domingo, 18 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (El Mansuet [II])

Leyenda.

La primera versión conocida de la leyenda del Mansuet es la que publicó Víctor Balaguer en el Diario de Barcelona en 1852, después de un viaje a las cuevas del Salitre. Según Balaguer, la leyenda le fue contada por uno de los guías del pueblo de Collbató. El relato de aquel viaje, repleto de romanticismo, despertó un gran interés en la sociedad catalana de la época, e inició una fase de explotación turística de las cuevas, favorecida también por el movimiento de restauración del monasterio de Montserrat, que había sido destruido durante la Guerra del Francés.El mismo año 1852 apareció otra versión de la leyenda, más extensa, de Santiago Ángel Saura y Mascaró dentro de la obra Montserrate subterráneo. Saura era amigo de Víctor Balaguer y probablemente lo acompañó en su expedición de descubrimiento de las cuevas de Collbató. También es posible que escuchara la leyenda del Mansuet de las mismas fuentes que Balaguer, pero el caso es que la versión de Saura es un poco más documentada históricamente y relaciona la figura del Mansuet de las cuevas con el Mansuet guerrillero realista de después de la Guerra de la Independencia, es decir, con el personaje real. En 1858, Cayetano Cornet publica la versión de Balaguer en el libro Tres días en Montserrat.Aquellos años el mito no hizo más que crecer y se llegó a convertirse en un icono importante del nacionalismo catalán. En 1859, Fernando Patxot comienza a publicar por partes una versión de la leyenda mucho más florida, que el año siguiente tomará forma de novela, firmada con el seudónimo de Manuel Ortiz de la Vega: el Mansueto o las cuevas de Montserrat. La novela desarrolla el personaje del Mansuet y le atribuye una trayectoria mucho más amplia: prófugo de la justicia en 1793, vive escondido en las cuevas de Montserrat con su compañera Marta hasta que, con la ocupación francesa, decide formar una partida de guerrilleros que participará en la primera batalla del Bruc. La hazaña de asustar a los soldados con una caldera se transforma aquí en el sonido de un cuerno de caza. Dos años más tarde aparece la obra de Manuel Angelón y Broquetas ¡Atrás el extranjero! Novela histórica del tiempo de la Guerra de la Independencia, centrada también en el personaje del Mansuet. Aquí la fabulación va un paso más allá e identifica en Mansuet como el auténtico Timbaler del Bruc, que ahuyenta los franceses tocando el tambor desde las rocas de Montserrat, en el exterior de las cuevas. En ambas novelas, la exaltación patriótica es bien evidente.A partir de ese momento, el Mansuet se convierte en el elemento imprescindible de todas las guías y descripciones de Montserrat. De hecho, el guerrillero acompaña con su historia todo el movimiento que, desde la Renaixença catalana, estaba reconstruyendo el monasterio de Montserrat de cara al milenario del santuario. Jacint Verdaguer, que lideró este movimiento de recuperación de Montserrat como símbolo religioso y cultural de Cataluña, utiliza el personaje del Mansuet en su "Canción del peregrino", del poemario Montserrat:"He visto en ancha cueva / el nido del Mansuet; el infierno, dicen que se encuentra / un poco más abajo. "El folclorista collbatoní Paz Bertran, miembro destacado de la Renaixença, también recoge la leyenda en una de sus popularidades publicadas póstumamente en la revista Ilustración Catalana en 1892, y en cierto modo otorga un certificado de origen a la narración: "El Mansueto, cuando habitaba en la cueva por la Guerra de la Independencia, dice que había oído muchas veces los golpes de los picadores [de las encantadas], hacia adentro, muy hondos; habiendo probado y todo de llegar hasta las encantadas, guiándose por ruido de los picadores (que siempre lo sentía por la noche), pero nunca pudo lograr esto. "El Mansuet se convirtió también en el protagonista de varias obras teatrales: en 1865 se estrena en Barcelona el Mansueto o los héroes del Bruch, de Sebastián Puigbonet y Corbella. En 1907 tiene lugar el estreno de Mansuet, una obra de teatro en cuatro actos de Joan Molas y Valverde. En 1909 estrena en el Centro Moral de Gracia la "leyenda lírico-dramática en un prólogo y cinco actos" Montserrat, en verso y con acompañamiento coral, de J. Abril y Virgilio y música de J. Comellas y Ribó, basada en la novela de Ortiz de la Vega.Parecía claro que la figura del Mansuet era, en el cambio de siglo, tremendamente popular, al menos en Barcelona. Probablemente conectaba con un ideal patriótico catalán diferenciado del que representaba el Timbaler del Bruc, que en aquella época ya había sido absorbido por el nacionalismo español, ávido de figuras que lo hicieran visible, especialmente en la vertiente del enfrentamiento victorioso contra enemigos exteriores.Tras esta exaltación literaria y teatral, la figura del Mansuet cae en el olvido. No es hasta después de la Guerra Civil, en pleno franquismo, cuando vuelve a aparecer el guerrillero en algún artículo como el de Joan Playà publicado en la revista Castellet en 1944, o en las referencias que hace Joaquim M. de Navidad en la obra El Montserrat del ochocientos, publicada el mismo año.Años después, la leyenda del Mansuet es recogida por el folclorista Joan Amades el recoge Leyendas y tradiciones de Montserrat (1959). Ya entrados los años 80, aparece en la revista Cavall Fort un relato en forma de cómic, escrito y dibujado por Oriol Garcia, que recoge la primera versión de la leyenda. En 1989 aparece el primer estudio histórico sobre en Mansuet, obra de Joan Masats y llover: En Mansuet boxes, entre la leyenda y la historia.En Collbató, escenario de la leyenda, el Mansuet ha ido convirtiendo en una figura importante dentro del imaginario popular. Una de las calles principales del pueblo ha sido bautizado con su nombre, y también el gigante de la localidad. En 2003, todo el pueblo participó activamente en la representación, durante dos días, de una obra teatral y musical creada por vecinos de Collbató y basada en la leyenda del Mansuet, que se representó en las mismas cuevas del Salitre, donde la leyenda sitúa los hechos. Finalmente, en el centro del pueblo se instaló en 2006 un gran mural cerámico de dos paneles que representa la leyenda de la lucha del guerrillero contra los franceses.

