martes, 20 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (La Leyenda de Lampegia [I])

Los bereberes tomaran como caudillo Munusa, que había sido uno de los más bravos servidores del rey moro de Granada, Abderrahman. Aquel se hizo fuerte en Llívia, desde donde desafiaba la furia del rey moro. Munussa se enamoraro locamente de la cristiana Lampègia, hija de Eudis, duque de Aquitania, que vivía en Toulouse, donde se habían refugiado gran número de cristianos. Eudis prometió la mano de su hija a Munussa con la condición de que se convirtiera al cristianismo y ayudara a los cristianos a la reconquista. Munussa fue bautizado y casado secretamente en una iglesia de Besançon y volvió a Llívia, donde se entregó a las dulzuras de la luna de miel.Cuando Abderrahman conoció la alevosía de Munussa, loco de ira, le envió un fuerte cuerpo de ejército dirigido por Gedhiben-Zeyam, con orden de apoderarse del castillo y llevar la cabeza de Munussa, a toda costa. Los moros atacaron el castillo de Llívia con furia irresistible y sorprendieron Munussa mal preparado, pues las dulzuras del amor le habían hecho olvidar los rigores de la guerra. Hubo que devolver el castillo. Munussa tuvo tiempo de huir con Lampègia. Cuando Gedhi dio cuenta de que el caudillo se le había escapado, dio órdenes rigurosas a su tropa de buscarlo y prometió un fuerte premio a quien lo encontrara. La enamorada pareja fue encontrada en la Molina, en el término de Alp, cerca de una fuente dicha, según unos, de En Planes, y, según otros, de la Reina, en recuerdo de haber encontrado los enamorados . A Munussa, le cortaron la cabeza, mientras Lampègia, la belleza de la que dejó sorprendidos a los soldados, fue respetada y llevada junto con la cabeza de su marido a la presencia del capitán de las fuerzas. Gedhi también quedó maravillado de la belleza de Lampègia y decidió hacer presente a su señor. La hizo montar en un caballo, en la cola del cual fue atada y colgada la cabeza de Munussa para causar más dolor a Lampègia. Al emprender la retirada la comitiva encontrarse en Ribes de Freser con el rey Abderrahman, que acudía en ayuda de Gedhi. Recibió el presente de Lampègia con gran gozo y la añadió a su harén.Cuando el duque de Aquitania, padre de Lampègia, supo lo que había pasado, fue tomado de gran indignación y armó un gran ejército formado por los cristianos fugitivos de Catalunya y por muchos bereberes que sentían un gran odio contra los moros

fuente: https://www.flickr.com

Leyendas en la Peninsula Iberica (Cristo Cillerero o del Olivo)

El Cristo Cillerero o Cristo del Olivo es una imagen de Jesus Crucificado del siglo XIII que se encuentra en la iglesia de San juan de Rabanera en la ciudad de Soria.
La tradición dice que se trata de un Cristo de la Orden del Temple y que procede del Monasterio de San Polo situado a las orillas del río Duero y del que se conserva su iglesia, convertida en una vivienda particular.

Leyenda.

Cuando los árabes conquistaron las tierras de Soria, ellos encerraron en una cilla o granero a unos prisioneros cristianos. Entonces ellos dibujaron en la pared la imagen de Cristo crucificado. Y aquella misma noche Cristo se les apareció a todos en sueños aconsejándoles tener paciencia y resignación, ya que finalmente serían liberados. Al despertar los prisioneros comprobaron que habían tenido el mismo sueño, pero cansados como estaban dijeron que "una cosa era predicar y otra dar trigo".
Con el tiempo los cautivos fueron liberados por otros cristianos. Y la cilla, donde fue dibujado aquel Cristo seguía utilizándose como granero, pero sucedió que nunca se agotaba allí el grano por muchos sacos que sacasen. Un día bajaron a la base de la cilla y descubrieron una estatua de un Cristo crucificado, que no era sino un milagro, puesto que era idéntico a la imagen que los prisioneros habían pintado.
Entonces el Cristo descubierto en el granero dijo: "¡Cuán olvidado me tenéis, aunque además de predicar os doy trigo!". Aquella imagen fue llevada al Monasterio de San Polo, que en aquella época pertenecía a los templarios, y se veneraba allí durante muchos años. Cuando la Orden del Temple fue disuelta, la estatua del Cristo hallado en el granero que se llamaba Cristo templario, Cristo del Olvido o Cristo Cillerero fue trasladada a la Iglesia de San Juan de Rabanera.
Este Cristo es verdaderamente singular por encontrarse sobre una cruz "Tau", pues en ella sólo se insinúa el travesaño superior vertical de la cruz.

fuente: http://grialicoarturico.blogspot.com.es


Leyendas en la Peninsula Iberica (El potrillo de Huetor Vega)

Huétor Vega es una localidad y municipio perteneciente a Granada, en la Comunidad Autónoma de Andalucia. Situado en la parte central de la Vega de Granada, a unos 4km del centro de la capital grandina y colindando con esta por su parte sureste. Limita con los municipios de Granada, Cenes de la Vega, Monachil, Cájar y La Zubia

Leyenda.

