miércoles, 24 de febrero de 2016

Leyendas en Catalunya (El Encierro en Montserrat)

El día 12 de diciembre de 1970 unas 300 personas vinculadas a diversos sectores intelectuales, culturales y artísticos de Catalunya, decidieron encerrarse en el Monasterio de Montserrat. El detonante de la acción fue el llamado "Proceso de Burgos" que el Gobierno franquista había emprendido contra militantes de ETA. Entre los concentrados había personajes de gran notoriedad como Antoni Tàpies, Joan Brossa, Joan Miró o Gabriel García Márquez, entre otros. Esto contribuyó a que la iniciativa tuviera un gran eco internacional.
Doscientas ochenta y siete personas fueron acogidas por los monjes en la hospedería de Montserrat durante el fin de semana del 12 al 14 de diciembre de 1970. Al cabo de unas horas el monasterio benedictino fue rodeado por la policía franquista y la Guardia Civil
Los concentrados redactaron un manifiesto en el que se denunciaba el carácter represivo y totalitario del régimen franquista, a la vez que se pedía la abolición de la pena de muerte y el establecimiento "de un Estado auténticamente popular que garantice el ejercicio de las libertades democráticas y los derechos de los pueblos y naciones que forman parte del Estado español, incluido el derecho de autodeterminación". También se decía que: "el actual sistema político-jurídico, al servicio de una estructura clasista y anacrónica, convierte en delito hechos políticos y sociales que en todo Estado democrático son considerados legítimos e, incluso, constituyen derechos fundamentales de cualquier ciudadano".
Quince días más tarde del encierro en Montserrat, el 28 de diciembre, el régimen de Franco dictó sentencia por los 16 miembros de ETA procesados en Burgos. A seis de ellos se les condenaba a pena de muerte. La enorme repercusión de este acto fuera de las fronteras españolas podría haber contribuido a la supuesta magnanimidad de Franco. El día 31 de diciembre, en el mensaje de fin de año, el Caudillo conmutó la pena capital a los seis acusados del proceso de Burgos. Los concentrados en Montserrat habían conseguido mantener con vida a los miembros de ETA, internacionalizar las malas maneras del régimen y demostrar la impunidad judicial y policial en España. También fue una considerable contribución para la creación de la Asamblea de Catalunya, ocurrida un año más tarde.


Leyendas en Catalunya (La "Capuchinada")

La Capuchinada fue el nombre que recibió el encierro estudiantil en el convento de capuchinos de Sarriá de Barcelona en 1966, y que debido a su repercusión mediática pasó a ser conocido por la prensa de la época como "La Capuchinada"
Los hechos tuvieron lugar entre el 9 y 11 de marzo de 1966, cuando una organización clandestina antifranquista, el "Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB)", convocó una reunión en el convento de capuchinos barcelonés de Sarriá, con el objetivo de aprobar sus estatutos fundacionales. La reunión comenzó con la asistencia de treinta y tres intelectuales de prestigio, más de quinientos estudiantes, dos sacerdotes, tres observadores extranjeros, y siete periodistas, entre ellos un corresponsal extranjero, el neerlandés Robert Stephen Bosschart.
La policía política franquista estaba informada sobre el acto, pero desconocía el lugar en el que se iba a realizar la reunión. En un informe policial fechado el 28 de febrero y referido a una reunión de 20 estudiantes celebrada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, se afirmaba que la asamblea había sido convocada para el 9 de marzo, como efectivamente sería. El despliegue de las fuerzas de orden público no logró impedir la celebración del acto ya que se montó con una hora de retraso. A las seis de la tarde las fuerzas de seguridad mandadas por el comisario Juan Creix, penetraron en el lugar ordenando la salida de los presentes, al mismo tiempo, la policía armada rodeaba el edificio con unas medidas de seguridad en las que no faltaban vehículos y caballos. Mientras duró el encierro, la policía cortó las líneas telefónicas e impidió el acceso al recinto a todo el mundo, salvo a los religiosos de la orden a los que dejaba entrar tras un minucioso registro. Ninguno de los reunidos obedeció la orden de salida. La decisión contó con el apoyo del provincial de los capuchinos y de sus frailes, que empezaron a distribuir mantas y bocadillos. El 11 de marzo la policía después de forzar la puerta penetró en el recinto. Se requisaron los carnets de los asistentes, los detenidos fueron llevados a la comisaría de policía, y fueron puestos en libertad después de pagar multas comprendidas entre 25.000 y 200.000 pesetas, cantidades bastantes cuantiosas para el momento..
Los sucesos tuvieron una enorme repercusión mediática, por primera vez desde los inicios del franquismo, un grupo de sacerdotes desobedecía públicamente y se enfrentaba a las fuerzas de orden público de la dictadura. El escándalo motivó que el diario falangista Arriba publicase un editorial condenando la reunión, editorial que fue reproducido en otros diarios del Movimiento, así como por Televisión Española y Radio Nacional.
En Barcelona, en un intento por desprestigiar el acto, circuló un panfleto ridiculizador: "Caputxin's Night Club. El local más 'fresco' de Barcelona. Abierto toda la noche. El gran show progresista separatista que presenta la orquesta Penca d'Or y la comunidad de los barbudos descalzos. Si es usted católico despistado, ríase, diviértase y páselo bien. El local más asquerosamente famoso de Barcelona. Caputxin's Night Club. 70 hermosas barbas 70. (Con licencia)".A partir de los sucesos de "La Capuchinada" la policía política dedicó buena parte de sus informaciones a seguir las actividades de los "nuevos curas", a los que les colocaron el cariñoso apelativo de "curas rojos"
Los sucesos tuvieron su eco, cuando dos meses más tarde el 26 de abril, el entonces rector de la Universidad de Barcelona, Francisco García-Valdecasas, solicita la presencia de la policía para disolver una masiva reunión de estudiantes. Al día siguiente, y ante la persistencia del ambiente asambleario, el centro universitario es clausurado por orden gubernativa y fueron detenidos algunos representantes estudiantiles. Después de conocerse la noticia cuatro sacerdotes más tarde apoyados por numerosos clérigos se reunieron en la catedral para redactar un escrito de protesta dirigido al jefe de la Brigada de Investigación Social, exigiendo que a los detenidos se les diese un trato conforme con la encíclica Pacem in Terris. Posteriormente numerosos sacerdotes vestidos de sotana se dirigieron a la jefatura de policía pidiendo hablar con el comisario Juan Creix, ante la negativa de los sacerdotes a desistir del intento, el oficial de guardia dio la orden de carga, produciéndose el espectáculo, hasta entonces inaudito, de un grupo de sacerdotes vestidos con sotanas siendo perseguidos por las calles de Barcelona por agentes del orden de la dictadura franquista. Lo inaudito del acontecimiento hace que el periódico The New York Times informe sobre los hechos


