lunes, 1 de agosto de 2016

Historia de Catalunya (La Coronela de Barcelona [XVI])

No existió propiamente, una bandera que identificara a la Coronela de Barcelona como a unidad, sino que la bandera de la primera compañía del I batallón, cuya capitanía se reservaba honoríficamente al conseller en Cap, pero que era efectivamente comandada por Vicente Duran con el rango de teniente, hacía las funciones de bandera coronela siguiente el protocolo de un regimiento de infantería
Mención aparte merece la Bandera de Santa Eulalia, que no tenía relación orgánica con la Coronela sino que era la bandera de guerra de Barcelona. Desde la edad media la bandera de Barcelona había sido la tradicional cuartelada de la cruz de Sant Jordi con el senyera (emblema de los Comtes de Barcelona, pese a quien le pese y demostrable). Paralelamente el cabildo catedralicio custodiaba una bandera con la imagen de Santa Eulalia de Barcelona, copatrona de la ciudad, que era usada ceremonialmente durante la procesión del Corpus Christi. En el siglo XVI, por alguna razón que no se ha podido contrastar documentalmente, la tradicional bandera cuartelada de las armas heráldicas de la ciudad cayó en desuso, pasando a adoptarse la bandera religiosa con la imagen de Santa Eulalia como bandera de guerra de Barcelona. En el siglo siguiente, durante la "Guerra de Catalunya" (1640-1652), la bandera con la imagen de Santa Eulalia presidió el Tercio de la Bandera de Santa Eulalia en las batallas contra los tercios de Pedro Fajardo y Pimentel, marqués de los Vélez. En el inventario realizado en la Casa de la Ciutat de Barcelona en 1674 se documenta la existencia de una bandera procesional y de un pendón de Santa Eulalia, que eran sagradamente custodiados en un arca que solo se podía abrir con tres llaves distintas. Dado que no existen encargos para la confección de nuevas banderas en los registros de los consellers de Barcelona, el historiador Francesc Riart considera que la hipótesis que guarda mayor fundamento es que la bandera de Santa Eulalia que llevó el conseller en Cap Pedro Juan Rossell en la victoriosa batalla de Montjuic (1641) contra los tercios del marqués de los Vélez, fuera la misma que el conseller en Cap Rafael Casanova llevó el 11 de septiembre de 1714. De hecho, la documentación muestra que en marzo de 1714, cuando el conseller en Cap Rafael Casanova y el conseller segundo Salvador Feliu de la Peña instaron al general comandante Antonio de Villarroel a usar las tropas la Coronela en combate abierto contra el cordón de bloqueo borbónico en el campo delante de Barcelona, bajo el amparo de la Bandera de Santa Eulalia, estos hicieron los preparativos siguiendo el protocolo fijado en 1640. La descripción que hizo Francisco de Castellví de la bandera detalla que era de color rojo carmesí, sobre la que figuraba la imagen de Santa Eulalia de Barcelona, flanqueada por las armas de la ciudad, y con un sagrado cáliz con el lema: "Exugere Deus, Judicam Causa Tuam, ('Ven Dios, y juzga tu causa')"

Historia de Catalunya (La Coronela de Barcelona [XV])

