viernes, 11 de diciembre de 2015

Leyendas en Catalunya (El señor de Can Blanch y la ninfa del Montseny)

En los agrestes parajes del Montseny existe una corpulenta encina que recuerda una vieja tradición. El señor de Can Blanch, uno de los señores más poderosos de la comarca, era un cazador entusiasta. Siempre con su jauría, acompañado por los monteros, se internaba en las fragosidades de la montaña persiguiendo jabalíes y otras piezas de caza mayor. Tan sólo descansaba el tiempo preciso para reponer sus fuerzas, y cada madrugada, cuando el lucero de la mañana brillaba vivamente, agrupaba a sus servidores en el patio de la mansión, y partían a los alegres sones del cuerno de caza.
Uno de esos días había prolongado la partida durante toda la mañana. Dispuso que se le sirviera un breve refrigerio junto a una gran encina. Y allí, después de comer, se echó para descansar, ordenando a sus servidores que se alejaran para no turbar su sueño. Mas éste fue interrumpido por una maravillosa voz de mujer que, no muy lejos de donde estaba el señor de Can Blanch, entonaba una dulcísima canción. El cazador creyó que estaba soñando, que recordaba aún las suaves voces de las monjas del convento cercano a su casa, adonde solía acudir a misa.
Pero la canción seguía llenando el bosque con su tierno son. Y entonces el noble se levantó y, dirigiéndose al lugar de donde venía la voz, encontró a la orilla de un arroyo a una bellísima dama, que calló de súbito al ver que se acercaba un extraño.
El señor de Can Blanch saludó emocionado a la hermosa mujer y le preguntó cuál era su nombre y de dónde venía. Ella no contestó, sino que de nuevo empezó a cantar. Y cuando la dama terminó de cantar, él le rogó que lo acompañara a su mansión y que aceptase su mano, pues jamás había visto una mujer como ella, que de tal manera cautivara su espíritu.
Ella, tras un rato de vacilación, aceptó, no sin que una sombra de temor se fijara en su mirada.
Grande fue la sorpresa de los monteros, que ya hacía rato que buscaban a su señor, cuando lo vieron aparecer en compañía de la dama. Él les dijo:
- "He aquí a la que será vuestra señora desde hoy".
Y los criados se arrodillaron, rindiendo sus armas de cazadores.
Llegados a la casa señorial, fueron dispuestas las bodas. Pero, momentos antes de que se celebraran, la dama le dijo al caballero:
- "He querido ser tu esposa porque me sentí atraída hacia ti de un modo extraño. He de ponerte una condición para que nuestra felicidad no se turbe y vengan sobre nosotros terribles desgracias. Cuando me preguntaste, junto a la fuente, que quién era yo y cuál era mi nombre, no te contesté. Importa mucho que jamás repitas esas preguntas. Y aunque me hayas encontrado junto al agua, jamás me has de llamar dona d'aigua. Si respetas estas condiciones, todo irá bien para nosotros y seremos felices. Si las infringes, perderemos la dicha y nos separaremos para siempre".
Celebráronse las bodas, y durante algún tiempo la felicidad reinó en aquella casa. Pero el señor de Can Blanch pronto echó de menos su vida de cazador, y a ella volvió. De nuevo las matas y las manchas de la sierra fueron recorridas por las tropas de monteros, por las traíllas de perros. De nuevo se oían las alegres sonatas de los cuernos, las voces de los batidores.
Cuando el señor volvía a su casa, apenas si subía al salón a saludar a su esposa, que ya le había hecho padre de una niña y un niño. Y a los reproches de la mujer, él respondía con bruscas razones, que fueron creciendo en intemperancia hasta degenerar en insultos.
Ya se había esfumado en el ánimo del violento caballero el recuerdo de aquella tarde estival en que se sintiera atraído por el canto de una voz. Y también había olvidado la promesa que hiciera a su esposa.
Un día, cuando ella le reprochó el abandono en que la había dejado, él estalló en ira, vituperándole lo desconocido de su nacimiento:
- "No sé quién eres, ni tu linaje, y aún me molestas con tus lamentos. ¡Tú, a quien recogí de un arroyo, dona d'aigua!"
¡Nunca debiera haber dicho esto! La mujer, sin decir nada, mostrando en su cara la más atroz desesperación, huyó de la casa, y a pesar de los lamentos del marido, que le prometía el arrepentimiento, marchó ligera, y él sólo pudo ver cómo desaparecía en el Gorg Negre, tras haberse arrojado desde lo alto de unas peñas.
Una angustiosa amargura llenó desde entonces el alma del señor de Can Blanch. Volvió muchas veces a aquel arroyo, en donde encontrara por primera vez a la bellísima mujer, que por la violencia de que había sido objeto y por haber faltado él a sus promesas, había huido para siempre arrojándose a la tenebrosa sima del Gorg Negre. Pero jamás volvió a oír aquella voz y su espíritu no encontró ya la paz.
Sólo le consolaba ver a los niños. Y observó, extraviado, que cuando por la mañana iba cada día a verlos a su habitación, los encontraba arreglados y limpios, a pesar de no haber entrado aún la sirvienta que los cuidaba. Y al ser preguntada por su padre, la niña contestó:
- "Es que todas las noches viene nuestra madre y nos atiende. Siempre llora y nos besa al despedirse".
Lleno de esperanza, el caballero acudió casi todas las noches, ocultándose en la cámara de sus hijos. Pero, siempre que él acudía, su esposa dejaba de presentarse.

