. Se alternaba el gobierno cada medio año. Un año para celebrar el traspaso de poder decidieron organizar una cacería.
Al poco tiempo de haber empezado a cazar Berenguer Ramón mandó un recado a su hermano para decirle que ya había cazado dos aves y se marchaba a llevárselas a su mujer que estaba en Girona. Mientras se quedó solo en un cañizal con su halcón que no paraba de volar encima de él cuando de repente se puso sobre él cubriéndolo con sus alas, como si lo quisiera proteger. Fue entonces cuando el conde Ramón Berenguer fue atacado por una figura misteriosa armada con un puñal. El halcón huyó hacia donde estaban los otros caballeros hasta conseguir, con sus chillidos, que lo siguieran hasta el cañizal donde se hallaba muerto Ramón Berenguer
 Se organizó una comitiva hacia Girona y en presentarse al hermano del Cap d’Etopa, Berenguer Ramón, el halcón que no se había separado de su amo se puso a chillar de nuevo como acusándolo del asesinato. Los caballeros se dieron cuenta de que su capa estaba manchada de sangre. Durante la ceremonia religiosa el halcón del Cap d’Estopa no cesaba de volar encima de la cabeza de Berenguer Ramón.
Se celebró el juicio en la Sala del Tinell del castillo del Puerto de Barcelona. El vizconde Folch de Cardona ofició de juez, atendiendo a la petición del Cap d’Estopa. Terminada la acusación Folch de Cardona pidió que abrieran las ventanas y en éstas apareció el halcón del difunto Ramón Berenguer, se posó sobre la cabeza de Berenguer Ramón, le arrancó con las garras la corona y la tiró al suelo. El vizconde Folch de Cardona retó y desafió al conde Berenguer Ramón ante la corte para pedirle cuentas por la muerte de su hermano con un duelo que Berenguer Ramón no podía rehusar.
 El día del duelo, al primer ataque por parte del vizconde Folch de Cardona, Berenguer Ramón cayó al suelo vencido y el vizconde le hizo confesar la muerte de su hermano. Berenguer Ramón renunció a la corona a favor del hijo del Cap d’Estopa y se marchó a luchar a las cruzadas.




Leyendas en Catalunya (Sant Narcis [II])

Existen muchas leyendas en Girona de este santo, estas son otras:

En la calle de las Moscas, de Girona hay una casa señorial donde, según la tradición, vivió Sant Narcis. Una vez, que le perseguían, saltó por la ventana y dejó, sobre de la piedra, la huella de su pie en sentido inverso, para desorientar a los perseguidores, los cuales creyeron que por aquella ventana había entrado en la casa y no que había salido, y todo fue buscar al santo en balde. Esta huella de un pie humano es conocida por la "pisada de San Narciso"

Un año, el día de la fiesta del voto de Sant Narcis, un panadero del Mercadal, que tenía panadería entre la plaza de este nombre y la del Molí, de la ciudad de Girona, escéptico e incrédulo, pastó. La levadura se le volvió sangre, y cuanto más mezclaba para ver si le hacía perder el color, más rojo se le volvía. Comprendió que el santo le castigaba, y, espantado y arrepentido, cerró la artesa y fue a pedir perdón al santo, delante de su sepulcro. Hasta después de tres días no se atrevió a abrir la artesa, donde encontró la pasta fresca y a punto de hornear. San Narciso, de la misma manera que lo había castigado, lo había perdonado.

La cofradía del santo poseía un campo de manzanas, camino de Banyoles, y se destinaba toda la cosecha para bendecirlas y repartirlas entre los fieles. Todo el mundo respetaba aquellas manzanas con gran miramiento y habría sido considerado un sacrilegio comerlas. La vigilia del día de la fiesta, se hacía una cuestación para recoger dinero para ayudar en los gastos. En agradecimiento de la limosna recibida, los cofrades les daban manzanas bendecidas.
Estas manzanas las depositaban encima del sepulcro del santo durante toda la función religiosa. Después, eran repartidas entre los fieles. Se atribuía a estas manzanas la virtud de hacer disminuir el nivel del río cuando había riadas y la ciudad peligraba de inundarse. Se creía que si se tiraba una de estas manzanas al agua, enseguida bajaba el nivel y el peligro quedaba conjurado.