Leyendas en Catalunya (El Mansuet [I])

Collbató es un municipio de Barcelona, el más septentrional de la Comarca del Baix Llobregat.

Las cuevas de Collbató o del Salitre forman un conjunto de galerías, pasillos y estancias de unos 500 metros de largo, llenos de estalactitas y estalagmitas y caprichosas formas geológicas. Es un lugar repleto de leyendas e historias, relacionadas con los nombres de Fray Juan Garí, El Marmotot, Musa y el héroe local, el Mansuet. Las cuevas son ubicadas en el interior del macizo de Montserrat de sistema cárstico, con conglomerados principalmente calcáreos y ricos en fosfatos, por lo que se explotó el salitre que se puede encontrar. La cueva tiene 549m de largo y 20m de desnivel. Sus formas orgánicas y onduladas fueron fuente de insipiració por Gaudí para obras como la Sagrada Familia.

El Mansuet


El Mansuet es un personaje legendario catalán localizado en Collbató (Barcelona), ambientado en la Guerra de la Independencia (1808-1812) y vinculado con la leyenda del Timbaler del Bruc. Según el relato popular, el Mansuet era un herrero que, ante la amenaza de ocupación del pueblo de Collbató por parte del ejército francés, se llevó las mujeres, los niños y las joyas que había en el pueblo hasta las cuevas del Salitre, en la montaña de Montserrat, para protegerlos. En las cuevas va instalar un taller donde fabricaba armas para los guerrilleros que combatían en esa zona contra las tropas napoleónicas. Un día, las cuevas son descubiertas por los soldados franceses, pero el Mansuet los cierra el paso con un fusil. Los amenaza con hacer caer las rocas del interior y aplastarlos, y para demostrarlo hace caer una caldera de cobre que retumba al chocar contra las paredes. El estruendo asusta a los soldados, que huyen corrientes y algunos de ellos caen al barranco. Nunca los volvieron a molestar.Otras variantes de la leyenda identifican el Mansuet con un bandolero que actuó en los pueblos del entorno de la montaña de Montserrat y que se refugiaba en las cuevas del Salnitre junto con su compañera Marta.

Leyendas en la Peninsula Iberica (El Chantre de Calahorra [III])

Leyenda.

El Chantre de Calahorra. Es uno de los personajes históricos más populares de Miranda, por lo que siempre ha generado mucha curiosidad. se llegó a decir que después de muerto le crecían las uñas y el pelo y que una princesa le robó una falange.
Está tumbado, con las manos entrelazadas, tiene la mirada perdida, no se mueve ni respira, cosa totalmente normal porque murió hace 624 años, aunque su leyenda y todo lo que rodea a este personaje está muy vivo. Se llamaba Pedro Pascual Martínez, conocido popularmente como el Chantre de Calahorra, uno de los personajes locales que más curiosidad genera tanto a mirandeses como forasteros y que se puede visitar en Miranda en la iglesia de Santa María.
En los años 20 el periódico ABC se interesó por la vida del Chantre y el periodista José L. Barberán visitó Miranda para después escribir una crónica. En ese viaje a la ciudad, el periodista redactó que el Chantre «flexiona cuello, cintura y extremidades, sin que la piel apergaminada se rasgue o se quiebre». Una de las conclusiones que sacó este periodista  es que «es un caso que merece atención y estudio, que ya se hubiera realizado de estar la momia en Madrid o en otra capital importante».

¿Cómo era su vida?

El término "chantre" procede del francés y se emplea en la Iglesia Católica para designar a aquellas personas que ocupan el cargo de maestro cantor o del coro en los templos principales. En este caso, a Pedro Pascual Martínez se le conoce como el Chantre de Calahorra porque por aquella época la vida mirandesa estaba adscrita alternativamente, un año al obispado burgalés y otro al de Calahorra y Santo Domingo de la Calzada. También se ocupó de algunos aspectos administrativos como el de primiciero, que consistía en cobrar las primicias o prestaciones que se daban en la iglesia, que solían ser frutos y ganados.
La momia está expuesta en un sarcófago que tiene encima una cubierta de cristal y se ve que actualmente el cuerpo mide 1,75 centímetros, aunque se calcula que en vida medía aproximadamente dos metros de estatura, siendo lo bastante alto para la época. Ese cristal que cubre el sepulcro también le ha jugado alguna mala pasada al Chantre, porque, según cuenta el cura de Santa María, en unas fiestas de Miranda estaba la iglesia tan llena que no cabía ni un alfiler, por lo que un señor se sentó encima del cristal y lo terminó rompiendo. Afortunadamente al Chantre no le pasó nada.
La leyenda cuenta que era un hombre religioso y bondadoso que se entregaba a los más desfavorecidos, por lo que construyó un hospital para pobres donde está actualmente la Iglesia de Santa María.
El hombre no tenía problema en prestarle dinero a todo aquel que lo necesitara. Sin embargo, tenía un hermano que era la otra cara de la moneda: malvado, con muchos vicios y sin ningún tipo de oficio ni beneficio. La mañana del 1 de octubre de 1390 don Pascual se dirigía al templo, cuando su hermano le pidió dinero para sus juergas, pero el Chantre se negó a dárselo porque prefería invertirlo en los más necesitados. Su hermano le agredió y le hirió en el rostro, pero el Chantre se encaminó a la iglesia para celebrar la misa.
Cuando regresaba a casa unos mendigos le pidieron limosna y el Chantre les entregó las pocas monedas que llevaba. El hermano vio esta escena desde la ventana del último piso, por lo que entró en cólera y, desde lo alto de su casa, le tiró un saco cargado de arena, lo que hizo que el Chantre perdiera su vida en el acto.