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Asesinos en Serie (Andrei Chikatilo [III])

El Instituto Serbsky de Moscú diseñó el perfil de un hombre ostensiblemente normal, probablemente casado, con un trabajo regular. Por el semen hallado en los cuerpos de sus víctimas, se supo que su sangre era del grupo AB. El 14 de septiembre de 1984, detuvieron a Chikatilo en el mercado de Rostov, pues en líneas generales encajaba con la descripción del asesino, pero no pudieron demostrar nada más.
Chikatilo parecía un hombre respetable, y tras hacerle un análisis de sangre, ésta resultó ser de grupo A. Enseguida fue puesto en libertad sin cargos. Por esas alturas, los archivos de la policía contenían datos de unos 26.500 sospechosos. Cuando apareció el cadáver número treinta, los periódicos empezaron a dar noticias del posible asesino en serie, quienes todos creían un retrasado mental, a pesar que la policía no estaba de acuerdo. Esto puesto que la amplia dispersión territorial del asesino indicaba que éste disponía de un vehículo, factor que en Rusia no era escaso.
Posteriormente Chikatilo fue acusado de haber robado un rollo de linóleo de su oficina. Siete meses después, con ese caso aún pendiente, fue arrestado por comportamiento impropio en la estación de autobuses de Rostov y fue sentenciado a 15 días en prisión. La policía creía que él era el asesino, así que compararon la sangre de Chikatilo con el semen encontrado en los cuerpos de las víctimas e inexplicablemente no era el mismo tipo de sangre. Fue sentenciado a un año en cárcel por el robo del linóleo, pero el juez simpatizó con él y lo liberó antes.
El 17 de octubre de 1990 volvió a matar en un bosque cercano a la estación de Donlesjoz.

Este crimen absorbió a toda la policía local y a una fuerza antidisturbios de 100 hombres. Pero dos semanas después, Chikatilo volvió a actuar, y esta vez fueron unos 600 detectives los encargados de investigar a lo largo de la línea de los bosques, en dónde montaban guardia tres o cuatro oficiales en los apeaderos más aislados.
El 6 de noviembre de 1990, uno de estos detectives, un sargento llamado Ígor Rybakov, vio surgir del bosque un hombre con traje y corbata. Mientras observaba cómo éste se lavaba las manos en la fuente advirtió que tenía un dedo vendado y una mejilla manchada de sangre. Rybakov le pidió la documentación, no tenía motivos suficientes para arrestar a Chikatilo, sin embargo, dejó constancia del incidente. Al día siguiente, se encontró el cadáver de una chica en esa misma zona.
El homicida tenía que haber pasado por la estación, y el culpable no podía ser otro que el sospechoso del informe de Rybakov. Lo arrestaron el 20 de noviembre, sospechoso de haber asesinado a 36 víctimas, todos ellos mujeres y niños. Su esperma, aunque no su sangre, sí era AB.
El fiscal general de la provincia de Rostov emitiría una orden de detención contra Chikatilo, efectiva a partir del 20 de noviembre de 1990. Ese mismo día fue retenido por la KGB, mientras éste con paso lento y senil decía "¿Cómo pueden hacerle esto a una persona de mi edad?". En los interrogatorios, afirmó que simplemente era un ciudadano normal, que no había cometido ningún tipo de delito, y que era objeto de una persecución absurda por parte de la policía. De destacar que Andréi Chikatilo llevó a los detectives de la policía de Rostov al lugar donde yacían 3 cadáveres que aún no se habían descubierto. Tanto la detención de Chikatilo, como la macabra búsqueda de los restantes cadáveres fueron filmadas.
El 27 de noviembre prometió que estaba dispuesto a aportar pruebas de sus crímenes si no continuaban atosigándolo con los interrogatorios que le recordaban los detalles, y dos días después se derrumbó ante un psiquiatra a quién acabó confesando 52 asesinatos. Posteriormente, guió a los investigadores a los distintos lugares con la esperanza de que el número de muertes lo convirtiera en un "espécimen de estudio científico".

Los psiquiatras del Instituto Serbsky, no obstante, lo veían como un sádico prudente que no sufría ningún trastorno que pudiera impedirle ver que sus actos estaban mal, que eran actos premeditados. Por esa razón, en octubre de 1991 se dieron a conocer sus conclusiones, diagnosticando que el asesino estaba "legalmente cuerdo". El juicio de Andréi Chikatilo se inició en abril de 1992 y duraría hasta octubre de ese mismo año. Éste, con la cabeza rasurada, presenció su juicio desde un cubículo de metal para mantenerlo a salvo de la multitud enfurecida
Los jueces no dudaron en anunciar el veredicto que habían nominado: 15 de octubre de 1992 fue sentenciado a la Pena de Muerte, y ejecutado de un tiro en la nuca en la prisión de Rostov del Don, el 14 de febrero de 1994.





Asesinos en Serie (Andrei Chikatilo [II])

