martes, 6 de septiembre de 2016

Literatura Catalana ("Calaix de Sastre" [II])

Más tarde, se añade también de manera progresiva una nueva motivación de reflexión personal: ordenar sus propios pensamientos y vivencias y de procurar un espacio íntimo. En sus viajes solía tomar algunos textos propios antiguos para revisarlos y corregirlos, como distracción y como vía de escape para combatir el mal humor, la desazón y las preocupaciones. Otra motivación era mostrar sus conocimientos específicos, por ejemplo en música, y escribir sobre cosas que le gustaban, como la propia música o la descripción de paisajes, etc. además de dar su punto de vista y opinión sobre lo que narraba.
El barón de Maldà escribía en su diario todo lo que hacía a lo largo de la jornada, la vida de su familia y la de los otros nobles que visitaba, además de noticias y crónica social. Describía con mucho detalle las fiestas y manifestaciones culturales diversas. En ocasiones señaladas enumeraba todos los platos y golosinas del menú, así como la presentación, los manteles y los cubiertos. Se fijaba mucho en la apariencia física y el vestuario. Sin embargo, no aparecen reflejadas las clases sociales bajas urbanas, a excepción de algunos de sus criados más cercanos, seguramente porque no tenía ningún contacto. Tampoco hay muchos comentarios sobre campesinos.

En cuanto a la gastronomía cuenta, por ejemplo, que las comidas de las clases acomodadas consistían en cinco platos y que eran siempre a base de carne. El pescado quedaba relegado a la Cuaresma y la leche de vaca, que se consideraba nociva para la salud, sólo se bebía como remedio prescrito por el médico, cuando se estaba enfermo. Los helados y sorbetes eran habituales en las recepciones, y los arroces y las tortillas para las excursiones. En algunas ocasiones, los comensales se empachaban de tanta cantidad que eran capaces de comer. Esto último les pasaba a los ricos, como el barón mismo, ya que la mayoría de la población comía fundamentalmente a base de patatas y cebollas

Literatura Catalana ("Calaix de Sastre" [I])

El "Calaix de sastre" es un diario personal en cincuenta y dos volúmenes escrito por Rafael de Amat y de Cortada, Barón de Maldá, a lo largo de su vida, desde los veintitrés años de edad (tres años después de casarse) hasta su muerte, es decir de 1769 a 1819. El título, Calaix de sastre, es el que le puso el propio autor, refiriéndose al lugar donde se guardan las cosas más diversas. Se considera uno de los textos más importantes de la narrativa catalana entre los siglos XV y XIX, además de un precedente del costumbrismo y del periodismo local. Supone también un documento histórico importante por su descripción detallada de hechos, acontecimientos y comportamientos sociales en la Catalunya de su época. Sin embargo, nunca ha sido publicado completo sino únicamente algunas recopilaciones de fragmentos. Se conserva una copia en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona.
En la época del "Calaix de sastre" la escritura de diarios era habitual en todas las clases sociales, en especial entre personas que por su trabajo debían tomar anotaciones cotidianas prácticas, como por ejemplo, los comerciantes. Felipe Cirera, famoso cocinero del palacio episcopal, lo recomendaba a las amas de casa para controlar los gastos. Los campesinos mezclaban aspectos de economía doméstica con hechos de la comunidad. Los nobles escribían diarios con anécdotas personales simplemente por el gusto de recoger información y porque estaban muy pendientes del colectivo que formaban, pero, al contrario de lo que pasaría más tarde, no había ninguna intención de publicación sino que el diario se restringía a un uso íntimo y personal. Más tarde sí que los escritos autobiográficos se escribían para el público y muchas veces para justificar hechos y acciones.
Para el barón de Maldà fue una afición que simplemente le reportaba una satisfacción personal. Empezó con la idea de que fuera como una pequeña gaceta periodística, en una época en que todavía no existían los grandes medios de comunicación de masas actuales, pero había mucho interés en enterarse de noticias fiables y diferenciarlas de los falsos rumores. Se interesaba por noticias variadas, de política, lo que pasaba en la ciudad de Barcelona, de innovaciones mecánicas o de su familia y criados, pero también lo que hoy se podría considerar chismes y que para él era curiosidad e interés por lo que hacían sus vecinos. Poco a poco empezaron a tomar importancia las fiestas y los viajes, y más tarde él mismo escribe en su diario que leía fragmentos en voz alta en pequeñas reuniones, para distraer y hacer reír a los amigos. La lectura en voz alta en pequeños grupos era una diversión muy apreciada y bien valorada por la sociedad.