Asesinos en Serie (Dennis Andrew Nilsen [IV])

 Las victias de Dennis A. Nilsen fueron:

- Víctima 1: Stephen Dean Holmes tenía 14 años cuando Nilsen lo asesinó el 30 de diciembre de 1978. Lo había conocido en un bar gay.
- Víctima 2: La segunda víctima fue asesinada el 3 de diciembre de 1979, un estudiante canadiense de 23 años llamado Kenneth Ockendon, al que Nilsen estranguló.
 - Víctima 3: Martyn Duffey, de 16 años, de Birkenhead, Merseyside, Inglaterra. Fue asesinado en mayo de 1980.
- Víctima 4: Billy Sutherland, de 26 años, de Escocia, Reino Unido.
- Víctima 5: Fue un hombre que hacía servicios sexuales que jamás fue identificado; se estima que provenía de Tailandia o de Filipinas.
- Víctima 6: Nilsen poco recordaba de este, según dijo; recordaba que se trataba de un hombre irlandés.
- Víctima 7: Nilsen lo definió como un "hippie" que encontró en Charing Cross, Londres, Inglaterra.
- Víctima 8: Poco se acordaba Nilsen de esta víctima; sólo que recuperó 3 piezas un año después de asesinarlo. Luego lo enterró.   
- Víctima 9 y 10: eran dos jóvenes escoceses que encontró en el Soho, Londres. 
- Víctima 11: fue un skinhead que Nilsen encontró en Piccadilly Circus
- Víctima 1Finalmente, todos los miembros del jurado estuvieron de acuerdo en declarar a Dennis Andrew Nilsen culpable de la muerte de seis personas y dos tentativas de asesinato, por lo que el juez le condenó a cadena perpetua, como mínimo 25 años de condena.2: Ocurrió el 18 de septiembre de 1980; fue un joven llamado Malcolm Barlow.
- Víctima 13: en diciembre de 1981, Nilsen también asesina a John Howlett.
- Víctima 14: fue un hombre llamado Graham Allen que conoció a Nilsen en Shaftesbury Avenue.
- Víctima 15: el 1 de febrero de 1983 Stephen Sinclair fue asesinado también estrangulado, después hirvió sus restos y los desechó por el inodoro. Fue la última víctima de Dennis Nilsen.

Finalmente, todos los miembros del jurado estuvieron de acuerdo en declarar a Dennis Andrew Nilsen culpable de la muerte de seis personas y dos tentativas de asesinato, por lo que el juez le condenó a cadena perpetua, como mínimo 25 años de condena.

Asesinos en Serie (Dennis Andrew Nilsen [III])

Mientras era conducido a la comisaría de policía, confesó que ya imaginaba que iba a ser detenido al llegar a casa, pero que decidió resignarse a esa suerte porque “era inevitable”. Ni siquiera se tomó la molestia de deshacerse de los restos humanos que quedaban en su apartamento, pues eran las evidencias para demostrar que no mentía. También reconoció haber pensado en el suicidio al principio, pero pronto desechó la idea porque si moría nunca se sabría lo que había hecho.
Su aparente autocontrol y frialdad mientras confesaba desconcertó a los agentes, quienes pensaron estar ante un verdadero psicópata sin escrúpulos, pero Dennis, al estar consciente de ello, les explicó que sólo permanecía imparcial para que su testimonio fuese lo más objetivo posible para ellos, pues si daba rienda suelta a sus sentimientos de arrepentimiento y a su angustia interior, le costaría muchísimo guardar la calma: “Nadie debe verme llorar por las víctimas, eso forma parte de mi dolor personal”.
El 11 de febrero comenzó un interrogatorio fuera de lo común que duró once días. El asesino en serie más prolífico de la Gran Bretaña dictaría más de 30 horas de confesión muy detallada sobre los distintos crímenes, ayudando a la policía tanto como le fue posible con detalles y descripciones para que los investigadores pudiesen identificar a las víctimas. Apenas tuvieron que interrogarle, pues él mismo había trabajado como policía en período de pruebas y sabía de sobra cómo se desarrollaba un interrogatorio.
Toda su declaración fue fria y pausada y alegó que su arrepentimiento estaba por dentro. Comenzó diciendo que tenía un cargo de conciencia demasiado grande y posteriormente detalló toda su historia como criminal, no sin antes advertirles que una investigación concienzuda de su vida y obras podría producirles angustia.
 Confesó que había un total de 15 o 16 cuerpos que él mismo había asesinado desde 1978: tres en Cranley Gardens y unos trece en su dirección anterior de la Avenida Melrose, en Cricklewood. Además, explicó que había intentado asesinar a otros siete jóvenes, pero no lo consiguió porque las víctimas lograron escapar y de otras se arrepintió.
Dennis se mostraba profundamente arrepentido de sus hechos, e incluso agradeció numerosas veces a los policías que lo habían detenido: "Ahora me siento culpable, merecedor de castigo. Estoy convencido de que merezco toda la pena a la que un tribunal pueda condenarme. Es un alivio que me hayan detenido, porque si lo hubiesen hecho a los sesenta y cinco años, podría tener a mis espaldas cientos de cadáveres"

