martes, 1 de marzo de 2016

Asesinos en Serie (Carl Panzram [II])

Después de incontables castigos con cinturones y palas de madera, la venganza llegó a Panzram cuando, gracias a un ingenioso dispositivo de su creación, prendió fuego a uno de los edificios del reformatorio, mientras disfrutaba al máximo con el espectáculo del fuego, viendo como, instalaciones federales que costaban unos $100.000 dólares, ardían hasta los cimientos. A fines de 1905 Carl Panzram compareció ante el comité de libertad del reformatorio, armado de la mayor hipocresía convenció a los miembros del jurado que era otro chico, ya reformado por las enseñanzas cristianas de los maestros del lugar. Pero según propias palabras "Había aprendido más de cómo mentir, robar, incendiar y matar que otra cosa, aparte de que había conocido de otros usos para el pene aparte de orinar, y de otras cosas para las que podía servir el ano" Cuando su madre lo llevó de vuelta a su casa, Carl Panzram era otra persona: se había tornado silencioso y oscuro. Sin embargo muchas otras preocupaciones poblaban la vida de su madre, que no podía lidiar con un chico rebelde y problemático. A pesar de las circunstancias, Panzram siempre guardó resentimiento contra ella. Al principio la señora contaba con el amor y respeto de su hijo, pero gradualmente estos se tornaron en desaprobación y odio pues “…ella era muy tonta para enseñarme algo bueno.”
Negándose a trabajar incansablemente en la granja, Panzram convenció a su madre para enviarlo a otra escuela, sin embargo pronto comenzó a tener problemas con un maestro quien frecuentemente lo castigaba a cintarazos.
Armó un plan para asesinarlo enfrente de todos y para tal efecto llevó una pistola a la escuela; pero, en un forcejeo con otros muchachos, el arma cayó ruidosamente al suelo. Inmediatamente fue expulsado del lugar. Pocos días después y contando 14 años, Carl Panzram abandonó para siempre su granja de Minnesota para abrazar una vida de vagabundo. Trepó al vagón de un tren con rumbo incierto pensando que el propósito de su vida sería el de robar, engañar y hacer daño a todo aquel que se cruzara por su camino.
Pronto le ocurriría una nueva gran desgracia al jovencito Carl Panzram cuando un día se encontró con unos sujetos que acampaban, quienes le prometieron conseguirle ropa limpia y un buen lugar para dormir. Pero antes de eso, le pidieron algo a cambio… y los cuatro hombres lo sometieron a una cruel violación tumultuaria sirviendo de absolutamente nada los lloros y las suplicas que externó Panzram. Si quedaba algo de humanidad, misericordia y simpatía en el espíritu del joven vagabundo, el vil acto al que fue sometido terminó por extinguir esos sentimientos para siempre. Durante mucho tiempo esta sería su vida, viajando de un lado para otro sin mas propósito que el de sobrevivir, durmiendo en vagones de trenes cargueros. Robando y pidiendo limosna para poder comer. Siempre cuidando su espalda de otros pordioseros y aún de los oficiales ferroviarios, hombres a veces de mayor cuidado que los propios vagabundos.

Asesinos en Serie (Carl Panzram [I])