La bandera de un regimiento de infantería era un elemento de identidad y prestigio, y a la vez una herramienta práctica para establecer la posición del mando militar, a la que en el caos de la batalla debían prestar sumar atención los soldados para seguir la órdenes que se establecieran. Un regimiento de infantería reglado tenían una bandera principal, y dos o tres banderas menores; dada su carga simbólica, la captura de una bandera enemiga, de «un color» según la terminología de la época, era apreciada sobremanera como señal de victoria. La defensa de la bandera para evitar que cayera en manos del enemigo suponía habitualmente una feroz lucha a muerte
Dada la base gremial de la Coronela de Barcelona, cada gremio tenía sus propias banderas para su uso religioso-ceremonial, y de combate. Desde el siglo anterior, durante la Guerra de Cataluña (140-1652), los gremios disponían de banderas religiosas y de guerra; al estallar Guerra de Sucesión Española los gremios barceloneses renovaron sus banderas de guerra, que acompañaban siempre a la compañía cuando entraba en servicio de guardia de portales y murallas de Barcelona. Dichas banderas de guerra medían unos 2 metros por lado, y estaban engalanadas como las del ejército de Carlos III de Austria: asta, lanza, cordones, borlas y, en algunos casos, guaspa. En cuanto al diseño, las había de pintadas y de cosidas, luciendo las armas de la cofradía gremial sobre fondo de color.
Tras la reforma de 1713 que reorganizó la Coronela en 6 batallones, se dotó a cada batallón de una bandera con la imagen del santo patrón o misterio católico bajo la advocación del cual estaba: Santísima Trinidad, Inmaculada Concepción, Santa Eulalia de Barcelona, Santa Madrona, San Severo de Barcelona, y Virgen de la Merced. El capitán de la 7ª compañía del II Batallón Francisco de Castellví y Obando narró que cada una de las seis primeras compañías de cada batallón mostraban en el anverso la imagen del santo patrón con el escudo heráldico de Barcelona debajo, y en el anverso las reales armas de Carlos III de Austria con el símbolo heráldico del gremio repetido en las cuatro esquinas de la bandera, una descripción que no se ha podido cotejar con la documentación de los gremios

Historia de Catalunya (La Coronela de Barcelona [XIV])

Por lo que respecta a los tambores, para el uniforme de 1706 se aprovecharon los del antiguo Tercio de Barcelona; los tambores estaban bajo las órdenes del Tambor Mayor, y su cometido era el dar entrada y salida en el ritual del cambio de la guardia. También debían servir de fondo musical para los actos tradicionales y protocolarios, y si en 1706 eran 10, en 1710 pasaron a 15, y en 1714 a 20. Su uniforme era rojo carmesí, tanto casaca como la divisa, el forro y las medias; el característico galón libreado de los tambores era de plata. Las cajas de los tambores iban pintada con los mismos colores de rojo y plata, decoradas con las armas heráldicas de la ciudad, y engalanadas con borlas y cordones. El carácter ritual de los tambores estuvo siempre presente en las tradiciones de la unidad y se documentan en las entradas del rey Carlos III de Austria en Barcelona, en la entrada de la reina Isabel Cristina de Brunswick-Wolfenbüttel, en los cambios de guardia de la Coronela de Barcelona, en la guardia del Palacio Real, las funerales, y en las parada y desfiles castrenses que realizó la Coronela de Barcelona, com el que tuvo lugar en marzo de 1714.
El arma estándar con que se armó el ejército catalán en 1713 fue el fusil, siendo la mayoría de facturación inglesa o austríaca. Anteriormente, en 1707, cuando la Coronela de Barcelona finalizó el proceso de militarización, sustituyó los obsoletos mosquetes y arcabuces con los modernos fusiles. El armamento se completaba con bayoneta de casquillo y espada. Al cinto llevaban una cartuchera ventral, de cuero y con el escudo heráldico de Barcelona grabado, así como las vainas para la bayoneta y para la espada. El frasco con la pólvora de cebar podía ir ligado al cinto y los granaderos incorporaban al equipamiento un zurrón, también grabado con las armas de la Ciudad, donde llevaban las granadas. Como elemento distintivo y para facilitar la operación de lanzamiento de las granadas de mano, los granaderos no vestían con el tricornio, sino con gorra granadera. Amparados por las constituciones catalanas, los milicianos guardaban el fusil en su casa

Leyendas en Catalunya (Raimon Penyafort [III])