El 22 de diciembre de 1978, Chikatilo asesinaba por primera vez, tenía 42 años. Abordó en la calle a una niña de nueve años de edad y la convenció para que se fuera con él a una cabaña que poseía en las afueras de la ciudad. Sabía como hablar a los niños, él mismo había sido maestro y tenía a sus dos hijos. Una vez allí la desvistió con violencia. Accidentalmente, le hizo un rasguño del que brotó sangre, hecho que le propició una erección inmediata, estableciendo el vínculo fatal entre sangre y sexo. Luego, sacó un cuchillo y se lo clavó a la niña en el estómago. Con cada puñalada notaba que se acercaba más al orgasmo, por lo que no cesó de hacerlo hasta la eyaculación. Chikatilo había intentado satisfacer su necesidad sexual movido por la esperanza de llegar a ser igual que los demás.
Dos días después de este crimen, la policía encontró los restos de la niña en el río Grushovka, y cerca de la cabaña de Chikatilo una gran mancha de sangre. Los policías interrogaron al hombre, pero acabaron inculpando a otro agresor sexual, Aleksandr Krávchenko. Chikatilo era, por las paradojas que marcaban sus actos, más dual que nunca.
Era un marido sumiso y asexual. Hacía todo lo que su mujer le ordenaba o casi todo. Ella solía desear los placeres del lecho con más frecuencia que él, y eso los llevaba a frecuentes discusiones, a que ella le recordase en todo momento lo taciturno e inerte que era. La acusación de haber acosado sexualmente a sus estudiantes le costó el trabajo, pero consiguió uno nuevo en una fábrica en el que tenía que estar viajando constantemente. Este constante movimiento le ayudaba a escoger sus nuevas víctimas.
En 1981, se convirtió en funcionario de abastecimiento de una fábrica, y el trabajo, que lo obligaba a recorrer una buena parte de la región, le proporcionaba la fachada perfecta. Tres años pasarían antes de que Chikatilo asesinara por segunda vez. El 3 de septiembre de 1981, asaltó a su segunda víctima, llamada Larisa Tkachenko, prostituta de 17 años de edad. La convenció de ir con él al bosque para tener relaciones sexuales, pero falló en el intento por lo que ella se rio de él, esto lo enfureció, perdió el control, estranguló a la mujer y eyaculó sobre el cadáver, mordisqueó su garganta salvajemente, le cortó los senos y en su frenesí se comió los pezones. Luego, comenzó a lanzar aullidos mientras bailaba una danza de guerra alrededor del cuerpo, dejó el cuerpo sin vida con un palo enterrado. En esos momentos supo que volvería a matar. Los dos primeros asesinatos de Chikatilo tuvieron cierto carácter fortuito. Es posible que, en ambos casos, sus intenciones fueran solamente de índole sexual. Los gritos de terror lo excitaban, pero era el asesinato en sí lo que presentaba para él el acto sexual supremo.
Su tercera víctima fue Lyuba Biryuk, fue raptada de un pueblo y fue acuchillada 40 veces en el bosque. Le mutiló los ojos, y esto se volvería algo común en sus asesinatos, la firma mortal de Chikatilo.
Chikatilo asesinó a otras tres personas ese año, y entre ellas se encontraba su primera víctima masculina, Oleg Podzhiváev de 9 años de edad. El cuerpo no se encontró pero Chikatilo afirmó ser el responsable y que le había arrancado los genitales. La prensa estaba enloquecida con el asesino en serie, el modus operandi era siempre el mismo, sus víctimas siempre se encontraban en los bosques, con indicios de violencia y sadismo, y en ocasiones les faltaban miembros a las víctimas. Se trataba de niños, niñas y chicas jóvenes. Entre ellos había muchos escapados de casa y retrasados mentales, pues se dejaban convencer más fácilmente y agradecían su ayuda en el laberinto del sistema de transportes local, con el que no estaban familiarizados.
En 1984 el número de víctimas iba en ascenso llegando a 15 personas. Chikatilo los elegía entre la multitud en estaciones ferroviarias y en paradas de autobús, y con algún pretexto, los convencía para que lo siguieran a alguna zona boscosa. Una vez allí les infligía numerosas puñaladas (entre treinta y cincuenta). Casi todas las víctimas sufrían la mutilación de los ojos. A las adolescentes o chicas jóvenes les seccionaba los pechos o los pezones, ya fuera con sus afilados cuchillos o con los dientes. El útero era extirpado con tal precisión que todos los cirujanos de la provincia de Rostov pasaron a ser sospechosos en potencia.
Mientras las violaba, se enfurecía tanto por llegar tan rápidamente al orgasmo que les machacaba la cara a golpes. Para ocultar su impotencia, a veces, con la ayuda de una ramita, colocaba el semen en la vagina de la víctima. En el caso de los niños, los atacaba nada más hallarse a solas con ellos en el bosque: un golpe para aturdirlos con las manos atadas y unos golpes de cuchillo poco profundos para establecer su dominio sobre ellos. Posteriormente, los mutilaba a mordiscos, les cortaba los genitales o solamente extirpaba los testículos, que guardaba a modo de trofeo. En algunas ocasiones realizaba estas amputaciones cuando la víctima se hallaba aún con vida, aunque no consciente. En ninguno de los casos se encontraron las partes del cuerpo seccionadas en las cercanías de la escena del crimen.
Además practicaba actos de canibalismo. En sus declaraciones confesaría que le gustaba tragarse las partes del cuerpo más blandas.

Asesinos en Serie (Andrei Chikatilo [I])

Andrei Chikatilo, nacio en Yáblochnoye (Ucrania [por aquellos dias pertenecia a la URSS), el 16 de octubre de 1936 - falleció en Novocherskask (Rusia), el 14 de febrero de 1994. Esta considerado el peor asesino en serie de la Unión Sovietica. Fue conocido como "El Carnicero de Rostov", "El destripador rojo" y "El destripador de Rostov", el cual cometió asalto sexual, asesinato y mutilación de como mínimo 52 mujeres y niños entre 1978 y 1990 en la Rusia, Ucrania y Ubezkistan. Chikatilo confeso un total de 56 asesinatos y fue juzgado por 53 de éstos en abril de 1992. Fue condenado y sentenciado por 52 muertes en octubre de 1992, posteriormente fue ejecutado en febrero de 1994. 