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Asesinos en Serie (Dennis Andrew Nilsen [II])

En 1978, Nilsen conoce a un joven en un bar y le invita a su apartamento, donde mantienen relaciones sexuales. A la mañana siguiente, Nilsen se despierta y al ver a su compañero de cama durmiendo, se da cuenta de que ya falta poco para que su compañero se vista y se vaya. En ese momento, Nilsen toma una corbata y lo estrangula, para luego ahogarlo en agua y observar su cadáver. A la mañana siguiente, Nilsen bañaría el cadáver y lo llevaría a su cama, donde mantuvo relaciones sexuales con él (necrofilia). Luego guardaría el cadáver bajo las tablas de su habitación. Siete meses después, juntaría los restos y los quemaría en una fogata. Así, Nilsen asesinaría a 14 hombres, estudiantes, indigentes o parejas suyas, a los que estrangularía, ahogaría, descuartizaría y tiraría sus restos por el desagüe.
El 3 de febrero de 1983, en el número 23 de Cranley Gardens, al norte de Londres, los ocupantes descubren que sus lavabos están atascados por enésima vez. Otras averías similares ya habían derrotado con anterioridad a un fontanero local, y ese día llamaron al fontanero de una compañía privada para que les ayudase en la tarea.
Lo primero que hizo el fontanero fue inspeccionar la fosa séptica que había junto a la casa, diciendo que en toda su vida profesional nunca había olido una pestilencia tan increíble como la que salía de allí. Al dirigir su linterna hacia el fondo del agujero de tres metros, se llevó la desagradable sorpresa de ver una capa de un líquido blanquecino viscoso salpicado por unas manchas de algo que parecía sangre. Al bajar al agujero descubrió trozos de carne putrefacta, algunos de ellos con pelo adherido a la piel. Inmediatamente se avisó a la policía, quien realizó una inspección de la fosa al día siguiente y encontró más fragmentos de carne y huesos, identificados rápidamente como humanos.
 Entre los residentes se encontraba Dennis A. Nilsen, de 37 años. Dennis era un hombre alto, delgado, con los hombros ligeramente inclinados hacia adelante y pelo castaño. Tenía una actitud franca y directa, una gran inteligencia y mirada fija y penetrante. Cuando regresó del trabajo a su casa, la tarde del miércoles 8 de febrero, fue recibido por tres detectives de la policía, expresó cierta sorpresa por el hecho que la policía se interesara por algo tan insignificante como un drenaje atascado
 Uno de los inspectores se dejó llevar por su experiencia e intuición y, desconfiando replicó rápidamente diciéndole que no les hiciese perder el tiempo en pesquisas y que les mostrase el resto del cadáver. Para gran sorpresa del inspector, la respuesta de Dennis fue: "Dentro de dos bolsas de plástico en el armario. Venga, se lo enseñaré". Atónitos, le preguntaron si se trataba de un cadáver o dos, a lo que respondió, encogiéndose de hombros con resignación, que era una larga historia y que prefería contarlo en un lugar más tranquilo, en la comisaría por ejemplo, puesto que era un alivio el poder desahogarse.


Asesinos en Serie (Dennis Andrew Nilsen [I])