En 1238, el capítulo general de su orden le confió la revisión del texto de sus Constituciones y en 1239 fue elegido como el tercer general de la orden de los dominicos, en capítulo general de la orden en París. En ejercicio de su cargo, se encargó de visitar los principales conventos así como la obtención de bulas papales para el desarrollo de la Orden y la integración de la rama femenina dentro de los dominicos.
En 1240 dimitió tras un breve, pero intenso período de gobierno, regresando al Convento de Santa Caterina de Barcelona, donde vivió treinta y cinco años durante los que actuó como inquisidor del Reino y asesor jurídico y en los que se encargó del oficio de confesor y consejero del rey Jaume I. Su intervención en todos los asuntos religiosos relevantes de la Corona queda patente en el hecho que cuatro diócesis (Barcelona, Vic, Lleida y Girona) fueron dirigidas por dominicos. Falleció el día 6 de enero de 1275 en la ciudad de Barcelona, a los 95 ó 100 años
Durante su vida desempeñó una importante acción pastoral y misionera. Así, fundó un studium o escuela de lengua árabe en Túnez (1245) y en Murcia (1266) para facilitar la conversión de los musulmanes. Por otro lado, solicitó a Santo Tomás de Aquino la redacción de un manual apologético, conocido como Summa contra gentiles (1259 - 1261), cuyo fin principal era el de proporcionar argumentos racionales y filosóficos a los predicadores para convertir a judíos y árabes.

Pero la obra más importante y conocida son las Decretales de Gregorio IX, promulgadas por este papa en 1234. Como tal y junto a los libros posteriores, fue el cuerpo de Derecho canónico en uso en la Iglesia Católica hasta la aprobación del Código de Derecho Canónico de 1917.
Además de las obras anteriormente citadas, es autor de una "Summa Iuris Canonici" (escrita aproximadamente entre 1218 y 1221), de las "Dubitalia cum responsionibus ad quaedam ad Pontificem" (primera mitad S. XIII) y de pequeños tratados sobre afinidades y consanguinidades matrimoniales, de casos jurídicos (Summa de casibus poenitentiae) y compilaciones de las Decretales para el uso de los dominicos.
Se le suelen atribuir diferentes milagros y hechos extraordinarios, de entre los que destaca la utilización de su capa como embarcación para llegar a Barcelona desde Sóller. Por ello, el Concilio de Tarragona de 1279 solicitó su canonización, que fue realizada en 1601 por el Papa Clemente VIII, previa beatificación en 1542 por Pablo III. Para celebrarlo, se llevaron a cabo dos certámenes poéticos en Barcelona en los que hubo participación castellana y catalana y de los que Rebullosa publicó un libro (Relación, 1601). Su festividad se introdujo en 1671 en el Santoral católico para el día 23 de enero, siendo desplazada al 7 de enero (día posterior a su muerte) en 1969.
Sus restos mortales fueron depositados en el Convento de Santa Caterina y, en 1838, trasladados a la Catedral de Barcelona que ocupan la capilla actual desde 1879.

Leyendas en Catalunya (Raimon Penyafort [I])

Santa Margarida i els Monjos (Barcelona), 1175 ó 1180 - Barcelona, 6 de enero de 1275. Es el santo patrón de los juristas, del Derecho canónico, de los abogados y de los Colegios de Abogados. Clérigo barcelonés y miembro de la orden religiosa de los dominicos, sus acciones más destacadas son la compilación de las Decretales de Gregorio IX (Corpus Iuris Canonici) y la introducción de la Inquisición en el Reino de Aragón.
Hijo del señor del castillo de Peñafort (en el condado de Barcelona) y de su esposa Sara, los primeros datos que figuran de él son de 1204, año en el que empezó a ejercer de clérigo y escriba de la Catedral de Barcelona. Con la finalidad de ampliar sus conocimientos, viajó hasta la Universidad de Bolonia, donde se licenció en cánones y trabajó como profesor entre 1217 y 1222. Recién llegado a Barcelona, fue nombrado canónigo en Barcelona y pavorde (1223), si bien renunció a tales distinciones e ingresó en la Orden Dominicana, congregación que había conocido en Bolonia. De 1223 a 1228, año en el que acompañó al legado papal Jean d'Abbeville en su recorrido por los reinos hispánicos para implantar la reforma y decisiones del Concilio de Letrán IV, no hay referencias documentales sobre su vida, por lo que se cree que se dedicó al estudio y en la redacción de tratados, como la Summa de casibus poenitentiae o las glosas al Decreto de Graciano. Con Jean d'Abbeville viajó hasta Roma, en donde alcanzó el rango de capellán y penitenciario (1232) del papa Gregorio IX.1 , quien le encargó la elaboración de las Decretales.