 En el pueblo de Huetor Vega, en Granada, España existe una leyenda que con el correr del tiempo toma cada vez mas notoriedad, la historia comienza hace mucho tiempo con una joven a la que le gustaba mucho montar su caballo llamado Serafín, todos los martes a la misma hora se la podía ver paseando alegremente con su potrillo, pero un día decidió subir a un prado alto para llegar hasta la cima, en el trayecto el caballo tropezó debido a lo empinado del camino y cayo aplastando a la joven. Cuentan que desde ese día, todos los martes se puede ver al potrillo cerca del camino, buscando a alguien que lo monte para llegar a la cima, dicen que muchos lo han montado al ver que el animal es amigable, pero todos tuvieron el mismo destino que la muchacha, dicen que si alguien ve en el pueblo de Huetor Vega a un potrillo solitario un día martes, se debe correr para alejarse del animal y así evitar morir aplastado.

fuente:  http://pasarmiedo.com


lunes, 19 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (Marraco)

Marraco viene del euskera y significa "dragón". Es un animal totémico de Lleida y su leyenda data del siglo V aC. Como animal mitológico no ha existido nunca y su representación es libre.
Para los antiguos ilergetes este animal era la representación de su dios, su símbolo. Los caudillos eran considerados los hijos de dios y como el caudillo más importante era "Indíbil", el Marraco era considerado su padre espiritual.
En la Edad Media esta figura de animal monstruoso con forma de dragón, circulaba como un vehículo en las procesiones de Corpus. En 1551, un dragón antecedente del moderno "Marraco" asiste a la procesión de la Asunción. Lo diseñó y pintó Juan Giménez. Antecedentes históricos más cercanos son el Marraco de 1907, ideado por los concejales municipales Pere Castro y Manuel Soldevila, y construído entre otras personas por el arquitecto Morera y el carpintero Félix Font, así como el Marraco de 1941. La actual representación fue construida en 1957 por el arquitecto Lluís Domènech Torres. Forma parte de la extensa colección de Gigantes de Lérida, y preside, junto con los Gigantes de la Paería, todas las celebraciones populares. Tiene un tamaño de 8,5 m de largo por 2,90 m de ancho y 3,75 de alzada. Su peso supera las dos toneladas. Es un dragón sin alas, de color verde con colmillos muy afilados y saca humo por la nariz.
Como recuerdo de Lo Marraco se puede comprar peluches, llaveros, figuras, bolígrafos y postales.

fuente:  http://www.paeria.cat

Leyendas en Catalunya (La Cucafera)

La cucafera es el bestiario popular catalán un dragón monstruoso que tradicionalmente ha precedido la procesión del Corpus de algunas poblaciones catalanas (Tortosa, Morella) para representar la idolatría o la herejía.Una de las formas más populares, se emparenta con la Tarasca de Provenza. Se trataría de una especie de tortuga gigante, con la cáscara de este animal, pero con cabeza similar al cocodrilo en la punta de un cuello extensible. Peta los dientes de una manera seguida respecto amedrentar niños, en la que se explica que cada día se come trece gatos y tres niños vivos. En Tortosa se paseaba la madre seguida de sus dos hijas. En Valencia en 1993 se han incorporado a la Cuca Fera de Santa Margarita dos figuras monstruosas, el dragón de San Jorge y la tarasca de Santa Marta.Otra forma que no deja de ser popular, sobre todo entre los niños, es una especie de dragón, según como una procesionaria muy grande, no alado que se arrastra por el suelo con un número indeterminado de patas. En el bestiario popular, cada pata es una persona diferente. En el bestiario de Begues (Barcelona) hay una criatura del mismo nombre de difícil descripción.

Leyendas en la Peninsula Iberica (La Serrana de la Vera [III])

Leyenda

Cuenta la leyenda que Isabel de Carvajal, de familia de clase media, era una mujer de una belleza sin igual. Pero esta belleza era perfectamente compatible con su fortaleza física y su valentía. Tenía aficiones propias en aquella época de los hombres. Le gustaba la caza de animales como el lobo y el jabalí. Recorría la sierra de punta a punta y tiraba con su ballesta, pero todas estas aficiones no limitaban un ápice su feminidad.La Sierra de Tormantos, fue según cuentan, el escenario donde Isabel de Carvajal la Serrana de la Vera llevara a cabo sus crímenes allá por el siglo XVI, utilizando para ello su fortaleza y su belleza, cumpliendo así su venganza con todo hombre que se cruzaba en su camino.

De Garganta la Olla (Cáceres) Isabel se enamoró de un caballero de buena familia, sobrino del que fuera por aquel entonces obispo de Plasencia. Pero este caballero de familia noble, después de seducirla y enamorarla, la abandonó.
En una mezcla de desamor, humillación y desesperación, la Serrana de la Vera se marcha sola a la Sierra. Durante mucho tiempo, su cuerpo fuerte y ágil aguantó la soledad en una cueva, alimentándose de lo que conseguía cazar con su ballesta.