Nació en Yáblochnoye, en aquel entonces en la URSS, era una pequeña aldea en tiempos de hambruna del Holodonor, donde morían cientos de personas cuyos cadáveres se amontonaban en las calles y campos. Mientras su padre Román Chikatilo cayó prisionero de guerra por los nazis, la madre de Andréi, Anna Chikatilo le contaba a menudo a él y a su hermana menor que a su hermano mayor Stepán, lo habían raptado para comérselo, Chikatilo quedó traumatizado por la historia de su hermano pero aquello era muy común en esos duros años. Este hecho marcaría notablemente al niño, quien se sentía en esos momentos más solo que nunca, de hecho no existe ningún documento que informe acerca del nacimiento o muerte de Stepán pero la manera en cómo su madre se lo contaba hacía que la historia pareciera verídica.
En la escuela era muy introvertido, incapaz de aceptar su miopía (sus primeras gafas las tuvo a los treinta años), y padeció enuresis nocturna hasta los 12 años. Siempre era humillado por los otros compañeros, cualquiera podía decirle lo que fuese, él se limitaba a escuchar y a aguantar. No era de extrañar que con el tiempo, su ánimo se llenase con las lágrimas contenidas y con todas esas injurias. A medida que iba creciendo, se hacía más tímido con las mujeres, tal fue el problema que en la adolescencia tuvo una relación sentimental con una chica del pueblo pero su impotencia destruyó dicha relación.
Como todo soviético, sirvió en el ejercito y luego se dedicó a los estudios, deseaba licenciarse en Derecho pero suspendió el examen de acceso a la universidad, decepcionado puso todo su empeño en prepararse profesionalmente obteniendo tres títulos: en Ingeniería, Marxismo-Leninismo, Lengua y Literatura Rusa.
En 1971 se graduó de maestro. Sentía una creciente atracción por las menores de doce años, y se colaba en los dormitorios para verlas en ropa interior mientras se masturbaba con la mano dentro del bolsillo. Más tarde Chikatilo se refugió en el estudio del comunismo, pero su fijación con el dogma político rayaba en la demencia.
A pesar de su problema, pudo encontrar una esposa, y aunque era incapaz de mantener una erección, sí podía eyacular. Logró alcanzar en contadísimas ocasiones la suficiente erección para dejar embarazada a su esposa, pero no dejaba de pensar, que la naturaleza lo había castigado castrándolo al nacer. Era un marido de carácter estable y trabajador, un padre que nunca levantaba la voz ante los hijos, un respetado miembro del partido comunista que leía los periódicos y se mantenía al corriente de la actualidad.
En la escuela en la que trabajaba, sus alumnos no lo tomaban, se negaban a comportarse bien e incluso fumaban delante de él en la clase. Más tarde Chikatilo abusaría sexualmente de sus estudiantes tanto chicos como chicas lo que le costaría el trabajo en 1974




martes, 1 de diciembre de 2015

Leyendas en Catalunya (El Dragon de Sant Llorenç de Munt)

 En el Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, próximo a Bar­celona, hay muchos refugios y cuevas; entre ellas, una de las más conocidas es la cueva del Dragón. Natural­mente, a nombre tan sugestivo tiene que corresponderle una leyenda. Y, en efecto, así es.
En tiempo de los moros, viendo éstos la valentía y bravura de los cristianos y cuán difícil iba resultando la conquista de la Península, decidieron traer de Áfri­ca, para ayudarse, un monstruo pequeñito, especie de dragón, "que corría como un buey y volaba como un ave de rapiña". Lo subieron por el río Llobregat y lo dejaron en las cuevas de la montaña de Sant Llorenc de Munt.
Mientras fue pequeño, los mismos moros se encar­garon de llevarle ovejas, con las cuales se alimentaba; pero conforme se hizo mayor, comenzó primero a diez­mar los rebaños, y después a atacar y devorar perso­nas, sembrando el terror en la comarca. En vista de ello, el conde Guifré mandó al caballero Spes, acom­pañado de varios jinetes, para que fuera a la busca y captura de semejdnte monstruo.
Cuando llegaron, estaba devorando a un hombre; pero rápidamente, soltó su presa y arremetió contra el escuadrón, volando, bramando y lanzando silbidos que asustaron a los caballos, los cuales se precipitaron por una sima, que desde aquel momento se llamó "la Si­ma de los Caballos".
La empresa fue un completo fracaso, y los caballe­ros se vieron precisados a volver a pie, asustados y derrotados.
Ante tal hecho, fue el mismo conde el que se deci­dió a matar al dragón.
Armado con su lanza y espada, y provisto de una gruesa rama de árbol, se presentó en la cueva del mons­truo. Allí le provocó, empujándole y golpeándole con la rama; pero el dragón la cogió y la rompió en dos pedazos. Entonces comenzó a bramar y silbar como acostumbraba. Con sus movimientos, los dos trozos de la rama de árbol quedaron colocados en forma de cruz. Esto fue interpretado por el conde como feliz pre­sagio, y arremetiendo con toda su fuerza, le atacó con la espada. Le dio algunos golpes, pero sin conseguir apenas herirlo; aquel animal repugnante parecía ser in­vulnerable. Comenzó a volar, y cogiendo al conde Gui­fré con sus garras, se lo llevó.
Todo parecía perdido. Sin embargo, el conde, sin de­jar de encomendarse a Dios y mirando aquella cruz he­cha por el mismo dragón, y que seguía esgrimiendo en­tre sus tentáculos, le atacó con su lanza al corazón y lo mató.
Fue a morir en un monte próximo, que desde enton­ces se llamó "el Cerro de la Cruz". Le quitó la piel al dragón, y, rellenándola con pa­ja, fue llevada a Barcelona, donde todos pudieron con­templar el terrible animal y alabar la valentía del conde.

