viernes, 6 de mayo de 2016

Presidents de la Mancomunitat Catalana (Carlos de Lossada y Canterac)

Carlos de Lossada y Canterac, nacio en 1862 - Muere en Montcada i Reixac (Barcelona) el 19 de octubre de 1936. De familia de tradición militar, era descendiente del general José de Canterac, jefe de las tropas españolas en las guerras de emancipación de América del Sur. Su hermano, también general, José de Lossada y Canterac, heredó el título de conde de Casa Canterac y fue profesor relevante de la academia de artillería.Tuvo actuaciones destacadas en las guerras de Cuba y de África. En 1892 era capitán en La Habana. En 1894 protagonizó un curioso caso, muy comentado en los ámbitos académicos de la época, al solicitar la homologación de su título de capitán de artillería con el de ingeniero industrial, petición que fue rechazada. En 1916 ascendió de coronel a general de brigada. En 1918 fue nombrado comandante general de artillería de la IV Región Militar que comprendía Catalunya. Más tarde ocupó simultáneamente el cargo de gobernador militar de Girona. En 1921 recibió el ascenso a general de división y en 1922 fue nombrado comandante general de Melilla y participó activamente en las campañas de la guerra de Marruecos. En marzo de 1923 volvió a Barcelona como gobernador militar.Cuando, desde la misma Barcelona, ​​el capitán general de la IV Región Militar, Miguel Primo de Rivera puso en marcha el golpe de estado, el 14 de septiembre de 1923, los gobernadores militares de cada provincia se hicieron cargo del respectivo gobierno civil. Así, Carlos de Lossada tomó posesión del gobierno civil y se convirtió en el brazo ejecutor de las primeras decisiones de la Dictadura en relación con la reforma de las instituciones y la uniformización cultural. Varias entidades catalanistas fueron prohibidas así como la enseñanza en catalán.Siguiendo el plan establecido de depuración de instituciones, el 17 de enero de 1924 tomó posesión del cargo de presidente de la Mancomunitat de Catalunya, sucediendo así a Josep Puig i Cadafalch que había ido a Francia la Navidad anterior. El mismo día convocó reunión de la asamblea de la Mancomunidad para el día 30 de enero. En esta asamblea, que presidió, propuso como nuevo president a Alfons Sala, hombre de confianza del nuevo régimen, que fue proclamado el mismo día.A partir de estos momentos, la Mancomunitat se fue desmantelando hasta que, en marzo de 1925, desapareció por efecto del Estatuto Provincial promulgado por Primo de Riverael septiembre de 1924 Carlos Lossada fue nombrado gobernador militar del Campo de Gibraltar hasta febrero de 1925, cuando pasó a la reserva, retirándose en Barcelona.En julio de 1936 se produjo el levantamiento militar que degeneraría en la Guerra Civil Española. En Barcelona, ​​la rebelión fue sofocada, pero se desencadenó un período de confusión y violencia en el que las llamadas patrullas de control se dedicaron a eliminar posibles afectos a la insurgencia.El 19 de octubre el general Lossada, con 74 años, fue detenido y conducido al cementerio de Montcada i Reixac donde fue ejecutado. La familia no tuvo ninguna noticia de su fin hasta que, en terminada la guerra, el 9 de agosto de 1940 sus restos fueron identificadas y pudo ser enterrado en Barcelona

Presidents de la Mancomunitat Catalana (Josep Puig i Cadafalch)

