martes, 8 de marzo de 2016

Presidents de la Generalitat (Guillem de Guimerà)

Guillem de Guimerà i d'Abella, nació en Ciutadilla (Lleida) ¿? - muere en Barberà de la Conca (Tarragona) en 1396. President de la Generalitat de Catalunya en el periodo 1376-1377, nombrado por las Corts de Monzón de 1376.
Hijo de nobles, ingresó joven en la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén donde hizo una carrera fulgurante. Se manifestó como un magnífico gestor al frente de la alcaldía de Amposta y del gobierno de la Comanda de Villel (Teruel), ambas tareas encomendadas por Sancho de Aragón. Se enfrentó con el rey Pere IV "el Ceremonios" quien terminó por encarcelarlo, aunque finalmente se reconciliaron hasta el punto que Guillem de Guimerà colaboró con el monarca en la campaña contra Jaume III de Mallorca en el Rosellón. Sus capacidades militares, de gestión y la buena sintonía con el rey, le hicieron ser miembro permanente de las Corts en representación del "braç eclesiástic".
El punto más alto de la carrera política se le dio en las Corts de Monzón de 1376, donde Guimerà fue nombrado President de la Diputacio. A pesar de su buena capacidad militar y de gestión, en este período se le reprochó una gestión económica poco clara en favor de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalem. A pesar de esto, su importancia le hizo formar parte de la embajada que visitó el papa Gregorio XI.
Debido a las acusaciones que recibió, presentó su dimisión en las Corts de Barcelona (1377) y se concentró en la administración del regimiento del gran priorato de Catalunya. Al morir en 1396, se generó una disputa que duraría veinte años sobre el reparto de su fortuna entre sus familiares, acreedores y la Orden de Malta.

Presidents de la Generalitat (Joan I d'Empuries)

Joan I d'Empuries, apodado el "Vell", nacio y murio en Castellvi de Rosanes (Barcelona) 1338 - 1398. Segundo conde d'Empúries y 5º President de la Generalitat de Catalunya. Joan era hijo de Ramón Berenguer I d'Empúries y Blanca de Tarento. Recibió el "comtat d'Empúries" en 1364, año de su matrimonio con su primera mujer Blanca de Sicilia, con lo que su padre se retiró de la vida pública. Finalizó las obras de la catedral de Castelló d'Empúries e intentó sin éxito restaurar el antiguo obispado de Empúrias.
En 1364 luchó al lado del rey de Aragón Pedro IV contra Castilla en Valencia y Aragón. Por su gran amistad con el infante Juan se opuso al matrimonio del rey con Sibila de Fortiá y se rebeló contra su autoridad.
En 1380 luchó contra Bernat Alemany, señor de Foixá. El rey Pere IV, su suegro, impuso una tregua en 1381, pero estalló una guerra civil interna entre partidarios del rey y del conde. Las tropas reales aprovecharon el momento y entraron en el condado. La condesa Juana intentó poner paz entre su marido y su padre, pero fue humillada por parte del último, y murió al cabo de pocos días (en 1384). El conde entonces pidió ayuda a los gascones para continuar la guerra, pero fue derrotado y perdió el condado que se incorporó a la Corona en 1386.
A la muerte del rey Pere IV, el nuevo rey Juan I, gran amigo suyo, le devolvió el condado como administrador de su hijo. En las luchas contra el condado de Armagnac resultó ser sospechoso de complicidad con el conde de Foix y le encarcelaron en Castellví de Rosanes, donde murió en 1398.
Joan I de Empúries fue nombrado diputado por el "braç militar" en las Corts de Lleida de 1375, al mismo tiempo que Romeu Sescomes lo fue por el "braç eclesiástic" y, por tanto, President de la Generalitat de Catalunya. El 10 de abril de 1376 Romeu Sescomes dejó el cargo y le sustituyó circunstancialmente por Ramon Gener, pero Joan I d'Empúries ejerció su preminencia entre los diputados, como miembro de la familia real, y ocupó el máximo cargo de la Generalitat, aunque solo fue durante unos meses, hasta las Corts de Monzón de 1376

Asesinos en Serie (Jesse Harding Pomeroy [VI])