Carl Panzram nació en un pueblito llamado Warren (Minnesota [USA]), el 28 de Junio de 1891. Hijo de John y Matilda, inmigrantes de origen prusiano y de ocupación granjeros que, como la gran mayoría de los de su tipo en ese tiempo, vivían casi en la miseria. Las jornadas de trabajo comenzaban con el amanecer y terminaban al anochecer sin que sus esfuerzos coronaran en riqueza. Carl tuvo cinco hermanos y una hermana, todos ellos honestos y laboriosos granjeros, características que Carl no compartía pues, según propias palabras, desde siempre había sido un ladrón y un mentiroso.
Cuando tenía 7 años, sus padres se separaron. Aunque hablando con mayor exactitud, un día su padre salió de casa para no regresar jamás. Después del divorcio de facto, la familia enfrentó peores tiempos de estrechez económica. Carl Panzram relata que sus hermanos, por cualquier motivo y en cualquier momento, agarraron la costumbre de apalearlo sin misericordia. El día que se introdujo en la casa de unos vecinos para robar dinero y pertenencias y fue descubierto por uno de sus hermanos, recibió una paliza tremenda que lo dejó desmayado. A causa de este primer gran robo, Carl fue enviado al reformatorio juvenil en 1903. Llegando al Minnesota State Training School el recibimiento fue de lujo: un oficial le ordenó al chico desnudarse por completo y procedió a revisarle el pene y el recto a la vez que le interrogaba acerca de sus costumbres sexuales. Básicamente deseaba saber si había sido fornicado o sodomizado y hasta si se había masturbado. Aquello fue el pequeño gran comienzo de lo que sería su vida en aquel sitio.
A principios del siglo XX las instituciones correccionales carecían de supervisión externa, por lo que el gobierno y la vida interna eran asuntos que estaban completamente en manos de los encargados en turno, lo cual implicaba la existencia y tolerancia de abusos que hoy en día resultan inimaginables. Eso considerando que, aún en la actualidad, la vida en un reformatorio juvenil o en cualquier cárcel puede ser un infierno.
La enseñanza cristiana era impuesta con enorme severidad como parte del programa para reformar a los delincuentes. Cualquier falla o demora en aprender las lecciones era rápidamente castigada. Panzram carecía de instrucción escolar y fallaba seguido en las lecturas y en el aprendizaje, por lo que muy pronto cayó víctima de palizas y reprimendas. Desde esos días la asociación entre cristiandad e hipocresía habría de cristalizar en su persona. En vez de conocer valores, ética o moral, fue acumulando odio y enojo hacia la sociedad.

lunes, 29 de febrero de 2016

Leyendas en Catalunya (Marcel·lí Perelló)

Marcel·lí Perelló i Domingo, nació en  Barcelona, ¿1897? - fallece en Ciudad de México 1961. Hijo de Frederic Perelló y Magdalena Domingo, fue jefe de las milicias del partido político Estat Català y formaba parte de la organización terrorista "Bandera Negra". Dirigió el complot de Garraf que, en 1925, se proponía atentar contra el rey Alfonso XIII y toda su familia, colocando un artefacto explosivo en un socavón por donde pasaría el tren con el monarca y la familia real. Una delación propició que el atentado fracasase y Perelló y los otros implicados, una vez detenidos y juzgados, fueron condenados a la pena de muerte que luego se conmutó por cadena perpetua. A la caída de la dictadura de Primo de Rivera (1930), los implicados fueron amnistiados y salieron en libertad.
Mientras estuvo encerrado en el Penal de El Dueso conoció a Edelmira Valls, que organizó una gran movilización, nacional e internacional, en solidaridad con los implicados en el atentado. Se casaron a su salida de la cárcel y tuvieron seis hijos.
Perelló fue secretario general de "Estat Català", y también militó en "Nosaltres Sols!" y en el "Partit Català Proletari". Su radicalismo le hizo enfrentarse a Francesc Macià. Durante la Guerra Civil, Perelló dirigió el Diario de Barcelona. En 1939 se exilió con su familia a Francia, desde donde se embarcaron a Casablanca, en primer lugar, y desde allí a bordo del transatlántico portugués Nyassa a México, donde llegaron en 1942. Perelló trabajó en el comercio de la ferretería, y participó my activamente en las acciones de grupos independentistas catalanes en el exterior de España. Fue miembro activo de la "Unión Catalana Independentista", muy próxima a Catalunya Grop de Santiago de Cuba dirigido por Salvador Carbonell, Badó.