Entonces fue cuando comienza su venganza. Para ello asaltaba a cuanto hombre se cruzaba en su camino. Pero esto lo hace de una forma muy peculiar. Una vez que los seduce y los engaña, los lleva a su cueva, les ofrece suculentos platos de comida y hace el amor con ellos, satisfaciendo sus deseos más íntimos y luego los mata.
Los va enterrando en un paraje que está lleno de cruces de tumbas de todas sus víctimas. Pero un día, uno de los hombres que se llevó a su cueva consiguió huir de ella. Le persiguió durante mucho tiempo pero no pudo darle alcance y viéndose derrotada y desesperada, le gritaba que no contara a nadie dónde estaba su cueva.
El pastor que consiguió escapar llega al pueblo y cuenta lo sucedido ante el asombro de todos. Fue detenida y dicen que ahorcada por los crímenes cometidos.

fuente: http://www.revistamadreselva.com 


Leyendas en la Peninsula Iberica (La Serrana de la Vera [II])

La ciudad tenía entonces derecho a voto en las Cortes de Castilla, siendo prueba de ello el envío de dos procuradores a las cortes realizadas en Madrid en 1391. El siglo XV fue un período clave de la historia de la ciudad, durante el cual los comportamientos feudalizantes de la Edad Media dieron lugar al final del estatuto de realengo y al consiguiente establecimiento de una jurisdicción de señorío. En 1442 el rey Juan II de Castilla dio la ciudad a la familia de los Estúñigas o Zúñigas, concediendo a Pedro de Zuñiga, el título de Conde de Plasencia. Al pasar a señorío, Plasencia perdió el derecho de voto en las Cortes. En 1446, por deseo de su obispo, el cardenal Juan Carvajal, se crearon en la ciudad unos estudios de Humanidades, que fueron los primeros estudios generales de rango universitario que existieron en lo que hoy es Extremadura.
En la segunda mitad del siglo XV, Plasencia tuvo cierta participación en los conflictos bélicos relacionados con el acceso al trono. El rey Enrique IV fue depuesto en la ciudad el 27 de abril de 1465 como soberano de Castilla. Más tarde, el Conde de Plasencia tomó parte activa en la "Farsa de Avila" arrebatando la espada, símbolo de la justicia, a la estatua de madera que representaba al rey castellano y proclamando como tal al Infante Alfonso. Posteriormente, la reina de Castilla, Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal se casaron el 29 de mayo de 1475 en la "Casa de las Argollas", donde fueron proclamados reyes de Castilla y Portugal.

En junio de 1488, el Duque falleció y le sucedió su nieto Álvaro de Zuñiga y Pérez de Gúzman. La nobleza placentina aprovechó la ocasión para levantarse en armas contra los Zúñiga y recuperar de este modo el poder que detentaban anteriormente sobre la ciudad y sobre las rentas de las tierras que dependían de la misma. Los sublevados fueron apoyados por los Reyes Católicos, que revocaron la donación hecha por Juan II, argumentando que había sido excesiva y contra su voluntad. La revuelta triunfó y el estatuto de realengo fue repuesto, siendo ratificado el 20 de octubre de 1488 en las puertas de la catedral, con la presencia de Fernando "el Católico", que juró defender siempre los fueros y la libertad de Plasencia

Entre 1520 y 1522, durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, Plasencia participó de parte del bando comunero, consiguiendo instaurar una comunidad en Plasencia pero ésta se vio mermada por la cercanía de núcleos realistas cercanos, como Ciudad Rodrigo o Cáceres.
Entre 1528 y 1531 residió en Plasencia el compositor Cristóbal de Morales, que desempeñó allí el cargo de "maestro de capilla"

Plasencia tuvo cierta importancia también durante la conquista americana. En 1539, una expedición financiada por el obispo Gutierre de Vargas Carvajal fue al Estrecho de Magallanes. Uno de los barcos de la expedición, dirigido por Alonso de Camargo, consiguió cruzar el estrecho.
 En 1573, el obispo placentino Pedro Ponce de León donó al Monasterio de El Escorial parte de su biblioteca, entre cuyas obras se encontraba entre otras el "Códice Enilianense" procedente del procedente del monasterio de San Millán de la Cogolla. En 1665, otro obispo, Diego de Arce y Reinoso, tenía en el momento de su fallecimiento una biblioteca de 3880 obras en 10 000 volúmenes.


Leyendas en la Peninsula Iberica (La Serrana de la Vera [I])

Plasencia es una ciudad y municipio de la provincia de Cáceres, situado en el norte de la Comunidad autónoma de Extremadura. El municipio, que no forma mancomunidad con los pueblos que le rodean, limita con poblaciones de cinco comarcas: Alagón, Granadilla, Jerte, Manfragüe y la Vera.

Origen.