fuente:  ciutatdegirona.info


Leyendas en Catalunya (Sant Narcis [I])

Sant Narcis y Sant Félix: los dos eran hijos de Girona; el primero era el obispo, y el segundo, el diácono. Sant Narcis sobretodo, se dedicó con especial celo a la predicación y a la conversión de gentiles.
Para eludir la persecución de los cristianos, Sant Narcis y su diácono Félix huyeron a Alemania, se pararon en Augsburg y hicieron posada en casa de una gran dama, llamada Afra, de la cual algunos dicen que era una mujer pública, y otros, que toda su casa era un burdel. Cuando oscureció, los candelabros no estaban preparados y la dama Afra riñó a sus sirvientas, pero el huésped Narcis le dijo que no hacia falta que las amonestase; bendijo los candelabros y, sin haber de poner ni una gota de aceite, se encendieron solos y dieron una luz fortísima, como nunca no se había visto. Ante aquel prodigio, Afra se conmovió y quiso seguir la religión de los huéspedes. Pasado el tiempo de peligro, Sant Narcist y su diácono regresaron a Girona, y el primero consiguió el solio obispal. Afra profesó el cristianismo y convirtió a mucha gente, tanta, que les autoridades la tomaron por cristiana y la quemaron viva en medio de la plaza. El día de su martirio, Narcis llegó otra vez a Augsburg, para verla. Pasado el suplicio, recogió el cuerpo de su conversa, procuró que ésta fuese enterrada, y se quedo un huesecillo, como reliquia, y lo llevó a Girona, donde ha sido venerado como la mejor reliquia y, como que ha obrado muchos milagros, se le tiene gran devoción. 
De vuelta a Gerunda, fue martirizado junto a su diácono y a otros muchos fieles en el mismo lugar donde posteriormente se levantó la iglesia de Sant Félix.

Leyenda.

Cuando el rey de Francia, Felipe "El Ardit", entró en nuestras tierras al frente de un potente ejército, protegido por la ayuda moral del Papa, arrasándolo y quemándolo todo, llegó hasta Girona y la sitió. Esta situación de sitio fue muy difícil de sostener por parte de los gerundenses e imposible de romper por las fuerzas de nuestro rey Pedro. Pero, he aquí que un buen día, del sepulcro de Sant Narcis, cerrado con una losa muy grande y muy pesada, salieron, no se sabe por donde, unas grandes bandadas de moscas muy virulentas, las cuales pasaron por encima de las murallas de la ciudad y se echaron como lobos encima de los franceses, y, francés que picaban, moría al momento, preso de terribles dolores. Un pánico terrible se apodero de los enemigos, que huyeron, a la desbandada, otra vez a Francia. Al pasar el Collado de Panissars, toparon con el rey Pedro y su gente, que les dieron batalla, la cual fue terrible, y los franceses murieron a miles, entre ellos, su rey. Los pocos que quedaron con vida huyeron hasta París, cargados con el cadáver de su rey. De este hecho memorable, se considera a Sant Narcis abogado de las moscas, y se cree que los días cercanos a su fiesta las moscas son más insistentes, molestas y ponzoñosa


Leyendas en la Peninsula Iberica (La "Armengola" [III])

La Leyenda.

La Armengola es un personaje ficticio de la historia de Oriuela. La leyenda cuenta que La "Armengola" se llamaba Hermenegilda-Eugenia y era la mujer de Pedro Armengol, de ahí el apodo de la "Armengola". Es una de las figuras más importantes de Orihuela. Desde 1991, para conmemorar la hazaña de La Armengola, cada año es elegida una mujer oriolana para representarla en las Fiestas de Moros y Cristianos de la ciudad