La historiografía mercedaria lo presenta como uno de los cofundadores de la Orden en especial por su rol de legislador, dado que, se dice, entregó a los mercedarios la Regla de san Agustín y las Constituciones de la Orden de Predicadores como base para la nueva institución. Gregorio IX le ofreció el arzobispado de Tarragona, pero cansado y enfermo, lo rechazó junto a los otros honores papales, retirándose al Convento de Santa Catalina, en Barcelona (1236).
Poco tiempo después reinició su actividad, donde destacan, entre otras: su colaboración en las Cortes de Monzón de 1236; la intercesión en favor de Jaime I en la causa de excomunión, consiguiendo que se levantara (1237); favoreciendo la dimisión del obispo de Tortosa y en los nombramientos de los obispos de Huesca y Mallorca (reconquistada recientemente); y, finalmente, en la realización de actividades puramente jurídicas, tales como ejercer de juez o de asesor, principalmente en procesos de herejía y nulidades matrimoniales

Leyendas en Catalunya (Català Fabri)

Fue uno fraile franciscano que ejercieron de inquisidor en la Occitania y murio mártir. El papa Juan XXII inició su canonización pero ésta no se acabó. A pesar de ello es venerado como santo y su festividad se celebra el 11 de febrero. (un asesino convertido en santo, algo normal en la Iglesia Cristiana)Con el ánimo de controlar y someter los herejes valdenses a la humillante sambenito con la cruz, el Inquisidor de Provenza Fray Jacques Bernard envió los dos hermanos franciscanos Catalán Fabri y Pedro Pascual como comisionados en el obispado de Valença. Allí, la población consideró que ese gesto suponía la culminación de una serie de vejaciones y se preparó un plan para asesinarlos. Los conjurados asaltaron el priorato de Montoison donde pasaban la noche y los mataron.No se sabe el origen de Fabri; Pedro Pascual era natural de Cuneo (su nombre era Pietro de 'Pasquali).Fueron enterrados en el convento franciscano de Valença y pronto concitaron devoción a su entorno y la percepción de milagros en sus tumbas. El papa Juan XXII se propuso canonizarlos pero los mismos franciscanos no veían muy favorable a sus intereses la proliferación de santos a su orden. A pesar de que la canonización no llegó a término, su veneración fue en aumento y la tradición los considera santos. En la región, se celebra su festividad el 11 de febrero. Algunos santorales equivocan y hablan de los frailes como predicadores en Valencia

Leyendas en Catalunya (Gaietà Ripoll i Pla)

Nació en Solsona (Solsones), el 22 de enero de 1768 - Valencia, 31 de julio de 1826, fue un maestro de Ruzafa que murió condenado a la horca para promover la enseñanza laica durante la Década Ominosa.Gaietà Ripoll había luchado contra los franceses en la guerra de la independencia y en 1810 fue hecho prisionero y trasladado a Francia donde entró en relación con grupos de pacifistas cuáqueros y librepensadores franceses. En 1814 volvió y sirvió a la Milicia Nacional hasta que se licenció en 1823. La Iglesia Católica, concretamente "Las Juntas de Fe de la Inquisición", presidida la de Valencia por el canónigo José María Despujol, lo condenaron por hereje y masón y bajo la acusación de no impartir la doctrina cristiana a sus alumnos.Primero sufrió dos años de prisión y luego fue condenado a morir quemado, sin embargo en lugar de quemarlo murió en la horca sobre un barril con unas llamas pintadas (en un gesto de presunta humanidad).Una vez muerto fue quemado en el crematorio de la Inquisición situado junto al puente de San José que atraviesa el Turia. Tras la muerte de Ripoll la Inquisición quedó en suspenso.Hubo protestas y presiones para la opinión pública europea e incluso algunos miembros del gabinete de Fernando VII estaban en contra y recomendaron al rey de quedar al margen de la cuestión.En 1835 la viuda de Fernando VII, la regente María Cristina de Borbón, como medida contra el carlismo, firmó la Real Orden que disolvía las Juntas de Fe y con ella definitivamente la Inquisición. Es considerada la última víctima en Europa de la Inquisición. Alfred Bosch ha escrito una novela, Inquisitio, basada en su vida.En la ciudad de Valencia hay una plaza periférica con el nombre de "maestro Ripoll" aunque sin ninguna inscripción que indique quién fue el titular de la plaza, y por qué murió.