Dennis Andrew Nilsen, nacio el  23 de noviembre de 1945 en Fraserburgh (Escocia). Hijo de Olav Nilsen (noruego) y de Betty Whyte (escocesa), Dennis tuvo una infancia muy dura debido al desastroso matrimonio de sus padres, y al alcoholismo de su padre. El matrimonio sólo duró 7 años y tras el divorcio todo seguía como antes, nada había mejorado la vida del pequeño Nilsen, quien tenía dos hermanas más que vivían con sus abuelos, al igual que él.
Luego de esto, cuando Nilsen contaba 6 años, su abuelo, Andrew Whyte, fallece. Debido a su edad no es informado de los acontecimientos, pero su madre, fanática religiosa, lleva al pequeño Nilsen a ver el cadáver de su abuelo, algo que le creó un gran vacío emocional y que lo marcaría de por vida. También hay que resaltar la anécdota de los 8 años, cuando Nilsen fue a nadar a la playa, y a punto de ahogarse, es rescatado por un chico quien supuestamente se excitó sexualmente con él y se masturbó en Nilsen, encontrando éste una sustancia blanca en su estómago al despertar de su desmayo.
Si bien la mayoría de los asesinos en serie tuvieron una infancia plagada de problemas como la crueldad hacia los animales o piromanía, hay que resaltar que Nilsen tuvo una infancia bastante pacífica. Los mayores problemas de Nilsen derivaron de las vivencias que tuvo que pasar y de las muertes a las que sobrevivió, como la de su abuelo o la de un hombre que se había ahogado en un río. Ver los cadáveres marcaría de por vida a Nilsen. Desde su juventud, Nilsen tuvo una clara orientación homosexual, y, de hecho, queda impresionado una vez con el torso desnudo de su hermano; fantaseando, intenta explorarlo, pero descarta inmediatamente la idea.
En 1961 se alista en la armada británica, donde aprovecha la soledad de su cuarto para colocar un espejo frente a su cama y fantasear con que era un cadáver, por los que sentía adoración.
En el año 1972 deja la armada para trabajar como oficial de vigilancia, pero dura poco tiempo y entra a trabajar en una agencia de empleos, donde trabajaría hasta su arresto.

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martes, 23 de febrero de 2016

Leyendas en Catalunya (Manuel Carrasco)

Manuel Carrasco Formiguera, nacio en Barcelona, 3 de abril de 1890 - muere asesinado en Burgos, 9 de abril de 1938, fue un abogado y político español de ideología democristiana del nacionalismo catalán del primer tercio del siglo XX.
De joven militó en la Joventut Nacionalista de la Lliga Regionalista y en 1920 fue elegido concejal por este partido en la corporación municipal de Barcelona. En 1922 participó en la fundación de Acció Catalana, y este mismo año creó L'Estevet, semanario nacionalista dónde se publicaron unas caricaturas críticas con la dictadura de Primo de Rivera, a consecuencia de lo cual fue enviado a prisión.
En 1930 fue uno de los firmantes del Pacto de San Sebastián, en representación de Acció Catalana, y al proclamarse la República (1931) fue nombrado consejero de Sanidad y Beneficencia en el primer gobierno de la Generalidad catalana de Francesc Macià. Meses después fue elegido diputado por Gerona a las Cortes Constituyentes de la República, dentro de la candidatura de la Coalición Catalana Republicana, que agrupaba a los partidos republicanos de centro e izquierda.
En las Cortes destacó su defensa de la integridad del Estatuto de Núria. Respecto de la cuestión religiosa en la Constitución de 1931 intentó la conciliación de los católicos con la República, reconociendo "el error gravísimo [que cometieron buena parte de los católicos] de identificar la suerte de la Iglesia y de la religión en España con la monarquía y con la Dictadura". Propuso una enmienda para que se suprimiera el artículo 3º de la Constitución ("El Estado no tiene religión oficial") y se dejara para el articulado los términos concretos de la separación de la Iglesia y el Estado, para evitar molestar innecesariamente "los sentimientos católicos de muy buena parte de la Nación". En su argumentación hizo un llamamiento a la mayoría no católica de las Cortes Constituyentes para que abandonara su "actitud de intransigencia"
En 1932 fue expulsado de Acció Catalana junto con de otros miembros del sector católico del partido e ingresó en Unió Democràtica de Catalunya, creada poco antes. Pronto se destacó como uno de los principales dirigentes del partido, accediendo a su Comité de Gobierno en 1933.
Iniciada la Guerra Civil (1936), Carrasco se mantuvo leal a la República sin abandonar su ideología democristiana. Su mediación salvó la vida de numerosos perseguidos. Estos hechos le supusieron recibir denuncias periodísticas y ser acosado por sectores anarquistas y comunistas del bando republicano en Cataluña. Esta situación le forzó a trasladarse al País Vasco, dónde colaboró con el gobierno del lehendakari Aguirre. Con la ocupación por el ejército sublevado de Guipúzcoa (febrero de 1937), decidió volver a Cataluña dónde fue nuevamente acosado. Decidió volver entonces a a Vizcaya, aún en manos de la República, con toda su familia, como representante de la Generalidad catalana ante el Gobierno de Euzkadi. La última parte de su trayecto debía transcurrir por mar, entre Bayona (Francia) y Bilbao. Sin embargo, el vapor-correo Galdames en el que iba fue interceptado por el crucero Canarias (batalla del cabo Machichaco) y Carrasco encarcelado. Fue trasladado al penal de Burgos, y condenado a muerte en un juicio sumarísimo llevado a cabo el 28 de agosto de 1937 por el delito de "adhesión a la rebelión". (sorprende la acusación que en todos los asesinados por el franquismo es de rebelión, cuando lo rebeldes eran los hijo putas franquistas, y los republicanos defendian la legitimidad escogida por el pueblo)
La ejecución de la sentencia se demoró ocho meses, y se llevó a cabo el 9 de abril de 1938, a pesar de las gestiones del Vaticano. La ejecución la ordenó personalmente Franco, en reacción a la protesta de varios gobiernos extranjeros, entre los que incluía el del Vaticano, contra los bombardeos por parte de la aviación franquista de objetivos civiles (como los que tuvieron lugar el 16, 17 y 18 de marzo contra Barcelona, condenados públicamente por la Santa Sede a través de una nota oficiosa publicada el 24 de marzo en L'Osservatore Romano).


