miércoles, 24 de febrero de 2016

Asesinos en Serie (Dennis Andrew Nilsen [II])

En 1978, Nilsen conoce a un joven en un bar y le invita a su apartamento, donde mantienen relaciones sexuales. A la mañana siguiente, Nilsen se despierta y al ver a su compañero de cama durmiendo, se da cuenta de que ya falta poco para que su compañero se vista y se vaya. En ese momento, Nilsen toma una corbata y lo estrangula, para luego ahogarlo en agua y observar su cadáver. A la mañana siguiente, Nilsen bañaría el cadáver y lo llevaría a su cama, donde mantuvo relaciones sexuales con él (necrofilia). Luego guardaría el cadáver bajo las tablas de su habitación. Siete meses después, juntaría los restos y los quemaría en una fogata. Así, Nilsen asesinaría a 14 hombres, estudiantes, indigentes o parejas suyas, a los que estrangularía, ahogaría, descuartizaría y tiraría sus restos por el desagüe.
El 3 de febrero de 1983, en el número 23 de Cranley Gardens, al norte de Londres, los ocupantes descubren que sus lavabos están atascados por enésima vez. Otras averías similares ya habían derrotado con anterioridad a un fontanero local, y ese día llamaron al fontanero de una compañía privada para que les ayudase en la tarea.
Lo primero que hizo el fontanero fue inspeccionar la fosa séptica que había junto a la casa, diciendo que en toda su vida profesional nunca había olido una pestilencia tan increíble como la que salía de allí. Al dirigir su linterna hacia el fondo del agujero de tres metros, se llevó la desagradable sorpresa de ver una capa de un líquido blanquecino viscoso salpicado por unas manchas de algo que parecía sangre. Al bajar al agujero descubrió trozos de carne putrefacta, algunos de ellos con pelo adherido a la piel. Inmediatamente se avisó a la policía, quien realizó una inspección de la fosa al día siguiente y encontró más fragmentos de carne y huesos, identificados rápidamente como humanos.
 Entre los residentes se encontraba Dennis A. Nilsen, de 37 años. Dennis era un hombre alto, delgado, con los hombros ligeramente inclinados hacia adelante y pelo castaño. Tenía una actitud franca y directa, una gran inteligencia y mirada fija y penetrante. Cuando regresó del trabajo a su casa, la tarde del miércoles 8 de febrero, fue recibido por tres detectives de la policía, expresó cierta sorpresa por el hecho que la policía se interesara por algo tan insignificante como un drenaje atascado
 Uno de los inspectores se dejó llevar por su experiencia e intuición y, desconfiando replicó rápidamente diciéndole que no les hiciese perder el tiempo en pesquisas y que les mostrase el resto del cadáver. Para gran sorpresa del inspector, la respuesta de Dennis fue: "Dentro de dos bolsas de plástico en el armario. Venga, se lo enseñaré". Atónitos, le preguntaron si se trataba de un cadáver o dos, a lo que respondió, encogiéndose de hombros con resignación, que era una larga historia y que prefería contarlo en un lugar más tranquilo, en la comisaría por ejemplo, puesto que era un alivio el poder desahogarse.


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