Cuenta la leyenda que allá por principios del siglo XIII, la ciudad de Orihuela estaba invadida por musulmanes. En el castillo de esta ciudad, vivía el alcaide Benzaddon con su familia. Hermenegilda-Eugenia, alias la "Armengola", era la nodriza de los hijos de Benzaddon, por este motivo ella tenía acceso libre al Castillo de Orihuela. Un día, los mudéjares locales se reunieron con los del Reino de Murcia para asesinar a los cristianos residentes en la mozarabía del Arrabal Roig. Se concretó que dicha matanza se llevaría a cabo el 16 de julio. La "Armengola" a pesar de ser cristiana, tenía la confianza de Benzaddon y este le contó sus planes para que fuera a refugiarse al castillo junto con su familia.
La "Armengola" decidió advertir de los planes del alcaide al pueblo cristiano de la masacre que iba a cometer. Así pues, en la noche del 15 al 16 de julio disfrazó a dos robustos jóvenes llamados Aruns y Ruidoms para que parecieran sus hijas. De este modo, llegaron al castillo y entraron, emprendiendo a cuchillazos contra todos los que se encontraban por el camino hasta llegar a Benzaddon. Al asesinarle, tomaron el castillo. Al ser al día siguiente el de las Santas Justas y Rufina, patronas de Orihuela, se colocaron dos luceros en el castillo en su honor, y también para avisar al pueblo oriolano de que era libre.
Al día siguiente, 17 de julio, Jaume I "El Conquistador" terminaría por echar a los musulmanes de la ciudad. Desde entonces, el 17 de julio es el día en el que se conmemora la hazaña de esta mujer guerrera y de la Reconquista de Orihuela.

Leyendas en la Peninsula Iberica (La "Armengola" [II])

Durante el año 713, La Conquisra Musulmana de la península Ibérica estaba muy avanzada. El señor de Orihuela, entonces el visigodo Teodomiro (Tudmir, según las fuentes árabes) fue capaz de firmar un tratado con los musulmanes (Pacto de Tudmir, por el que su señorío, que comprendía a grandes rasgos las actuales provincias de Alicante y Murcia). Teodomiro y sus descendientes siguieron manteniendo una cierta independencia hasta 825, fecha en la que el pequeño reino pasa a depender del Emirato Omeya.
En 929 el territorio pasa a llamarse Reino de Murcia hasta 1031, fecha en que se convierte en una mera provincia (en árabe, qura) del Califato de Córdoba. Uryula (nueva denominación en arabe) pasaría más tarde a ser parte del emirato de Valencia. Desde el año 1053 hasta el 1212 fue cambiando de manos valencianas a murcianas y viceversa pasando de la taifa de denia al reino de murcia.
En ésta época Orihuela consolida un gran patrimonio de baños termales, edificios civiles, mezquitas, murallas... En los territorios agrícolas circundantes se emplazan norias (como las del rio Segura en Los Desamparados) y numerosas acequias; asimismo, los árabes importan el cultivo de agrios como la naranja o el limón.
El infante Alfonso, futuro rey Alfonos X "El Sabio"conquistó Orihuela para la Corona de Castilla a mediados del siglo XIII (el 17 de julio de 1243 según muchos historiadores y leyendas, y de 1242 según muchos otros), dotando a la ciudad de un Fuero Real en 1265.
Jaume II de Aragon conquista el territorio en 1296, que formaba parte del Reino de Murcia, a su vez perteneciente a la Corona de Aragón partir de 1296. El reino de Murcia pasará a forma parte de la Corona de Aragón entre 1296 y 1304. La mitad sur de lo que hoy es la provincia de Alicante, incluyendo Orihuela, tras la firma de la Sentencia Arbitral de Torellas (1304), pasa a pertenecer al Reino de Valencia, aunque con un estatus jurídico particular; es decir, capital de la Gobernación de Oriola y con derecho a voto en las cortes. Al ser frontera con la Corona de Castilla, Orihuela va ganando prestigio y fama, convirtiéndose así en la segunda ciudad más importante de este reino.
El dominio cristiano llevó a Orihuela a su máximo esplendor. De esta época provienen la mayoría de los monumentos, destacando la Catedral (construida tras ser abatida la vieja mezquita), el palacio episcopal, la iglesia de las Santas Justa y Rufina, los mojones del Reino (mandados a poner por Fernando "El Catolico" en la frontera con Castilla (actual lugar de Desamparados), el convento y otros palacios y monasterios.
El 11 de septiembre de 1437 fue elevada a rango de Ciudad por Alfono V, quien declaró hidalgos a todos sus habitantes, presentes y futuros.
Asimismo, este rey pactó con el Papa Eugenio IV la creación de la Diócesis de Orihuela, designándose a la sazón como Obispo a un miembro de los Condes de Cocentaina, el cual cual nunca llegó a ocupar su sede. Sin embargo, el rey castellano protestó ante el Concilio de Constanza-Ferrara-Basilea quien desautorizó a su santidad y suprimió la Diócesis de Orihuela.
En marzo de 1488, los Reyes Católicos convocaron cortes en la iglesia de Santiago con el fin de acometer la última gran empresa de la Reconquista, la conquista de Granada. Otros autores afirman que dichas cortes se celebraron en la Colegiata del Salvador y Santa María (actual Catedral del Salvador desde 1510). Durante la "Reconquista" por parte de Jaume I, es cuando surge esta leyenda