Tras la detención de Pomeroy y la consecuente lapidación pública de su familia, la señora Ruthann vio caer al suelo su tienda de ropa y sin embargo insistía en la inocencia de su joven hijo. Ya nadie se acercaba a su comercio a no ser para ver dónde trabajaba el sádico bribón. Mientras ella caía en desgracia económica, sus rivales de enfrente ampliaban sus negocios de modo que le ofrecieron comprar sus locales. Cuando los trabajadores fueron a hacer las remodelaciones y adecuaciones, encontraron en el sótano el cadáver putrefacto de Katie Curran. No hubo una sola duda acerca de la culpabilidad de Pomeroy en la muerte de la chiquilla. Pero sí resultó entretenido saber si la familia estaba enterada al respecto. Cuando le informaron a Jesse sobre el nuevo muertito que le cargarían encima, él negó toda relación con el suceso; pero, confrontado con el hecho de que su madre y hermano serían cargados por un crimen que no cometieron, Pomeroy  terminó por doblarse y confesar. Paso a paso el sádico bribón recordó los acontecimientos de esa mañana en que la niña Curran fue a comprar una libreta de apuntes a su tienda y él la había conducido abajo para poderla asesinar. No sabía por qué lo había hecho, solo quería observar la reacción de la niña. La pena impuesta a los asesinos de este tipo en el Estado de Massachusetts era la horca.
La defensa de Pomeroy se concentró en el crucial debate acerca de la locura de su cliente o que simplemente estuviera mentalmente enfermo. Pero quedó definitivamente establecido que su defendido conocía y admitía que sus actos estaban mal, por lo que la batalla legal fue perdida sin remedio. Jesse Pomeroy fue sentenciado a la horca, sin embargo no hubo gobernador alguno que se atreviera a firmar la sentencia. Ya fuera por convicción personal o por cálculo político, en tiempos electorales la decisión respecto al sádico bribón tomó mucho tiempo y continuos aplazamientos. Y es que era muy difícil para la autoridad ejecutar a un chico de 14 años ¡Jamás se había dado la necesidad de ejecutar a un hombre tan joven en la historia penal de la nación! Todos se iban pasando la patata caliente de mano en mano. Finalmente el gobernador Alexander Rice tomó una decisión tras escuchar el veredicto de un panel de asesores, quienes recomendaban la ejecución como solución final a este molesto asunto público. Rice entonces aceptó que el castigo debía ser ejemplar pero no debía ser la pena capital y, sin publicitar su decisión, impuso la cadena perpetua para Pomeroy, mas no solo eso, sino que ésta debía ser cumplida en solitario, en auténtico aislamiento. Era algo así como enterrar vivo al sádico bribón.
Durante su encarcelamiento, la única persona en visitar a Jesse Pomeroy fue su madre, mes tras mes, hasta que ella murió y nadie más fue a visitarlo de nuevo. Comía solo y se ejercitaba en un patio sin que lo acompañara nadie. Le era permitido bañarse unas cuantas veces y le era abastecida su celda con abundante material de lectura. Pronto su mundo fue un cuarto de acero y concreto, condición en el cual permaneció por 40 años. Durante este tiempo estudió varias lenguas pero jamás tuvo la oportunidad de practicar ninguna realmente. Mucho tiempo trató de planear un escape. Inclusive escarbó la pared hasta llegar a la tubería del gas, tratando de volar la puerta de su celda. Hay quienes aseguran que no trataba de huir, sino de terminar con su propia vida. En 1917 su castigo fue disminuido y se le permitió integrarse a la población general de la prisión. A veces resurgía su nombre en periódicos y de vez en cuando algún reportero preguntaba sobre su actual condición. Cuando fue puesto con los demás, disfrutaba como nadie saberse aún celebre por las atrocidades cometidas hacia cuatro décadas…
Después pasó el tiempo y los nuevos internos nada sabían acerca del viejo Pomeroy. En 1929 fue removido de Charlestown para ser llevado a un hospicio de la Policía donde pasó los dos últimos años de su vida plagado de enfermedades y en franca agonía. Su deseo final fue ser cremado y que sus cenizas fueran esparcidas a los cuatro vientos. Jamás mostró remordimiento alguno por sus víctimas, justificando así, luego de décadas, la justicia del severo castigo que se le impuso.

fuente: http://www.asesinatoserial.net

Asesinos en Serie (Jesse Harding Pomeroy [V])

Trágicamente el siguiente niño en caer en las garras de Pomeroy no tuvo la misma buena suerte que Harry Field. El niño Horace Millen se encontró con el sádico bribón en la calle y fácilmente cayó envuelto en las tretas que siempre aplicaba para llevar lejos a sus víctimas. Antes de eso, entraron a una pastelería por un bocadito que felizmente iban comiendo ambos durante el camino a las partes pantanosas y solitarias del sur de Boston. Esta vez numerosos testigos vieron a la inusual pareja de “hermanos” caminar por las calles y fuera de la ciudad. Una señora testificó acerca de lo extraño que lucía el chico mayor, quien irradiaba una rara felicidad y excitación mientras caminaba de la mano del niño pequeño, quien a su vez provocó extrañeza por las buenas ropas que portaba.

De acuerdo a Pomeroy, cuando llevaba a Millen de la mano hacia un lugar apartado casi no podía controlar sus impulsos y supo desde el primer momento que quería asesinar al niño de 4 años. Esta vez quería estar seguro de que nadie lo interrumpiera y por eso caminaron largo rato hasta llegar a un paraje arenoso en donde se sentaron a descansar. Horace Millen aún no se daba cuenta de que la promesa de ir a ver un barco de vapor no era más que una excusa del sádico bribón para asesinarlo. Con su cuchillo de bolsillo Pomeroy descargó un furioso ataque en la garganta del inocente chico. A pesar del sangriento ataque, Millen no había muerto y peleaba por su vida. De acuerdo al reporte del forense había numerosas heridas de las llamadas “defensivas” en brazos y manos. Pero un niño de 4 años gravemente herido no era remotamente rival de un joven psicópata. Se contaron hasta 18 heridas en el tórax y lo más impactante fue ver como las uñas de las manos estaban firmemente incrustadas en las palmas como evidencia de la agonía y atroz muerte experimentada por el niño Horace Millen. Cuando su cadáver fue lavado, apareció su ojo apuñalado también, así como heridas profundas en el escroto, lo cual indicaba el intento de castrar al niño.
Unos niños que jugaban en la playa descubrieron el cuerpo e inmediatamente avisaron a unos señores que cazaban patos en las cercanías. Para ese entonces la familia de Horace ya lo buscaba por todos lados y el padre de familia ya había reportado la desaparición a la Policía. Para la noche a las 9, la familia era informada de la muerte de su hijo. Inmediatamente vino a la mente de las autoridades el sospechoso número uno, aquel chico despiadado que gustaba de torturar niños pero no podía ser posible que fuera él, dado que purgaba condena en un reformatorio juvenil. Tardó poco en que se confirmara la aterradora realidad de que aquel sádico bribón había sido puesto en libertad condicional no hacía mucho tiempo. Se despachó una patrulla a su casa y, a pesar de las airadas protestas de Ruthann Pomeroy, el chico fue conducido a la Policía.
 Mostrando la mayor de las tranquilidades, Pomeroy resistió el primer interrogatorio negando conocer acerca del crimen que se le imputaba. Sin embargo no pudo ofrecer una buena coartada, pues no tenía una explicación convincente sobre su paradero desde las 11 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Luego con su habitual frialdad fue dejado durmiendo en la celda de la comisaría. Mientras tanto los oficiales tomaron su calzado, que tenía adheridos pastos del pantano y lodillo. Con los zapatos de Horace Millen y los de Pomeroy reconstruyeron los pasos de los chicos, ubicando a ambos en la escena del crimen. Mediante yeso compararon las huellas más grandes, coincidiendo éstas a la perfección con las suelas del sádico bribón. Aquel procedimiento era normalmente aceptado en los procesos judiciales de la época. Temprano al día siguiente, despertaron a Jesse y lo confrontaron con el hecho de que ahora lo podían ubicar sin lugar a dudas en la escena del crimen, y le sugirieron ir a ver el cuerpo de Millen a la morgue. Obviamente el chico se negó rotundamente diciendo que él nada tenía que ver con el asunto. Sin embargo una vez puesto de frente al mutilado cadáver, Pomeroy no pudo resistir la presión y terminó por admitir su culpa. Entre sozollos admitió: “Lo siento, yo lo hice… ¡por favor no le digan a mi mamá!…” Los detectives le preguntaron si sabía qué le iba a ocurrir a continuación, a lo que respondió que no sabía pero que por favor lo pusieran en un lugar donde no pudiera hacerle daño a nadie. La acusación y la convicción del crimen ocurrieron de manera expedita. Sin mayores trámites, tanto la Policía como los medios de comunicación habían encontrado al culpable, a quienes no bajaban de ser un monstruo de la sociedad y es que, visto en retrospectiva, en realidad lo era. El Comité de Libertad Condicional Juvenil fue severamente cuestionado por haber liberado al sádico bribón.