Leyendad en Catalunya (Josep Badia)

Josep Badia i Capell, nacio en Torregrosa (Lleida) en 1903 - Barcelona, 28 de abril de 1936) fue un político español. Adscrito al nacionalismo catalán, era hermano mayor del también político nacionalista catalán Miquel Badia.
Se trasladó a Barcelona en 1919 y pronto se introdujo en el comercio de vinos. En 1922, año en el que su hermano Miquel, tres años menor, emigró también a Barcelona, se afilió a las juventudes de "Estat Català". Los Badia entraron en contacto con el independentismo catalán a través del deporte y el excursionismo. Tras la proclamación de la Segunda República, por orden de Francesc Macià, Miguel Badia creó la organización paramilitar de Estat Catalá, los escamots de las JEREC (Joventuts d'Esquerra Republicana-Estat Català), frecuentemente enfrentados a los grupos de autodefensa de la FAI. José partició en la organización de las JEREC.
Con su hermano participó en la proclamación del Estado catalán de octubre de 1934.
El 28 de abril de 1936, a las tres y media de la tarde, fue asesinado junto con su hermano Miquel en la carrer de Muntaner de Barcelona por miembros de la FAI como represalia por su anterior campaña contra miembros del anarquismo catalán.
Junto a su hermano, fue enterrado en el cementerio de Montjuic


Leyendas en Catalunya (Miquel Badia)

Miquel Badia i Capell, nacio en Torregrosa (Lleida) el 10 de marzo de 1906 - fue asesinado en  Barcelona, 28 de abril del 1936. Fue un político que milito en el partido nacionalista catalán "Estat Català" y que participó en un atentado frustrado contra Alfonso XIII, el complot del Garraf, el 25 de junio de 1925. Fue también jefe superior de los servicios técnicos de la Comisaría General de Orden Público de la Generalidad republicana, etapa durante la cual se ganó fama de represor de anarquistas y uno de los organizadores de la proclamación del Estado catalán en octubre de 1934.
De familia pagesa, estudió el Bachillerato en Lleida, y en 1922 se trasladó a Barcelona para ser piloto de marina mercante. Nacionalista catalán radical, se afilió a "Estat Català" poco después de su fundación por Francesc Macià y fue uno de los fundadores de su facción armada, "Bandera Negra", durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Implicado en el intento de asesinar el rey Alfonso XIII durante una visita de este en 1925 a Barcelona ("Complot del Garraf"), fue detenido y condenado a 12 años de prisión. Estuvo recluido en los penales de Alcalá y de Ocaña, donde pasó tres años encarcelado. En 1930, con la caída del dictador Miguel Primo de Rivera, fue amnistiado.
Proclamada la II República, creó las JEREC (Joventuts d'Esquerra Republicana-Estat Català). En 1932 pasó a ser secretario de Josep Dencàs, consejero de Sanidad y de Asistencia Social. El 24 de noviembre del 1933 movilizó una parte de los 7000 "escamots", la milicia paramilitar de "camisas azules" de las JEREC y los destinó a garantizar el funcionamiento de los servicios públicos para romper la huelga de transportes en Barcelona.
En diciembre de 1933 fue designado secretario de Orden Público de la Generalidad, y en marzo de 1934 pasó a ser jefe superior de los servicios técnicos de la Comisaría General de Orden Público de la Generalidad (cargo equivalente al de jefe superior de la policía en Catalunya). Desde ese cargo institucional fue cómplice del pistolerismo antisindical utilizando la violencia contra los sindicatos y permitiendo también el uso de la misma por parte de la patronal nacionalista catalana. En septiembre del 1934 fue forzado a dimitir a raíz de un incidente en el Palau de Justicia de Barcelona, en el que en un juicio en el que se juzgaba a un abogado nacionalista amigo suyo, Josep Maria Xammar, acusado de desobediencia, policías a las órdenes de Badia entraron en la sala y a la fuerza utilizando la violencia y las amenazas se llevaron detenido al fiscal que mantuvo la acusación con el fin de impedir que su amigo fuera juzgado.
Fue uno de los organizadores de la proclamación del Estado catalán en octubre de 1934. Como consecuencia de los hechos, huyó de España permaneciendo en varios países: Francia, América, Alemania, Bélgica y finalmente Andorra. Tras las elecciones de febrero de 1936 y el triunfo del Frente Popular, fue amnistiado y volvió a Catalunya, donde se dedicó a la reorganización de las juventudes paramilitares de Estat Català.
El 28 de abril de 1936, a las tres y media de la tarde, fue asesinado junto con su hermano Josep Badia en el carrer de Muntaner de Barcelona, por miembros de la FAI como represalia por su anterior campaña de asesinatos contra miembros del anarquismo catalán. Sin embargo, Josep Andreu Abelló, explicó que Badia había querido entregarle un informe comprometedor sobre diversos dirigentes de Esquerra, pero que no había podido hacerlo porque el día de la cita para la entrega coincidió con el de su asesinato. Uno de los principales implicados en el asesinato fue el anarcosindicalista Justo Bueno Pérez