Leyendas en la Peninsula Iberica (La "Armengola" [I])

Orihuela: Orihuela es una ciudad y municipio de la provincia de Alicante en la Comunidad Valenciana. Situada en el extremo suroccidental de la provincia y colindante con la Comunidad Murciana, es capital de la Comarca de la Vega del Segura.

Origenes:

La historia de Orihuela es muy larga y compleja. Hay vestigios humanos desde el Calcolítico (segunda mitad del tercer milenio a.C.) aunque el primer asentamiento debió producirse durante el Solutrense (20.000 a. C.), habiendo también pasado por estas tierras la cultura Argárica, Bronce Final y Hierro Antiguo donde los pobladores de esta última fundaron el poblado que está situado en Los Saladares. Este poblado fue conquistada por los iberos.
La expansión de la "Cultura de Los Millares" por esta comarca pasó de una economía ganadera a una economía agrícola o mixta. La mejora en las técnicas de fundición de metales llegó desde la provincia de Almeria unos 3500 años atrás con la denomina "Cultura de El Argar", instaurando una sociedad jerarquizada basada en una incipiente especialización en el trabajo. En la necrópolis de San Antón se hallaron enterramientos en tinajas y también en forma de túmulo, estas últimas destinadas a personajes importantes. La lenta evolución reflejada en los yacimientos de Los Saladares y de San Antón nos introduce de lleno en el Mundo Ibérico, donde surge ya un primitivo urbanismo en lugares dominantes y se utiliza la cerámica de torno y decorada. La presencia de los Celtas que llegan en busca de la sal de Guardamar quedó rápidamente diluida entre la población ibérica. Estas dos razas darán aquí lugar al pueblo contestano. El primer contacto de la comarca de la Vega Baja con los griegos se produce en el siglo VI a. C., sirviendo el río Segura (llamado Thader en esa época) como vía de penetración para su comercio. La presencia de los fenicios es difícil de datar cronológicamente; es posible que fueran ellos los que enseñaron al núcleo ibérico la utilización del torno y el horno de alfarería.
Los Cartagineses cambiaron el tipo de comercio de los fenicios y griegos por el de dominación política, difundiendo además el uso de la moneda Asdrúbal en el 223 a. C. Éstos establecieron la primera fortificación en este meandro del río Segura.
Pero el emplazamiento actual de la ciudad fue fundado por los romanos siendo nombrada Orcelis y formando parte de la provincia Cartaginense, imponiendo estos su lengua (el latín), cultura y cultivos.
El Imperio Bizantino conquistó estas tierras durante la época del Emperador Justiniano. Al mando del rey Suintila, en el año 625 los visigodos conquistan toda la zona bizantina de Hispania, incluyendo claramente a Orcelis. A ésta, los visigodos llamarían Auriiola, instituyéndola como capital de la nueva provincia homónima; ésta sería una de las ocho demarcaciones de la Hispania visigoda. Los visigodos nunca serían bien vistos por la población hispano-romana local, que aborrecía en aquellos sus actitudes altaneras, excluyentes y violentas. En cambio, los bizantinos había portado la misma religión (aún no había tenido lugar el Cisma de Oriente), el recuerdo de la gloria de Roma, una misma lengua (el latín). Bajo los visigodos, los orcelitanos añorarían, pues, el deseo de resucitar el imperio y la estable paz que favorece el comercio, cosa contraria al continuo batallar de los visigodos

jueves, 15 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (El Comte Arnau [III])