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Leyendas en Catalunya (Fundación del Monasterio de Ripoll)

 La ciudad de Ripoll, en otro tiempo rica y florecien­te, había sucumbido a mano de los moros, que incen­diaron sus casas, sus templos e incluso sus campos, y cuando Carlomagno volvió a entrar en ella, vencedor, sólo encontró un montón de ruinas.
Apenado, el emperador paseaba silencioso por en medio de tanta devastación, cuando vio a un viejecito superviviente de la gran tragedia, que con otros veci­nos, también ancianos ya, cultivaban un rinconcito de tierra y rendían culto a una imagen de María. Se apro­ximó el emperador, para ver de cerca la imagen, y, en­cantado con ella, prometió a los ancianitos ayudarles en sus trabajos de reconstrucción; pero no levantarían una ciudad, sino un monasterio, donde una orden re­ligiosa diera culto para siempre a aquella hermosa imagen.
Pero los moros volvieron a entrar en Ripoll y deshi­cieron aquel principio de fundación que allí había, pa­sando a cuchillo a los cinco viejecitos; pero antes ellos habían tenido tiempo de tapiar en lugar seguro la ima­gen de la virgen:
Pasaron los años. Las armas cristianas se habían he­cho ya dueñas dé aquel territorio; el recuerdo de los viejos fundadores de Ripoll perduraba en el ánimo de todos, y se fundó un monasterio, que se entregó a una orden religiosa. Pero había una gran pena. ¿Y la vir­gen? ¿Dónde estaba escondida la virgen? La imagen venerada no llegó a aparecer, por más que se la buscó.
Corrían los tiempos de Guifré el Pelós. El esforza­do conde se durmió aquella noche con la preocupación de todos: hallar la imagen. Inquieto se revolvía en el lecho, cuando he aquí que soñó...
Vio ante sí una dama bellísima, que le hacía señas para que la siguiera.
La obedeció y caminó tras ella por un sendero aro­mado de flores, mientras una dulcísima música reso­naba en el aire.
La dama llegó a una cueva y se colocó sobre un mu­ro bajo; a sus pies había un hombre en oración: era Carlomagno, que al ver al recién llegado, le conminó para que cumpliera su promesa de que fuera honrada y venerada aquella imagen. El conde dijo que lo cum­pliría, y más aún: que regalaría a la imagen una joya de valor que le iban a entregar. Y cuando se volvía a buscar la joya prometida, despertó. ¡Todo había sido un sueño!
Muy preocupado quedó el conde Guifré por tal sue­ño, y así se lo contó al obispo Gotmar; pero éste no supo entenderlo, y, por otra parte, el conde no encon­tró en los alrededores de Ripoll camino alguno pareci­do al que viera en sueños siguiendo a la señora.
Unos días después salió una vez más a pasear por el campo, con la secreta esperanza de encontrar el sen­dero de su sueño; cuando un grupo de monjes se le acer­có: al derribar una tapia, había aparecido una imagen de la virgen en una cueva cercana.
Guifré salió corriendo detrás del monje; reconoció el camino, y allí, en la tapia, ¡por fin!, la anhelada ima­gen de la Virgen de Ripoll, tal como él la viera en sue­ños, parecía sonreírle.
Cayó el conde de rodillas y en ese momento fue avi­sado de que su hijo, Radulf, acabado de llegar al mo­nasterio, se encaminaba hacia allá.
En efecto, el joven llegó montado en su caballo y, después de abrazar a su padre, le enseñó lo que traía: una riquísima joya, cogida a los musulmanes en la úl­tima refriega. Y ambos de acuerdo, la entregaron a la Virgencita de Ripoll.
El monasterio se engrandeció con la ayuda del con­de de Barcelona.
Y añade la leyenda que Radulf, el hijo de Guifré, se hizo monje benedictino y quedó en Ripoll, donde fue modelo de sabiduría, prudencia y santidad.

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Asesinos en Serie (Kennet Bianchi [III])

En su juicio, Bianchi no mostró ningún signo de culpabilidad al alegar ser inocente y tener defensa por demencia, acusando que una personalidad alterna, un "Steve Walker" había cometido los crímenes. Había incluso convencido a algunos psiquiatras profesionales que sufría de desorden de personalidad multiple, por lo que los investigadores decidieron traer sus propios psiquiatras, donde se involucró principalmente Martin Theodore Orne. Cuando Orne le mencionó a Bianchi que los que sufren el desorden de personalidad multiple tienden a tener de tres a más personalidades, Bianchi creó otro alias, este llamado "Billy".
Eventualmente los investigadores descubrieron que el nombre "Steve Walker" provenía de un estudiante a quien Bianchi había intentado robar su identidad para propósitos de prácticas fraudulentas de psicología. La policía también descubrió una pequeña biblioteca en la casa de Bianchi donde poseía libros sobre psicología moderna, indicando una fuerte explicación sobre cómo Bianchi había podido fingir el desorden. Una vez que las evidencias se habían presentado, Kenneth admitió haber fingido el desorden. Fue diagnosticado de poseer desorden de personalidad antisocial con sadismo sexual
Para adquirir clemencia, Bianchi aceptó testificar contra Bouno, pero a pesar de los esfuerzos de Bianchi de evitar ser racional y cooperativo, mantenía la esperanza de que su testimonio no fuese el último eslabón que mandara a Bouno a la cárcel. Sin embargo, sus esfuerzos fueron inútiles; Bouno fue encerrado y sentenciado a cadena perpetua.
En 1980 Bianchi comenzó una relación con Veronica Compton, una mujer que conoció mientras se encontraba en prisión. Durante su juicio, ella testificó en su defensa, diciéndole al jurado una falsa y vaga historia sobre los crímenes en un intento de inculpar a Bianchi. También admitió querer comprar un depósito de cadáveres con otro asesino convicto para el propósito de la necrofilia. Después fue encerrada y encarcelada por intentar estragular a una mujer que había seducido en un motel con la intención de convencer a las autoridades que "los estranguladores de la colina" seguían sin ser atrapados. Bianchi le había dado un poco de semen de contrabando para hacerlo parecer una violación cometida por "los estranguladores de la colina".
En 1992 demandó a Catherine Yronwode por 8.5 millones de dólares por haber puesto una imagen de su rostro representado en una tarjeta de colección; alegó que su rostro era su marca registrada. El juicio falló en contra de él diciendo que, si Bianchi usaba su rostro como marca cuando mataba, él no lo habría ocultado de la policía
Bianchi está pasando su sentencia en la Penitenciaría del estado de Washington en Walla Walla, Washington.
Se le negó libertad condicional el 18 de agosto del 2010 por una junta estatal en sacramento, de acuerdo al vocero del fiscal de distrito de Los Ángeles, Sandi Gibbons. Podrá solicitar la libertad condicional de nuevo en el 2025.