Asesinos en Serie (Dagmar Overbye [III])

Durante el juicio se dijo que probablemente Dagmar había estado influenciada por el nafta (un compuesto tóxico) a la hora de cometer los asesinatos, aunque la hipótesis se descartó y, conjuntamente y pese a los diagnósticos de Dagmar como una mujer trastornada, también se desechó la alternativa de que estuviese loca. En cuanto a Svendsen, el novio de Dagmar, se supo que éste recibía dinero de ella y que no le gustaban los niños, cosas que juntas lo volvían sospechoso de colaboración. Por su parte, la madre de Dagmar mostró una extraña inestabilidad emocional  en el juicio, estando unas veces en actitud pasiva, otras en una intensa desesperación, y algunas en un estado de enérgica jovialidad. Un punto interesante del proceso fue cuando, ante la acusación de asesinato premeditado, el abogado de Dagmar dijo que ésta no era sino "el instrumento de una sociedad dañada y de unas madres irresponsables".
Finalmente a Dagmar se le terminó condenando por 9 asesinatos (confesó 16 pero no todos pudieron probarse) y se le dictó pena de muerte; mas, aunque el veredicto no fue apelado, un mes después se la perdonó y se le impuso cadena perpetua. La razón de esto estuvo en el hecho de que el debate logró hacer tomar conciencia a los presentes de una verdad fundamental: Dagmar era culpable, pero detrás de ella estaban dos grupos de culpables: primero, los padres y madres irresponsables que no supieron prevenir el nacimiento de un bebé que no iban a poder y/o querer cuidar; segundo, la totalidad de la sociedad danesa que, en virtud de determinados defectos, propiciaba hasta cierto punto el nacimiento de niños fuera del matrimonio.
Después de ser trasladada de la prisión de mujeres en Christianshavn a la Prisión Occidental, el tiempo pasó y el 6 de mayo de 1929 Dagmar falleció en cautiverio a la edad de 46 años. Las obras que cometió en vida fueron indiscutiblemente reprobables, pero el legado de concientización que dejó se plasmó en una ley de supervisión para los niños nacidos fuera del matrimonio, la cual estuvo en pleno vigor hasta 1965.

fuente: http://www.asesinos-en-serie.com


Asesinos en Serie (Dagmar Overbye [II])