Asesinos en Serie (Jesse Harding Pomeroy [IV])

Los Pomeroy prometieron esmerarse en la vigilancia de su hijo, a quien habían dejado vagar más de la cuenta. La señora tenía una tienda de ropa y su hijo mayor un puesto de periódico, negocios en los cuales emplearían al joven Jesse para que no perdiera el tiempo. A pesar de los horribles crímenes de que se había acusado a Pomeroy, la Policía consideraba que no se debía ser muy duro y por mucho tiempo contra el chico, y que se le debía dar una oportunidad de redimirse. A ninguna autoridad se le ocurrió informar a nadie en la comunidad dónde vivía Pomeroy o que éste había sido liberado. La gente vivía bajo la creencia de que “el sádico bribón del ojo blanco” estaría bien guardado por varios años.
No pasaron ni dos meses en libertad. Pomeroy atacó cuando la oportunidad se presentó a la puerta de la tienda de su mamá. El 18 de Marzo de 1874, muy temprano Jesse efectuaba la limpieza y platicaba con un empleado de apellido Kohr, de la misma edad que Pomeroy, cuando llegó la niña Katie Curran a preguntar por un cuaderno de notas. La chica explicó que tenía un nuevo profesor y deseaba un cuaderno nuevo. Para su desgracia la primera tienda que había visitado no tenía ya la mercancía solicitada. Inmediatamente Pomeroy urdió una treta para tener a la jovencita. Dijo que quedaba un cuaderno pero manchado de tinta y que había que buscarlo dentro de la tienda, entonces mandó al ayudante Kohr con el carnicero a conseguir comida para las mascotas, dejando libre el camino para sus obscuros deseos. La inocente chica siguió a Pomeroy a unas escaleras que daban a un especie de sótano en el edificio, confiada en la explicación de que abajo también tenían una tienda. Solo al final pudo darse cuenta que había sido engañada, pero era demasiado tarde. Fue sometida velozmente por Pomeroy, quien con su navaja de bolsillo la degolló brutalmente. Cuando el cuerpo fue descubierto, su avanzado estado de descomposición hizo muy difícil conocer el grado de daños que había recibido. Después de asesinar a la pequeña Katie, Pomeroy se lavó la sangre y regresó al puesto a seguir trabajando como si nada hubiera ocurrido. El cadáver permaneció donde lo había dejado sin que nadie notara nada extraño hasta que la Policía fue a rescatarlo.
La madre de Katie Curran comenzó a buscarla a la hora que la niña había salido de su casa. Su búsqueda resultó infructuosa y con escasa cooperación de la Policía, quienes en todo momento evitaron incriminar a Jesse Pomeroy en la desaparición de Katie, a pesar de la declaración del ayudante Kohr y del turbio pasado reciente del sádico bribón. Luego apareció un testigo que aseguró haber visto cómo Katie Curran había sido introducida a un vagón de tren, entonces la Policía determinó que se trataba de un secuestro y el caso quedó congelado.
La sed de sangre de Pomeroy estaba lejos de terminarse tras el crimen contra Katie Curran, poco después seguía en lo mismo, en busca de algún ingenuo chico a quien engañar con la promesa de dinero, dulces o lo que fuera para llevarlo a un sitio apartado donde asaltarlo. Y tal iba a ser el destino del chico Harry Field, a quien le prometió unos centavos por llevarlo a una calle que dijo no saber cómo llegar a ella. Una vez que dieron con el lugar, Pomeroy se tornó violento y amenazó al chico con matarlo si gritaba. Para la enorme fortuna de Harry, ocurrió que, cuando iban por la calle, un rapazuelo vecino de Pomeroy apareció en el camino y comenzaron a gritarse de un lado de la calle a otro, ese momento fue aprovechado por Harry para huir corriendo y no parar hasta llegar a su casa.