Aunque la actual ciudad de Plasencia no se fundó hasta 1186, hay pruebas de que el territorio ya estuvo habitado en la prehistoria, pues se han hallado restos de cerámica en la Cueva de Boquique. Además, el dicciionario de Pascual Madoz señala que pudo ubicarse en la actual Plasencia un lugar desaparecido que se llamaba Ambroz o Ambracia, aunque es posible que dicho emplazamiento estuviese en Aldeanueva del Camino mientras en Plasencia había un pago llamado "Pagus Ambracensis". En cualquier caso, se conoce la existencia de construcciones de origen árabe anteriores a la fundación de la ciudad. Entre estas construcciones, había una torre del siglo VIII situada junto al puente de Trujillo que se llamaba Torre del Ambroz, junto a la cual se construyó un pequeño caserío árabe.
En un documento expedido en Burgos en 1181 bajo reinado de Alfonso VIII de Castilla se estableció, en contradicción con el Tratado de Medina y con la frontera de la Plata entre los reinos de León y Castilla, que buena parte del territorio del norte de la actual provincia de Cáceres y del noroeste de la provincia de Toledo pertenecían al alfoz del concejo de Ávila.  Esta situación cambió en 1186, con el desgajamiento concejil de la ciudad de Plasencia, fundada ese mismo año por Alfonso VIII; el monarca fijó la delimitación de territorios del nuevo concejo en 1189. El lema de la ciudad recién fundada fue "Ut placeat Deo et Hominibus", que en latín significa 'para agradar a Dios y a los hombres'. En 1189, el papa Clemente III creó la Diócesis de Plasencia con sede en la ciudad. Los inicios de la ciudad fueron duros, debido a encontrarse en una zona fronteriza y a su cercanía a los territorios dominados por los musulmanes. En 1196 fue tomada por los almohades, como consecuencia de la Batalla de Alarcos, pero Alfonso VIII y el Reino de Castilla la recuperarían ese mismo año, el día 15 de agosto. Tras esta reconquista se tomaría la decisión de construir las murallas de la ciudad.

A finales del siglo XIII el rey otorgó el Fuero de Plasencia, que otorgaba mucha importancia a la convivencia entre cristianos, musulmanes y judios. Ello propició la formación de una importante comunidad judía, que fue la más grande de Extremadura y tuvo considerable poderío económico.
Una de las primeras referencias escritas que se tienen de una "corrida de toros" se halla en las "Cantigas de Santa María" de Alfonso X "el Sabio", en el llamado "Toro de Plasencia", cantiga en la cual se narra lo acontecido en una corrida celebrada en la plaza de la ciudad, donde gracias a la intervención milagrosa de la Virgen un hombre salva su vida de morir a manos de uno de los toros que se estaban lidiando en aquel momento.


Leyendas en la Peninsula Iberica (La Guajona)

A muchas madres les preocupa. a veces el color pálido de sus hijos y  lo achacan a que no comen bien, a que algo les ha sentado mal  o incluso a que han contraído una enfermedad desconocida. En Cantabria hay otra razón para explicar estas anomalías en la salud de los niños. La Guajona.
La Guajona, que en otros tiempos recibió el nombre de Lumia, es una vieja delgadísima y siniestra,  tapada de la cabeza a los pies con un manto negro. Lo único que se le ve son las manos  renegridas y sarmentosas, los pies que en realidad son patas de pájaro y la cara, una cara amarilla, rugosa, consumida, sembrada de pelos y verrugas, con ojos diminutos y brillantes como estrellas... nariz aguileña y una boca de labios delgados y descoloridos en la que se ve un único diente, negro y enorme como un puñal... pues le llega hasta por debajo de la barbilla.
La Guajona no vive de día y nadie sabe dónde se mete a la luz del sol, aunque se cree que bajo tierra. Por la noche sale y pasa como una sombra confundiéndose entre estas... Entra en las casas sin hacer ruido... se acerca a los niños y jóvenes sanos cuando están durmiendo y les clava su diente largo y afilado en una vena, para de esta manera beberles la sangre y dejarlos descoloridos y débiles... Es, por tanto... la mujer vampiro de Cantabria.
A pesar de su crueldad, hay que decir que sus ataques no son mortales y que esta especie de Drácula de la Montaña no mata a sus víctimas
fuente:  http://appg-appg1970.blogspot.com.es

domingo, 18 de octubre de 2015

Leyendas en Catalunya (El Mansuet [II])

Leyenda.