¿Realidad o leyenda?
Su fallecimiento siempre ha estado lleno de rumores y habladurías. La leyenda dice que fue enterrado en el cementerio de la ciudad pero que las aguas desbordadas del Ebro llevaron su cadáver, junto a su lápida de madera, en dos ocasiones a la puerta de la iglesia de Santa María. La realidad de la historia explica que fue sepultado en la iglesia de San Juan en un sepulcro de madera que llevaba una inscripción pintada en 1403 por el burgalés Alonso García que todavía sigue conservada junto al nuevo sepulcro. La iglesia de San Juan quedó destrozada, por lo que se trasladó su cuerpo a la iglesia de Santa María en 1812. De ese momento se conserva el acta del traslado, que está firmada por el párroco don Pablo de Marrón.
Se ha llegado a decir que después de muerto le crecían las uñas y el pelo y que una falange que le falta se la llevó una princesa como amuleto, pero se ha demostrado que son creencias falsas.
Gracias a las visitas que organiza el Centro de Interpretación de Miranda Antigua (CIMA), se puede visitar tanto la iglesia como el Chantre, de manera que mirandeses y forasteros pueden conocer cómo es la leyenda y la realidad que envuelve a esta momia. Desde el CIMA explican que todo lo que se conoce del Chantre es «pura fantasía». y son leyendas que han ido pasando de generación en generación. «Siempre se ha dicho que el Chantre fue enterrado en el cementerio y que las aguas desbordadas del Ebro le trajeron hasta la puerta de la iglesia, pero eso es falso porque los cementerios no existían», explica una de las guías.
Lo que se desconocía de su vida es que el Chantre era viudo y tenía un hijo que murió cocido vivo en un caldero por haberse posicionado en contra de los judíos, por lo que el rey Pedro El Cruel ordenó que le mataran. Francisco Cantera, historiador y hebraísta mirandés, era buen conocedor de la historia que rodeaba al Chantre y en su libro Seis temas mirandeses le dedicó un capítulo.
Realidad o leyenda, la figura del Chantre siempre ha estado presente en la cultura popular mirandesa y puede seren unos de los reclamos turísticos de la ciudad.


Leyendas en la Peninsula Iberica (El Chantre de Calahorra [II])

La reconstrucción de la ciudad se llevó a cabo en el antiguo núcleo original y al este del mismo. El período romano fue muy floreciente y favorecedor para la ciudad. La Calagurris inicial obtuvo el título de Násica (Nassica) en el año 171 antes de Cristo. Le fue otorgado por Publio Cornelio Escipcion Nasica. Julio César le añadió el de Iulia poco tiempo después de su conquista, a mediados del siglo I antes de Cristo. La fidelidad calagurritana a Roma y la fama de sus guerreros era tal que Augusto formó una guardia personal con soldados procedentes de Calagurris, además de licenciar a un destacamento, y la obtención de otros privilegios como el título de municipium civium Romanorum, el cual otorgaba a sus habitantes la plena ciudadanía romana.
La extensión de la ciudad trascendió las murallas de la misma, ubicada sobre el cerro que domina la vega, y obligó a la construcción de algunos edificios públicos, como el circo, fuera de las mismas. El circo se ubicaba en lo que hoy es el paseo del Mercadal. Calagurris, como cualquier ciudad romana relevante, tenía todos los servicios necesarios, templos, foros, termas, teatros, anfiteatro... Fue también sede de la administración de justicia.
Su importancia estratégica le posibilitó el ser ceca cuarenta años después de su conquista. Se tiene constancia que se acuñó moneda al menos en tres períodos históricos, en las guerras sertorianas, en el reinado de Augusto y Tiberio y en época visigótica bajo el reinado de Suintila.
La primera noticia del establecimiento del cristianismo en el municipio de Calahorra se tiene en referencia al martirio y ajusticiamiento de los que ahora son sus patrones, San Emeterio y San Celedonio, que fueron legionarios romanos que abrazaron la fe de Cristo, y como consecuencia de ello fueron decapitados. La leyenda cuenta que sus cabezas fueron arrojadas al río Ebro y que estas, en vez de ser arrastradas por la corriente, ascendieron río arriba. El martirio de estos soldados de las legiones romanas sucedió a finales del siglo III; pudo ser en la persecución de Diocleciano o en la de Valeriano cuando fueron encarcelados y puestos ante la alternativa de renunciar a su fe o abandonar la profesión militar. Se cree que sucedió en el lugar donde ahora se levanta la Catedral de Santa María.

El mantenimiento de la residencia del obispo ha llegado a nuestros días, aunque ha habido intentos de traspasarla a la capital riojana, denominándose en la actualidad Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.
Ramiro I proclamó en el siglo IX el Voto de Santiago en la Catedral de Santa María, que estuvo vigente hasta la promulgación de la Constitución de las Cortes de Cádiz.
Los musulmanes conquistaron la ciudad el año 714 dejando su impronta en la agricultura y el urbanismo.
La importancia estratégica de Calahorra también sería fundamental en la dominación árabe. Debido a ella fueron varias veces las que cambió de manos hasta que en abril de 1405 el rey García III de Nájera la conquistó y unió al reino de Nájera-Pamplona, antecesor del reino de Navarra. Como toda La Rioja, fue tierra codiciada por los reinos fronterizos de Castilla, Navarra y Aragón. Fue incorporada al Reino de Castilla por Alfonso VI, aunque se mantuvieron las luchas fronterizas con Navarra y Aragón.
En esta ciudad, el rey Enrique II de Castilla, fue coronado en la Catedral de Santa María. También Calahorra, fue visitada por los Reyes Catolicos y posteriormente por su nieto Carlos I

Con la anexión de Navarra por Fernando el Católico, 1512, se pacificó definitivamente toda la zona. La ciudad fue visitada por el papa Adriano VI, el 22 de marzo de 1522


Leyendas en la Peninsula Iberica (El Chantre de Calahorra [I])

Calahorra es un municipio y ciudad de la comunidad autónoma de La Riola. perteneciente a la comarca de la Rioja Baja

Origen.