Otras tradiciones cuentan que el caudillo visigodo Quintiliano, huyendo de la invasión agarena, se refugió en Montgrony, que era prácticamente inaccesible. Allí se sintió seguro y trató de organizar unas fuerzas para emprender la reconquista. Como no conocía el país ni sabía donde podía acudir ni de quién se podía fiar, pidió ayuda al conde Arnau, que gozaba de un gran prestigio, por efecto del que reunieron un fuerte ejército que acampó en Coma Armada , paraje que antes era conocido con otro nombre y que pasó a llamarse así desde entonces. Otra tradición sobre dicha reconquista cuenta, aún, que el que hizo hacia el Montgrony fue el conde Otger Cataló y que plantó su tienda. Para reunir un ejército poderoso para poder afrontar los moros, hizo sonar su cuerno de guerra a los cuatro vientos, pero ni un solo hombre no acudió a su llamada, y Otger, que iba bien solo, sin otro compañero que un perro muy fiel e inteligente, quedó bastante desolado. La bestia comprendió el estado de ánimo de su amo ante el fracaso y para ayudarle corrió hacia el castillo de Mataplana, donde dio a entender que pasaba algo extraordinario. Tanto y tanto porfidiejar que el conde l'Arnau mandó a un sirviente que siguiera el perro para ver qué quería. La bestia llevó-hasta la tienda de su amo y Otger le expuso su plan para que hiciera conocedor de su señor. Cuando el conde l'Arnau n'hagué mención le prometió ayudarle en todo y por todo. Usando de su prestigio llamó a los caballeros más aguerridos y reúne hasta nueve, que se emparejan para combatir a los moros. Los nueve caballeros juraron fidelidad a su palabra ante la imagen de la Virgen, que tomaron por testigo. Todos se sacaron las espadas y las extendieron a la vez encima del altar, dispuestos ellos en círculo alrededor de la mesa. Y cumplieron el juramento, pues no pararon de luchar hasta que alcanzaron plenamente su propósito.
Otger reconoció que debía el éxito de su empresa al esfuerzo ya la inteligencia de su perro, y quiso honrar como se merecía. El premió con un magnífico collar y para eterna memoria puso el perro en su escudo en actitud de correr.
Los nueve caballeros que se juntaron para combatir a los enemigos sarracenos pasaron a llamarse desde entonces los "Nueve Barones de la Fama, y de cada uno de ellos surgió una familia noble. En total los caballeros eran Dapifer de Montcada, Galceran de Pinós, Hugo de Mataplana, Guillem de Cervera, Ramón de Cervelló, Pedro de Alamany, Gibert de Ribelles, Roger de Erill y Ramon de Anglesola. De ahí surgieron las familias de los Montcada, Pinós, Mataplana, Cervera, Cervelló, Alamany, Ribelles, Erill y Anglesola. Estas familias configuraron luego el más importante de la nobleza catalana.

