
La leyenda
A pesar de que en un principio en su partida de nacimiento consignaba como Manuela, pues se creía que era una niña, Romasanta era un sastre, de aspecto físico normal e inofensivo (midiendo solo 137 cm) de facciones incluso tiernas. Inteligente y culto para la época, pues sabia leer y escribir. Llevó una vida aparentemente vulgar y corriente hasta que su mujer murió (no a manos de él).
Sorprendentemente han pasado casi 160 años de su muerte y su nombre todavía causa pavor en Ourense. Su caso que llamó mucho la atención en el siglo XIX ya que fue juzgado y condenado por licantropía, por ser considerado en su día, como un hombre-lobo. Al parecer sus fechorías consistían en asaltar a sus víctimas con una desmesurada violencia. Una vez muertas, les sacaba la grasa, el unto, con el que negociaba y vendía a los compradores. Esta actividad de comerciar con grasa humana le hizo ganar el apelativo de "o do unto" y, sobre todo, de "sacamanteigas" (sacamantecas). La figura del "sacamantecas", conocida en toda Galicia, tiene su origen en este personaje real y fue usado como asusta-niños desde el siglo XIX. Realmente es el primer "psicokiller" (asesino enserie) del que se tiene constancia y, al parecer, él realmente se creía un lobo. Fue perseguido por la Guardia Civil, motivo por el cual se exilió a Castilla bajo la identidad de Antonio Gómez.
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