viernes, 29 de julio de 2016

Historia de Catalunya (La Coronela de Barcelona [XIII])

En marzo de 1707 se completó el proceso para que todos los miembros de la Coronela vistieran con uniforme militar. Cada gremio pagó los respectivos uniformes, quedando a su discreción los colores de su compañía, estableciendo como factor común a toda la unidad el color de la divisa, que fue de rojo carmesí, así como el forro de la casaca, también roja. Los colores de la casaca iban desde varias tonalidades de azul, hasta el amarillo, verde, blanco y rojo, según cual fuera su batallón, consiguiéndose así mantener la personalidad propia de cada compañía, y por ende de cada gremio, dentro de la uniformidad del batallón. En cuanto al sombrero de tres picos o tricornio, algunas compañías le bordaron galón de oro o de plata, completándolo con rosa de tafetán del mismo color que la divisa de la unidad, el rojo o granate. Todas las compañías se dotaron de corbata blanca, que era una propiedad personal del cofrade, y en cuanto a las medias se llevaban "a la virulé", oséase, cubriendo la rodilla. La unidad al completo estaba lista en 22 de marzo de 1707, cuando se realizó la primera parada militar a la vuelta del rey a Barcelona. Las facturas de la compra de uniformes de 1706 también revelan algunas particularidades; las compañías armadas por los gremios más poderosos económicamente encargaron sus uniformes con "paño de 24", mientras que aquellas más modestas lo hicieron con "paño de 22". También marcaron diferencias los botones, pues aquellas más pudientes los compraron latón dorado, mientras el resto optó por botones forrados del mismo color que la casaca. En cuanto al patronazgo, quedó al arbitrio de los gremios, llevando algunas la casaca con solapas de 32 botones, mientras otras como las de los pintores llevaban 24. Los criterios de para la agrupación de los botones frontales iban desde los agrupados de 3-3-3, pasando por el 2-2-2-2, hasta el 2-3-1. Finalmente los zapatos eran propiedad del cofrade
En 1710 se produjó una segunda compra masiva de uniformes; a pesar de haber transcurrido cinco años de guerra, pudiéndose pensar que dicha circunstancia podría haber perjudicado a los gremios barceloneses, el hecho es que todos gastaron una suma mayor que en 1706 y demostraron poseer una potencia económica superior. La mayoría de compañías compraron paño de primera calidad engalanándolas con botones de latón dorados. Así mismo gran parte de las compañías que habían optado por los colores amarillo, verde, blanco y rojo, se pasaron a varias tonalidades de azul, resultando dicho color el mayoritario entre las compañías de la Coronela. Mantenidas las excepciones de los hortelanos que iban de verde, y alguna otras que vestían de blanco o de amarillo, la divisa común a toda la unidad, el rojo o granate, y la mayoría de azul, confirió a la Coronela de Barcelona la uniformidad que mantendría hasta 1714 de azul-grana

Historia de Catalunya (La Coronela de Barcelona [XII])

A sus órdenes estaba el sargento mayor, que habitualmente tuvo el mando directo sobre la unidad en cuanto a su despliegue sobre el terreno y adiestramiento táctico. Estos tres oficiales mayores tenían patente oficial del rey, estando por tanto a sueldo de la Corona como el resto de regimientos del Real Ejército de Carlos III de Austria. Las órdenes eran siempre impartidas por el coronel, el conseller en Cap, tras conferenciar con el teniente coronel, y transmitidas por el sargento mayor a través de los ayudantes, quien las comunicaban a los capitanes de cada compañía.