Asesinos en Serie (Kennet Bianchi [II])

Bianchi y Buono viajaron alrededor de Los Ángeles en el carro del primero y usaron insignias falsas para seducir a las mujeres fingiendo que eran policías encubiertos. Sus víctimas fueron del genero femenino desde los 12 a 28 años y de diversa clase social y ocupación. Llevaban a las chicas en su cache policía y las llevaban a su casa donde las torturaban y luego asesinaban.
  • Yolanda Washington, edad: 19 – 17 de Octubre de 1977.
  • Judith Lynn Miller, edad: 15 – 31 de Octubre de 1977
  • Lissa Kastin, edad: 21 – 6 de Noviembre de 1977
  • Jane King, edad: 28 – 10 de Noviembre de 1977
  • Dolores Cepeda, edad: 12 – 13 de Noviembre de 1977
  • Sonja Johnson, edad: 14 – 13 de Noviembre de 1977
  • Kristina Weckler, edad: 20 – 20 de Noviembre de 1977
  • Lauren Wagner, edad: 18 – 29 de Noviembre de 1977
  • Kimberely Martin, edad: 17 – 9 de Diciembre de 1977
  • Cindy Lee Hudspeth, edad: 20 – 16 de Febrero de 1978
  • Karen Mandic, edad: 22 – 11 de Enero de 1979
  • Diane Wilder, edad: 27 – 11 de Enero de 1979
Ambos abusaban sexualmente de sus víctimas antes de que las estrangularan. Además de este método, experimentaban con otros, como inyecciones letales, choques eléctricos, envenenamiento con monóxido de carbono. Mientras Bianchi cometía los asesinatos, también había buscado empleo en el departamento de policía de Los Ángeles (LAPD) e incluso patrullaba con los policías que intentaban buscar a "los estranguladores del campo" (Bianchi y su primo).
Una noche, justo después de fallar en obtener a su víctima número 11, Bianchi le reveló a Buono que él había estado con la policía haciendo un poco de patrullaje, y que había sido interrogado en múltiples ocasiones sobre el caso del estrangulador. Después de oír sobre ello, Bouno estaba furioso. La discusión llegó a un punto donde Bouno le dijo a Bianchi que si no huía a Bellingham Washington, éste lo mataría. En Mayo de 1978, Kenneth huyó a Bellingham.
El 11 de enero de 1979 mientras trabajaba como guardia de seguridad, Bianchi sedujo a dos estudiantes y las llevó a la casa que estaba vigilando. Las 2 mujeres fueron Karen Mandic Y Diane Wilder, de 22 y 27 años respectivamente; ambas estudiantes de la Universidad de Western Washington. Forzó a la primer estudiante por la escaleras enfrente de él y luego la estranguló. Asesinó a la segunda mujer de una manera particular, y al no haber tenido ayuda de su secuaz, Kenneth dejó muchas pistas y fue aprendido al día siguiente. La licencia de conducir de California y sus antecedentes de rutina lo conectaron a los domicilios de dos víctimas que habían sido asesinadas por "los estranguladores de la colina" "

Después de su arresto, Bianchi reveló que él y Bouno en 1977, mientras pretendían ser oficiales de policía, detuvieron a una joven con el nombre de Catherine Lorre con las intenciones de secuestrarla y asesinarla, pero después de descubrir que era la hija del actor Peter Lorre, la dejaron ir. Solo tiempo después, Catherine descubrió la identidad de los captores que la habían detenido.

Asesinos en Serie (Kennet Bianchi [I])

Kenneth Alessio Bianchi, nacio el 22 de mayo de 1951 en Rochester (New York)  es un asesino en serie, secuestrador y violador. Bianchi y su primo Angelo Buono fueron en conjunto conocidos como los "estranguladores de la colina". Se encuentra actualmente recluido con cadena perpetua en la penitenciaria de Walla Walla en Washington. Bianchi también es sospechoso de ser el "asesino del alfabeto", autor de cuatro asesinatos sin resolver que sucedieron en su ciudad natal.
Bianchi era hijo de una madre prostituta que lo dio en adopción a las dos semanas de haber nacido. A los tres meses de su adopción fue adoptado por Frances Scioliono y su esposo Nicolás Bianchi en Rochester.
Bianchi se encontraba perturbado gravemente a temprana edad, y su madre adoptiva lo describió como un patológico y compulsivo mentiroso. Siempre le preocupó por su afición a quedarse en transe mientras "dormía despierto". A pesar de tener un coeficiente intelectual arriba del promedio, fue un alumno de bajo rendimiento que perdía rápidamente el temperamento. Fue diagnosticado con crisis de ausencia cuando tenía cinco años, y de comportamiento pasivo agresivo a los 10 años. Después del fallecimiento de su padrastro a causa de neumonía en 1964, Frances debía trabajar mientras su hijo atendía la preparatoria, aunque fue conocido que ella mantenía a su hijo en su casa en lugar de que éste asistiera a la escuela por largos periodos de tiempo.
Bianchi hacía vjajes frecuentes al doctor a causa de problemas para orinar. Los doctores examinaban sus genitales en busca de encontrar algún problema, esto ocasionó en Bianchi un poco de humillación
Poco después de haberse graduado de la preparatoria Gates-Chili en 1971, se casó con su novia de la preparatoria; dicha unión duró 8 meses. Supuestamente Kenneth fue abandonado sin ninguna explicación. De adulto, abandonó el colegio por un semestre, yendo de un trabajo de medio tiempo a otro, hasta que finalmente terminó como guardia de seguridad en una joyería. Esto le dio una gran oportunidad de robar objetos que posteriormente daba a sus novias o prostitutas para comprar su lealtad.
Se mudó a Los Ángeles en 1977 y comenzó a pasar tiempo con su primo mayor Angelo Buono, quién impresionó a Bianchi por su elegante vestimenta, joyería y el talento de darle a cualquier mujer lo que quisiera. Comenzaron a trabajar juntos como proxenetas, y para finales de 1977, comenzaron a asesinar. Habían violado y asesinado a diez mujeres para el momento en que fueron arrestados en 1979.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Leyendas en Catalunya (Almodis de la Marca)