Las primeras noticias de asentamientos humanos en el territorio municipal datan del período musteriense, tal y como atestiguan los numerosos restos de industria lítica hallados en la zona. Los hallazgos realizados en el yacimiento de Sorbán indican que grupos procedentes de las emigraciones indoeuropeas se asentaron en la zona. Hay pruebas de un asentamiento celtíbero estable durante la Edad de Hierro
Hacia el siglo II aC, el general romano Catón Belarra logró el sometimiento o la alianza a Roma de los pueblos del valle del Ebro. La primera noticia documental que se tiene es de principios del s. II a.C., durante el proconsulado de L. Manlio Acidino Belarra 179 a.C., que la cita como ciudad celtibérica. Los autores antiguos acerca de la ciudad de Calagurris en cuanto a su adscripción étnica, la señalan como vascona. Pero, según Tito Livio, se entiende que el Vasconum ager era el territorio de los Vascones, Calagurris no estaba incluida en él, por lo que por ello debía de pertenecer a otro grupo étnico. De esta forma, alrededor del año 76 a.C. (momento en que escribió su obra Estrabon, el autor más antiguo que menciona a esta ciudad como vascona) Calagurris se incorporaría dentro del territorio vascón. Hecho que se sitúa a la finalización del conflicto sertoriano, puesto que los Vascones apoyaron a Pompeyo, mientras que Calagurris fue fiel a Sertorio, incluso después de fallecer este. Parece deducirse del anterior texto de Livio que los territorios situados al este de Calagurris, dependientes de las ciudades de Cascantum y Graccuris, serían ya territorio vascón en el año 76 aC
Entre el siglo I aC y el siglo II,, la ciudad se documenta como vascona, como citan expresamente los geógrafos Estrabon y Ptolomeo. La etimología del término Kalagurris y otras circunstancias inducen a considerar a autores como los profesores Ramírez, Gómez Fraile, Velaza y otros una ascendencia vascona mucho más antigua. Kalakorikos parece ser un etnónimo aplicado a los calagurritanos del siglo I antes de Belarra; es numismático y parece palabra céltica. Algunos autores como Villar le dan al término un valor de topónimo. Kalakorikos, destacó como un importante centro urbano en el valle medio del Ebro. Según se deduce del relato Tito Livio (Liv. frag. XCI), durante las guerras Sertorianas, entre el 75 aC y el 74 aC. Sertorio construyó un puente en esta ciudad que era su aliada en su lucha contra Pompeyo y Metelo Pio, quienes finalmente la sitiaron en el año 72 aC, forzando la resistencia de los habitantes que, según la crónica de Salustio, recurrieron al canibalismo. Este hecho inspiró posteriormente a los escritores de Roma para conformar la leyenda histórica de "La Matrona" y de la fames calagurritana. La interpretación del texto de Livio también es origen de la discrepancia étnica de la ciudad en aquel periodo

sábado, 17 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (La Patum de Berga [II])

Signicado de la Patum

El nombre de Patum viene de la onomatopeya del "tabal" (timbal): pa-tum, pa-tum, pa-tum.
Los significados de la fiesta son diversos, pero son, con toda certeza, la personificación de la lucha del bien contra el mal.
Danzas, rituales con turcos y caballeros, cristianos y musulmanes o arcángeles enfrentados a demonios, bailes de enanos, bailes de gigantes, el famoso salto del águila, con la participación de toda la gente llegada de toda Catalunya.
El fuego, los ruidos, el humo, los gritos, llegan de todas partes.
Todo esto mezclado con la música, la danza, la luz y la pólvora es una perfecta conjunción que los Patumaires saben vivir y que se convierte en el símbolo que identifica toda una población.

La comparsería de la Patum, aún habiendo sufrido una importante superposición de significados a lo largo de su historia, conserva reminiscencias de prácticas precristianas, en los rituales de vegetación y de regeneración genésica que sustentan el ciclo de mayo, prácticas que la Iglesia Católica asimiló, readaptó e integró parte de este ceremonial primigenio, convirtiéndolo en un vehículo de cristianización.
Los orígenes de la Patum deben buscarse en la celebración de Corpus Christi (uno de los jueves liturgicos con el jueves santo o la asunción), fiesta nacida en el siglo XIII y universalizada en 1316 por el papa Juan XXII. En la ciudad de Berga la referencia documental más antigua conservada de la festividad del Corpus y su procesión corresponde al 20 de mayo de 1454
Desde sus inicios, la procesión de Corpus empezó a integrar una serie de escenificaciones, que con el paso del tiempo se llamaron entremeses, que tenían como objetivos principales la educación y la moralización de los que observaban el séquito. Muchas veces, estas escenificaciones eran simples cristianizaciones de elementos paganos preexistentes, los cuales, fueron readaptados y acabaron representando diferentes pasajes de las "Sagradas Escrituras", adquiriendo su carácter procesional definitivo.
Estos entremeses, con el paso de los años, fueron obteniendo entidad propia y ganando adeptos entre el pueblo, más por su vertiente lúdica que por su carácter aleccionador, quedando sólo las partes más festivas. Éstas muestras festivas protagonizadas por los mismos entremeses que tomaban parte en la procesión derivaron posteriormente en la "Bulla o bullicio del Santísimo Sacramento", precedente de la actual Patum. Así tras la procesión de Corpus, se realizaban dos actos claramente diferenciados: la Procesión propiamente dicha, venerando el Santísimo Sacramento y la Iglesia Católica, y la Bulla, con un carácter puramente civil y laico y destinada a honrar y homenajear a las autoridades civiles.

Leyendas en Catalunya (La Patum de Berga [I])

Berga es un municipio de la provincia de Barcelona. Es la capital de la comarca del Bergudá. El municipio tiene una extensión de 22,54 km² e incluye parte de la antigua colonia industrial de Cal Rosal y La Valldan. Al norte y al nordeste limita con Serchs, al sudeste con Olván, al sur con Aviá, al sudoeste con Capolat y noroeste con Castellar del Riu.
El casco antiguo fue construido en la década de 1360.