 

Asesinos en Serie (Jesse Harding Pomeroy [III])

El siguiente desventurado fue el niño de 6 años Harry Austin, con quien Pomeroy evidenció que su depravación aumentaba en espiral, ya que, aparte de la usual paliza, esta vez empleó su navaja de bolsillo para apuñalarlo en brazos y hombros. Se disponía a rebanarle el pene cuando fue interrumpido por la cercanía de unas personas. Pocos días después atacó al niño Joseph Kennedy, a quien a la vez que aporreaba lo obligaba a recitar oraciones religiosas plagadas de obscenidades. A Kennedy le provocó una fuerte cortada en la cara con su cuchillo y luego lo llevó a la orilla del mar para echarle agua salada en las heridas. El chiquillo de 5 años, Robert Gould, fue el siguiente en caer engañado por Pomeroy, quien le había prometido llevarlo a ver soldados, para luego someterlo cerca de una estación de trenes. Cuando amenazaba al chico con la punta de su navaja en el cuello, Pomeroy se dio cuenta de que era observado por unos ferrocarrileros y tuvo que huir. Para fortuna de la Policía, Gould aportó pistas más concretas, como que su atacante era un joven adolescente de cabellos castaños y un ojo totalmente blanco.
A fines de 1872 la Policía efectuaba visitas a las escuelas del sistema público de Boston con la esperanza de encontrar al sádico bribón de quien creían pronto se convertiría en un temible homicida. Un día de Septiembre visitaron la escuela de Pomeroy, pero el joven Kennedy no podía identificar entre los alumnos a su atacante. Ese mismo día que la Policía había visitado su salón, Pomeroy al regresar a su casa decidió darse una vuelta por la estación policial, y al pasar tan cerca, fue súbitamente identificado por Kennedy, quien continuaba con sus declaraciones. No está muy claro el por qué de esta conducta pero es muy posible que Pomeroy haya estado involucrado en una suerte de juego de gato y ratón con la Policía. Eso ha ocurrido muchas veces con psicópatas de ese estilo. Cuando Pomeroy pasaba, Kennedy lo alcanzó a ver en la estación y logró hacer que la Policía persiguiera al sádico bribón que inmediatamente fue puesto bajo arresto. A pesar del intenso y severo interrogatorio, Pomeroy se mantuvo tranquilo clamando su inocencia en todo momento. Lo despertaron a media noche en la celda donde había sido confinado y con la amenaza de ser encarcelado por 100 años, finalmente Jesse Pomeroy se dio por vencido. Al día siguiente fue llevado para que todas sus víctimas lo identificaran, lo cual parece que ocurrió sin mayor problema. Entonces lo que faltaba era que un magistrado le dictara sentencia. Como se esperaba, su madre testificó a favor de Pomeroy, porque no podía ser de otro modo. Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, solo atino a decir "no pude evitarlo..." a la vez que agachaba su cabeza en señal de vergüenza. La sentencia fue el ingreso a un reformatorio juvenil hasta que cumpliera 18 años, es decir la mayoría de edad. Madre e hijo psicópata abandonaron en lágrimas la corte, según las crónicas de la época.
El reformatorio juvenil Westborough se convirtió en el siguiente hogar de Jesse Pomeroy. Aquel lugar albergaba a jóvenes infractores y a muchachos malcriados o difíciles de tratar a quienes sus padres enviaban ahí para quitarse un gran peso de encima. Instituciones de este tipo difícilmente reformaban a alguien en esa época. Simplemente el hecho de encerrar bribones peligrosos provocaba en ellos la aparición de una mentalidad salvaje y oportunista en que los más fuertes sometían al resto.
En un lugar así podría florecer un chico listo y sádico como Pomeroy, quien desde un principio entendió que, si deseaba salir antes de cumplir los 18 años, debía demostrar una conducta intachable. Según se cuenta, vivió la mayor parte del tiempo en soledad pues los chicos mayores lo molestaban y los menores le trataban de hacer saltar, conscientes del porqué estaba ahí recluido. La dura rutina de Westborough consistía en trabajos forzados y clases obligatorias diarias. Como un interno modelo, Pomeroy evadió eficientemente los castigos y las reprimendas, y siempre estaba al tanto de todo detalle e incidentes cuando alguien era castigado. Tras quince meses de encierro, el Comité de Libertad Condicional aprobó su salida. Mientras Jesse purgaba condena, su madre hacía campaña por la liberación y exoneración de su hijo enviando cartas a las autoridades y a quien estuviera dispuesto a escuchar su punto de vista, sin embargo fue la buena conducta de Pomeroy lo que movió a los magistrados juveniles a liberarlo.



Asesinos en Serie (Jesse Harding Pomeroy [II])