Tras asesinar infamemente a su propio hijo, Dagmar se fue a Copenhague, la capital de Dinamarca. Allí consiguió empleo en una tienda de dulces, y poco después conoció a Svendsen, se fue a vivir con él, y nuevamente quedó embarazada de él, dio a luz y, "misteriosamente", el niño murió por razones aún desconocidas.
Dagmar pasó al "salón de la fama" porque, aprovechándose de casos en que se daban en adopción niños nacidos fuera del matrimonio, asesinó a 15 (aunque solo se probaron 9) infantes con inusitada crueldad: estrangulándolos, ahogándolos, o incluso tirándolos vivos al fuego de la chimenea.
El primer asesinato de la serie lo cometió en 1916. Todo empezó cuando vio un anuncio en el periódico, dentro del cual Rasmine Jensen, madre soltera, daba en adopción a su segundo hijo, ofreciendo a quien lo adoptara el equivalente (simbólico al parecer) a unos dos dólares americanos. La desesperación de la joven madre podía olerse en el anuncio, y Dagmar vio allí una fácil oportunidad para desahogar sus instintos homicidas. Entonces contactó con rapidez a Rasmine y, apenas un poco después de apoderarse del pequeñito, lo estranguló, fue hasta el cementerio más grande de Copenhague, buscó un inodoro y tiró el bebé muerto al inodoro.
De allí en adelante el método sería siempre este: 1) buscar el anuncio de una madre desesperada que, en su situación angustiosa, ofrece apenas una insignificante compensación económica a quien adopte su hijo, 2) contactar a la madre llamándola, 3) encontrarse con la madre, recibir al infante y a la pequeña suma de dinero, 4) esperar un rato después de la partida de la madre, 5) matar al infante estrangulándolo, ahogándolo o quemándolo en la chimenea, escondiéndolo el cadáver en el ático cuando fuese necesario. De entre todas las víctimas solo una sobrevivió, siendo encontrada mientras Dagmar estaba en la cárcel, cumpliendo una condena por robo que debía durar de 1918 a 1919. Las fuentes no aclaran el caso, pero puede pensarse que Dagmar dejó al niño con vida fuera de su casa (como hizo con el bebé del cementerio, aunque en ese caso la criatura estaba muerta); ya que, de haber sido encontrado en su casa, se la habría culpar y casi de seguro se habrían descubierto los bebés del ático.
La perdición de Dagmar vino en 1920 con el pequeño hijo de Karoline Aagesen, ya que, al día siguiente de dar al niño, Karoline se arrepintió y fue en busca de su pequeño a la casa de Dagmar. Sin embargo el niño no estaba, y Dagmar no podía sino ofrecer extrañas explicaciones sobre dónde estaba el pequeño y por qué estaba allí. Así, Karoline sospechó que algo andaba mal y llamó a la Policía. Lastimosamente no se equivocó, pues los agentes encontraron que, lo que alguna vez fue su hijo, era ahora un pequeño, negruzco y chamuscado cúmulo de restos humanos que yacían junto a los leños que alimentaban la chimenea de la monstruosa Dagmar.

 

Asesinos en Serie (Dagmar Overbye [I])

Dagmar Johanne Amalie Overbye, nacio el  23 de abril de 1883 en  Skanderborg (Dinamarca) - fallece el 6 de mayo de 1929 en Copenhague (Dinamarca), fue culpable de matar entre 9 y 25 niños (entre los cuales figuraba su propio hijo) entre 1913 y 1920. El 3 de marzo de 1921 fue sentenciada a la pena de muerte en uno de los juicios más importantes de la historia de Dinamarca, y que supuso el cambio de la legislación sobre las cuidadoras de niños. La sentencia posteriormente fue conmutada por la cadena perpetua.
De Dagmar se dice que fue abusada sexualmente cuando era niña, aunque esto nunca se demostró. En todo caso su niñez no fue saludable y, con tan solo doce años de edad, ella tuvo problemas con la ley y se fue de casa. Sin embargo, tres años después Dagmar regresó a la casa de sus padres en Aarhus. Tiempo después, Dagmar intentó conseguir dinero como sirvienta pero fue acusada de robo y en 1909 le dieron su primera condena en Fiona.
Posteriormente y ya cumplida la condena, ella consiguió trabajo en un restaurante. Allí tuvo un romance con uno de los empleados y se quedó embarazada, dando a luz a su primer hijo. No obstante, el bebé murió mientras Dagmar vivía en casa de su madre
La pérdida del primer hijo no hizo que Dagmar se cuidara más, y antes de 1913 ella se casaba con Nielsen, del cual tuvo a Erena Marie en 1912. Pese a ser madre, Dagmar rompió la unión con Nielsen y en 1913 se fue a Randers, donde se hizo trabajadora doméstica y quedadando embarazada del patrón. Esta vez ella no quería ser madre; pero, en vez de abortar, esperó a que el niño (bautizado como “Paúl”) naciera y, pasado un tiempo, lo mató

viernes, 26 de febrero de 2016

Leyendas en Catalunya ("Bandera Negra")