Josep Puig i Cadafalch, nacio en Mataro el 17 de octubre de 1867 - Muere en Barcelona el 23 de diciembre de 1956. Fue un arquitecto español, uno de los más importantes del modernismo catalán. Estudió Arquitectura y ciencias exactas en Barcelona, y cuando terminó volvió a Mataró, donde asumió el cargo de arquitecto municipal teniendo sólo 24 años de edad. Permaneció en ese puesto durante cinco años, periodo en el que construyó también sus primeros edificios en Mataró.
Posteriormente Puig fue nombrado catedrático en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, en las especialidades de hidráulica y de resistencia de materiales. En 1917 asumió el cargo de Presidente de la Mancomunitat de Catalunya, desde donde elaboró un ambicioso plan de enseñanza y cultura e impulsó las excavaciones arqueológicas de Empuries (Girona). También hizo que se construyeran nuevas carreteras y que se desarrollase la agricultura. En 1923 fue destituido y sustituido por Alfons Sala.
Puig fue discípulo de Lluís Domènech i Montaner, y se le considera el último representante del modernismo y el primero del novecentismo. Según algunos expertos, su obra puede dividirse en estos tres periodos diferentes. En la "manzana de la discordia" del Paseo de Gracia de Barcelona se encuentra la Casa Amatller, con su distinguible perfil escalonado, obra de Josep Puig i Cadafalch. A su derecha, la Casa Batlló, de Gaudí.
- El primer periodo es modernista. El arquitecto utiliza como modelo la casa de campo de la aristocracia catalana, a la cual añade elementos de inspiración nórdica. A este periodo pertenecen edificios como la Casa Amatller, la Casa Martí y, en especial, la Casa de les Punxes o Casa Terradas. Todos estas obras fueron realizadas entre 1895 y 1905.
- El segundo periodo se puede definir como de idealismo racional, una tendencia arquitectónica basada en los gustos de la nueva alta burguesía. Los edificios son diseñados con criterio más racional y práctico. Son representativas de este periodo la Casa Trinxet, la Casa Muntades y la Casa Company.
- El tercer periodo es monumentalista, y se desarrolla paralelamente a la preparación y la celebración de la Exposición Internacional de Barcelona (1929), de la que Puig fue el arquitecto principal. En esta etapa creativa los edificios están inspirados en la arquitectura romana, que no obstante se combina con elementos típicos de Valencia y Andalucía. Las paredes son amarillas, y se utilizan numerosas columnas como elementos estructurales. De todo ello resulta un atractivo estilo neo-barroco.

Puig mostró gran interés por la arquitectura estadounidense, y llegó a diseñar un edificio, la Casa Pich, inspirado en la obra del arquitecto estadounidense Louis Henry Sullivan. Además de su trabajo como arquitecto, realizó una importante labor como historiador especialista en arte y ecribió varios ensayos sobre la arquitectura románica y gótica en Catalunya, así como numerosos libros. Durante la Guerra Civil Española se exilió en París y dio clases magistrales sobre arquitectura e historia en numerosas universidades, lo que le valió el reconocimiento internacional. Puig recibió el título de doctor honoris causa por varias universidades, entre ellas la de París. Al regresar a España se encontró con que el nuevo régimen político no le permitía ejercer de arquitecto, por lo que sólo pudo rehabilitar y restaurar edificios y monumentos históricos. En 1942 fue nombrado presidente del Instituto de Estudios Catalanes, cargo en el que permaneció hasta su muerte. Falleció en su residencia de Barcelona a la edad de 89 años

Presidents de la Mancomunitat Catalana (Enric Prat de la Riba)