El siguiente fue Tracy Hayden de 7 años, quien en Febrero de 1872 fue engañado por Pomeroy para llevarlo a un lugar apartado con la promesa de ir a ver a los soldados. Una vez apartados de cualquier distracción, procedió a amarrarlo y a torturarlo con la misma furia que había aplicado al pequeño Paine. Del ataque Hayden salió con los ojos morados, los dientes frontales partidos, la nariz rota y el torso cubierto de heridas y verdugones. Tras este episodio la Policía solo pudo enterarse de que el atacante era un muchachito de cabello castaño, escasa información como para que las autoridades pudieran hacer algo al respecto.
Luego, a mediados de Abril de 1872, Pomeroy prometió llevar al circo al jovencito de 8 años Robert Maier. Después de caminar hasta sus apartados dominios lo sometió como acostumbraba con sus víctimas. Lo desnudó casi por completo y mientras lo golpeaba con una vara lo obligaba a maldecir.
Maier reportó que, mientras Pomeroy lo vapuleaba, se masturbaba disfrutando del sufrimiento que le provocaba. Al terminar lo soltó y le juró que lo mataría si lo delataba con alguien. Después huyó del lugar. La Policía comenzó a actuar interrogando numerosos adolescentes de cabello castaño. Los medios comenzaron a mostrarse nerviosos y los padres advertían fervientemente a sus hijos de no juntarse ni hablar con extraños en la calle. Por alguna razón la descripción del sádico bribón derivó en la de un adolescente de barba y pelirrojo. Mientras tanto el lampiño y castaño Jesse Pomeroy escapaba con comodidad de la búsqueda policial.
El siguiente golpe, a mediados de Julio, fue contra un niño desconocido de 7 años a quien le fue propinado el mismo tratamiento que a los demás, es decir una feroz paliza hasta que Pomeroy alcanzara el orgasmo. Esta vez la Policía ofreció una recompensa de $500 dólares a quien ayudara en la captura del "sádico bribón", como era llamado el adolescente que atormentaba los niños de Boston.
Poco tiempo después Ruth Pomeroy decidió que su familia se mudara al sur de Boston. Se especula que la señora sospechaba acerca de la posible responsabilidad de su hijo en los recientes ataques a infantes. Aunque es posible que se hayan movido por cualquier motivo. Sin embargo, cuando los ataques también se escenificaron de Chelsea a su nuevo rumbo, seguramente algo debió haber pensado, pero no se sabe realmente. La madre de Jesse siempre permaneció fiel a su hijo, y negaría las imputaciones formuladas contra aquel.
George Pratt andaba en las calles cuando fue abordado por Pomeroy y con al promesa de recompensarlo con un dinero por traer un mandado lo condujo a un lugar solitario donde comenzó su inhumano ataque. Después de atarlo y desnudarlo lo aporreó sin misericordia con un cinturón.
Esta vez elevó el nivel de sus atrocidades, mordiéndole un cachete y arañándolo profundamente en la piel. Varias veces le enterró una larga aguja en diversas partes del cuerpo. Intentó inclusive clavársela en un ojo, pero Pratt logró colocarse en posición fetal antes que Pomeroy lograra su objetivo. Por fortuna, el sádico bribón había saciado su sed de violencia y huyó del lugar no sin antes morderle un glúteo al desafortunado niño. Una vez visto el caso por las autoridades concluyeron que no podía ser obra más que de un sujeto demente, entonces temieron lo peor, que continuara la racha de ataques.




Asesinos en Serie (Jesse Harding Pomeroy [I])

Jesse Harding Pomeroy, nacido el 29 de Noviembre de 1859 en el pueblo de Charleston (Massachusetts [USA]) - fallece el el 29 de septiembre de 1932 . Fue el segundo hijo de Thomas y Ruthann Pomeroy, personas que vivían en la medianía económica de ese entonces. Se dice que el padre de familia era un sujeto abusivo y alcohólico, no muy diferente de la gran mayoría de hombres de su condición. Por cualquier motivo que lo enfureciera, llevaba a sus hijos a una cabaña donde los desnudaba y aporreaba hasta aplacarse. De estas palizas Jesse no asimiló la idea de la buena conducta, sino una forma pervertida del placer y la diversión.
De acuerdo a los relatos de la época, la apariencia de Pomeroy inspiraba miedo. El mismo estaba conciente de que era un sujeto diferente. Su cuerpo era muy grande para su edad, así como su cabeza, orejas y rasgos faciales poco favorecedores. Su ojo derecho carecía de iris y pupila, confiriéndole un aspecto aterrador. Ni su propio padre podía mirarlo sin experimentar un escalofrío.
Como siempre ocurre, en consecuencia o a causa de ser diferente, Pomeroy era un sujeto retraído y solitario. Nadie lo recordaba sonriendo pero sí lo recordaban por los extraños ataques nerviosos que de vez en cuando lo atacaban. Por lo tanto, durante su tierna niñez seguramente fue pasto de los niños abusadores del barrio.
En casa de la familia Pomeroy no podía haber mascotas. De forma inesperada, aparecían muertas. Una vez, los canarios de la señora Pomeroy aparecieron con las cabezas arrancadas y, después de que descubriera a Jesse torturando al gato de los vecinos, se decidió que no entrarían más animales al domicilio. Esta conducta violenta contra los animales forma parte de la clásica triada fatídica observada en la mayoría de los asesinos seriales del mundo. Los animales proporcionan la experimentación para el sadismo y la violencia que en un futuro el psicópata ha de aplicar a sus semejantes.


Jesse Pomeroy – El Niño Psicópata

admin 2 marzo, 2011 27

Su ojo derecho carecía de iris y pupila, confiriéndole un aspecto aterrador. Ni su propio padre podía mirarlo sin experimentar un escalofrío. Su naturaleza interior, igual de escalofriante, le llevó a ser condenado a cadena perpetua con apenas 15 años.