Origen

Parece que puede ser la antigua Castrum Bergium, citada por Tito Livio (sobre la historia de la II Guerra Púnica)

La invasión árabe en el Berguedà fue hacia el año 715, después de librarse de su dominio, en el siglo X  formó parte del Condado de la Cerdanya. Fue conde de Berga Wifredo II de Cerdanya hasta su retiro al monasterio del Canigó en 1305. Cuando murió el conde Berrnardo Guillermo sin descendencia, pasó definitivamente el Condado de Berga a pertenecer al Condado de Bercalona en el año 1117, siendo conde Ramon Berenguer III. En 1347 padeció la peste negra

Entre 1654 y 1655 fue capturada por los franceses. Durante la Guerra de Sucesión dio apoyo a Felipe V de España. En 1854 sufrió un ataque de cólera.

La Patum de Berga

La Fiesta de la Patum de Berga es una celebración tradicional que se realiza durante las fiestas del Corpus Christi. Ha sido declarada por la UNESCO, Patrimonio Cultutal Inmaterial de la Humanidad, el 25 de noviembre de 2005 e inscrita en 2008 en su lista representativa y por ello elegida automáticamente como Tesoro del Patrimonio Cultural Inmaterial de España junto al Miesterio de Elche. Anteriormente, en el año 1983 fue declarada por la Generalitat de Catalunya fiesta tradicional de Interés Nacional. La Patum fue fundada a finales del siglo XIV como una fiesta de carácter esencialmente popular y se encuentra documentada desde el año 1525.
La celebración consiste en diversas representaciones de figuras místicas y simbólicas, que bailan al ritmo de la música y los tambores. Los bailes se caracterizan por su solemnidad, así como por la utilización de fuego y artefactos pirotécnicos.
El miércoles anterior, víspera del jueves de Corpus, el tabal (pregonero de la fiesta) y los gigantes recorren la ciudad anunciando el comienzo de las fiestas. Más tarde comienza el drama mímico, dividido en varios actos, que representan las intensas luchas de los cristianos contra los árabes ; al arcángel Sant Miquel que, ayudado por ángeles, lucha contra Lucifer (el Angel Caido) y sus diablos; o las burlas contra el caudillo árabe Abul-Afer o Bullafer, conquistador de la zona. En cambio, el acto del águila expresa la satisfacción de Berga por haber acabado con el dominio feudal y pasar a depender directa y exclusivamente del rey.
Las fiestas tienen lugar desde el miércoles, víspera del Corpus, hasta el domingo siguiente. El viernes, día siguiente del propio Corpus, se realiza una Patum infantil, en una versión adaptada para niños.


Leyendas en Catalunya (La Bruja de la Catedral de Girona)

Cuando llueve, el inmenso tejado de la catedral recibe grandes cantidades de agua que acabarían derrumbando el techo si no se desviase fuera de la superficie. En los edificios góticos, esta tarea de aligerar los tejados del agua de la lluvia se encomendaba a un tipo de canales de piedra, salientes, llamados gárgolas, que, desde el final de los pendientes de las tejas recogían el agua y la enviaban directamente a la calle. Estas gárgolas a veces eran puramente funcionales, pero otras veces tenían decoraciones vegetales o tenían forma de animales, monstruos o personas.
En  la catedral de Girona las gárgolas, bastante numerosas, no tienen figura humana, con una sola y extraña excepción: al lado de la torre de Carlemany, saliendo directamente de la pared, una mujer de piedra, con larga vestimenta, con la cabeza cubierta y un rollo de papel o pergamino en las manos, abre perpetuamente su boca para vomitar las aguas de mil lluvias. Esta singularidad, la de ser la única figura humana entre todas las gárgolas, le ha dado un carácter misterioso que, con el tiempo, ha generado una de las leyendas más conocidas de Girona: la Bruja de la catedral.

 Hace muchísimos años, en la ciudad de Girona, vivía una vieja de la que se comentaba entre el pueblo que era una bruja. Aseguraban que volaba por los aires y un vecino afirmó que una noche que se le cruzó un gato negro, le tiró una piedra golpeándole la cabeza y que al día siguiente la vieja aparecía con la frente vendada, la misma zona de la cabeza donde el gato fue golpeado, por lo que se creía que tenia la capacidad de transformarse por las noches.

Esta mujer, tiraba piedras en las paredes de la catedral de la ciudad, soltando blasfemias y riéndose a mandíbula abierta, cantando mientras se iba coplas obscenas. Los ataques con piedras a los muros de la catedral sucedían siempre a la misma hora, después del Ángelus, cuando los vecinos estaban en sus casas y no se veía un alma por las calles.

Cuenta la leyenda, que un buen dia Dios, indignado por la actitud blasfema de la bruja, quiso castigarla y la convirtió en una gárgola de piedra, quedando pegada y empotrada en uno de los contrafuertes del claustro, cerca de la llamada torre de Carlomagno. Al día siguiente, los vecinos de la ciudad pudieron contemplar como había surgido en el muro la deforme figura de piedra y reconocieron en sus rasgos a la vieja. Así acabaron los temores de que la bruja empleara sus malas artes y poderes mágicos contra ellos. Como castigo, acabó siendo parte para siempre del objeto de sus maldades.

Leyendas en la Peninsula Iberica (La Nao Fantasma [III])

Leyenda

La nao fantasma forma parte de una leyenda de Cartagena, que cuenta como una nave aparece ante el puerto de esta ciudad con motivo de la muerte a bordo de un celoso pretendiente que denunció como morisco a su competidor por el amor de una mujer.
La leyenda se inspira en tiempos posteriores a la Expulsión de los Moriscos de 1609, y establece su origen en el enamoramiento del aristócrata don Luis de Garre de la dama doña Leonor de Ojeda. Sin embargo, esta estaba a su vez prendada de don Carlos Laredo, quien era en realidad un un moriso que se hacía pasar por "cristiano viejo" y cuyo verdadero nombre era Yúsuf ben Alí. Don Luis acaba descubriendo su verdadera identidad, y celoso de él, lo delata ante la Inquisición, que lo condena a la muerte en la hoguera.