Leyendas en Catalunya (Frederic Xifré)

Frederic Xifré i Masferrer, nacio Sant Andreu de Palomar (Barcelona), 1885 - muere asesinado en Barcelona, 15 de febrero de 1940, era un político de Catalunya, alcalde de Badalona, ​​fusilado por el franquismo.
Era propietario de una pequeña fábrica textil de Badalona. ​​Miembro del Centro Republicano Catalán, fue elegido concejal del ayuntamiento de Badalona en 1918 en representación del partido de Unión Federal Nacionalista Republicana, coaligado electoralmente con el Partido Republicano Radical. Los sucesos del 26 de agosto de 1918 en la plaza de la Vila de Badalona, ​​con la muerte a tiros de cuatro huelguistas por parte de la Guardia Civil, hizo que Xifré y el resto de los concejales de su formación dejaran el consistorio pidiendo responsabilidades.
Al fundarse Esquerra Republicana de Catalunya (1931), pasó a militar en ella, y en 1934 fue elegido concejal. La proclamación del Estado Catalán como respuesta a la involuvión democrática del gobierno de la CEDA y la represión gubernamental paralela a la revolución de 1934, le privaron de poder ejercer de concejal hasta que fue repuesto en 1936 tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones generales. La dimisión por enfermedad del alcalde Joan Deulofeu permitió que Xifré fuera elegido alcalde de Badalona el 16 de marzo de 1936. Fue alcalde hasta enero de 1937 cuando, acosado por elementos radicales de la retaguardia una vez iniciada la Guerra Civil, se exilió en Marsella. En diciembre del mismo año volvió a Catalunya y se instaló en la masía de Can Sans de Alella, llevando una vida alejada de la política y dedicada a la tarea de director de la que había sido su empresa, en aquellos momentos colectivizada.
Con el establecimiento de la dictadura franquista al final de la guerra, no consideró que tuviera que exiliarse, pero fue detenido por miembros de Falange en marzo de 1939. Detenido primero en El Loredan, antiguo centro tradicionalista utilizado como centro de reclusión, luego fue encarcelado en la cárcel Modelo de Barcelona. A pesar de contar con 17 avalistas, personas a las que había salvado su vida o sus bienes frente a los incontrolados durante los primeros tiempos de la Guerra Civil, destacándose entre los avalistas los curas de las iglesias de Santa María y de San José de Badalona, el superior de la cartuja de Montealegre y de 66 trabajadores de su fábrica, fue ejecutado el 15 de febrero de 1940 en el Campo de la Bota.


Asesinos en Serie (Herbert Mullin [VI])

Una vez en prisión, Herbert confesó sus crímenes y dijo que todo lo que había hecho se lo habían pedido las voces en su cabeza para así prevenir un terremoto. Herbert aseguró que la razón por la que no sucedió un terremoto recientemente se debía a su labor. Herbert Mullin fue acusado de diez homicidios y su juicio comenzó el 30 de julio de 1973, debido a que el acusado admitió sus crímenes, el juicio sirvió para determinar si era demente o culpable de sus acciones.
De hecho, cuando el jurado llamó a los psiquiatras para que dieran su veredicto, la opinión fue unánime: Herbert Mullin era un esquizofrénico paranoico y su caso, como el de la mayoría de sujetos que presentan dicho trastorno, implicaba alucinaciones auditivas (las voces que lo incitaban a matar), pensamiento fragmentado, sistemas de creencias delirantes (los sacrificios humanos para evitar desastres) que incluían un patrón de importancia (él, por su fecha de nacimiento, creía que tenía una misión especial) y delirios de posesión de facultades psíquicas (él se creía telépata).
Sin embargo, como Mullin cubrió las huellas de los asesinatos de los Gianera con el homicidio de Kathy Francis, la defensa descartaba la posibilidad de que estuviera completamente demente. El veredicto fue entregado el 19 de agosto de 1973: Herber Mullin fue declarado culpable por homicidio de primer grado tras asesinar a Jim Gianera y Kathy Frances, por ser crímenes premeditados. Mientras que los ocho asesinatos restantes terminaron con una sentencia de homicidio de segundo grado por ser crímenes impulsivos cuya naturaleza irreflexiva fue perfectamente expuesta en palabras del propio Herbert Mullin: "Una roca no toma una decisión mientras está cayendo, cae y eso es todo"
Herbert Mullin fue sentenciado a cadena perpetua y tendría opción de salir bajo palabra en el 2025, momento en el que tendrá 78 años. Actualmente es un convicto de la prisión estatal de Mule Creek, en Ione, California. Según reportes, en su tiempo libre suele pintar y escribir poesías, además de que aún preserva bastante de su esencia hippie pues medita con relativa frecuencia.

fuente: http://www.asesinos-en-serie.com

Asesinos en Serie (Herbert Mullin [V])