Literatura Catalana (Gregorio Mayans i Siscar [II])

Defendió por entonces la reforma de los estudios jurídicos en el sentido de disminuir la preponderancia del derecho romano y aumentar la atención sobre el derecho autóctono español, nudo de una reforma general de la educación que expondrá más tarde, sin fruto, al ministro José Patiño. En esa ocasión recomendaba, por ejemplo, que el latín se enseñe en lengua vulgar y se funde en el estudio de los autores clásicos y no en el latín eclesiástico, opinión que ya sostuvo el humanista español del siglo XVI Pedro Simón Abril.

En 1730, tras perder en favor de Arbuixerch la pavordía de la universidad valenciana, oposiciones en las que se mezclaron insidias políticas de borbonistas y austracistas, foralistas y antiforalistas y, naturalmente, las envidias y rencores suscitadas entre sus colegas por Mayans, marchó a Madrid donde consiguió el cargo de bibliotecario regio. Allí editó en 1732 sus Epistolarum libri sex, que le abrieron las puertas entre los humanistas de media Europa, y en 1733 su Orador Cristiano. Durante siete años fue oficial de la Biblioteca Real; en 1740 se retiró a su Oliva natal para dedicarse a sus estudios e investigaciones, pero siguió sosteniendo una activísima correspondencia intelectual con eruditos españoles y extranjeros en latín y en castellano. En 1737 envía la Carta-Dedicatoria al ministro Patiño con un ambicioso plan de renovación académica y cultural de España que ni siquiera recibió respuesta.

Al fin se retira en 1739 a Oliva y se casa con una prima, Margarita Pascual; funda en 1742 la Academia Valenciana "dedicada a recoger e ilustrar las memorias antiguas y modernas, pertenecientes a las cosas de España". Su censura de la España Primitiva de Francisco Javier de la Huerta y Vega, "fábula indecorosa y opuesta a las verdaderas glorias de España", le enemista con las Academias de la Historia y de la Lengua. Su edición de la Censura de historias fabulosas de Nicolás Antonio enfrentó a la Academia Valenciana con la Inquisición. Al llegar Fernando VI al trono, el ministro Ensenada le rescata del forzado retiro y, totalmente reivindicado por Carlos III, le nombra Alcalde de Casa y Corte. Éste le encarga, tras la expulsión de los jesuitas (1767), un nuevo plan de educación que los rectores universitarios trocearon y arruinaron sin piedad. Fue socio de la Real Sociedad Económica Valenciana de Amigos del País, en la que ingresó en el año 1776. En Oliva y Valencia lo siguen visitando viejos y nuevos ilustrados: el médico valenciano y filósofo ecléctico Andrés Piquer, Francisco Pérez Bayer, Muñoz, Cerdá Rico, Cavanilles, Blasco... Dedicó sus últimos años a preparar la edición de la Obra Completa de su adorado Juan Luis Vives, pero le sorprendió la muerte ya octogenario en 1781. Se encuentra enterrado en la catedral de Valencia.

Aparte de las obras ya citadas, editó las Advertencias a la historia del padre Mariana del Marqués de Mondéjar y las obras de Antonio Agustín. Admiró especialmente a Ambrosio de Morales y a Páez de Castro. Colaboró en el Diario de los Literatos con el seudónimo de "Plácido Veranio". Publicó unos monumentales Orígenes de la lengua española (1737) donde sacó a la luz por primera vez el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés; además, reimprimió dos veces las Reglas de Ortographía de Antonio de Nebrija y compuso una Rhetórica (1757) que es también una interesante antología de la literatura española y un análisis insuperable de la prosa castellana hasta que llegó el Teatro de la elocuencia española de Capmany; es más, a él se le debe también la primera biografía de Miguel de Cervantes, impresa en 1738.