La primera versión conocida de la leyenda del Mansuet es la que publicó Víctor Balaguer en el Diario de Barcelona en 1852, después de un viaje a las cuevas del Salitre. Según Balaguer, la leyenda le fue contada por uno de los guías del pueblo de Collbató. El relato de aquel viaje, repleto de romanticismo, despertó un gran interés en la sociedad catalana de la época, e inició una fase de explotación turística de las cuevas, favorecida también por el movimiento de restauración del monasterio de Montserrat, que había sido destruido durante la Guerra del Francés.El mismo año 1852 apareció otra versión de la leyenda, más extensa, de Santiago Ángel Saura y Mascaró dentro de la obra Montserrate subterráneo. Saura era amigo de Víctor Balaguer y probablemente lo acompañó en su expedición de descubrimiento de las cuevas de Collbató. También es posible que escuchara la leyenda del Mansuet de las mismas fuentes que Balaguer, pero el caso es que la versión de Saura es un poco más documentada históricamente y relaciona la figura del Mansuet de las cuevas con el Mansuet guerrillero realista de después de la Guerra de la Independencia, es decir, con el personaje real. En 1858, Cayetano Cornet publica la versión de Balaguer en el libro Tres días en Montserrat.Aquellos años el mito no hizo más que crecer y se llegó a convertirse en un icono importante del nacionalismo catalán. En 1859, Fernando Patxot comienza a publicar por partes una versión de la leyenda mucho más florida, que el año siguiente tomará forma de novela, firmada con el seudónimo de Manuel Ortiz de la Vega: el Mansueto o las cuevas de Montserrat. La novela desarrolla el personaje del Mansuet y le atribuye una trayectoria mucho más amplia: prófugo de la justicia en 1793, vive escondido en las cuevas de Montserrat con su compañera Marta hasta que, con la ocupación francesa, decide formar una partida de guerrilleros que participará en la primera batalla del Bruc. La hazaña de asustar a los soldados con una caldera se transforma aquí en el sonido de un cuerno de caza. Dos años más tarde aparece la obra de Manuel Angelón y Broquetas ¡Atrás el extranjero! Novela histórica del tiempo de la Guerra de la Independencia, centrada también en el personaje del Mansuet. Aquí la fabulación va un paso más allá e identifica en Mansuet como el auténtico Timbaler del Bruc, que ahuyenta los franceses tocando el tambor desde las rocas de Montserrat, en el exterior de las cuevas. En ambas novelas, la exaltación patriótica es bien evidente.A partir de ese momento, el Mansuet se convierte en el elemento imprescindible de todas las guías y descripciones de Montserrat. De hecho, el guerrillero acompaña con su historia todo el movimiento que, desde la Renaixença catalana, estaba reconstruyendo el monasterio de Montserrat de cara al milenario del santuario. Jacint Verdaguer, que lideró este movimiento de recuperación de Montserrat como símbolo religioso y cultural de Cataluña, utiliza el personaje del Mansuet en su "Canción del peregrino", del poemario Montserrat:"He visto en ancha cueva / el nido del Mansuet; el infierno, dicen que se encuentra / un poco más abajo. "El folclorista collbatoní Paz Bertran, miembro destacado de la Renaixença, también recoge la leyenda en una de sus popularidades publicadas póstumamente en la revista Ilustración Catalana en 1892, y en cierto modo otorga un certificado de origen a la narración: "El Mansueto, cuando habitaba en la cueva por la Guerra de la Independencia, dice que había oído muchas veces los golpes de los picadores [de las encantadas], hacia adentro, muy hondos; habiendo probado y todo de llegar hasta las encantadas, guiándose por ruido de los picadores (que siempre lo sentía por la noche), pero nunca pudo lograr esto. "El Mansuet se convirtió también en el protagonista de varias obras teatrales: en 1865 se estrena en Barcelona el Mansueto o los héroes del Bruch, de Sebastián Puigbonet y Corbella. En 1907 tiene lugar el estreno de Mansuet, una obra de teatro en cuatro actos de Joan Molas y Valverde. En 1909 estrena en el Centro Moral de Gracia la "leyenda lírico-dramática en un prólogo y cinco actos" Montserrat, en verso y con acompañamiento coral, de J. Abril y Virgilio y música de J. Comellas y Ribó, basada en la novela de Ortiz de la Vega.Parecía claro que la figura del Mansuet era, en el cambio de siglo, tremendamente popular, al menos en Barcelona. Probablemente conectaba con un ideal patriótico catalán diferenciado del que representaba el Timbaler del Bruc, que en aquella época ya había sido absorbido por el nacionalismo español, ávido de figuras que lo hicieran visible, especialmente en la vertiente del enfrentamiento victorioso contra enemigos exteriores.Tras esta exaltación literaria y teatral, la figura del Mansuet cae en el olvido. No es hasta después de la Guerra Civil, en pleno franquismo, cuando vuelve a aparecer el guerrillero en algún artículo como el de Joan Playà publicado en la revista Castellet en 1944, o en las referencias que hace Joaquim M. de Navidad en la obra El Montserrat del ochocientos, publicada el mismo año.Años después, la leyenda del Mansuet es recogida por el folclorista Joan Amades el recoge Leyendas y tradiciones de Montserrat (1959). Ya entrados los años 80, aparece en la revista Cavall Fort un relato en forma de cómic, escrito y dibujado por Oriol Garcia, que recoge la primera versión de la leyenda. En 1989 aparece el primer estudio histórico sobre en Mansuet, obra de Joan Masats y llover: En Mansuet boxes, entre la leyenda y la historia.En Collbató, escenario de la leyenda, el Mansuet ha ido convirtiendo en una figura importante dentro del imaginario popular. Una de las calles principales del pueblo ha sido bautizado con su nombre, y también el gigante de la localidad. En 2003, todo el pueblo participó activamente en la representación, durante dos días, de una obra teatral y musical creada por vecinos de Collbató y basada en la leyenda del Mansuet, que se representó en las mismas cuevas del Salitre, donde la leyenda sitúa los hechos. Finalmente, en el centro del pueblo se instaló en 2006 un gran mural cerámico de dos paneles que representa la leyenda de la lucha del guerrillero contra los franceses.