Por el contrario, un regimiento de infantería alzado a "pie español" sumaba unos efectivos teóricos máximos de 500 hombres, cubriéndose normalmente unas 300 plazas, mientras que un regimiento alzado a "pie alemán" sumaba unos efectivos teóricos máximos de 1.000 hombres, cubriéndose normalmente unas 700 plazas; la Coronela de Barcelona excedía sobremanera dichos números al sumar entre 3.000 y 4.000 hombres, por lo que se dotó de 3 ayudantes especiales más, que fueron llamados "dragones", cuyo cometido era el de garantizar una rápida, y a su vez efectiva, transmisión de las órdenes a través de la cadena de mando en una zona de combate tan amplia como era la ciudad de Barcelona. Para cubrir la plaza de "dragones" se exigió a estos oficiales un excelente nivel de comprensión de las órdenes militares, así como experiencia de combate para ser rápidos y precisos en la transmisión de las órdenes del conseller en Cap. La denominación de "dragones" proviene del hecho a pesar de que ejercían de ayudantes, no tenían el rango pertinente, refiriéndose a que "dragoneaban" el cargo de ayudante
Finalmente los capitanes de cada compañía eran seleccionados de entre la aristocracia catalana afiliada al Brazo militar de Cataluña, con la salvedad de las compañías de estudiantes, que solo fueron activadas cuando se inició el sitio de Barcelona y tenían el privilegio de ser comandadas por sus respectivos profesores y catedráticos del Estudio General de Barcelona. En 1714 la Coronela de Barcelona tenía registrados a 3.570 hombres encuadrados en 48 compañías, de unos 70-80 soldados cada una. La tropa la formaban, salvo las reclutadas entre los jóvenes estudiantes universitarios, los cofrades de los gremios barceloneses, que se presentaban voluntarios y estaban a sueldo del respectivo gremio.

Historia de Catalunya (La Coronela de Barcelona [XI])

Las Escuadras de Cuartos sirvieron como primer paso para la movilización total de los civiles; estos, quisieran o no, debían presentarse entre las 21:00 h y 22:00 h en el Cuarto que al que estaban asignados: la Catedral, el Pi, Sant Miquel, Sant Just, Santa María, Marcús, Sant Pere, y el Raval. En caso de toque de alarma los del Cuarto de la Sede y del Pi debían presentarse en la Plaça de Santa Anna, los del Cuarto de Sant Miquel y de Sant Just en la Plaça Nova, los del Cuarto de Santa María en la Plaça de l'Ángel, los del Cuarto de Marcús en la Plaza del Born, los del Cuarto de Sant Pere en la Plaza de Sant Pere, y los del Cuarto del Raval a Convento de Sant Josep. En total sumaban 2.713 civiles movilizados que, en caso de extrema necesidad, podrían ser obligados a pasar el servicio de armas. En septiembre de 1713 las Escuadras de Cuartos se reorganizaron en 4 batallones, y cada día, a las 13:00 h, se concentraba un batallón diferente para estar la guardia y se pedía a los oficiales y componentes que acudieran armados:
- Batallón de San Raimundo de Peñafort
- Batallón de Santa María de Cervelló
- Batallón de San Salvador de Horta
- Batallón de Sant Oleguer

A finales del asedio, en 1714 y dadas la bajas entre las tropas de la Coronela de Barcelona, el conseller en Cap Rafael Casanova ordenó que los Batallanos de Cuartos, que entonces ya solo encuadraban a niños, mujeres y ancianos, fueran agregados a la Coronela de Barcelona para que estuvieran bajo jurisdicción militar pudiendo ser destinados a unidades de combate
La oficialidad de la Coronela de Barcelona era la equivalente a la de un regimiento de infantería reglado: el conseller en Cap era su coronel, y al ser la magistratura suprema de la ciudad un cargo que se renovaba anualmente, la continuidad en la línea de mando quedaba asegurada por la figura del teniente coronel, un rango con perfil específicamente milita

Leyendas en Catalunya (Alfonso de Espina o de la Espina [II])