Las autoridades, que sabían que Katy y su esposo estaban metidos en el mundo de la droga, sospecharon que podía tratarse de una venganza pero a fin de cuentas no supieron bien qué hacer con el crimen. En primera instancia, aunque contra natura, se sospechó de Bob Francis ya que la Policía lo tenía fichado como traficante. Lo llevaron a un interrogatorio y le hicieron dar una lista exhaustiva de traficantes de droga, rivales, enemigos personales y todo inadaptado social o delincuente que él conociera y considerase relevante para el caso. Herbert Mullin, al no constar en la lista, logró una vez más escabullirse de la Policía. Por esa misma fecha Edmund Kemper (otro asesino en serie) andaba cometiendo crímenes atroces en la misma zona y alguno de los crímenes de Herbert se le adjudicaron incorrectamente a Ed Kemper.
 n mes despues, a principios de febrero de 1973, Mullin paseaba por el parque estatal Henry Cowell Redwoods, cuando encontró cuatro adolescentes hippies acampando. Herbert se hizo pasar por un guardabosque del parque y dijo que estaban contaminando el bosque, pero ellos se rieron cuando les pidió que se fueran. Mullin se les quedó mirando lleno de ira ya que ellos representaban todo cuanto había echado a perder su vida. En su mente, las alucinaciones auditivas se dispararon y se creó un diálogo en que él le preguntaba a cada uno de ellos si aceptaba ser ejecutado. Todos aceptaron. En realidad, después de reírse un rato de la cara enfadada de Herbert, los chicos regresaron a sus cosas sin pensar que, en cuestión de segundos, el asesino sacaría su revólver para ejecutarlos uno por uno. Nadie sobrevivió: el último, que pudo haber escapado, se enredó en su tienda de campaña mientras intentaba correr y, antes de alcanzar a desenredarse, fue ejecutado. Herbert inspeccionó un poco en las pertenencias de los chicos, tomó un rifle y 20 dólares y se marchó. Una semana después se encontraron los restos de David Oliker de 18 años, Robert Spector de 18, Brian Card de 19 y Mark Dreibeldis de 15.
El último homicidio sucedió tres días después, el 13 de febrero. Herbert no tenía planeado asesinar a nadie ese día, simplemente iba a llevar leña a casa de sus padres cuando de pronto en su cabeza oyó la voz de su padre diciéndole: "No entregues un solo palo de madera hasta que no hayas matado a alguien"
En primer lugar la voz le había solicitado la muerte del tío Enos pero, tras la negativa de Herbert, la voz decidió contentarse con la muerte de cualquiera. Cansado de sus misiones de asesinatos pero a la vez sabiéndose incapaz de parar por su cuenta, Herbert Mullin decidió cometer un crimen imprudente y estúpido para ver si todo acababa. Así, en medio de una mañana tranquila y nublada, Herbert vio a un anciano en la calle, se le quedó observando un rato desde su coche, se bajó, le disparó con el rifle que había robado del campamento de los cuatro jóvenes hippies, se subió de nuevo, dio marcha atrás con su coche con calma y se marchó. Muchos vieron cómo mató a Fred Perez, un boxeador retirado de 72 años. Incluso, alguien que vio el crimen desde su ventana alcanzó a ver el número de la matrícula y llamó a la Policía. Momentos más tarde, Herbert fue capturado por la Policía mientras se desplazaba en su camioneta Chevy cargada de leña. Aquel fue su último crimen.


Asesinos en Serie (Herbert Mullin [IV])

El único testigo fue una mujer que, mientras se dirigía a la iglesia, vio salir corriendo a un hombre vestido de negro (Herbert) en la lejanía. Luego la mujer encontró el cadáver e informó a la Policía aunque nunca obtuvieron nada contundente que fuera previo a lo extraído en el juicio de Herbert.
Según el psiquiatra Donald Lunde, el asesinato del Padre Tomei fue el que más afectó a la cordura de Herbert, él había querido desfogar la ira que tenía acumulada contra su padre (que era muy católico y severo) y, para eso, había decidido matarlo de manera simbólica en la persona del Padre Tomei. Pero eso, en opinión de Lunde, habría de generarle posteriormente una crisis de culpa que le llevaría a querer restituir la deuda de conciencia con su padre. Por lo anterior, ya que su padre era un héroe de guerra, y también porque al entrar a las Fuerzas Armadas él podría desfogar su agresividad matando bajo el amparo del Estado, Herbert Mullin decidió unirse a los Marines de Estados Unidos.
El asesino logró pasar los exámenes físicos y psiquiatricos, pero se le negó su adminisión debido a su historial delictivo, ya que tenía arrestos menores y un extraño comportamiento. Este rechazo reforzó los delirios conspiratorios en la mente de Mullin, el cual estaba convencido que sus oponentes eran un grupo de poderosos hippies
n enero de 1973, Herbert llegó a pensar que eran las drogas las que habían llevado su vida a la ruina y las que le habían impedido honrar a su padre, ya que fue por los delitos que había cometido en la época en que consumía por lo que no lo dejaron ingresar a las Fuerzas Armadas. Pero, en la mente de Herbert, las cosas no se podían quedar así: su vida había sido destruida por los trastornos que las drogas le habían causado y existía un culpable principal, alguien que debía pagar con el máximo precio posible: Jim Gianera, su amigo que le había introducido en las drogas años atrás. Gianera, sea cómo fuera, debía morir.
Cuando Herbert llego a la casa de Gianera el 25 de enero de 1973, descubrió que su "amigo" se habia mudado y la cabaña estaba ocupada por Kathy Francis. Ella le dio la dirección de la nueva casa de Gianera.
El crimen fue una atrocidad digna de llevarse a la Gran Pantalla. Herbert tocó la puerta y Gianera lo recibió. Sin darle tiempo a reaccionar, Herbert lo increpó por haberlo introducido al mundo de las drogas y, tras gritarle con los ojos vidriosos y la voz quebrada por el llanto que se estaba burlando de él y lo estaba engañando (la frase exacta que usó fue “¡You’re claptrapping me!”), le disparó a Gianera por detrás mientras aquel corría intentando escapar. Entonces, aún con vida y con parte de la escalera recorrida (la casa era de dos plantas), Gianera se arrastró gimiendo y goteando sangre por los escalones, empujó la puerta de su cuarto y, antes de que su mujer consiguiera refugiarse con él en el baño (la mujer se estaba duchando previamente), Herbert les disparó a ambos en la cabeza. Sin estar satisfecho con matarlos, el asesino dejó fluir toda la ira y el rencor que tenía guardado hacia Gianera y sacó su puñal y lo introdujo una y otra vez en las cabezas de Jim Ralph Gianera de 25 años y su esposa Joan Gianera de 21 años…Horas después, la madre de Joan, que se encargaba de cuidar al hijo (por suerte no estaba en el momento del crimen) de los Gianera, encontró el cadáver de su hija y de su yerno
Pero la misión de venganza aún no estaba completa. Kathy Francis sabía que él había ido a la casa de los Gianera y podía hacer que la Policía lo capture demasiado pronto: ella, aunque inocente, estaba condenada a ser una víctima más en la venganza del desquiciado Herbert Mullin. Determinado a cumplir cada punto del plan, el asesino regresó en su coche a la cabaña de los Francis, estacionó su vehículo en la carretera para que no se bloqueara en el barro que rodeaba la cabaña, tocó la puerta y esperó.
Kathy Francis, al abrirle, se desplomó en un charco de sangre tras recibir un disparo en el pecho y otro en la frente. Implacable, Herbert se dirigió rápidamente al cuarto en el que supuso que los dos hijos (Daemon de 4 años y David de 9)  de la pareja estaban, abrió la puerta con violencia y los fulminó a tiros y, en un arrebato de ira y bestialidad, comenzó a apuñalar los cadáveres de los tres inocentes.