Literatura Catalana (Gregorio Mayans i Siscar [I])

Nacio en Oliva (Valencia), 9 de mayo de 1699 - Valencia, 1781. Fue un erudito, jurista, historiador, lingüista y polígrafo valenciano; el mayor representante, junto a Benito Feijoo, de la primera Ilustración española, y hermano mayor del también erudito Juan Antonio Mayans (1718 - 1801). Su padre, Pasqual Maians, luchó en el bando austracista en la "Guerra de Sucesión Española" y acompañó al archiduque Carlos a Barcelona en 1706; esto le supondría cierta marginación ulterior a su hijo en la España de los Borbones. Hasta 1713, cuando vuelve a Oliva, estudió con los jesuitas de Cordelles, pero ya en el pueblo natal su abuelo, el abogado Juan Siscar, le incita al estudio del derecho. Lo cursa en la Universidad de Valencia, donde trata a los novatores más destacados: Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán o Baltasar Iñigo, que le facilitan lecturas esenciales en su formación, como Locke y Descartes.

En 1719 va a Salamanca para profundizar sus estudios de derecho. Uno de sus profesores, Borrull, le pone en contacto con el helenista Manuel Martí, deán alicantino, que será su mentor y guía de lecturas clásicas, tanto españolas como latinas o griegas, y que encauzará su vocación hacia las humanidades inclinándole al estudio del renacimiento y los humanistas españoles del XVI: Antonio de Nebrija, Benito Arias Montano, Fray Luis de Granada y Fray Luis de León, Francisco Sánchez de las Brozas el Brocense, Juan Luis Vives, San Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Miguel de Cervantes... Toda su vida se consagrará a recuperar esta tradición, que el gusto ilustrado consideraba dilapidada u olvidada por la España del Barroco.
Ganó la cátedra de Código Justinianeo de la Universidad de Valencia, pero sus colegas de la Facultad de Derecho le hostigaron continuamente. Tras un panfleto en latín contra sus detractores, publicó en 1725 la Oración en alabanza de las obras de D. Diego Saavedra Fajardo y en 1727 la Oración en la que exhorta a seguir la verdadera idea de la elocuencia española, donde critica los excesos barrocos y pondera la sencillez hispana y ática de los Fray Luises, Vives o el Brocense. Viaja a Madrid en ese año, donde le acogen con afecto el director de la Real Academia Española (Mercurio Antonio López Pacheco, Marqués de Villena), y el Bibliotecario Real (Joan de Farreras). Se cartea con Benito Jerónimo Feijoo, pero romperá con él, al igual que con el padre Enrique Flórez, por la presunta superficialidad de sus conocimientos.

Literatura Catalana (Lo Temple de la Glòria)

"Lo Temple de la Gloria" es un largo poema inacabado de autor desconocido. Posiblemente escrito a finales del siglo XVIII o, ya principios del XIX, por lo que se le considera uno de los precursores de la "Renaixença", incluso del "Romanticismo en Catalunya". Aunque algunos estudiosos la han atribuido a Antonio Puig Blanch, esta tesis no resulta determinante según muchos otros. La primera vez que se publicó fue en 1847 en Barcelona, en la Imprenta de Magí Pers y Ramona y apareció con su traducción castellana basándose en un manuscrito de Vic recogido por el canónigo Jaume Ripoll y Vilamajor (según Manuel de Montoliu en su Aribau y su tiempo). Es incompleto. Consta de 57 octavas reales de rima consonante y sólo con palabras llanas.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Leyendas en Catalunya (Joan Pau Clarós i Presas [II])

Clarós también entró con Milans y otros caudillos en un proyecto para liberar Barcelona de los franceses mediante una audaz operación de guerrilla, llegando con sus tropas a tiro de cañón de la plaza, por la parte de la Plaça del Ángel (9 de marzo de 1809). Un temporal impidió a los otros guerrilleros españoles vadear el río Besós, y los barcos británicos estacionados ante el puero barcelonés tuvieron que alejarse para librarse de la tempestad, sin poder auxiliar a los españoles. Clarós rompió con sus hombres el cerco en que pretendieron encerrarle un contraataque francés, y pocas horas después libraba sangriento combate contra la guarnición francesa en Molins de Rei.

