Cuenta la leyenda que hace siglos cayó al Lago de Banyoles, la campana de una antigua iglesia. En noches silenciosas, cuando la niebla cubre el agua, algunos vecinos juran escuchar un tañido apagado que sube desde las profundidades.
Quien oye la campana, dice la tradición, tendrá un año de infortunio…
a menos que abandone el lago sin mirar
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