El Niño Psicópata

El padre de Pomeroy era abusivo y alcohólico. Por cualquier motivo que lo enfureciera, llevaba a sus hijos a una cabaña donde los desnudaba y aporreaba hasta aplacarse. De estas palizas Jesse (arriba) no asimiló la idea de la buena conducta, sino una forma pervertida del placer y la diversión, forma que empezaría a practicar con animalitos como los canarios de su madre a los cuales decapitó.
Uno de los primeros casos conocidos acerca de niños asesinos es el del norteamericano Jesse Harding Pomeroy, nacido el 29 de Noviembre de 1859 en el pueblo de Charleston, Massachusetts. Fue el segundo hijo de Thomas y Ruthann Pomeroy, personas que vivían en la medianía económica de ese entonces. Se dice que el padre de familia era un sujeto abusivo y alcohólico, no muy diferente de la gran mayoría de hombres de su condición. Por cualquier motivo que lo enfureciera, llevaba a sus hijos a una cabaña donde los desnudaba y aporreaba hasta aplacarse. De estas palizas Jesse no asimiló la idea de la buena conducta, sino una forma pervertida del placer y la diversión.
De acuerdo a los relatos de la época, la apariencia de Pomeroy inspiraba miedo. El mismo estaba conciente de que era un sujeto diferente. Su cuerpo era muy grande para su edad, así como su cabeza, orejas y rasgos faciales poco favorecedores. Su ojo derecho carecía de iris y pupila, confiriéndole un aspecto aterrador. Ni su propio padre podía mirarlo sin experimentar un escalofrío.
Como siempre ocurre, en consecuencia o a causa de ser diferente, Pomeroy era un sujeto retraído y solitario. Nadie lo recordaba sonriendo pero sí lo recordaban por los extraños ataques nerviosos que de vez en cuando lo atacaban. Por lo tanto, durante su tierna niñez seguramente fue pasto de los niños abusadores del barrio.
En casa de la familia Pomeroy no podía haber mascotas. De forma inesperada, aparecían muertas. Una vez, los canarios de la señora Pomeroy aparecieron con las cabezas arrancadas y, después de que descubriera a Jesse torturando al gato de los vecinos, se decidió que no entrarían más animales al domicilio. Esta conducta violenta contra los animales forma parte de la clásica triada fatídica observada en la mayoría de los asesinos seriales del mundo. Los animales proporcionan la experimentación para el sadismo y la violencia que en un futuro el psicópata ha de aplicar a sus semejantes.
En una suerte de lenta pero trágica evolución, Pomeroy decidió descargar sus locuras contra nuevas presas, eligiéndolas de acuerdo a su edad: niños más pequeños que él. El primero fue el niño William Paine, que fue hallado un día de diciembre de 1871 por dos hombres que caminaban por una calle solitaria. Habían escuchado un lloro quedo y apagado y, al acercarse a una pequeña cabaña, pudieron escucharlo con mayor claridad, y al entrar quedaron sorprendidos al ver al pequeño niño de 4 años colgando de las manos, que estaban atadas con una cuerda suspendida del techo del lugar. Apenas consciente lloraba Paine, cubierta su espalda de laceraciones y fuertes moretones. No pudo denunciar a su atacante.
 

lunes, 7 de marzo de 2016

Presidents de la Generalitat (Bernat Vallès)

Bernat Vallès, fue el 4º Presidente de la Generalitat de Catalunya (1365-1367). Era canónigo de Barcelona y rector de Santa María de Badalona y de Sant Pere Pescador. Fue designado diputado eclesiástico y, por lo tanto, President de la Generalitat por las Corts de Tortosa del 11 de marzo de 1365.
En aquel momento la "Guerra de los Dos Pedros" contra Castilla comportó un importante gasto al rey de Aragón, motivo por el cual convocó Corts con mayor frecuencia (marzo, julio y septiembre de 1365) para recaudar donativos. Para ayudar en esta función y también para tener un mayor control sobre los diputados que, a pesar de su reciente nombramiento, habían sido cuestionados por las Cortes y defendidos por el rey, en diciembre de 1365 se nombraron varios diputados adjuntos y a más procuradores y auditores. Las nuevas aportaciones monetarias y el interés del Papa para reubicar a las tropas mercenarias de Bertrand Du Guesclin, consiguieron su intervención en el conflicto con un repliegue de las tropas castellanas y un cierto respiro para Pedro IV de Aragón.
En 1367 el rey convocó las Corts de Vilafranca. La desconfianza mostrada en las anteriores Corts hacia los diputados llevó a designar auditores para revisar las cuentas y crear una comisión formada por Ramon Gener, Ramon de Julià y Ramon Sescomes con el objetivo de analizar el funcionamiento de la Diputacio. Tras la investigación se decidió suprimir temporalmente el cargo de diputado residente (es decir, la figura que se ha considerado President de la Generalitat de Catalunya) y nombrar a un regente, rol que recayó en Pere Vicenç, hasta aquel momento, "regente de comptes".

Presidents de la Generalitat (Ramon Gener [o Ramon Jener])

Ramon Gener (o Ramon Janer), fue President de la Generalitat de Catalunya entre los años 1364 y 1365 en sustitución de Romeu Sescomes y posteriormente, tuvo un segundo mandato entre los años 1379 y 1380. Era canónigo de la Seu d'Urgel y rector de Sant Andreu de Palomar (Barcelona). Se estima que murió sobre el año 1388. Con una amplia experiencia en la política al haber sido diputado en 1358, fue nombrado "conseller" de las Corts de Barcelona en 1365 y auditor en 1367 durante el periodo en que la Diputacio fue dirigida por un regente. En 1375 volvió a ser elegido diputado durante el segundo mandato de Romeu Sescomes.
El 7 de enero de 1379 fue elegido para un segundo mandato por la Comisión Reorganitzadora de la Diputacio, que había sido formada con el fin de poder resolver la crisis institucional creada tras las Corts de Barcelona (1377). La comisión, solo un año más tarde, destituyó a los diputados nombrados por estas Corts (Galceran de Besora) y nombró una nueva terna de diputados con Ramon Gener al frente. El segundo mandato de Gener solo duró hasta que las Corts de Barcelona realizaron los nuevos nombramientos.