Leyendas en Catalunya (El Mansuet [I])

Collbató es un municipio de Barcelona, el más septentrional de la Comarca del Baix Llobregat.

Las cuevas de Collbató o del Salitre forman un conjunto de galerías, pasillos y estancias de unos 500 metros de largo, llenos de estalactitas y estalagmitas y caprichosas formas geológicas. Es un lugar repleto de leyendas e historias, relacionadas con los nombres de Fray Juan Garí, El Marmotot, Musa y el héroe local, el Mansuet. Las cuevas son ubicadas en el interior del macizo de Montserrat de sistema cárstico, con conglomerados principalmente calcáreos y ricos en fosfatos, por lo que se explotó el salitre que se puede encontrar. La cueva tiene 549m de largo y 20m de desnivel. Sus formas orgánicas y onduladas fueron fuente de insipiració por Gaudí para obras como la Sagrada Familia.

El Mansuet


El Mansuet es un personaje legendario catalán localizado en Collbató (Barcelona), ambientado en la Guerra de la Independencia (1808-1812) y vinculado con la leyenda del Timbaler del Bruc. Según el relato popular, el Mansuet era un herrero que, ante la amenaza de ocupación del pueblo de Collbató por parte del ejército francés, se llevó las mujeres, los niños y las joyas que había en el pueblo hasta las cuevas del Salitre, en la montaña de Montserrat, para protegerlos. En las cuevas va instalar un taller donde fabricaba armas para los guerrilleros que combatían en esa zona contra las tropas napoleónicas. Un día, las cuevas son descubiertas por los soldados franceses, pero el Mansuet los cierra el paso con un fusil. Los amenaza con hacer caer las rocas del interior y aplastarlos, y para demostrarlo hace caer una caldera de cobre que retumba al chocar contra las paredes. El estruendo asusta a los soldados, que huyen corrientes y algunos de ellos caen al barranco. Nunca los volvieron a molestar.Otras variantes de la leyenda identifican el Mansuet con un bandolero que actuó en los pueblos del entorno de la montaña de Montserrat y que se refugiaba en las cuevas del Salnitre junto con su compañera Marta.

Leyendas en la Peninsula Iberica (El Chantre de Calahorra [III])

Leyenda.

El Chantre de Calahorra. Es uno de los personajes históricos más populares de Miranda, por lo que siempre ha generado mucha curiosidad. se llegó a decir que después de muerto le crecían las uñas y el pelo y que una princesa le robó una falange.
Está tumbado, con las manos entrelazadas, tiene la mirada perdida, no se mueve ni respira, cosa totalmente normal porque murió hace 624 años, aunque su leyenda y todo lo que rodea a este personaje está muy vivo. Se llamaba Pedro Pascual Martínez, conocido popularmente como el Chantre de Calahorra, uno de los personajes locales que más curiosidad genera tanto a mirandeses como forasteros y que se puede visitar en Miranda en la iglesia de Santa María.
En los años 20 el periódico ABC se interesó por la vida del Chantre y el periodista José L. Barberán visitó Miranda para después escribir una crónica. En ese viaje a la ciudad, el periodista redactó que el Chantre «flexiona cuello, cintura y extremidades, sin que la piel apergaminada se rasgue o se quiebre». Una de las conclusiones que sacó este periodista  es que «es un caso que merece atención y estudio, que ya se hubiera realizado de estar la momia en Madrid o en otra capital importante».

¿Cómo era su vida?

El término "chantre" procede del francés y se emplea en la Iglesia Católica para designar a aquellas personas que ocupan el cargo de maestro cantor o del coro en los templos principales. En este caso, a Pedro Pascual Martínez se le conoce como el Chantre de Calahorra porque por aquella época la vida mirandesa estaba adscrita alternativamente, un año al obispado burgalés y otro al de Calahorra y Santo Domingo de la Calzada. También se ocupó de algunos aspectos administrativos como el de primiciero, que consistía en cobrar las primicias o prestaciones que se daban en la iglesia, que solían ser frutos y ganados.
La momia está expuesta en un sarcófago que tiene encima una cubierta de cristal y se ve que actualmente el cuerpo mide 1,75 centímetros, aunque se calcula que en vida medía aproximadamente dos metros de estatura, siendo lo bastante alto para la época. Ese cristal que cubre el sepulcro también le ha jugado alguna mala pasada al Chantre, porque, según cuenta el cura de Santa María, en unas fiestas de Miranda estaba la iglesia tan llena que no cabía ni un alfiler, por lo que un señor se sentó encima del cristal y lo terminó rompiendo. Afortunadamente al Chantre no le pasó nada.
La leyenda cuenta que era un hombre religioso y bondadoso que se entregaba a los más desfavorecidos, por lo que construyó un hospital para pobres donde está actualmente la Iglesia de Santa María.
El hombre no tenía problema en prestarle dinero a todo aquel que lo necesitara. Sin embargo, tenía un hermano que era la otra cara de la moneda: malvado, con muchos vicios y sin ningún tipo de oficio ni beneficio. La mañana del 1 de octubre de 1390 don Pascual se dirigía al templo, cuando su hermano le pidió dinero para sus juergas, pero el Chantre se negó a dárselo porque prefería invertirlo en los más necesitados. Su hermano le agredió y le hirió en el rostro, pero el Chantre se encaminó a la iglesia para celebrar la misa.
Cuando regresaba a casa unos mendigos le pidieron limosna y el Chantre les entregó las pocas monedas que llevaba. El hermano vio esta escena desde la ventana del último piso, por lo que entró en cólera y, desde lo alto de su casa, le tiró un saco cargado de arena, lo que hizo que el Chantre perdiera su vida en el acto.