Enric Prat de la Riba i Sarrà, nacio en Castellterçol (Barcelona) el 29 de noviembre de 1870 - Muere en Castellterçol el 1 de agosto de 1917. Fue un político y escritor de pensamiento catalanista. Expuso su doctrina política en su libro "La nacionalitat catalana". Comenzó sus estudios de derecho en la ciudad de Barcelona y se doctoró en dicha especialidad a los veinticuatro años, en la Universidad Central de Madrid. A partir de 1887, fecha de su ingreso en el Centro Escolar Catalanista, donde surgió una de las primeras definiciones del catalanismo, empieza a militar en diversas organizaciones políticas defensoras de la identidad propia de Catalunya. Tuvo cargos de responsabilidad en la Unió Catalanista. En 1892 fue secretario de la asamblea que redactó las Bases de Manresa, documento que sentaba las bases para la restitución del autogobierno catalán.
En 1899, creó una escisión de Unió Catalanista, al defender la participación del partido en el sistema político de la Restauración. Esta escisión se transformó inmediatamente en el Centre Nacional Català, en donde se integraron futuras personalidades del nacionalismo catalán conservador como Francesc Cambó. En 1901, promovió la fusión de su grupo con la Unió Regionalista para crear la Lliga Regionalista, de la que fue uno de sus principales líderes.
Presidió la Diputacio Provincial de Barcelona a partir de 1907, desde donde creó el Instituto de Estudios Catalanes, del que fue nombrado, en 18 de junio de 1907, primer presidente. Como presidente de la Diputacio de Barcelona, impulsó la creación, el 6 de abril de 1914, de la Mancomunitat de Catalunya, de la que fue el primer presidente, puesto que mantuvo hasta su muerte.
Como catalanista, elaboró diversos manifiestos, entre los que destaca el "Missatge al Rei dels Hel·lens" en 1897. Como divulgador y pensador catalanista escribió Compendio de la doctrina catalanista, Compendio de la "Historia de Catalunya" e impulsó el diario La Renaixença. También es autor de "La racionalidad catalana" (1906), considerada la obra más importante del catalanismo político. Apoyó el intervencionismo de la Liga en la política española; ejemplo de ello es la redacción del manifiesto "Per Catalunya i per l’Espanya Gran" (1916).

Leyendas sobre las flores (Ave del Paraiso)

 Cuenta la leyenda, que en los tiempos de la Colonia y siendo Virrey Mendoza, llega de España Hernán de Montoya, Conde de Barcelona, y se establece en Cuernavaca en la hacienda "El Paraíso". Allí conoce a una linda mestiza llamada Carmen y se enamora perdidamente de ella. Carmen responde también a sus sentimientos y se casan muy enamorados.
Cerca de ahí en otra hacienda, Rodrigo Hernández jura vengarse de Carmen por haberlo despreciado; entonces, finge ser amigo de Hernán y lo visita con demasiada frecuencia. Hernán y Carmen mientras tanto, eran muy felices, la gente que estaba a su alrededor los quería mucho porque sabían ser buenos patrones y amigos. A ellos les gustaba cultivar y arreglar su jardín, que en poco tiempo se hizo famoso por su hermosura.
Mientras tanto, Rodrigo aprovechaba sus visitas para poner un veneno en la comida de Hernán. Él se fue enfermando y murió sin que nadie supiera qué había pasado. Carmen decidió enterrarlo en el jardín que tanto querían. Esa misma noche, en las orillas de la tumba, creció una flor parecida a un ave, pero su color era gris. Cuentan que cada noche, esa flor se convertía en pájaro y volando iba a la hacienda de Rodrigo y le tocaba en la ventana. Rodrigo se llenaba de terror y al no poder soportar estas apariciones se volvió loco.
Carmen no pudo soportar estar separada de su gran amor, y poco a poco murió de tristeza. La enterraron junto a la tumba de su esposo. Esa noche, la flor color gris cambió a color naranja, llena de vida. En la mañana, todos estaban sorprendidos por esa flor llena de vida y de color. Desde entonces, se le conoce como Ave del paraíso. Le pusieron el nombre de ave por la forma de la flor, y paraíso por la hacienda.


Leyendas sobre las flores (La Orquidea)

Cuenta la mágica historia que en una hermosa mañana en la costa de Java una diosa cubierta con un chal se hizo presente. Paseaba en un bosque en el que abundaban robles,  castaños y  sándalos y la luz solar se filtraba delicadamente entre sus ramas.
Al anochecer la femenina figura desapareció y en una de las ramas dejó su prenda. El chal lleno de su  esencia divina se convirtió en una deslumbrante flor, la orquídea tan misteriosa y delicada como la diosa. Ciertos hombres necios incapaces de ver todo lo que transmitía la flor la pisaron y la dejaron en el suelo sin piedad alguna. La planta lógicamente murió.
Pero la diosa no iba a permitir tal injusticia por eso hizo que los restos de la marchita flor se convirtieran en fértiles semillas para que desde ese momento todos los hombres  pudieran admirar a esta  nueva especie y para que aquellos mortales que logran ver más allá de sus propios ojos reconocieran en ella su visita fugaz a la tierra.