La conducta valerosa de Clarós motivó que el general español Joaquín Blake le citase, con grande encomio, en sus partes a la Junta Central de Sevilla. Detuvo Clarós, tras sus sangrientos y porfiados combates, varios convoyes en el Pont de Capmany, y en Darnius, enviando los efectos capturados, con heridos y prisioneros, a Manresa (octubre y noviembre de 1809). Después del triunfo de Besalú, la Junta Central autorizó al capitán general de Catalunya para recompensar a Joan Pau Clarós, ya ascendido a coronel por los "continuados y grandes servicios que le distinguen".

Clarós y sus guerrillas eran la pesadilla del mariscal francés Pierre Augereau y de sus tropas, y los convoyes franceses veían muy difícil pasar de la frontera a España en tanto las guerrillas de Clarós dominaban casi todos los pasos de montaña al sur de los Pirineos de Girona; esto suponía un duro problema para la logística de las tropas francesas, que gracias a las guerrillas catalanas tenían bloqueadas rutas esenciales para recibir armas, conseguir refuerzos, y evacuar heridos. Pese a estos éxitos, Clarós no se conformó con ello y en unión del teniente general Francisco Javier Rovira (septiembre de 1810), Clarós penetró con sus hombres en Francia, impuso contribuciones y se apoderó de las armas de los guardias nacionales franceses en cuantos pueblos tomó. Conforme avanzaba la guerra y se hacía más difícil la posición de los franceses en España, Clarós prosiguió estos ataques al norte de los Pirineos, hasta el fin de la invasión en 1814.

Ya acabada la lucha, Clarós de estableció en Figueras. En abril de 1819, Joan Pau Clarós fue nombrado General de Brigada, por el rey Fernando VII y recibió varias distinciones como recompensa a sus heroicos servicios prestados. Murió el año 1827.

Linaje Clarós-Presas: Era hijo de Juan Pablo Clarós Soler, y María Teresa Presas. Se casó con María Teresa Draper, y tuvo al menos un hijo, Pedro Clarós y Draper, padre de Joan de Clarós y de Ferrán (Barón de Prado Hermoso). El descendiente actual de Joan de Clarós y de Ferrán es Domingo Neuenschwander de Clarós (Barón de Prado Hermoso).

Leyendas en Catalunya (Joan Pau Clarós i Presas [I])

Nacio en Barcelona, 1749 - ? 1827. Fue un militar catalan que como guerrillero de gran nombradía en la región de Catalunya durante los años de la "Guerra del Frances" luchando contra la invasión de la Francia napoleónica.
Joan Pau Clarós era un antiguo militar, que había sido ayudante mayor del Batallón ligero de Girona, y que se había distinguido en las luchas de 1793, contra los franceses en la "Guerra del Rosello". No obstante, es conocido principalmente por sus acciones en la "Guerra del Frances".

Hombre de tanto valor como prestigio, muy práctico en el terreno, desde el inicio se opuso a la invasión francesa de 1808 tras las revueltas populares en Catalunya contra las tropas napoleónicas. En atención a su experiencia militar, a sus 58 años, Joan Pau Clarós recibió el mando del "Segundo Tercio de Migueletes", creado en Figueres el 15 de mayo de 1808, al frente del cual tuvo la misión de interceptar los convoyes de la tropa invasora que iban o venían de Francia, actividad en que tuvo gran éxito.