Tras la muerte de don Carlos, el viejo Mohamed (padre de Yúsuf) cayó en una profunda melancolía, animandose únicamente cuando junto a su ija Fátima, hacía planes para vengarse de don Luis, que había desaparecido de España. Cuando murio Mohamed, hizo jurar a su hika, por Ala que ella levaría a cabo esa venganza.

Cuando, pasados dos años, apareció de nuevo don Luis en las justas y torneos de Cartagena, quedó sorprendido al recibir una misiva en la que se le decía que "si para amparar a una dama era tan valeroso como por la tarde en la Tela, le esperaban al toque de queda en el molino derruido enclavado en el arranque del camino de Canteras". Pensando que tal vez se trataba de un lance amoroso, acudió el arrogante don Luis a la cita. En el lugar indicado se encontró con una dama tapada, que le recibió cariñosamente, ofreciéndole un refresco. El caballero apuró de una sola vez el líquido y, transcurridos unos momentos, cayó como herido por el rayo.

Fátima, ella era la misteriosa dama, le ató fuertemente de pies y manos; después salió del molino e hizo una seña. Aparecieron, a su gesto, dos hombres que llevaban una litera, sobre la que colocaron a don Luis, y seguidos por la dama emprendieron el camino por la falda del monte Sicilia, hoy monte y castillo de Atalaya, hasta llegar a la cala llamada Algameca, en recuerdo al santo morabito Selim El Algamek.

Se acercó a la playa un ligero esquife, en el que embarcaron la dama y el cuerpo inerte del caballero. La pequeña embarcación atracó a una galera en cuyo mástil flameaba el estandarte de la media luna.
Mientras unos marineros levaban anclas, otros bajaron al sollado el cuerpo del caballero Garre. La nave hizo rumbo a Argel, cortando las aguas del Mediterráneo.
Bajó la dama al sollado y acercó a la nariz de Garre un pomo de sales, que le devolvieron el conocimiento. Cuando vio ante sí a Fátima, la sangre se heló en sus venas. Intentó levantarse; pero fuertes ligaduras se lo impedían. Ante su imaginación apareció la imagen de Yusuf: su tormento, la hoguera... Comprendió que había llegado su última hora.
Fátima, sombría, parecía el ángel del mal. Erguida ante el caballero, pronunció su sentencia. Comería el pan de la esclavitud; pasaría su vida encadenado al banco del galeote; el látigo del arráez laceraría su cuerpo, y su existencia sería para él una pesada y dolorosa carga. Yusuf y Mohamed estaban vengados. Salió luego del sollado, y don Luis quedó en la mayor desesperación.

Una vez solo, don Luis decidió escapar o morir luchando. Después de titánicos esfuerzos, consiguió romper las ligaduras de sus manos. Recordando que del techo de su prisión pendía una linterna, pensó encenderla para preparar la huida. Sacó de su escarcela eslabón y pajuela, que encendió rápidamente. Un brusco viraje de la nave le hizo, perder el equilibrio. Cayó, y dejó escapar de su mano la pajuela encendida sobre un montón de estopa y jarcias embreadas, que ardieron al punto.

Envuelto en humo y aterrorizado por el peligro, el hidalgo buscó la salida. A la luz de las llamas, vio con espanto, junto a ellas, una barrica de las destinadas a guardar pólvora.
Perdida la esperanza, hincóse de rodillas, pidiendo perdón al Redentor por sus muchos pecados.
Una horrenda detonación atronó el espacio. Trozos de bajel, cadáveres mutilados, fragmentos de objetos, fueron lanzados por el aire. Una nube negra elevóse hasta el cielo, y el mar borró una tragedia cuyos protagonistas se hundieron para siempre en sus profundidades.
Cuentan los pescadores de estas costas, Escombreras, Portús y La Azohía, que todos los años, al alba del día de la Virgen (15 de agosto), se oye un pavoroso estruendo, como un cañonazo, que desvanece bruscamente una sombra flotante, cuya silueta se parece a una nave que ellos han bautizado con el nombre de la Nao Fantasma.

Leyendas en la Peninsula Iberica (La Nao Fantasma [II])

Tras la caída del Imperio romano de Occidente y el establecimiento de los reinos germanos en España, hacia 550  Cartagena fue conquistada por el emperador bizantino Justiniano I. Aunque no existen datos fiables sobre la organización de dichos territorios, existe cierto consenso acerca de que Cartagena, con el nombre de Cartago Spartaria se convirtió en 615 en la capital de la provincia bizantana de Spania

Hacia el 622, los visigodos, dirigidos por el rey Suintila, tomaron y, según cuenta San Isidoro destruyeron y asolaron por completo la ciudad, causando una profunda decadencia. Sin embargo, este comentario quizás pecó de exagerado, ya que en 675, Munulo, obispo de Cartagena, aparece firmando una de las actas de los Concilios de Toledo, lo que demuestra que en ese momento había un obispo con su sede en la ciudad.
Durante la dominiación árabe, Cartagena experimentó una cierta recuperación y contó con una mezquita y una alcazaba fortificada sobre el actual cerro de la Concepción, siendo conocida en esa época con el nombre de Qartayannat al-Halfa