Leyendas sobre las flores (La Acacia)

Este árbol forma parte de la leyenda de Osiris y se la asocia con la inmortalidad. Según esta leyenda Osiris a la vez Dios y Rey, era el heredero del reino de Egipto y representaba el lado bueno, la regeneración y la fertilidad de la tierra, mientras que su hermano Seth representaba la aridez, y el lado oscuro. Osiris se casó con su hermana y diosa Isis y después de cumplir su misión en Egipto fue a proclamar sus enseñanzas en otra tierras dejando a cargo de Egipto a Isis. Pero Seth odiaba a su hermano, por lo que mientras Osiris se encontraba en otras naciones confabuló un plan para librarse de él.
En secreto, obtuvo las medidas exactas del cuerpo de Osiris y fabricó un cofre de madera, ricamente adornado, y en el que encajaba perfectamente el cuerpo de su hermano.  Tras el regreso de Osiris, Seth decidió dar un gran banquete en honor a su hermano y, en un momento de la fiesta, Seth ofreció dar el cofre a quien encajara perfectamente en él. Osiris, maravillado por la belleza del cofre, lo probó y viendo que encajaba afirmó: "Encajo y será mío para siempre", a lo que Seth respondió "Tuyo es, hermano, y de hecho lo será para siempre" y cerró la tapa bruscamente, clavándolo y sellándolo con plomo fundido. El cofre fue transportado hasta el Nilo, donde fue arrojado. La caja fue arrastrada por la corriente hasta la costa de la ciudad de Byblos, donde las olas lo lanzaron contra un árbol de acacia, en el que quedó incrustado. El arbusto creció y se convirtió en un grandioso árbol, con el cofre incrustado en su tronco. Pronto se corrió la voz de la grandeza del árbol  y el rey de la zona ordenó construir con él un pilar que sujetara el techo de su palacio.
Isis, enterada de la traición de Seth, se propuso encontrar el cadáver de su marido y partió en su busca junto a su hijo Horus. Isis deambuló por toda la Tierra en busca del cuerpo de Osiris, preguntando a todos los que veía, hasta que unos niños que jugaban en la ribera del río, le dijeron hacia adonde había ido el cofre. Isis se ofreció a cuidar al hijo del Rey y como pago solo pidió una cosa: el gran pilar de acacia que sujetaba el palacio. Cuando se lo ofrecieron, Isis lo abrió y tomó el cofre que estaba dentro y, al abrir la caja, encontró el cuerpo de Osiris perfectamente preservado.
Este dios sagrado muere cada año cuando las plantas se marchitan, solo para renacer de nuevo en primavera. Al transcender la muerte y conseguir la vida eterna, Osiris personificaba la promesa de redención en la otra vida. El fin espiritual de los antiguos egipcios era transcender los límites de la persona y juntarse con Osiris y la acacia era el guardián de esta promesa, porque protegía el cuerpo de Osiris mientras su alma abrazaba el universo.
La acacia era considerada sagrada también por los hebreos antiguos; se dice que Moisés usó madera de acacia para construir el Arca de la Alianza (donde se guardaban las tablas de la ley) , el Tabernáculo sagrado, y el altar. También hay una creencia que sostiene que fueron espinas de acacia las que se usaron para la corona de Jesús.


jueves, 5 de mayo de 2016

Leyendas en Catalunya (La Mancomunitat de Catalunya [IV])