Así, el 23 de julio de 1808, cerca de Molins de Rey, la tropa de Clarós derrotó a una división francesa, causándole más de 300 bajas y la pérdida de todo el convoy. Poco después atacó y batió a las columnas del general francés Honoré-Charles de Reille, que habían cercado Figueras y tomado Roses (Girona). Luego, a las órdenes del general Conde de Caldagués, Clarós acudió en auxilio de los sitiados de Girona con los generales Milans y Baget, los somatenes y las guerrillas, obligando a los franceses liderados por el general Duhesme a levantar el primer sitio de la ciudad. Y revolviéndose luego contra las tropas de Reille fijadas en el Empurdà, Clarós le persiguió por el camino de Francia sin dejarle un punto de reposo.
Joan Pau Clarós lideró sus migueletes en el segundo y tercero sitios de Girona junto con los generales Milans, Baget y haciendo notables sacrificios para salvarla, pero tales auxilios no pudieron impedir que, ante un ejército sitiador siete veces mayor, Girona capitulara meses después el 10 de diciembre de 1809.

Historia de Catalunya ("Guerra del Francés")

La "Guerra del Frances", es la guerra que se mantiene en Catalunya contra las tropas napoleonicas. En España es la llamada Guerra de la Independencia
En 1808, Catalunya fue ocupada por las tropas de Duhesme, general de Napoleón, tras el comienzo de la "Guerra de Independencia Española" en Móstoles. El 26 de enero de 1812, Catalunya fue incorporada al Imperio Francés y dividida en 4 departamentos: Bouches-de-l'Èbre, Montserrat, Sègre y Ter. Al igual que en el resto de España, la mayoría de la población catalana se rebela contra la ocupación. Entre los hechos de armas destacan la "Batalla del Bruch" en 1808 y los tres asedios a que es sometida Gerona, defendida en el tercer sitio por sus habitantes bajo la dirección del general Álvarez de Castro, ayudado externamente por el capitán Juan Clarós y sus 2.500 hombres. Durante el mismo, los franceses perdieron gran cantidad de hombres y medios antes de conseguir rendirla por el hambre, las epidemias y el frío el 10 de diciembre de 1809. El dominio francés se extendió hasta 1814, cuando el Duque de Wellington firmó el armisticio por el cual los franceses debían abandonar Barcelona y otras plazas fuertes que habían ocupado hasta el último momento. El 28 de mayo de 1814 las tropas se retiraron al mando del general Pierre Joseph Habert

Literatura Catalana (Antoni Febrer i Cardona [II])

Entre 1804 y 1807 compuso "Principios generales de la lengua menorquina", "Principios generales de la lengua francesa", "Principios generales y particulares de la lengua francesa" entre otras obras, y de 1821 a 1824 "Principios generales y particulares de la lengua menorquina," (respuesta a algunas dudas sobre los principios generales y particulares de la lengua menorquina), "Notas sobre la pronunciación y la ortografía menorquina". Tradujo clásicos latinos entre 1805 y 1808 (Los libros de Cicerón de la vejez, de la amistad, los Paradoxos y el Sueño de Escipión; Las fábulas de Fedro; Las Bucólicas de Virgilio) y de 1832 a 1835 (Historias elegidas de autores profanos I y II); recopiló poesía popular entre 1810 y 1815 (Glosa sobre las principales fiestas del año; Recopilación de diferentes poesías menorquinas, principalmente de las coplas que se cantan en las fiestas de algunos santos abogados, entre otros) y las traducciones teatrales de 1832 a 1838 (Filocrís o el avaro; Damocles o el filósofo reinante; José vendido por sus hermanos; José, intendente de todo Egipto; Daniel o el verdadero culto de Dios establecido en Oriente); las obras de temática religiosa, en cambio, están presentes a lo largo de toda la producción (desde la Parábola del hijo pródigo, de 1803, hasta una traducción de los Salmos de David de 1840). También cabe destacar la notable aportación a la lexicografía que supone su Diccionario menorquín, español, francés y latino. Se relacionó con los intelectuales de su tiempo, pero procuró alejarse de la política y de la vida pública. Sabemos, sin embargo, que en 1812 fue Vocal en la Junta Suprema de Mallorca -aunque intentó, en vano, renunciar- y que, en 1815, fue nombrado director de la Escuela de primeras letras de Mahón, cargo que dejó en 1819 en favor de Joaquín Pons Cardona. Consta que corrigió algunas glosas del maestro Gaspar Cardona, poeta popular mahonés fallecido en 1826; que trató a menudo de temas lingüísticos, muy especialmente con José Togores, Conde de Aiamans, y con Francisco Mayol, Bartolomé Serra y Joan Binimelis, a los que conoció a raíz de su estancia en Mallorca, y que tuvo buenas relaciones con Joan Ramis y Vicenç Albertí y otros miembros de los círculos culturales isleños. Pero es evidente que prefería recluirse en la biblioteca familiar, cuyo volumen incrementó notablemente, y buscar la compañía de sus libros, una gran parte de ellos adquiridos fuera de las imposiciones censoras de la Inquisición.