Almodis de la Marca. Nacida hacia 1020 y fallecida en Barcelona el 1 de noviembre de 1071. Era hija del conde occitano Bernardo I de la Marca (cuyos padres eran descendientes de Carlomagno) y de Amelia de RasésSe casó en 1038 con Hugo V de Lusignan, naciendo un hijo: Hugo VI de Lusignan (1039-1101)
El matrimonio fue anulado por motivos de consanguinidad, y Almodis se vuelve a casar en 1040 con el conde Ponce III de Tolosa, naciendo cuatro hijos: Guillermo IV de Tolosa, Raimundo IV de Tolosa, Hugo, Abad de Saint-Gilles y Almodis, casada en 1066 con el conde Pedro I de Melgueil
Este matrimonio duró unos diez años, hasta que el conde de Barcelona Ramón Berenguer I la secuestró y se casó con ella en el año 1052, repudiando a su segunda esposa, la condesa Blanca. Ésta apeló al Papa, y consiguió el apoyo de la abuela de Ramón Berenguer, la condesa Ermesenda, obteniéndose de Víctor II la excomunión para ambos, hecho que provocó una guerra que no se resolvió hasta finales de 1057.

La pareja tuvo cuatro hijos: Ramón Berenguer II de Barcelona, llamado "Cap de Estopa", Berenguer Ramón II de Barcelona, hermano gemelo del anterior, Inés de Barcelona, casada con el conde Guigues II de Albon y Sancha de Barcelona, casada con el conde Guillermo Ramón I de Cerdaña
Esta alianza matrimonial aportaba derechos sobre el Languedoc que reafirmaban las relaciones entre la casa de Barcelona con las tierras más allá de los Pirineos.
Almodis, mujer madura, hermosa, y de una notable formación cultural, se asoció al gobierno de su marido y cooperó con él en la compra de los derechos sobre los condados de Carcasona y Rasés. Pero por cuestiones de sucesión se ganó la enemistad de su hijastro Pedro Ramón de Barcelona que la asesinó en el año 1071.

fuente: http://leyendasytradiciones.blogspot.com.es

Leyendas en España (La Reina Baddo)

Mujer misteriosa, la vida de la reina Baddo ha quedado oculta en la oscuridad de los tiempos. Una única mención en el decisivo III Concilio de Toledo (589) nos habla de una gran reina que, junto al rey Recaredo se convirtió al catolicismo y afianzó definitivamente el poder visigodo en el solar hispano.
Poco o nada se sabe de la vida de Baddo, la esposa del rey visigodo Recaredo. Durante un tiempo vivió como concubina del rey al que daría un hijo, el futuro rey Liuva II. Gracias a las referencias a Liuva por parte de San Isidoro de Sevilla, sabemos que aquel fue engendrado de “madre innoble”. Esto quiere decir que Baddo no pertenecía a ningún linaje nobiliario.
Mientras Baddo era la amante de Recaredo, este había intentado casarse con una princesa franca. Era común entre los reyes y príncipes visigodos entablar alianzas con los Francos mediante el matrimonio. Righunta o Clodosinda fueron algunos nombres de princesas francas que se barajaron pero que, por razones desconocidas, no se llegaron a formalizar las negociaciones.

 Una de las líneas políticas de Recaredo al subir al trono fue intentar la unidad de su reino. Otros monarcas lo habían intentado sin éxito. Para el nuevo rey visigodo, la unidad del reino pasaba por la unidad de credo.
Después de tres siglos de adhesión a la doctrina arriana, que negaba la naturaleza divina de Jesús, Recaredo desafió a los defensores de Arrio y con el apoyo de casi la totalidad del pueblo hispano, el 13 de enero del año 587 el rey Recaredo y toda su familia hacían pública su conversión al credo católico.
Hasta cuatro conjuras tuvo que sufrir el nuevo rey católico, entre ellas las de su madrastra, la reina Goswintha. La que había sido fiel defensora de su hijastro nada más subir al trono, no dudó en participar en una conjura para terminar con la vida de Recaredo. Descubierto el intento de magnicidio, Goswintha murió poco tiempo después; provablemente se suicidó.

 Convertido al cristianismo y después de haber fracaso en su intento de casarse con una princesa franca, Recaredo necesitaba legitimar su relación con Baddo. Así que no dudó en aparecer en el III Concilio de Toledo junto a su nueva esposa, algo totalmente inusual, pues no hay constancia de que reinas o princesas estuvieran presentes en ninguno de los concilios.