Bandera Negra (Santa Hermandad Catalana) fue la sub-organización armada secreta del partido político Estat Català, fundada el 3 de mayo de 1925.
Su nombre hacía referencia a la bandera negra que durante la Campaña de Cataluña (1713-1714) alzaron los defensores de Barcelona el 1 de agosto de 1714 señalando a las tropas borbónicas que lucharían hasta la muerte y jamás capitularían, aunque el 12 de septiembre capitularían dando por terminada así la causa del Archiduque de Austria.
La organización tenía aproximadamente unos doce miembros dirigentes y algunos simpatizantes, el jefe más reseñable de la organización era Marcelino Perelló, junto con Jaume Compte (también militante del Centre Autonomista de Dependents del Comerç i de la Indústria). Se pueden citar como miembros destacados: Miquel Badia, Daniel Cardona (jefe en el exterior), Ramón Xammar, Emili Granier Barrera, Jaume Julià, Joan Bertran y Jaime Balius. Tenía comités también en Béziers y en Buenos Aires.
Bandera Negra llevó a cabo el atentado contra el rey Alfonso XIII en las costas del Garraf (complot de Garraf) y alguna otra acción armada con resonancia, como fue el atentado con bomba contra la casa del barón de Maldá. La persecución que la organización sufrió a consecuencia a éstas actividades influirá de modo decisivo en la radicalización que se lleva a cabo en el movimiento nacionalista catalán.


Leyendas en Catalunya (El "Complot del Garraf" [II])

Este nuevo intento resultó de nuevo un fracaso. Para la acción fue designado Jaume Julià, el cual no compareció a la hora prevista. Después se supo que el padre de Julià descubrió el asunto y le impidió participar (Julià tenía veinte años). En estas condiciones fue designado un sustituto, que según algunas fuentes fue Miquel Ferrer, del Grup dels Set, y según otros Jaume Miravitlles (escamot de Estat Català). En cualquier caso, el comando, armado con pistolas, que transportaba la bomba camuflada dentro un ramo de flores, no consiguió realizar la operación debido a la fuerte vigilancia policial.
Tras este nuevo fracaso, aún cabía la posibilidad de retomar el plan inicial y hacer estallar la bomba cuando el rey saliera de Barcelona y pasara de nuevo por el túnel de Garraf. Cuatro miembros de La Bandera Negra y dos integrantes del Grup dels Set acudieron el 6 de junio a Garraf para reconocer el terreno. Sin embargo, la presencia de un infiltrado en la conspiración, Joan Terrés, sobrenombre de Josep Talavera, hizo que la policía les estuviera esperando en la estación. Resultaron detenidos Jaume Compte, Miquel Badia, Deogràcies Civit, Emili Granier, Jaume Balius, Marcel·lí Perelló, Ramon Fabregat, Antoni Argelaguet, Jaume Julià, Josep Garriga, Francesc Ferrer, Pere Manén, Narcís Compte, Antoni Guillamet, Jaume Balius, Ramon Xamar, Josep Papasseit, Vicenç Colominas, Anton Macià, Jaume Macià, Jaume Pons, Lluís Tort, Jaume Pallàs, Josep Marfany, Josep M. Planas, Josep Folch, Raimon Peypoch y Mateu Sust.
La policía acusó a Estat Català de estar detrás del complot, y la dictadura comenzó la represión contra el catalanismo, arrestando a numerosos miembros no sólo de Estat Català, sino también de Acció Catalana y Unió Catalanista.

En julio del 1925 fueran llevados a juicio Jaume Compte, Marcel·lí Perelló, Jaume Julià, Miquel Badia, Deogràcies Civit, Francesc Ferrer, Josep Garriga, Emili Granier, Ramon Fabregat y Antoni Arguelaguet. Estos tres últimos fueron puestos en libertad bajo fianza y huyeron. El procedimiento judicial quedó en manos de militares, que fueron acusados de no respetar el procedimiento legal, de torturar a los detenidos y de irregularidades y contradicciones en el sumario. Finalmente, Jaume Compte fue acusado de ser el jefe del grupo y condenado a la pena de muerte mediante garrote vil, al igual que junto con Perelló, Julià y Garriga. Sus penas les fueron conmutadas por la de cadena perpetua. Badia, Civit y Ferrer fueron condenados a 12 años de prisión. Todos los encarcelados fueron amnistiados al terminar la dictadura de Primo de Rivera, en 1930.