Vivió la implantación definitiva de las armas españolas, con un breve paréntesis de ocupación militar inglesa, entre 1789 y 1802. Los años del cambio de siglo se destacaron por una dedicación intensa a su obra, escrita íntegramente en catalán. Se conservan casi noventa manuscritos de su puño y letra y se tiene noticia de otros cinco que se han perdido, pero solo pudo disfrutar de una publicación en vida (El eczercici de la Vía Crucis, 1811, segunda edición, 1846). Más de un siglo después, comenzaron a publicarse sus obras en La Página Menorquina y, ya más adelante, se le ha ido editando esporádicamente; en 2001, su Diccionario menorquín, español, francés y latino

Literatura Catalana (Antoni Febrer i Cardona [I])

Nacio en Mahón (Menorca), 1761 - 1841. Fue un gramático, lexicógrafo, traductor y poeta menorquin en catalán. Fue uno de los máximos exponentes de lo que se llamó Grup Il·lustrat Menorquí o Grupo ilustrado menorquín junto con Joan Ramis y Joan Roca Vinent, con los que formó parte de la Sociedad Mahonesa de Cultura, que desde fines del siglo XVIII renovó las ciencias, artes y letras de la isla. Fue un apasionado defensor de la lengua y la cultura en lengua autóctona y, muy cerca de una vertiente humanista de entender el mundo y el arte en general, se enfrentó a algunos acontecimientos del momento, como la fuerte imposición del castellano en todos los ámbitos de la vida isleña.

Nació en una familia acomodada en plena dominación francesa de la isla dos años antes de que se iniciara un segundo periodo de dominación británica, que se prolongaría hasta el 1782. Como hijo segundón, carecía de patrimonio propio y estuvo siempre a expensas de su hermano mayor, aunque tuvo siempre lo suficiente de la herencia familiar como para llevar una vida cómoda. Se benefició en particular de la espléndida biblioteca paterna, formada ante todo de libros de derecho y notaría, pero también ampliamente surtida de diccionarios, gramáticas, clásicos grecolatinos y compendios de oratoria, entre otros géneros.

Se doctoró en ambos derechos (iuris utriusque) en la Universidad de Avignon en 1784, dos años más tarde que su hermano Rafael, siguiendo la costumbre burguesa y aristocrática menorquina de entonces de concluir estudios en Montpellier o Avignon antes que en Cervera o Barcelona.

De 1784 a 1800, año en que fechó su primera obra, "La prosodia de P. Álvarez", transcurrieron dieciséis años durante los que fueron desapareciendo las manifestaciones culturales que habían hecho posible un brillante periodo de la literatura menorquina. Tal vez esto le predispuso a iniciar una ingente labor como gramático, lexicógrafo, poeta y traductor al servicio del humanismo y de la lengua propia en su madurez, ya frisando los cuarenta. Tomó la decisión de oponerse a la general castellanización de la vida isleña y reavivar el interés por la lengua isleña. Sometió sus escritos en catalán a una exigente lima.