Presidents de la Generalitat (Romeu Sescomes)

Romeu Sescomes nacio ¿?- fallecio en  Lleida, 7 de octubre de 1380. Fue el segundo President de la Generalitat de Catalunya, cargo que ocupó entre los años 1363-1364 y posteriormente, entre 1375 y 1376. También fue obispo de Lleida entre los años 1361 y 1380.
Tuvo una carrera eclesiástica importante, llegando a ser a prior y paborde de la ciudad de Tarragona en 1345 y 1350 respectivamente. Fue comisionado del Papa Gregorio XI para la aprobación de la Orden de San Jorge de Alfama en 1373.
Romeu Sescomes fue una persona muy interesada por la política y por el ejercicio del poder. Diplomático y buen negociador, fue albacea de la reina Leonor de Sicilia y uno de los consejeros más influyentes de Pedro IV de Aragón, quien le encargó la negociación de treguas con los castellanos en 1367. También intervino en una alianza con Navarra contra Enrique II de Castilla y participó en los acuerdos que trajeron a la paz entre Castilla y Aragón después de la "Guerra de los Dos Pedros" en 1375.
Nombrado como uno de los diputados en el mandato del President Berenguer de Cruïlles, las Cortes de Monzón le nombraron diputado residente, o lo que es lo mismo, segundo President de la Generalitat. Sus ocupaciones le hicieron abandonar Barcelona en múltiples ocasiones, motivo por el cual fue sustituido por Ramon Gener en 1364
La confianza que se le tenía facilitó el regreso de Sescomes en la política, siendo nombrado presidente otra vez el 24 de junio de 1375 por las Corts de Lleida, dando por acabado el periodo de regencia iniciado en 1367 y restituyendo con él la figura del President. El 10 de abril de 1376 fue sustituido circunstancialmente por Ramon Gener, quien ya había estado su sucesor en el primer mandato. No obstante, Joan I d'Empúries, diputado por el brazo militar y también fue nombrado por las Corts de Lleida (1375), ejerció su pre-eminencia entre los diputados como miembro de la familia real y ocupó el máximo cargo de la Generalitat Entre los dos mandatos, presidió las Corts de Barcelona en 1372.

Asesinos en Serie (Robert Pickton [III])

En diciembre de 2007, Robert Pickton fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de salir bajo palabra por 25 años: aquella era la máxima pena por homicidio en Canadá. En prisión, Pickton confesó que fue capturado por volverse descuidado.
El asesino nunca colaboró con la justicia por lo que no se pudo determinar el número exacto de víctimas. Algunas investigaciones estiman el número total de mujeres asesinadas en casi 50, sin embargo no se le pudieron imputar mas que veintiséis víctimas.

Sus víctimas

1.- Rebeca Guno, de 23 años, fue vista por última vez el 22 de junio de 1983 por el distrito Downtown Eastside, fue reportada su desaparición tras tres días.
2.- La siguiente víctima de Pickton fue Sherry Rail, de 43años: ella desapareció en enero de 1984 y el hecho no fue denunciado hasta después de 3 años.
3.- Elaine Auerbach dijo a sus amigos que se mudaría a Seattle en marzo de 1986, pero no llegó y fue reportada a mediados de abril.
4.- En julio de 1988, Teressa Ann Williams de 26 años desapareció y no fue denunciada su desaparición hasta marzo de 1989.
5.- En agosto de 1989, Pickton dejó de matar hasta el 1 de octubre de 1990, cuando la paciente mental Ingrid Soet, de 40años, fue reportada como desaparecida por la Policía.
6.- El 29 junio de 1992, Kathleen Wattley de 39 años desapareció y se convirtió en la primera víctima afroamericana.
7.- El asesino se detuvo por 3 años, hasta que en marzo de 1995 drogó, violó y estranguló a Catherine Gonzales de 47 años. Ella fue reportada el 9 de febrero de 1996.
8.- La segunda víctima de ese año fue Katherine Knight, de 32 años, quien desapareció siete meses antes de ser denunciado el hecho el 11 de noviembre.
9.- Cuatro meses después desaparecío Dorothy Spence de 36 años. Fue notificado a la Policía el 30 de octubre.
10.- Finalmente el asesino cobró la última víctima del año con Diana Melnick de 23 años, quien desapareció 4 días después de navidad.
11.- Pickton se detuvo nuevamente hasta octubre de 1996, cuando Tanya Holyk de 24 años desapareció y aquello fue notificado en noviembre 3.
12.- Olivia Williams despertó menos interés tras desaparecer en diciembre del mismo año, su reporte no fue hecho hasta el 4 de julio de 1997.
13.- Janet Henry, una víctima que sobrevivió al asesino Clifford Olson, desapareció una década después cuando fue a una fiesta en la granja de Pickton y, tras ser drogada, el homicida la sodomizó y posteriormente la asesinó, el 28 de junio de 1997. Su familia reportó su desaparición diciendo que hablaron con ella hace dos días.
14, 15, 16.- El mes de agosto de 1997 fue el más peligroso, tres mujeres desaparecieron y la policía no supo de esos eventos hasta un año más tarde. Marnie Frey de 25 años, el 4 de septiembre de 1998; el 23 de septiembre Helen Hallmark de 32 años;  luego Cindy Beck de 33 también desapareció en septiembre de 1997, sin embargo no se notificó hasta el 30 de abril de 1998.
17.- Los amigos de Andrea Borhaven no se molestaron en reportar su desaparición en 1997, hasta que notificaron a la Policía el 18 de mayo de 1999.
18.- Otra víctima de Pickton fue Jacqueline Murdock de 28 años, su desaparición fue reportada el 3 de octubre de 1998.
19.- Kerry Koski de 39 años desapareció en enero y su reporte se hizo el 29 del mismo mes.
20.- Jacqueline McDonnel de 23 años desapareció a mediados de enero y fue reportada el 22 de febrero de 1999.
21.- Inga Hall de 47 años fue vista por última vez en febrero de 1993, su desaparición fue registrada rápidamente en el 3 de marzo.
22.- Mientras Sarah Jane deVries desapareció el 14 de abril de 1998, ese mismo día sus amigos hicieron el reporte.
23.- Sheila Egan, una prostituta que trabajaba desde los 15 años, desapareció cinco años después en julio de 1998 y su reporte se hizo el 5 de agosto.