¿Realidad o leyenda?
Su fallecimiento siempre ha estado lleno de rumores y habladurías. La leyenda dice que fue enterrado en el cementerio de la ciudad pero que las aguas desbordadas del Ebro llevaron su cadáver, junto a su lápida de madera, en dos ocasiones a la puerta de la iglesia de Santa María. La realidad de la historia explica que fue sepultado en la iglesia de San Juan en un sepulcro de madera que llevaba una inscripción pintada en 1403 por el burgalés Alonso García que todavía sigue conservada junto al nuevo sepulcro. La iglesia de San Juan quedó destrozada, por lo que se trasladó su cuerpo a la iglesia de Santa María en 1812. De ese momento se conserva el acta del traslado, que está firmada por el párroco don Pablo de Marrón.
Se ha llegado a decir que después de muerto le crecían las uñas y el pelo y que una falange que le falta se la llevó una princesa como amuleto, pero se ha demostrado que son creencias falsas.
Gracias a las visitas que organiza el Centro de Interpretación de Miranda Antigua (CIMA), se puede visitar tanto la iglesia como el Chantre, de manera que mirandeses y forasteros pueden conocer cómo es la leyenda y la realidad que envuelve a esta momia. Desde el CIMA explican que todo lo que se conoce del Chantre es «pura fantasía». y son leyendas que han ido pasando de generación en generación. «Siempre se ha dicho que el Chantre fue enterrado en el cementerio y que las aguas desbordadas del Ebro le trajeron hasta la puerta de la iglesia, pero eso es falso porque los cementerios no existían», explica una de las guías.
Lo que se desconocía de su vida es que el Chantre era viudo y tenía un hijo que murió cocido vivo en un caldero por haberse posicionado en contra de los judíos, por lo que el rey Pedro El Cruel ordenó que le mataran. Francisco Cantera, historiador y hebraísta mirandés, era buen conocedor de la historia que rodeaba al Chantre y en su libro Seis temas mirandeses le dedicó un capítulo.
Realidad o leyenda, la figura del Chantre siempre ha estado presente en la cultura popular mirandesa y puede seren unos de los reclamos turísticos de la ciudad.


Leyendas en la Peninsula Iberica (El Chantre de Calahorra [II])

La reconstrucción de la ciudad se llevó a cabo en el antiguo núcleo original y al este del mismo. El período romano fue muy floreciente y favorecedor para la ciudad. La Calagurris inicial obtuvo el título de Násica (Nassica) en el año 171 antes de Cristo. Le fue otorgado por Publio Cornelio Escipcion Nasica. Julio César le añadió el de Iulia poco tiempo después de su conquista, a mediados del siglo I antes de Cristo. La fidelidad calagurritana a Roma y la fama de sus guerreros era tal que Augusto formó una guardia personal con soldados procedentes de Calagurris, además de licenciar a un destacamento, y la obtención de otros privilegios como el título de municipium civium Romanorum, el cual otorgaba a sus habitantes la plena ciudadanía romana.
La extensión de la ciudad trascendió las murallas de la misma, ubicada sobre el cerro que domina la vega, y obligó a la construcción de algunos edificios públicos, como el circo, fuera de las mismas. El circo se ubicaba en lo que hoy es el paseo del Mercadal. Calagurris, como cualquier ciudad romana relevante, tenía todos los servicios necesarios, templos, foros, termas, teatros, anfiteatro... Fue también sede de la administración de justicia.
Su importancia estratégica le posibilitó el ser ceca cuarenta años después de su conquista. Se tiene constancia que se acuñó moneda al menos en tres períodos históricos, en las guerras sertorianas, en el reinado de Augusto y Tiberio y en época visigótica bajo el reinado de Suintila.
La primera noticia del establecimiento del cristianismo en el municipio de Calahorra se tiene en referencia al martirio y ajusticiamiento de los que ahora son sus patrones, San Emeterio y San Celedonio, que fueron legionarios romanos que abrazaron la fe de Cristo, y como consecuencia de ello fueron decapitados. La leyenda cuenta que sus cabezas fueron arrojadas al río Ebro y que estas, en vez de ser arrastradas por la corriente, ascendieron río arriba. El martirio de estos soldados de las legiones romanas sucedió a finales del siglo III; pudo ser en la persecución de Diocleciano o en la de Valeriano cuando fueron encarcelados y puestos ante la alternativa de renunciar a su fe o abandonar la profesión militar. Se cree que sucedió en el lugar donde ahora se levanta la Catedral de Santa María.