La decimotercera clase de herejes está específicamente dedicada a presentar como herética una tesis de la "Introducción al Libro llamado Fedrón de Pero Díaz de Toledo" (la traducción castellana del Fedón platónico) que Alonso de Espina consideraba contraria al concepto cristiano de inmortalidad del alma. Este autor, sí claramente judeoconverso, gozaba de una alta posición en la corte (secretario real, oidor en la Chancillería, uno de los que había suscitado la invectiva de Espina-), era graduado en ambos Derechos por la Universidad de Valladolid (otra razón para su animosidad) y la Universidad de Lérida, amigo y colaborador de Íñigo López de Mendoza, y especialmente sobrino de Fernán Díaz de Toledo, relator y secretario principal de Joan II, que había defendido en la Instrucción del relator la integración de los cristianos nuevos desde la revuelta de Pedro Sarmiento. También Pedro realizó un escrito semejante, que no se ha conservado.
"La Fortalitium" fue escrita en 1458, pero tuvo diversas adiciones que Espina fue añadiendo hasta 1485. La primera edición se publicó entre los años 1464-76. Existen otras ediciones publicadas en Lyon en 1511 y 1525.
La "Fortalitium Fidei" es un tratado sobre los distintos tipos de argumentos que han de ser utilizados por los predicadores para oponerse a los detractores del catolicismo. Está dividida en cinco libros, el primero va dirigido contra los que niegan la divinidad de Cristo, el segundo contra los herejes, el tercero contra los judíos, el cuarto contra los mahometanos y el quinto trata de la batalla que se libra contra las puertas del infierno. En este último libro, el autor profundiza sobre los demonios y sobre el odio y los poderes que tienen sobre los hombres y la disminución de esos poderes por la victoria de Cristo en la cruz, una clasificación de los demonios en diez tipos, etc. El libro está lleno de fábulas antisemitas, como la del judío que arrojó una hostia consagrada al agua hirviendo o la leyenda de Hugh de Lincoln.

Leyendas en Catalunya (Alfonso de Espina o de la Espina [I])

 ¿? - 1496. Fue un clérigo, predicador, demonólogo y escritor español; rector de la Universidad de Salamanca, confesor real de Enrique IV de Castilla, en cuya corte alcanzó un gran poder; obispo de Orense e, "in partibus infidelium" ("en zona de infieles", título honorífico), de las Termópilas (sede teórica, para la que fue nombrado en 1491). Fue autor de "Fortalitium fidei", un tratado antijudaico que causó gran polémica. Se le califica de "intransigente"
La posible condición de converso de Alonso de Espina se planteó tardíamente (siglo XVII), y, aunque ha sido recogida por fuentes como la "Enciclopedia católica" o "Amador de los Ríos", ha sido negada por Benzion Netanyahu e historiadores posteriores
Franciscano del convento de Valladolid, cobró fama de gran predicador. En 1452 regentó los estudios teológicos de los franciscanos en Salamanca, llegando a ser rector de esa universidad. Juan II de Castilla le encargó en 1453 (2 de junio) que asistiera durante su ejecución a Álvaro de Luna. En 1454 interviene contra un judío acusado del asesinato de un niño (algo similar al tópico crimen ritual). Los jueces de la Chancillería de Valladolid no daban crédito a la acusación, y Alonso de Espina les acusa de estar influidos por aliquobus de genere suo (o sea, por judeoconversos). En 1455 es nombrado confesor real. No consigue beneficiar a la rama de franciscanos observantes frente a los claustrales, en una disputa sobre derechos que mantenían en Segovia. En 1457 predicó sobre la obligación de dedicar a la guerra contra los moros (y al mantenimiento de "predicadores" y "cogedores") los fondos de la Bula de Cruzada, bajo pena de excomunión. En otoño de 1457, ante una epidemia de peste en Valladolid, realizó unos sermones de la peste de carácter antijudío, que posiblemente son la base sobre la que construyó su obra principal, en la que trabajó entre 1458 y 1461.
Su "Fortalitium," muy encomiado por Juan de Mariana (opus eruditum, splendido titulo, voce barbara, et divinarum rerum cognitione præstanti), ha sido definido modernamente como "un catecismo de odio hacia los judíos" que pretendía refutar a los que su autor define como los cuatro enemigos de la fe cristiana: herejes, judíos, moros y demonios. Los judaizantes y los racionalistas (que indica como muy abundantes entre los cristianos nuevos de mayor formación) son dos de las catorce clases de herejes que clasifica