En el año 1243 el emir Ibn Hud al-Dawla pactó en el Tratado de Alcaraz la capitulación de la taifa de Murcia como un protectorado castellano. El arraez de de Cartagena no reconoció la capitulación, y el infante Alfonso, primogénito del rey Fernando III de Castilla, tomó finalmente la plaza en 1245 con la intervención una flota procedente de Santander, a mando del almirante Ruy García de Santander. Esta conquista puso a Cartagena fuera del régimen de protectorado y recibió el Fuero de Córdoba. En 1250 se restauró la diócesis de Cartagena y en 1270 se creó la Orden de Santa María de España para la defensa naval de la Corona de Castilla, que estableció su sede principal en Cartagena. El traslado, unos pocos años después de la Reconquista, de la sede episcopal a Murcia supuso un notable freno para el desarrollo urbano, económico y poblacional de la ciudad de Cartagena.
En la campaña de Jaume II de Aragón para conquistar el reino de Murcia, que había recibido como donación de Alfonso de la Cerda a cambio de favorecer sus pretensiones al trono castellano, Cartagena fue tomada en 1296. En la Sentencia Arbitral de Torrellas de 1304 se acordó que Cartagena se incorporara al reino de Valencia, pero al quedar como un exclave, el rey aragonés renunció a ella en el Tratado de Elche en 1305.
Durante la Guerra de los Dos Pedros, Cartagena fue una base naval para hostigar la Corona de Aragón. Con todo, las iniciativas de reyes como Pedro I de Castilla no terminaron de desarrollar arquitectónicamente el crecimiento urbano de una ciudad que aún contaba con pocos habitantes.
 En 1464 el rey Enrique IV de Castilla concedió a Pedro Fajardo y Quesada el señorío de la ciudad de Cartagena con su castillo y los derechos de jurisdicción y cobro de tributos, situación que se mantuvo hasta los Reyes Católicos. En 1503, la reina Isabel ordenó la restitución de la ciudad de Cartagena con todos sus derechos a la Corona.



Leyendas en la Peninsula Iberica (La Nao Fantasma [I])

Cartagena es una ciudad situada junto al mar Mediterráneo en la Comunidad Murciana. La ciudad es la sede de la Asamblea Regional, órgano legislativo de la Comunidad Autónoma, y capital municipal.

Historia.

Existe constancia de asentamientos prehistóricos en todo el término municipal de Cartagena, como los aparecidos en el yacimiento de Las Amoladeras en la Manga.
Por toda la costa son también numerosos los restos arqueológicos, como el del poblado ibérico de Los Nietos en el Mar Menor, así como pecios de barcos fenicios que documentan una intensa actividad industrial y comercial por toda la zona de la sierra minera desde al menos el siglo VI aC

Por lo que respecta al asentamiento urbano de la ciudad de Cartagena, las referencias más antiguas podrían corresponder a la ciudad de Mastia, un poblamiento ibero o tartésico del cual se tienen noticias desde el siglo VI aC y que tradicionalmente se ha asociado a la ciudad de Cartagena.
La primera constancia cierta de poblamiento en la ciudad corresponde al año 227 aC, en el que general cartaginés Asdrúbal el Bello funda la ciudad de Qart Hadasht (Ciudad Nueva), después de derrotar al íbero Orisón, asegurándose así el control de los ricos yacimientos minerales del Sureste.
Qart Hadasht se convertiría en la capital del reino cartaginés fundado por Aníbal en Hispania, y de esta ciudad partió con sus elefantes en la célebre expedición a Roma, que le llevaría a cruzar los Alpes, al comenzar la Segunda Guerra Púnica en el año 218 aC
El general romano Escipion "El Africano" tomó Cartagena en el año 209 aC, siendo posesión romana desde entonces con el nombre de Carthago Nova, y una de las ciudades romanas más importantes de Hispania. En el 44 aC, Carthago Nova fue la tercera ciudad en Hispania, tras Tarraco y Corduba, en ser elevada a rango de colonia romana con el nombre de Colonia Vrbs Iulia Nova Carthago (C.V.I.N.C) constituida por ciudadanos de derecho romano. En este proceso de romanización, el emperador Augusto la reurbanizó dotándola de un gran foro y un monumental teatro romano . Durante el gobierno de Tiberio, se creó el conventus iuridicus carthaginensis con capital en la ciudad, dentro de la provincia Tarraconense.
En el año 297, el emperador Diocleciano constituyó la provincia romana Carthaginense segregada de la Tarraconense, estableciendo la capital en la ciudad de Cartagena.
Hacia el 425, la ciudad fue saqueada por los vándolos antes de pasar éstos a África. La ciudad debió reponerse del ataque vándalo de alguna manera, pues en 461, el emperador Mayoriano reunió en la ciudad una flota de 45 barcos con la intención de invadir y recuperar para el imperio el reino vándalo del norte de África. La Batalla de cartagena se saldó con una gran derrota de la armada romana que fue totalmente destruida.

viernes, 16 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (El Halcón de Ramon Berenger)

Ramón Berenguer II, "Cap d’Estopa" y Berenguer Ramón, el fratricida, eran hermanos y gobernaban los dos al mismo tiempo. Se alternaba el gobierno cada medio año. Un año para celebrar el traspaso de poder decidieron organizar una cacería.
Al poco tiempo de haber empezado a cazar Berenguer Ramón mandó un recado a su hermano para decirle que ya había cazado dos aves y se marchaba a llevárselas a su mujer que estaba en Girona. Mientras se quedó solo en un cañizal con su halcón que no paraba de volar encima de él cuando de repente se puso sobre él cubriéndolo con sus alas, como si lo quisiera proteger. Fue entonces cuando el conde Ramón Berenguer fue atacado por una figura misteriosa armada con un puñal. El halcón huyó hacia donde estaban los otros caballeros hasta conseguir, con sus chillidos, que lo siguieran hasta el cañizal donde se hallaba muerto Ramón Berenguer
 Se organizó una comitiva hacia Girona y en presentarse al hermano del Cap d’Etopa, Berenguer Ramón, el halcón que no se había separado de su amo se puso a chillar de nuevo como acusándolo del asesinato. Los caballeros se dieron cuenta de que su capa estaba manchada de sangre. Durante la ceremonia religiosa el halcón del Cap d’Estopa no cesaba de volar encima de la cabeza de Berenguer Ramón.
Se celebró el juicio en la Sala del Tinell del castillo del Puerto de Barcelona. El vizconde Folch de Cardona ofició de juez, atendiendo a la petición del Cap d’Estopa. Terminada la acusación Folch de Cardona pidió que abrieran las ventanas y en éstas apareció el halcón del difunto Ramón Berenguer, se posó sobre la cabeza de Berenguer Ramón, le arrancó con las garras la corona y la tiró al suelo. El vizconde Folch de Cardona retó y desafió al conde Berenguer Ramón ante la corte para pedirle cuentas por la muerte de su hermano con un duelo que Berenguer Ramón no podía rehusar.
 El día del duelo, al primer ataque por parte del vizconde Folch de Cardona, Berenguer Ramón cayó al suelo vencido y el vizconde le hizo confesar la muerte de su hermano. Berenguer Ramón renunció a la corona a favor del hijo del Cap d’Estopa y se marchó a luchar a las cruzadas.