El mantenimiento de la residencia del obispo ha llegado a nuestros días, aunque ha habido intentos de traspasarla a la capital riojana, denominándose en la actualidad Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.
Ramiro I proclamó en el siglo IX el Voto de Santiago en la Catedral de Santa María, que estuvo vigente hasta la promulgación de la Constitución de las Cortes de Cádiz.
Los musulmanes conquistaron la ciudad el año 714 dejando su impronta en la agricultura y el urbanismo.
La importancia estratégica de Calahorra también sería fundamental en la dominación árabe. Debido a ella fueron varias veces las que cambió de manos hasta que en abril de 1405 el rey García III de Nájera la conquistó y unió al reino de Nájera-Pamplona, antecesor del reino de Navarra. Como toda La Rioja, fue tierra codiciada por los reinos fronterizos de Castilla, Navarra y Aragón. Fue incorporada al Reino de Castilla por Alfonso VI, aunque se mantuvieron las luchas fronterizas con Navarra y Aragón.
En esta ciudad, el rey Enrique II de Castilla, fue coronado en la Catedral de Santa María. También Calahorra, fue visitada por los Reyes Catolicos y posteriormente por su nieto Carlos I

Con la anexión de Navarra por Fernando el Católico, 1512, se pacificó definitivamente toda la zona. La ciudad fue visitada por el papa Adriano VI, el 22 de marzo de 1522


Leyendas en la Peninsula Iberica (El Chantre de Calahorra [I])

Calahorra es un municipio y ciudad de la comunidad autónoma de La Riola. perteneciente a la comarca de la Rioja Baja

Origen.

Las primeras noticias de asentamientos humanos en el territorio municipal datan del período musteriense, tal y como atestiguan los numerosos restos de industria lítica hallados en la zona. Los hallazgos realizados en el yacimiento de Sorbán indican que grupos procedentes de las emigraciones indoeuropeas se asentaron en la zona. Hay pruebas de un asentamiento celtíbero estable durante la Edad de Hierro
Hacia el siglo II aC, el general romano Catón Belarra logró el sometimiento o la alianza a Roma de los pueblos del valle del Ebro. La primera noticia documental que se tiene es de principios del s. II a.C., durante el proconsulado de L. Manlio Acidino Belarra 179 a.C., que la cita como ciudad celtibérica. Los autores antiguos acerca de la ciudad de Calagurris en cuanto a su adscripción étnica, la señalan como vascona. Pero, según Tito Livio, se entiende que el Vasconum ager era el territorio de los Vascones, Calagurris no estaba incluida en él, por lo que por ello debía de pertenecer a otro grupo étnico. De esta forma, alrededor del año 76 a.C. (momento en que escribió su obra Estrabon, el autor más antiguo que menciona a esta ciudad como vascona) Calagurris se incorporaría dentro del territorio vascón. Hecho que se sitúa a la finalización del conflicto sertoriano, puesto que los Vascones apoyaron a Pompeyo, mientras que Calagurris fue fiel a Sertorio, incluso después de fallecer este. Parece deducirse del anterior texto de Livio que los territorios situados al este de Calagurris, dependientes de las ciudades de Cascantum y Graccuris, serían ya territorio vascón en el año 76 aC
Entre el siglo I aC y el siglo II,, la ciudad se documenta como vascona, como citan expresamente los geógrafos Estrabon y Ptolomeo. La etimología del término Kalagurris y otras circunstancias inducen a considerar a autores como los profesores Ramírez, Gómez Fraile, Velaza y otros una ascendencia vascona mucho más antigua. Kalakorikos parece ser un etnónimo aplicado a los calagurritanos del siglo I antes de Belarra; es numismático y parece palabra céltica. Algunos autores como Villar le dan al término un valor de topónimo. Kalakorikos, destacó como un importante centro urbano en el valle medio del Ebro. Según se deduce del relato Tito Livio (Liv. frag. XCI), durante las guerras Sertorianas, entre el 75 aC y el 74 aC. Sertorio construyó un puente en esta ciudad que era su aliada en su lucha contra Pompeyo y Metelo Pio, quienes finalmente la sitiaron en el año 72 aC, forzando la resistencia de los habitantes que, según la crónica de Salustio, recurrieron al canibalismo. Este hecho inspiró posteriormente a los escritores de Roma para conformar la leyenda histórica de "La Matrona" y de la fames calagurritana. La interpretación del texto de Livio también es origen de la discrepancia étnica de la ciudad en aquel periodo