Cuentan los relatos de la época que la raíz del conflicto se encuentra en un problema surgido por la herencia que el padre del noble cerdanyolense Berenguer de Saltells decidió dejar al clero, concretamente al monasterio de Sant Cugat, en lugar de a su propio hijo. Tras la reclamación correspondiente y la negación del abad a entregársela, Saltells organizó una marcha en plena noche con varios nobles de la comarca descontentos con la actitud de la jerarquía eclesiástica.
No era una noche cualquiera, sino la de Nochebuena, donde todas las guerras se detienen. El objetivo: asesinar al abad Biure. En plena Missa del Gall, las puertas se abrieron de par en par, los nobles accedieron a la iglesia y Saltells mató al abad ante los fieles que asistían al oficio. Dice la leyenda que en aquel preciso instante el gallo de la veleta del monasterio cantó tres veces, las campanas repicaron hasta oírse en la abadía de Montserrat y que en el camino que tomaron los asesinos para huir del pueblo la hierba no creció nunca más.
lavanguardia.com
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