El 24 de diciembre de 1923 dimitió Josep Puig i Cadafalch en señal de protesta por la política anticatalana de la Dictadura de Primo de Rivera (Miguel), instaurada tres meses antes, y se exilió en Francia. El 12 de enero de 1924 Primo de Rivera disolvió todas las diputaciones provinciales, salvo las forales ya que según él, el regionalismo podía contribuir a deshacer la gran obra de unidad nacional. Inmediatamente después fueron designados por los gobernadores civiles los nuevos diputados provinciales, todos ellos españolistas y el líder de la Unión Monárquica Nacional, Alfonso Sala Argemí, conde de Egara, pasó a presidir la Mancomunitat.
La Asamblea de la Mancomunidad estaba presidida por el marqués de Marianao y en el Consejo permanente destacaba Darius Romeu, barón de Viver, conseller de cultura de la Mancomunidad y que sería nombrado alcalde de Barcelona por Primo de Rivera.
Sin embargo a los pocos meses comenzaron las tensiones entre Sala y Primo de Rivera ya que el dictador empezó a cuestionar la existencia misma de la Mancomunitat, porque temía que en otras manos, tendenciosas, fuera el embrión de un pequeño Estado, capaz de dañar a España.

Las críticas del dictador arreciaron en los primeros meses de 1925. En marzo habló claramente del fracaso de la Mancomunitat como órgano político permanente, deliberante y ejecutivo. Y ese mismo mes aprobó el Estatuto Provincial de 1925 que supuso la supresión de facto de la Mancomunitat, cuyas competencias el Estatuto Municipal de 1924 ya había recortado considerablemente. En una larga nota oficiosa que acompañó al decreto de creación del Estatuto Provincial reconoció que había cambiado de opinión sobre el "regionalismo", pues antes pensaba que éste podía ser positivo para la regeneración de España, pero ahora se había dado cuenta de que "reconstruir desde el poder la región, reforzar su personalidad, exaltar el orgullo diferenciativo entre unas y otras es contribuir a deshacer la gran obra de la unidad nacional, es iniciar la disgregación, para la que siempre hay estímulo en la soberbia o el egoísmo de los hombres".
Alfons Sala intentó mantener aún ciertas funciones de la Mancomunitat al frente de la comisión coordinación de las cuatro diputaciones provinciales, pero cuando comprendió que "no podría convertirse en una nueva versión de la Mancomunitat" dimitió el 22 de abril de 1925. El nuevo presidente de la Diputación de Barcelona, José María Milá Camps, conde de Montseny, presidió la Comisión gestora interina de los servicios coordinados que fue la encargada de liquidar los últimos asuntos de la Mancomunidad. Miguel Primo de Rivera justificó más tarde la disolución de la Mancomunitat diciendo que se había convertido en el catalizador de un "verdadero nacionalismo que cada día amenazaba más las raíces y los fundamentos de la verdadera nacionalidad española" (sorprende que no vea ese mismo nacionalismo en el suyo de patriota español, nada nuevo en los uinonistas)
La Diputación de Barcelona se convirtió entonces en el principal instrumento de la política de la Dictadura en Catalunya, contando con José María Milá Camps, conde de Montseny, en la presidencia y con Olano y Olázaga, conde de Fígols en la vicepresidencia. La Diputación desplegó una campaña españolista que incluía conferencias patrióticas, ceremonias de exaltación de España y cursos de ciudadanía. (vamos lo que intentan ahora los unionostas)

Leyendas en Catalunya (La Mancomunitat de Catalunya [III])

La Mancomunidad se constituyó el 6 de abril de 1914 bajo la presidencia de Enric Prat de la Riba, presidente de la Diputación de Barcelona y de la Lliga Regionalista. Según su propio estatuto, la Mancomunitat de Catalunya constaba de una Asamblea General, formada por 96 diputados de las cuatro diputaciones; la Presidencia, ocupada por el presidente de la Diputación Provincial de Barcelona; y el Consejo permanente, que incluía las siguientes consellerías: Caminos y Puertos, Cultura e Instrucción, Agricultura y Servicios Forestales, Beneficencia y Sanidad, Obras hidráulicas y Ferrocarriles, Teléfonos, Política Social, y Hacienda.
Las cuatro diputaciones catalanas cedieron sus competencias a la Mancomunitat pero, en contra de lo esperado por la Lliga Regionalista, el Estado no cedió ninguna de las suyas. A pesar de todo, la Mancomunitat "puso en evidencia cómo una gestión honesta y atenta a las necesidades del territorio podía ser eficaz pese a disponer de escasos recursos. Realizó una importante tarea educativa y cultural fundando escuelas técnicas (de agricultura, industrial, del trabajo, de bibliotecarias, de administración) o creando instituciones de alta cultura (Institut d'Estudis Catalans, Biblioteca de Catalunya), al tiempo que fomentaba obras de infraestructuras impulsando las redes de carreteras, de teléfonos y los servicios de asistencia social"
De esta forma "se incrementó el sentimiento autonomista en amplias capas de la sociedad". Además, con el apoyo de los ayuntamientos, mejoró el suministro de agua potable, impulsó la formación profesional, promovió la creación de una red de bibliotecas, reconoció la normativa ortográfica impulsada por Pompeu Fabra y estimuló la renovación pedagógica.