fuente: http://www.asesinos-en-serie.com


Asesinos en Serie (Robert Pickton [II])

El 5 de febrero de 2002, la Policía ingresó a la casa del granjero Robert Pickton para hacer una inspección de armas de fuego, también revisaron la casa de su hermano. Los oficiales que investigaban sospechaban que Pickton estaba relacionado con las desapariciones, tras la revisión, Pickton fue acusado con varios cargos, pero lo absolvieron, aunque seguía bajo supervisión policial.
Mientras revisaban la casa de Pickton encontraron municiones calibre 357 magnum, gafas de visión nocturna, esposas y una jeringa junto a un frasco que decía "afrodisiaco de mosca española".
Poco duró su libertad y el 22 de febrero de 2002, los oficiales arrestaron a Pickton por asesinato en primer grado de dos mujeres: Sereena Abotsway y Mona Wilson.
El 2 de abril del mismo año la Policía lo acusó por los homicidios de Jacqueline McDonell, Diane Rock y Heather Bottomley. Tras cinco días el crimen de Andrea Joesbury también se sumó a la lista de cargos. En el transcurso del año Pickton fue acusado de todas las desapariciones que comenzaron en los años ochenta, lo cual sumó un total de 49 víctimas.
uando fue arrestado, la Policía encontró cabezas y manos de mujeres en su nevera. Las cabezas estaban cortadas en dos, verticalmente, y tenían heridas de bala. También se encontraron los inhaladores de asma de Sereena Abotsway, dos jeringuillas con el ADN de la chica y el de Pickton. Se descubrió un revolver calibre .22 cuyo cañón tenía un juguete sexual, objeto que tenía el ADN del granjero y el de Mona Wilson, junto con sus zapatos y un rosario. Las investigaciones implicaron al hermano del acusado, Dave, quien dijo que hacía lo que Robert le decía y también administraba la discoteca "Piggy`s Palace".
Toda la evidencia fue descubierta dentro de los 100 metros que rodeaban el tráiler de Pickton, lugar donde traía mujeres. El fiscal Mike Petrie consiguió objetos y testimonios, junto con el ADN de muchas mujeres muertas, se encontraron baldes con partes humanas, dientes de mujeres, restos de dos cuerpos femeninos en un refrigerador y varios objetos. Durante el juicio, un testigo dijo ver a Pickton en un cuarto donde estaba colgado el cuerpo de una mujer, esto fue respaldado por otros testigos. Otros testigos dijeron que Pickton estranguló y extrajo las viceras a mujeres para darles sus restos a los cerdos.
Las excavaciones en la granja de Pickton continuaron hasta noviembre de 2003, cuando el costo de la investigación oscilaba entre los 70 millones de dólares. La granja fue embargada y todas sus construcciones fueron demolidas, debido al estado de putrefacción de los restos humanos encontrados en la granja de Pickton. Se cree que, muchos de los cerdos que Pickton crió, crecieron comiendo carne humana.
Sin embargo el gobierno de Columbia Británica descubrió que los cerdos no fueron vendidos, pero sus amigos sí se llevaron uno que otro para alimentarse.



Asesinos en Serie (Robert Pickton [I])

Robert Pickton, nació el 24 de octubre de 1949, en Port Coquitlam (Canadá). No era hijo único ya que también cuenta con la compañía de su hermano y complice David Francis Pickton.
En septiembre de 1998 se comenzó la investigación oficial, después de que un grupo de aborígenes diera una lista de homicidios perpetrados en Low Track. Las autoridades examinaron la lista y dijeron que las víctimas habían muerto por sobredosis de drogas, sin embargo el Detective Dave Dickson estaba intrigado por la queja y comenzó su propia investigación. Pronto tenía una lista de todas las mujeres que habían desaparecido sin dejar rastro en el area de Low Track. Las investigaciones del detective formaron una lista que consiguió el apoyo de sus superiores y así se inició una búsqueda que duró 4 años en los que el asesino siguió impune.
Las investigaciones descubrieron que 16 de las desaparecidas eran prostitutas del sector de Low Track, y sus desapariciones se llevaban reportando desde 1995. Alrededor de 85 investigadores trataban de deducir si el asesino en serie seguía libre.
El inspector Kim Rossmo creó un perfil geográfico, técnica que ayudó a resolver crímenes por medio de los mapas señalando los lugares donde las víctimas habían desaparecido.
En mayo de 1999, Rossmo descubrió una inusual concentración de desapariciones en el Downtown Eastside, pero la Policía ignoró las recomendaciones diciendo que las mujeres se fueron de Vancouver voluntariamente. Rossmo fue degradado y por eso renunció, luego demandó a la Policía de Vancouver pero fue ignorado. Mientras, el inspector Gary Greer dijo a la prensa que no había un asesino en serie suelto y que las personas desaparecidas no estaban muertas.
Debido a la falta de evidencia y cooperación de los proxenetas, la Policía no tenía ningún rastro sólido que seguir. En junio de 1999, oficiales entrevistaron a familiares de las víctimas para conseguir información y ADN para identificar posibles restos.  En este periodo muchas víctimas se sumaron a las desapariciones. El número de víctimas aumentaba y la Policía se percató de que el asesino se había vuelto más activo y arrogante.
La Policía de Vancouver consideró la posibilidad de que se tratara de un depredador sexual y pronto comenzaron a investigar a sospechosos de distintos casos anteriores.