Leyendas en Catalunya (Sant Narcis [II])

Existen muchas leyendas en Girona de este santo, estas son otras:

En la calle de las Moscas, de Girona hay una casa señorial donde, según la tradición, vivió Sant Narcis. Una vez, que le perseguían, saltó por la ventana y dejó, sobre de la piedra, la huella de su pie en sentido inverso, para desorientar a los perseguidores, los cuales creyeron que por aquella ventana había entrado en la casa y no que había salido, y todo fue buscar al santo en balde. Esta huella de un pie humano es conocida por la "pisada de San Narciso"

Un año, el día de la fiesta del voto de Sant Narcis, un panadero del Mercadal, que tenía panadería entre la plaza de este nombre y la del Molí, de la ciudad de Girona, escéptico e incrédulo, pastó. La levadura se le volvió sangre, y cuanto más mezclaba para ver si le hacía perder el color, más rojo se le volvía. Comprendió que el santo le castigaba, y, espantado y arrepentido, cerró la artesa y fue a pedir perdón al santo, delante de su sepulcro. Hasta después de tres días no se atrevió a abrir la artesa, donde encontró la pasta fresca y a punto de hornear. San Narciso, de la misma manera que lo había castigado, lo había perdonado.

La cofradía del santo poseía un campo de manzanas, camino de Banyoles, y se destinaba toda la cosecha para bendecirlas y repartirlas entre los fieles. Todo el mundo respetaba aquellas manzanas con gran miramiento y habría sido considerado un sacrilegio comerlas. La vigilia del día de la fiesta, se hacía una cuestación para recoger dinero para ayudar en los gastos. En agradecimiento de la limosna recibida, los cofrades les daban manzanas bendecidas.
Estas manzanas las depositaban encima del sepulcro del santo durante toda la función religiosa. Después, eran repartidas entre los fieles. Se atribuía a estas manzanas la virtud de hacer disminuir el nivel del río cuando había riadas y la ciudad peligraba de inundarse. Se creía que si se tiraba una de estas manzanas al agua, enseguida bajaba el nivel y el peligro quedaba conjurado.

fuente:  ciutatdegirona.info


Leyendas en Catalunya (Sant Narcis [I])

Sant Narcis y Sant Félix: los dos eran hijos de Girona; el primero era el obispo, y el segundo, el diácono. Sant Narcis sobretodo, se dedicó con especial celo a la predicación y a la conversión de gentiles.
Para eludir la persecución de los cristianos, Sant Narcis y su diácono Félix huyeron a Alemania, se pararon en Augsburg y hicieron posada en casa de una gran dama, llamada Afra, de la cual algunos dicen que era una mujer pública, y otros, que toda su casa era un burdel. Cuando oscureció, los candelabros no estaban preparados y la dama Afra riñó a sus sirvientas, pero el huésped Narcis le dijo que no hacia falta que las amonestase; bendijo los candelabros y, sin haber de poner ni una gota de aceite, se encendieron solos y dieron una luz fortísima, como nunca no se había visto. Ante aquel prodigio, Afra se conmovió y quiso seguir la religión de los huéspedes. Pasado el tiempo de peligro, Sant Narcist y su diácono regresaron a Girona, y el primero consiguió el solio obispal. Afra profesó el cristianismo y convirtió a mucha gente, tanta, que les autoridades la tomaron por cristiana y la quemaron viva en medio de la plaza. El día de su martirio, Narcis llegó otra vez a Augsburg, para verla. Pasado el suplicio, recogió el cuerpo de su conversa, procuró que ésta fuese enterrada, y se quedo un huesecillo, como reliquia, y lo llevó a Girona, donde ha sido venerado como la mejor reliquia y, como que ha obrado muchos milagros, se le tiene gran devoción. 
De vuelta a Gerunda, fue martirizado junto a su diácono y a otros muchos fieles en el mismo lugar donde posteriormente se levantó la iglesia de Sant Félix.

Leyenda.

Cuando el rey de Francia, Felipe "El Ardit", entró en nuestras tierras al frente de un potente ejército, protegido por la ayuda moral del Papa, arrasándolo y quemándolo todo, llegó hasta Girona y la sitió. Esta situación de sitio fue muy difícil de sostener por parte de los gerundenses e imposible de romper por las fuerzas de nuestro rey Pedro. Pero, he aquí que un buen día, del sepulcro de Sant Narcis, cerrado con una losa muy grande y muy pesada, salieron, no se sabe por donde, unas grandes bandadas de moscas muy virulentas, las cuales pasaron por encima de las murallas de la ciudad y se echaron como lobos encima de los franceses, y, francés que picaban, moría al momento, preso de terribles dolores. Un pánico terrible se apodero de los enemigos, que huyeron, a la desbandada, otra vez a Francia. Al pasar el Collado de Panissars, toparon con el rey Pedro y su gente, que les dieron batalla, la cual fue terrible, y los franceses murieron a miles, entre ellos, su rey. Los pocos que quedaron con vida huyeron hasta París, cargados con el cadáver de su rey. De este hecho memorable, se considera a Sant Narcis abogado de las moscas, y se cree que los días cercanos a su fiesta las moscas son más insistentes, molestas y ponzoñosa