La Maldición

El conde del Arnau poseía una atracción extraña y excepcional. Era de fisonomía muy adusta, pero tenía el don de la persuasión y una belleza toda especial y diabólica que le hacía atrayendo a las mujeres, que se sentían cautivadas por su palabra y por su vista. Conocían bien sus costumbres licenciosas y perversos y también sabían el precio que debía costar su amistad, pero una extraña simpatía las inclinaba hacia él y sentían alegría de hablar con él. Los hombres, sin embargo, le tenían un odio implacable y eran cientos los maridos, los hermanos y los padres que, roídos por la sed de venganza, sentían avidez de hacerle pagar a buen precio su deshonra, pero ninguno se atrevía encarar-se, ya que todos le temían tanto como la odiaban. Había entrado por todos los hogares de sus dominios, y los de fuerza más allá aún, y no había desdeñado ser huésped de la cabaña de carbonero o del leñador, de la misma manera que había visitado la casa del campesino que llevaba tierras. La acritud de carácter le condujo a un grado exagerado de tacañería.
El señor del castillo de Milany tuvo un niño y le fue padrino el conde Arnau. El barón de Mataplana le hizo presente de un vestido para el bautizo. Fue el caso de que, a los pocos días de bautizado, el niño se murió. Y el Conde reclamó al señor de Milany el vestido de su ahijado, pues, como que había muerto, ya no la necesitaba. El Conde entonces maravilló el vestido con un maleficio que producía la muerte de todos los niños a los que lo ponían. El Conde sentía mucha alegría que dentro de sus dominios nacieran solo chicas. Sentía, en cambio, desagrado que nacieran chicos, que el día de mañana se podían convertirse en sus enemigos. Un día hizo saber a sus vasallos que quería ser padrino de los chicos que nacieran dentro de la baronía. A todos les hacía presente del rico vestido hechizado, y al cabo de pocos días morían. El Conde reclamaba el vestido y daba al ahijado siguiente, que moría como los demás. Así durante varios años consiguió que no sobreviviera ningún chico dentro del territorio de la baronía, hasta que se dio cuenta que privándose de enemigos por medio de este sistema también se privaba de brazos que le cultivaran las tierras. Y lo dejó estar.
El Conde pagaba todos los tributos que debía satisfacer al rey o a otros caballeros siempre con ganado: caballos, bueyes, ovejas, lechones, etc. Antes de entregarlos en pago les hacía comer un grano hechizado, que hacía que las bestias, de modo que se encontraban sueltas, emprendieran el camino de su corral o cuadra y que hicieran otra vez a la baronía. Por lejos que fueran y por dificultades que hubiera por el camino, más tarde o más temprano, según los días que duraba el viaje, los animales volvían a su corral. Así el Conde satisfacía religiosamente sus deudas y pagaba puntualmente todos los tributos, sin mermar su patrimonio. Dicen que el conde Arnau no quería que dentro de sus dominios hubiera otro animal grande que su caballo. Ninguno de sus vasallos no podía ser osado tener ningún yegua, ni buey, ni incluso ningún asno. Una vez un burro perdido entró en el término de su jurisdicción. Un campesino que lo vio corrió a esquivarlo por miedo a la furia del señor. El Conde, al saberlo, como él no lo había visto, dudó de si el vasallo trataba de hacer huir al asno o de auparlo y apoderarse de ella. Ante la duda, creyó conveniente castigarlo, y lo hizo colgar del almena más alto del castillo, para que el castigo sirviera de ejemplo a todos los vasallos.
Como no podía haber animales de fuerza ni de tiro dentro de los dominios condales, todas las labores del cultivo de la tierra y todo el trajín hacer a fuerza de brazo y de sangre humana. En arar, los campesinos tenían que hacer el oficio de los bueyes, y en batir, el de las yeguas. Todo lo que tenía que acarrear y transportar debía ser llevado a hombros. El conde Arnau se sentía dueño y señor de todos los cultivos que se hacían dentro de sus dominios y de todos los frutos que se cosechaban. El trigo había que ir a batir a una gran era, y él en persona vigilaba el trabajo. Todos los súbditos, hombres, mujeres y niños, habían de acudir y de trabajar a la desesperada, dando vueltas por la era a modo de buey o de yegua y bajo la furia de su látigo. Repartía el trigo a su albedrío. A los pocos vasallos que tenía buen ojo, les daba en abundancia, y los demás, sólo un poquito que no les llegaba ni para un par de meses. Y ay que alguien de los que tenían de sobrante en diera ni un Senabre a quienes padecían hambre! que el Conde les hacía sentir todo el peso de su dominio.

fuente: wikipedia

Leyendas en Catalunya (El Comte Arnau [II])