La relevancia de la Mancomunitat también residía en "su carácter simbólico al representar en una única institución a la totalidad de las provincias catalanas, la primera experiencia de autogobierno desde el Decreto de Nueva Planta, cuyo aniversario Prat de la Riba no olvidó mencionar en su discurso inaugural del 6 de abril de 1914. Se trataba de una baza que la Lliga no dejaría escapar. El naciente e importante órgano administrativo ayudaría a desarrollar una conciencia catalanista y constituía una primera base con vistas a una futura autonomía de más largo abast". Y por otro lado "la Mancomunitat de Catalunya también evidenciaba el giro de la Lliga hacia un pragmático pactismo, ofreciendo apoyo parlamentario al Gobierno de turno a cambio de concesiones concretas, una estrategia del catalanismo conservador que reencontraremos nuevamente tras la Transición. Prat de la Riba permanecía en Barcelona transformado en hombre de gobierno, mientras Francesc Cambó se convertía en el líder parlamentario en Madrid. La Lliga se hallaba en su momento más dulce"
A fin de conseguir una capacidad legislativa de la que carecían, Francesc Cambó, líder de la Lliga tras la muerte de Prat de la Riba en 1917, lideró la redacción de un Proyecto de estatuto para Cataluña. Este estatuto, redactado por la Mancomunitat y por los parlamentarios catalanes, fue aprobado el 26 de enero de 1919 pero rechazado posteriormente por las Cortes españolas.
La Mancomunitat de Catalunya fue presidida por Prat de la Riba desde 1914 hasta su fallecimiento en 1917, momento en que la presidencia fue asumida por Josep Puig i Cadafalch.

Leyendas en Catalunya (La Mancomunitat de Catalunya [II])

En 1911 Enric Prat de la Riba, presidente de la Diputación Provincial de Barcelona desde 1907 y uno de los dos líderes de la Lliga Regionalista junto con Francesc Cambó, decidió impulsar una vieja reivindicación catalanista, que aparecía también en el programa de la coalición Solidaritat Catalana que ganó las elecciones generales de 1907 en Catalunya: aglutinar las cuatro diputaciones catalanas en un único ente regional. El 16 de octubre los cuatro organismos provinciales aprobaron conjuntamente las Bases de Mancomunidad Catalana que preveía la formación de una asamblea formada por todos los diputados provinciales y de un consejo permanente de ocho miembros (¿vuitenas?), dos por provincia. Mes y medio después el proyecto de Bases fue entregado al presidente del gobierno José Canalejas y lo presentó el 1 de mayo de 1912 a las Cortes como proyecto de Ley de Mancomunidades.1 Sin embargo, un sector de su propio partido, encabezado por Segismundo Moret y apoyado por el diputado Niceto Alcalá Zamora, se opuso al proyecto.
Para conseguir el respaldo de la mayoría de los diputados liberales, Canalejas tuvo que pronunciar uno de sus mejores discursos parlamentarios, a pesar de lo cual diecinueve de sus diputados, incluido Moret, votaron en contra. El proyecto fue aprobado el 5 de junio de 1912 por la Cámara baja. No obstante, cuando Canalejas fue asesinado, todavía no había sido ratificado por el Senado. Finalmente, la ley entró en vigor en diciembre de 1913,3 y la Mancomunidad de Catalunya se constituyó a principios de 1914.
Para apoyar la petición presentada por los diputados provinciales y los parlamentarios catalanes de que se constituyera la Mancomunitat, las cuatro diputaciones catalanas organizaron en 1913 un plebiscito de todos los ayuntamientos catalanes a favor del proyecto, que estuvo acompañado de una gran manifestación celebrada en Barcelona el 23 de octubre del mismo año.
Fue el político conservador Eduardo Dato quien promulgó el Real Decreto por el cual se autorizaba la unión de las diputaciones con fines puramente administrativos. El 18 de diciembre de 1913 el rey firmó el Decreto de Mancomunidades Provinciales. A pesar de que la ley era aplicable a todas las provincias españolas, solo las cuatro catalanas llegaron a ver aprobada la Mancomunitat de Catalunya. Hubo otras propuestas, como el proyecto de Mancomunidad Valenciana, que no pasó de esta fase. Y también hubo numerosas reacciones por parte de entidades públicas españolas contra esta singularidad catalana como, por ejemplo, el texto elaborado por la Asamblea de las Diputaciones castellano-leonesas de 24 de enero de 1919.