Asesinos en Serie (Herbert Mullin [III])

El 13 de octubre de 1972, Herbert asesinó brutalmente a un indigente de 55 años llamado Lawrence White. Según Herbert, el vagabundo era Jonás, un profeta de la Biblia que pasó tres días en el vientre de un enorme pez y predicó en Nínive. “Mátame para que otros puedan salvarse”, había escuchado Herbert a manera de mensaje telepático que “Jonás” le enviaba. El tributo era magnífico, de modo que Herbert no dudó en sacar su bate de béisbol y en darle una y otra vez en el cráneo hasta dejárselo como una amasijo de huesos, sangre y masa encefálica; un horrible cuadro que, días después fue encontrado.
La siguiente víctima fue Mary Guilfoyle de 24 años. Herbert Mullin la recogió tras verla hacer auto-stop y cuando sintió que había ganado su confianza y la chica se había relajado, detuvo el automóvil con alguna excusa, le pidió que saliera un momento y entonces la apuñaló frenéticamente hasta extinguir su vida. Después llevó el cadáver a una colina, lo desmembró, le abrió el estómago, inspeccionó sus vísceras y permaneció un rato estudiando sus órganos para luego marcharse y dejar los pedazos del cadáver yaciendo sobre la colina.
Cuando el cuerpo de Mary fue encontrado, se creyó erróneamente que era víctima de Edmund Kemper, otro asesino en serie que atacaba en el área en aquel entonces. Debido a que los restos de la víctima no fueron encontrados hasta después de varios meses, la Policía no relacionó su muerte con la del vagabundo. En cuanto a los motivos que le impulsaron a realizar el asesinato, además de lo de los sacrificios, había algo especial: su madre, hace no mucho, le había obsequiado un libro del pintor Miguel Ángel para inspirarlo a canalizar sus problemas psicológicos a través del arte. Desde pequeño, Herbert había mostrado habilidad para el dibujo y la pintura. Allí, a través de las páginas del libro sobre el arte de Miguel Ángel, Herbert llegó a la conclusión de que Miguel Ángel había alcanzado tal grado de excelencia en la representación del cuerpo humano como una consecuencia del estudio meticuloso de la anatomía humana que el gran pintor efectuaba en todas aquellas horas en que diseccionaba cadáveres. Eso, para él, era una señal muy clara: en su próxima misión, él debía diseccionar un cadáver. 
Tras sólo cuatro días, el jueves 2 de noviembre, Herbert cobró su tercera víctima. Esta vez se trataba del Padre Henri Tomei, un sacerdote católico de 65 años. Aquel día, un Día de Difuntos, Herbert había aprovechado para, después de estar bebiendo y drogándose, ir a confesar sus pecados en la Iglesia Santa María y, de una vez, pedir fuerzas para no volver a matar. En un inicio creyó que la iglesia estaba vacía pero luego, tras darse cuenta de que había un cura en el confesionario, fue y empezó a confesar sus pecados. Al comienzo todo fue normal; pero, apenas hubo transcurrido un corto tiempo, Herbert tuvo alucinaciones auditivas en que el sacerdote le decía que debía honrar padre y madre, que su padre le pedía que mate gente y que él se ofrecía como sacrificio. Entonces Herbert perdió el control, le forzó a salir del confesionario y lo apuñaló salvajemente (tan salvajemente que, tras hallarse el cadáver, muchos pensaron en la obra de un culto satánico).