Leyendas en Catalunya (El "Complot del Garraf" [I])

El complot de Garraf fue un intento de regicidio del rey de España Alfonso XIII que fue ejecutado por independentistas catalanes en Barcelona en junio de 1925.
El 6 de mayo se anunció el viaje del rey Alfonso XIII a Catalunya. La organización clandestina La "Bandera Negra", dependiente de Estat Català decidió que el monarca, que había aprobado la quiebra del orden constitucional y la instauración de la dictadura del general Primo de Rivera, el cual había reprimido al catalanismo y prohibido el uso de los símbolos catalanes, debía ser asesinado. La visita estaba prevista para el 26 de dicho mes y "Bandera Negra" planeo inicialmente hacer explotar una bomba al paso del tren real. A la reunión en la que se tomó esta decisión asistieron Miquel Badia, Marcel·lí Perelló, Jaume Julià, Francesc Ferrer, Emili Granier-Barrera, Ramon Xammar, Santiago Balius y Josep Garriga. A pesar de que fueron miembros de Estat Català los que organizaron la conspiración, la idea partió inicialmente de un grupo de militantes radicales, el "Grup dels Set" ("Grupo de los Siete") de la organización clandestina de Acció Catalana, la Societat d'Estudis Militars, del que formaban parte Enric Fontbernat, Abelard Tona, Miquel Ferrer, Antoni Arguelaguet, Ramon Saguers y Ramon Fabregat.
El plan inicial consistía en poner una bomba en un túnel cercano a la capital catalana. El único próximo a Barcelona era el túnel entre Garraf y Sitges. El día 23 tuvo lugar el primer intento de colocar la bomba, en el que participaron los ya citados Perelló, Julià, Ferrer y Garriga, junto con Jaume Compte y Deogràcies Civit. Sin embargo, el intento fue fallido, puesto que al llegar al lugar elegido se encontraron con que carecían de las herramientas adecuadas para levantar el balasto de la vía y poder colocar el artefacto explosivo, por lo que escondieron la bomba entre la vegetación situada junto a la vía para volver al día siguiente. El 24 el plan volvió a fallar, esta vez porque los conspiradores perdieron el tren en Barcelona y no pudieron llegar a Garraf, lo que originó una modificación del plan. La bomba se colocaría ahora en uno de los respiraderos del túnel, pero el nuevo plan volvería a modificarse de nuevo. Cuando el 25 los conspiradores se dirigieron a Garraf para colocar el artefacto explosivo, la masiva presencia de la Guardia Civil les impidió llevar a cabo sus designios por lo que el 26 decidieron atentar contra el monarca en Barcelona, cuando pasase por "Les Rambles" camino de la función de gala en el Liceo, el día 29. Los conspiradores creían que en la confusión que siguiera al asesinato del rey, los militares llevarían a cabo múltiples actos de violencia represiva contra la población barcelonesa, lo que produciría un efecto de reacción popular que permitiría a los escamots de Estat Català apoderarse de los edificios más significativos y proclamar la República Catalana.


Asesinos en Serie (Anatoli Onoprienko [III])

Onoprienko, de 39 años, estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero, padre de un niño, reconoció haber tenido una infancia muy difícil: su madre había muerto cuando él tenía 4 años, y su padre y su hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se había embarcado como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye (dónde su ficha laboral le describe como un hombre “duro, pero justo”). Luego había emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confesó que su fuente primaria de ingreso era criminal: los robos y asaltos.
El peritaje médico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. El mismo se define como un "ladrón que mataba para robar": "Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos"
 Por este motivo puede ser condenado a la pena capital por crímenes premeditados con circunstancias agravantes. El presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dijo que dará explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997. Gracias al convenio con el Consejo de Europa, 81 penas de muerte dictadas últimamente en Ucrania no se han ejecutado. La declaración del presidente Kuchma anuncia que se va a hacer una excepción con Onoprienko.
En un momento determinado de la investigación, el acusado afirmó que oía una serie de voces en su cabeza de unos "dioses extraterrestres" que lo habían escogido por considerarlo "de nivel superior" y le habían ordenado llevar a cabo los crímenes. También aseguró que poseía poderes hipnóticos y que podía comunicarse con los animales a través de la telepatía, además de poder detener el corazón con la mente a través de unos ejercicios de yoga.