La reina Baddo suscribía la conversión del rey con estas palabras: "Yo, Baddo, gloriosa reina". La presencia de Baddo en el concilio suponía un golpe de efecto para acercarse definitivamente a la nueva iglesia oficial.
A partir de ese momento, Baddo desaparece de la historia. Seguramente volvió al ámbito reservado para las mujeres, fueran reinas o plebeyas, el espacio privado.

fuente: http://leyendasytradiciones.blogspot.com.es
 

Asesinos en Serie (Richard Chase [ÌI])

Su segunda víctima, una joven de 22 años, es salvajemente asesinada a pocos metros de su casa cuando se encontraba sacando la basura. Chase dispara tres veces sobre ella, y mientras agoniza, le abre el vientre para arrancarle los intestinos, que esparce cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el diafragma, un pulmón y los riñones, colocándolos encima de una cama. En un ataque de histeria apuñala varias veces el cuerpo sin vida y tras beber su sangre, se pinta la cara con ella. Finalmente, como toque final a su "obra", defeca sobre la boca del cadáver y abandona la casa, satisfecho.
Cuatro días después comete el más sangriento de sus crímenes entrando en una casa elegida al azar y disparando a la cabeza de una pareja de 27 años, un niño de 6 años y un bebé de 22 meses. Luego, llevándose el cuerpo de la mujer a una habitación, sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más tarde, es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a toda prisa llevándose el cadáver del bebé.
En su propia casa, decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro crudo. Esa misma tarde, la policía descubre la matanza y comienza una serie de investigaciones por toda la ciudad registrando cada rincón de la ciudad tratando de atrapar al psicópata asesino.
Cuando tres policías llaman a la puerta del vampiro no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior deciden de vigilar el apartamento.
Poco después, Chase sale de la casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para tratar de huir al ver a los agentes en la puerta. Su contenido se esparce por el suelo asombrando a los policías: se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano…
El asesino es finalmente detenido. Al registrar su apartamento, se encuentran además de un espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre cubriéndolo todo, huesos humanos en la cocina y el salón, un plato con restos de cerebro encima de la cama y la nevera repleta de recipientes con órganos humanos y animales en el interior.
En el juicio trata inútilmente de justificar sus macabros crímenes diciendo que unas voces de seres extraterrestres y otras criaturas lo acosaban continuamente obligándole a matar…
Finalmente es condenado a pena de muerte aunque su ejecución en la cámara de gas nunca sería llevada a cabo, pues Richard se suicida pocos meses después en su celda con una sobredosis de antidepresivos el 26 diciembre de 1980.

fuente:  http://www.asesinos-en-serie.com

Asesinos en Serie (Richard Chase [Ì])

Richard Trenton Chase nace el 23 de mayo de 1950 en Sacramento - muere el 26 de diciembre de 1980,  a causa de una sobredosis de antidepresivos.

Desde muy joven, Chase es conocido por su conducta psicótica que alterna períodos de apatía con otros de agresividad. Esto, según algunos psicólogos estaría debido en gran parte a unos traumas infantiles por las constantes peleas entre su padre alcohólico y su madre, así como el posterior divorcio de éstos.
A los 21 años, se va de casa para compartir piso con unos amigos. Allí, continuamente drogado, empieza a obsesionarse con la idea de que una organización criminal trata de acabar con él, hasta tal punto que clava con tablas la puerta de su habitación, entrando y saliendo de ella por un pequeño agujero que había hecho en el fondo de un armario de pared.
Poco tiempo después, se afeita la cabeza y acude asustado al médico alegando que su cráneo se está deformando poco a poco y los huesos de éste le agujerean la piel. Al mismo tiempo dice sentir que se muere porque alguien le ha robado la arteria pulmonar, y nota que su sangre no puede circular.
Es internado en un psiquiátrico, saliendo de éste al poco tiempo, pese a la opinión de algunos médicos que lo consideran peligroso.Poco después cae gravemente enfermo, y los médicos tras percatarse de su obsesión por consumir sangre, lo internan de nuevo diagnosticándole una fuerte esquizofrenia paranoide además de conducta peligrosa.
Un año después, de nuevo en la calle, descuartiza a numerosos perros, gatos y vacas afín de beber su sangre y vísceras mezcladas con Coca-Cola a modo de cóctel, estando convencido que a causa de la falta de sangre, su estómago se empieza a pudrir, su corazón disminuye de tamaño y que los distintos órganos se desplazan en su interior.
Fascinado por los crímenes de los asesinos Kenneth Bianchi y Angelo Buono, guarda celosamente todos aquellos recortes de prensa que los menciona y se compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitarlos
A los 28 años, comienza una serie de crímenes disparando dos veces sin motivo alguno sobre un desconocido, que se convertiría en la primera de sus víctimas.
 
 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Leyendas en Catalunya (Tocar el dos)

El arranque de una diligencia era trabajo laborioso, precedido de una serie de gritos y arreos a los animales hechos por el ayudante del mayoral, que provisto de un látigo, cabalgaba encima del animal delantero del tiro y por el mayoral, que desde el pescante, conducía el vehículo. Después de estas voces tocaban el dorso de las caballerías, esto es, les azotaban o tocaban levemente el lomo, y entonces la galera arrancaba.

Se asoció de tal manera las idea de tocar el dorso y empezar a andar que se ha formado la frase: "tocar el dos", corrupción de dorso, para indicar que uno se va de un sitio.
Los pasajeros pronto establecían conversaciones, y es fama que no tenía que decirse ninguna verdad. Todo el mundo hablaba de grandes viajes, de tierras extrañas visitadas, de parentesco con gente de gran prosapia y altos vuelos; tanto es así que a una mentira que se quiere calificar de gorda e inverosímil se la tilda de mentira de galera.
Con el servicio de diligencias y viajes se organizó también el de transportes. Antes, enviar un paquete u otra cosa era casi imposible si no lo hacía uno mismo. Con el principio de las diligencias, un tal Joan Xarau organizó las primeras agencias de transportes entre las principales poblaciones catalanas, y, naturalmente, todo lo que se enviaba se hacía por mediación de Xarau, que era conocido por toda Catalunya. Su popularidad produjo en el vivir patriarcal y sencillo de nuestros abuelos la suficiente sensación como para crear la comparación: más conocido que Xarau, que se aplica a los que son muy conocidos en su medio.


fuente: http://leyendasytradiciones.blogspot.com.es