Literatura Catalana (Ascensi Sales)

Nacio en Valencia, 1699 - Barcelona, 1766. Fué un religioso del siglo XVIII. Profesor en la Universidad de Valencia, prefecto de estudios en el Colegio del Corpus Christi; canónigo (1732) y rector del Col·legi dels Sants Reis, estuvo vinculado al grupo valenciano de restauración intelectual. Obispo de Barcelona (1755-66), consagró la iglesia de Sant Miquel del Port (1755), promovió obras especiales de atención a los gitanos, e inició el proceso de beatificación de Josep Oriol (1759). Asistió al concilio provincial de Tarragona del 1757 y llevó la iniciativa para la publicación de todas las actas de los anteriores concilios provinciales.

Literatura Catalana (Jacint Segura)

Nacio en Alicante, 13 de marzo de 1668 - 1751. Fue un religioso dominico, teólogo, historiador y escritor de la ilustración catalana. Como escribió Vicente Ximeno, principal de sus biógrafos, ya dominaba las humanidades cuando vistió el hábito dominico en el convento de Valencia, el 7 de noviembre de 1683; fue "profesor de Artes" ("lector", en la terminología de entonces) en ese mismo convento y luego maestro de estudiantes en el convento de Luchente y prefecto en ese mismo y el de Llombay. Vuelto a su convento de Valencia, fue allí lector de Teología de Vísperas y de Prima. Para aliviar sus achaques pasó a los conventos de Segorbe y Castellón de la Plana con el empleo de Lector de Teología moral, por no haber en dichos conventos otra lectoría que esa, ya que no eran lugares consagrados al estudio. En 1721 le encomendaron ser maestros de novicios en el convento de Valencia, donde falleció en 1751.
Predicó desde que fue "Lector de Artes" durante muchas cuaresmas en Valencia y otras ciudades. Dominaba las lenguas catalana, latina, castellana, francesa, italiana y portuguesa. Aunque no residió de forma continuada en Valencia, participó en el movimiento ilustrado de esta ciudad a principios del XVIII. Fue el primero en introducir el hipercriticismo metodológico en la esfera de los estudios históricos españoles y, aunque las pruebas de su correspondencia con Gregorio Mayáns y Siscar son tardías, no estuvo al margen del grupo intelectual dirigido por el deán Manuel Martí, quien dijo conocerlo muy bien "y sé que es un religioso muy erudito y que ama la crítica". En efecto, conocía a los historiadores franceses Jean Mabillon y Pierre Le Lorain de Vallemont, las Memorias Eclesiásticas, las Vidas de los Emperadores de Louis-Sébastien Le Nain de Tillemont, las obras históricas de Noël Alexandre, Louis Elias Dupin, el cardenal Enrico Noris, la Historia Eclesiástica de Claude Fleury y las Anotaciones de Antonio Pagi a los Anales de Baronio.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Historia de Catalunya (Constitucion Pau i Treva de Déu [VI])