fuente: http://www.asesinos-en-serie.com [texto: Margarita Bernal]


Asesinos en Serie (Anatoli Onoprienko [II])

Los policías empezaron a buscar a un personaje itinerante y elaboraron una lista en la que figuraba un hombre que viajaba frecuentemente por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.
Con la policía tras su pista, Onoprienko puso tierra de por medio en 1989 y abandonó el país ilegalmente para recorrer Austria, Francia, Grecia y Alemania, en dónde estaría seis meses arrestado por robo y luego sería expulsado.
De regreso a Ucrania sumó a los nueve otros 43 asesinatos, y poco después, ante las pruebas encontradas por los agentes en los apartamentos de su novia y su hermano (una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas), hallaron una razón para arrestarlo. Cuando la policía le pidió los documentos en la puerta de su casa, Onoprienko no les quiso facilitar la tarea, e hizo un esfuerzo vano por conseguir un arma y defenderse. Cuando los policías por fin lo detuvieron, Onoprienko se sentó silenciosamente cruzando los brazos y les dijo sonriendo: “Yo hablaré con un general, pero no con ustedes”. Aun así, no le quedó más remedio que confesar sus crímenes y dejar que aquellos le arrestasen.
En su declaración al juez, aparecerían otros nueve cadáveres cosechados a partir de 1989 en compañía de un cómplice, Sergei Rogozin, (quien también comparecería en el juicio).
Anatoli Onoprienko siguió los pasos del legendario Andrei Chikatilo. Ambos mataron al mismo número de víctimas, pero son muy diferentes. Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maniaco sexual. Sólo mataba mujeres y niños, cuyos cuerpos violaba y mutilaba. A veces se comía las vísceras. Nada de esto aparece en el expediente de Onoprienko, un ladrón que mataba para robar, con inusitada brutalidad y ligereza, pero sin las escenas del maniaco sexual. Onoprienko supera a Chikatilo por el corto periodo en que realizó su matanza: seis meses frente a doce años.
Cuando ejecutaba a sus víctimas, el asesino seguía un mismo ritual: elegía casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los niños con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, después de sus asesinatos cortaba los dedos de sus víctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mató en su cuna a un bebé de tres meses, asfixiándolo con una almohada.

 

Asesinos en Serie (Anatoli Onoprienko [I])

Anatoli Onoprienko, nacio en  Zhytomyr (Ucrania), 25 de julio de 1959 - muere en Zhytomyr (Ucrania) 27 de agosto de 2013. Onoprienko tenía una estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero, padre de un niño, reconoció haber tenido una infancia muy difícil: su madre había muerto cuando él tenía 4 años, y su padre y su hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se había embarcado como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye. Luego había emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confesó que su fuente primaria de ingreso era criminal: los robos y asaltos.
Las autoridades le describen como el asesino más terrible de la historia en Ucrania y de la antigua Unión Soviética, mientras que las familias de las numerosas víctimas lo califican de "animal", "ser monstruoso" y "bestia demoníaca".

Los hechos se producían entre octubre de 1995 y marzo de 1996. En aquellos seis meses, la región de Zhitomir vivió aterrorizada por una serie de 43 asesinatos que Onoprienko había ido sembrando. La Nochebuena de 1995 se produjo el ataque a la aislada vivienda de la familia Zaichenko. El padre, la madre y dos niños muertos y la casa incendiada para no dejar huellas fue el precio de un absurdo botín formado por un par de alianzas, un crucifijo de oro con cadena y dos pares de pendientes. Seis días después, la escena se repetía con otra familia de cuatro miembros. Víctimas de Onoprienko aparecieron también durante aquellos seis meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.
Estas matanzas incitaron a la segunda investigación delictiva más grande y complicada en la historia ucraniana (la primera había sido la de su compatriota Chikatilo). El gobierno ucraniano envió una buena parte de la Guardia Nacional con la misión de velar por la seguridad de los ciudadanos y, como si el despliegue de una división militar entera para combatir a un solo asesino no fuera bastante, más de 2000 investigadores de las policías federal y local.