Leyendas en Catalunya (Cristòfol de Gualbes)

Nació en Barcelona ¿? -  1490 o 1491, fue un religioso catalán, inquisidor general de Aragón, consejero del príncipe de Viana y embajador de la Generalitat de Catalunya ante el Papa. Probablemente fue fraile de la orden de los dominicos, del convento de Lleida y maestro en teología. También parece que fue nombrado inquisidor general de Aragón en 1452.
Posteriormente residió en Barcelona, donde fue prior del convento de los frailes predicadores de la ciudad del 1468 al 1471. Fue consejero del príncipe de Viana. El año 1463 fue embajador de la Generalitat de Cataluña y del Consell de Cent ante el papa Pío II.
En la bula en que Sixto IV nombró Torquemada inquisidor general de Valencia y Aragón, el Papa hace un elogio de Gualbes, el cual había sido inquisidor general de Valencia desde 1482.

jueves, 28 de julio de 2016

Historia de Catalunya (La Coronela de Barcelona [X])

Al asumir el mando general del Ejército de Catalunya, el teniente mariscal Antonio de Villarroel sugirió reformar "la Coronela" para hacer más funcional y el 2 de agosto se aprobó la nueva escala de la Coronela. Se reorganizó reduciendo de 9 a 6 el número de batallones, siendo cada uno puesto bajo el amparo de un "santo patrón" o de un "misterio católico". Cada uno de los batallones contaba con 7, 8 o 9 compañías, totalizando 47 compañías, que luego fueron 48 por partición de la 3ª compañía del II Batallón. Cada compañía disponía de capitán, teniente, alférez, 2 sargentos y 4 cabos:
- I Batallón "Santísima Trinidad"
- II Batallón "Inmaculada Concepción"
- III Batallón "Santa Eulalia"
- IV Batallón "Santa Madrona"
- V Batallón "San Severo"
- VI Batallón "Virgen de la Merced"

Bando de reorganización de las Escuadras de Cuartos en septiembre de 1713. A finales del asedio, en 1714 y dadas la bajas entre las tropas de la "Coronela de Barcelona", el conseller en Cap Rafael Casanova ordenó que los Batallones de Cuartos fueran agregados a la "Coronela".

Los consellers de Barcelona pugnaron por otorgar a "la Coronela" un creciente protagonismo; durante el bloqueo y asedio de 1713-1714 el conseller en cap Rafel Casanova propuso reiteradamente que participara en las salidas contra el cordón de bloqueo borbónico; para tal fin se intensificaron las prácticas de instrucción militar y de maniobra en orden cerrado. No obstante, el general comandante Antonio de Villarroel siempre se negó a implicar a "la Coronela" en operaciones exteriores. Cuando finalmente entró en combate, durante los asaltos borbónicos contra la ciudad en agosto de 1714, "la Coronela" se rebeló como una potentísima fuerza de combate, equiparable a la tropa reglada del Ejército de Catalunya

En una situación de bloqueo, con refugiados de diversas procedencias, casas en ruinas por los bombardeos y una carestía de víveres creciente, la seguridad pública fue un problema significativo. Para mantener el orden público dentro de la Ciudad se levó la "Compañía de la Quietud", y así mismo se levaron las compañías de voluntarios, formadas por barceloneses que no estaban a sueldo pero que servían voluntariamente con armas propias, sin patente oficial y sin uniforme. Y finalmente, aquellos civiles inhábiles para el servicio de armas, fueron movilizados el 1 de agosto de 1713 en las "Escuadres de Cuarts" (después llamados "Batallons de Barri), formados por ciudadanos que sin recibir paga alguna tenían por cometido servir de fuerza de trabajo, desescombro y reconstrucción en caso de bombardeo.