Asesinos en Serie (Herbert Mullin [II])

Tras dejar sus estudios, recién comenzados, en Ingeniería de Caminos, disciplina que había estudiado porque quería entrar al Ejército, en 1967 Herb ingresó en un instituto sobre Religiones Orientales en San José, y permaneció allí por tres meses, tiempo en el que consumió LSD regularmente y empezó con su extraño comportamiento y sus trastornos mentales. No obstante el consumo de drogas ya había empezado antes (en 1966) gracias a Jim Gianera, un ex amigo de Dean que, tras conocer a Herbert en la playa, le introdujo al movimiento hippie y a las drogas. Este abuso le empezó a crear ideas descabelladas como que iba a haber un terremoto en California y que él tenía que mudarse a Canadá para evitarlo, u otras locuras más que asustaron a su novia (la misma que tenía desde secundaria) y, junto a la declaración que él le hizo de que quizá era gay, acabaron con su relación.
Posteriormente, tras un preocupante episodio en el cual Herbert visitó a su hermana (a la cual tiempo después le pediría tener relaciones sexuales) e imitó todos los movimientos y lo que decía su cuñado por cuatro horas seguidas, como si se tratara de un niño tratando de molestar. Él mismo se preocupó de su locura y  en 1969 permitió que su familia lo interne en una institución mental.
Durante los siguientes años, Herbert entraría y saldría de varias instituciones mentales tras pasar poco tiempo en estas. De acuerdo con los reportes, Herbert solía apagar cigarrillos en su propia piel. Llama la atención la crisis de identidad que desde su juventud acompañó a Herbert: quiso ser militar, luego se involucró con el movimiento hippie y veneró el pacifismo, la meditación y la naturaleza; después dejó la heterodoxa y rebelde contracultura hippie y se unió a un grupo de lectura bíblica llegando incluso a querer convertirse en sacerdote católico.
Al parecer nunca se encontró del todo a sí mismo; pero, pese a eso, ha habido ciertas constantes que le acompañaron a través de sus transformaciones. Así encontramos la creencia en la reencarnación, la práctica de la meditación, la creencia de origen bíblico en los sacrificios de seres vivos (como se ve en Levítico y otros libros del Pentateuco) para proteger a la colectividad de grandes desastres naturales, creencia que él, como producto de sus delirios esquizofrénicos y megalómanos, distorsionó llegando a pensar en sacrificios humanos que servían para evitar desastres.
Es pues en el marco de esos trastornos de identidad que, en conjunción con la esquizofrenia paranoide que le diagnosticaron los psiquiatras y el prestigioso Robert K. Ressler (un perfilador del FBI), Herbert llegó a pensar que tenía una posición especial en el sistema de reencarnaciones (ya que Einstein murió en su cumpleaños) y que, debido a haber nacido en el día del aniversario del terremoto de San Francisco acaecido en 1906 (él interpretaba eso como una señal), su misión era la de prevenir un gran terremoto en California a través de sacrificios humanos que, según decía, estaban dados por el consentimiento de sus víctimas pues estas se le ofrecían telepáticamente para ser tributos. Mullin creía que la guerra en Vietnam había producido suficientes muertes de americanos para aplazar el terremoto, como una especie de sangriento sacrificio para la Naturaleza, pero cuando la guerra comenzaba a terminar a finales de 1972, él tendría que comenzar a matar personas para mantener el terremoto bajo control.
 

Asesinos en Serie (Herbert Mullin [I])

Herbert WilliamsMullin, nacio en Salinas (California [USA]), el 18 de abril de 1947. es un asesino en serie que cometió 13 asesinatos en California desde el 13 de octubre de 1972 hasta el 13 de febrero de 1973, sin embargo, creció en Santa Cruz. Su padre Martín Mullin, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, era muy estricto y frecuentemente comentaba su heroísmo durante la guerra, su madre Jean le enseñó a tener buenos modales. Desde temprana edad el padre de Herbert le enseñó a manejar un arma de fuego. En 1963, la familia Mullin se mudó a Santa Cruz, donde Herbert de 16 años consiguió un empleo en la oficina de correos.
En el colegió Mullin sobresalió como estudiante y deportista. Era popular, tenía muchos amigos, una novia estable y hasta fue escogido por sus compañeros como el alumno que tendría más posibilidades de éxito.
Por aquel entonces todo en su vida parecía estar bien e incluso era un experto tirador  que en varias ocasiones había ganado los premios de la Asociación Nacional de Tiro. Sin embargo, poco después de su graduación, uno de sus mejores amigos, Dean, murió en un accidente de moto y Herbert quedó devastado y su estabilidad mental comenzó a desmoronarse.
Según ciertos psiquiatras que estudiaron a Herbert, aquel incidente fue el gatillo que detonó el progresivo deterioro de su cordura. De hecho, Herbert quedó tan afectado por la muerte de su amigo que le levantó un santuario en su habitación y comenzó a pasar horas enteras encerrándose en su cuarto mientras, sumido en la más honda depresión, rememoraba a su amigo. Fue allí que, tras preguntarse si la muerte de Dean era una especie de sacrificio cósmico, Herbert empezó a obsesionarse con la idea de la reencarnación, llegando incluso, pese a su crianza católica, a estudiar religiones orientales para hallar respuestas a la pérdida de su amigo y a las voces que hablaban en su cabeza (padecía trastornos esquizofrénicos)