Leyendas sobre las flores (El Ciruelo del Emperador)

Un ciruelo de los jardines imperiales murió, y el emperador sintió vivamente esta pérdida que
destruía la armonía de su parque. Ordenó pues, que fuese sustituído por otro árbol igual. Pero ¡ay!
todas las indagaciones fueron vanas, y ya se habían agotado todas las posibilidades, cuando en la residencia de un noble caballero se descubrió un ciruelo de forma y tamaño semejantes al que había sido necesario arrancar.
Los dignatarios de la corte se dispusieron a ir en su busca para transportarlo a los jardines del palacio. Pero antes de que el árbol fuese arrancado de su sitio, una niña se acercó a él y colgó de una de sus ramas una hojita de papel. Cuando el ciruelo fué transplantado, el emperador lo contempló con vivo placer; todas las reglas severas de la jardinería quedaban respetadas, pues el árbol no era ni demasiado alto ni demasiado espeso, sino perfecto.
Habiendo advertido el papel colgando de una rama, mandólo traer. Era una de esas tiritas en las cuales los poetas, con diestro pincel, trazan a gusto de su inspiración las estrofas que le sugiere la vista de un vuelo de pájaros en el cielo gris o los frágiles pétalos del cerezo cuando caen como nieve olorosa.
Y he aquí la poesía que leyó el emperador:

- "Muy augusta
es la voluntad imperial
pero sí el ruiseñor
viene a reclamar su habitáculo
¿qué podré yo contestarle?"

Intrigado, el soberano mandó preguntar quién había escrito aquellas líneas. Supo así que el ciruelo había sido descubierto en la residencia de un poeta celebérrimo, el ilustre Ki-no-Surayuki (siglo VIII) y que el autor de la poesía era la hija de éste. El emperador mandó entonces que el ciruelo fuese restituído a la joven poetisa.



Leyendas sobre las flores (El Baobab)

Una de las leyendas más conocidas sobre su origen trata sobre el castigo de los dioses por la vanidad del árbol: se dice que hace muchos años, el baobab era espectacular también por su belleza, con un frondoso ramaje de hojas verdes y jugosas y con coloridas y perfumadas flores; los dioses, impactados ante tanta esplendor, le concedieron el don de la longevidad. A partir de entonces, creció sin parar, cada vez más fuerte, alto y sublime, lo que provocó que ocultara el calor del sol dando sombra a los demás árboles sin dejarles crecer y causando mucho frío a las criaturas del bosque. Lejos de sentirse culpable por los problemas que provocaba y viendo que no dejaba de aumentar en tamaño, desafió a los dioses gritándoles que pronto les alcanzaría. La respuesta no se hizo esperar y éstos le castigaron por su arrogancia plantándolo al revés y dejando sus hermosas ramas, flores y hojas bajo tierra y adoptando el curioso aspecto actual en el que parece que sus raíces miren al cielo implorando el perdón de los dioses.