El mito

El conde del Arnau era barón de Mataplana, conde de Pallars, barón de Tosas, señor de Gombreny, de Aranyonet y de la Pobla de Lillet. Su baronía comprendía una buena parte del Ripollés y era señor de los castillos de Mataplana (donde tenía su residencia principal), del de Solans, del de las Damas o de Blancafort y del de Castellar de N'Hug. Aparte de estos hizo construir el de Puigbó (cerca de Gombrèn), Monegal (al este del Montgrony), y San Amanç (encima de Sant Joan de les Abadesses). Era pariente de san Juan de Mata, hijo del castillo de Mataplana, el cual tiene dedicada una capilla ante el derruido castillo.
Semillas de la invasión de los moros, los sarracenos llegaron hasta el pie del Montgrony, pero no se creyeron con fuerzas para invadir aquella cima tan agreste. A continuación impusieron un tributo anual al campesinado que consistía en cien doncellas, cien caballos blancos, cien vacas lecheras y cien terneros, tributo que era pagado con mucho pesar, tanto porque resultaba ominoso como porque representaba la ruina del país.
El conde Arnau convocó a sus vasallos en el santuario de Montgrony y les dijo armarse para abatir los árabes y liberarse del tributo, tan vejatorio. Todos los reunidos, ante la imagen de la Virgen, prometieron ayuda al Conde y ponerse a su lado. En cambio, otra tradición nos dice que así que los moros llegaron al pie del Montgrony la roca viva se astillarse y tragó la imagen de la Virgen, para salvarla de la profanación impía musulmana, y que fue descubierta más tarde por una vaca, cuando la tierra fue reconquistada y el peligro de profanación hubo pasado. Según esta tradición la Virgen difícilmente podía ser testigo de la conjura.
Los moros, enseguida de verse atacados, reaccionaron con tanto brío que los cristianos se vieron obligados a huir hacia Monegal, villa importante que dicen que hubo en la cima del Montgrony, que era entonces la capital de esa región y de la que hoy sólo quedan unos cuantos escombros. El conde del Arnau huyó y, corriendo como el viento, llegó hasta la Cueva del Moltó, que todavía se abre en el risco derecha del Freser, muy cerca del río, en término de Campdevànol. También dicen que eran las cuevas de Ribes. Las hadas de las cuevas de Ribes, pues, corrieron en su ayuda y le dieron una espada maravillosa, forjada por los martinetes, enanos de bajo tierra, lo hiere siempre al ser desenvainadas. Los moros lo persiguieron, pero no se sintieron ligeros para subir aquel risco tan escarpado e idearon un ingenio. Amontonaban las ramas de árboles e hicieron como una especie de escalera. Así pudieron alcanzar la cueva. El Conde, pero, desde la boca, armado de su espada, los iba aventándolo mandobles tal como se le iban presentando. Mató a tantos que, aunque hasta no hace mucho tiempo, se encontraba por aquellos andurriales huesos de los muchos sarracenos caídos. Finalmente comprendieron que si persistían en su afán no quedaría ni uno, y decidieron dejarlo estar.
Mientras los sarracenos trataban de abatir al Conde, sus campesinos habían reaccionado del percance sufrido. A toques de cuerno hicieron correr la nueva de lo que había pasado. Todos nuevamente se reunieron, llenos de coraje y armados hasta los dientes, y deshicieron los guardianes del castillo donde residía el rey moro y lo mataron. Esta batalla se produjo en el paraje denominado los Closos y que, según voz popular, en otro tiempo se había dicho los encerrados, haciendo referencia al ejército moro que, de retorno de batir el Conde, fue encerrado por los de Gombrèn , que les esperaban. Se ha encontrado por aquellos andurriales huesos humanos y, sobre todo, medias lunas de hierro de las que habían llevado a los sarracenos en sus turbantes como enseña del mahometismo.
Cuenta también la tradición que el Conde ahuyentó los moros de toda la región, salvo un pelotón de muy valientes que, guiados por un reyezuelo, se habían hecho fuertes en el castillo de Lillet. Todos los intentos hechos por desencastellar-los habían resultado inútiles. Un día que hacía una niebla muy espesa, el Conde llegó rápidamente toda su gente ya toda prisa construyeron el monasterio de monjes de la Pobla de Lillet. Al día siguiente, cuando la niebla se desvaneció, los moros se encontraron con ese cenobio como surgido de bajo tierra, todo radiante de cruces y de signos de Cristo, cuya acción no pudieron resistir, y abandonaron el castillo.