Esta oposición nobiliaria la "Pau i Treva" se centró en rechazar la pretensión del rey de intervenir, como árbitro, en las causas entre señores y campesinos o en las luchas entre vasallos de un mismo señor, así como de excluir de la paz (esto es, declararlos proscritos), los participantes en guerras entre linajes nobles; sin embargo, en la asamblea de Barcelona de 1200, los magnates impusieron la exclusión de la Paz a los traidores a su señor. Por otra parte, la contestación aristocrática dirigirse, en especial, a los nuevos tributos como eran el bovatge, impuesto en dinero exigido sobre las parejas de bueyes y de otro tipo de ganado, y el "monedatge", pago al rey para evitar que éste, en uso de su regalía, altera la moneda rebajando la ley, pero manteniendo su valor nominal. Estos tributos, con pretensión de generalizarse en toda Catalunya, entre los señoriales, se inscriben en el contexto de la "Pau i Treva"; así, en los estatutos aprobados en las asambleas de Elna (1156) y de Tarascón (1226), los juramentos, además de obligar a utilizar las fuerzas del orden, también establecen el pago del impuesto de la paz.
En Catalunya durante el siglo XII, la seguridad de la propiedad campesina o paz de las bestias, se garantizaba con el "bovaticum o bovatge", cuyo importe, en principio debía servir para sufragar los ejércitos encargados de mantener la paz y para compensar las víctimas de la violencia; por otra parte, la protección de la moneda también se insertó dentro de la institución de la "Pau i Treva". Sin embargo, según expone Thomas N. Bisson, los reyes convirtieron el "bovatge", o rescate a pagar al monarca por su compromiso a mantener la paz, en el primer impuesto estatal de la historia de Catalunya, desviándolo, además de su propósito inicial ; en 1188, Alfons II había creado una milicia rural basada en los servicios obligatorios de las masías, y, además, una fuerza de paz como era el ejército diocesano no recibía paso una remuneración; por otra parte, Pere "el Católic" en 1197 impuso un "bovatge" en la diócesis de Vic para sufragar una expedición en respuesta a la victoria sarracena de Alarcos, con lo que, como hizo después en 1211 para afrontar los costes de la participación en la batalla de Las Navas de Tolosa; en Catalunya, pues, el rescate o compra de la paz se convirtió en un impuesto de guerra.El 1173, en la Fondarella, Alfons II había impuesto el "bovatge", que en Catalunya sólo tenía un solo precedente, y aún dudoso, en Cerdanya, en el momento de la adquisición del condado por Ramón Berenguer III (1118). Cuestionando su legitimidad, los nobles el rechazaron, y en Girona el 1188, obligaron Alfons II a prometer de no volverlo a exigir nunca más; ahora bien, Pere "el Católic", no sintiéndose concernido por la promesa de su padre, reclamó el "bovatge" al acceder al trono (1196).

Historia de Catalunya (Constitucion Pau i Treva de Déu [V])

La oposición nobiliaria a un poder monárquico autoritario, pero que no aporta territorios y botín a los aristócratas, ya que, ni en su actuación en Occitania ni en su intervención en la Península Ibérica, Alfons II no consiguió ninguna conquista territorial comparable a la toma de Tortosa y Lleida por Ramon Berenguer IV, traducirse en un rechazo frontal a los estatutos de "Pau i Treva". El 1176, fue asesinado el vizconde Ramon Folc III de Cardona, uno de los partidarios de la "Pau i Treva"; a continuación, a sus dominios se dio tal caos que el abad de Cardona no pudo asistir a un sínodo en Urgell; también murió violentamente, en 1194, el arzobispo de Tarragona Berenguer de Vilademuls, defensor, al igual que el vizconde de Cardona, de la "Pau i Treva", la aplicación de la que en Urgell, en 1187 por el conde Ermengol VIII siguiendo el consejo de Alfons "el Casto", había fracasado por la oposición de los barones locales.En la asamblea de "Pau i Treva" de Girona (1188), los magnates consiguieron modificar los estatutos de la Fondarella , de 1173, imponiendo al rey la promesa de nombrar De Salsas en Tortosa y Lleida veguers únicamente catalanes, el 1183, Alfons II había confiado el cargo de veguer de Cerdanya-Conflent al noble aragonés Pedro Jiménez de Urrea, así, limitaban las posibilidades del monarca de encontrar personas ajenas a los clanes aristocráticos catalanes a quien nombró veguer. Esta concesión, sin embargo, resultó insuficiente para apaciguar la oposición nobiliaria; el 1192, fue necesario publicar en Barbastro los acuerdos de "Pau i Treva" de la asamblea de Barcelona, ​​donde la exigencia a los varones de observar la paz se fundamentaba en la legislación de los Usos, contrariando la posición nobiliaria manifestada en la asamblea de Girona en 1188.Los estatutos de 1192, los firmaron muy pocos varones; por ello, en la Asamblea de Barcelona (1198), Pere "el Católic" (1196 a 1213) acabó cediendo a las pretensiones de los magnates de circunscribir el alcance de la "Pau i Treva" únicamente al realengo (posesiones territoriales del rey), dejando de parte el señorío (zonas en poder de los nobles), idea reafirmada en la nueva asamblea de Barcelona (1200) y en la de Cervera (1202), donde los nobles definieron la "Pau i Treva" como Pau del señor rey.