Leyenda sobre las flores (El Palo Santo)

Los Tobas veneran a este árbol al que consideran sagrado. Cuentan sobre él una hermosa leyenda:
Hace mucho tiempo vivía un joven muy virtuoso y apuesto llamado Cosakait, que se había enamorado perdidamente de una muchacha muy bella, pero ella no le correspondía.
- "Ah!, el indio se lamentaba- los dioses no quieren mi felicidad".
Entonces el joven se enfermó de pena pero la muchacha no quiso verlo. Desesperado, Cosakait llamó a la madre de su amada y le dijo:
- "Yo he de morir pero seguiré amando a su hija. Adornaré con flores su cabello, perfumaré el agua que sus labios beban y espantaré a los insectos de su lado para que no la molesten. Estaré siempre donde ella se encuentre y le daré todo lo que me pida".
Cosakait murió, y Dios, compadecido por su dolor, lo eternizó en la forma de un árbol que creció allí mismo y se extendió por toda la selva. De esta forma Cosakait brindó a su amada flores y todas las cosas buenas que le había prometido.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Leyendas en Catalunya (La Mancomunitat de Catalunya [I])

La Mancomunitat de Catalunya, fue una institución activa entre 1914 y 1923/1925 que agrupó las cuatro diputaciones catalanas: Barcelona, ​​Girona, Tarragona y Lleida. Aunque debía tener funciones puramente administrativas y que sus competencias no iban más allá de las diputaciones provinciales, adquirió una gran importancia política: representaba el primer reconocimiento por parte de España de la personalidad y de la unidad territorial de Catalunya desde 1714.Fue presidida por Enric Prat de la Riba (1914-1917) y una vez muerto éste, por Josep Puig i Cadafalch (1917-1923), militantes ambos de la Liga Regionalista, y se convirtió en un ente básico que contribuyó a modernizar un país. Una de las máximas de Prat de la Riba que definen la Mancomunitat fue: 
"Que no haya un solo Ayuntamiento de Catalunya que deje de tener, aparte de los servicios de policía, su escuela, su biblioteca, su teléfono y la su carretera". Tras el golpe de Estado de Primo de Rivera, Alfonso Sala presidirla entre 1923 y 1925.En general, la Mancomunitat llevó a cabo una importante labor de creación de infraestructuras de caminos y puertos, obras hidráulicas, ferrocarriles, teléfonos, beneficencia, cultura y sanidad. También emprendió iniciativas para aumentar los rendimientos agrícolas y forestales introduciendo mejoras tecnológicas, de servicios y educativas y potenció las enseñanzas tecnológicos necesarios para la industria catalana

Presidentes de la Generalitat (Francesc Savalls i Massot)

Francesc Savalls i Massot, nacio en La Pera (Girona) en 1817 - Muere en Nice (Francia) en 1886. Fue un militar y guerrillero carlista catalan. Nació en el seno de una familia de propietarios rurales del Empurdan, fue capitán en la Primera Guerra Carlista y en 1840 marchó al exilio a Francia. Volvió en 1842 para unirse a una partida. Participó en la Segunda Guerra Carlista y tras la derrota se instaló en Nice y se alistó en el ejército de Módena y más tarde en el de los Estados Pontificios.
Durante la Tercera Guerra Carlista, a las órdenes de Josep Estartús, realizó una frenética actividad al frente de una partida, convirtiéndose en una figura legendaria para las otras partidas carlistas catalanas. Enfrentado a Alfonso Carlos, representante en Catalunya y hermano del pretendiente Carlos, consiguió mantenerse en su puesto y tras la batalla de Alpens (1874), el pretendiente le otorgó el título de marqués de Alpens. En 1874 consiguió tomar Olot y en 1875 Carlos le nombró capitán general de Catalunya y President de la Diputacio de Catalunya. Tras el asedio y captura de Seu d'Urgell, Savalls fue destituido y en octubre de 1875 marchó definitivamente a Nice.