martes, 19 de julio de 2016

Historia de Catalunya (Carlos de Viana [III])

Él rechaza estas propuestas y tras reconciliarse con su padre vuelve a Navarra en 1459, con 38 años de edad y comienzan las conversaciones para casarse con la hermanastra de Enrique IV de Castilla, (que sería años más tarde la reina Isabel "la Católica"), entonces de tan sólo 9 años de edad. Sin embargo, la oposición de Joan II, que pensaba en el hermanastro de Carlos, Ferran, entonces de 7 años de edad debía ser el candidato a esposo de Isabel. Fue tan violenta la discusión, que ordenó desarmar y prender a su hijo Carlos en Lleida el 2 de diciembre de 1460. Fue llevado después a Aitona y más tarde a la prisión de Morella. Esta imprudente medida alborotó a todo el reino y catalanes y navarros se alzaron en su favor. Esta insurrección pronto llegó a ser general y Joan II tuvo que ceder y poner en libertad al príncipe el 25 de febrero de 1461.
Al llegar Carlos a Barcelona se le hizo un recibimiento apoteósico (12 de marzo de 1461) convirtiéndose en un símbolo para los catalanes, alzados contra Joan II al que dejaron de aceptar como rey al empeñar éste monetariamente a Luis XI de Francia el Rosello y la Cerdanya, como lo era para la gran mayoría de los soliviantados nobles navarros beaumonteses.

Por la capitulación de Villafranca del Panadés (21 de junio de 1461), Carlos de Viana fue reconocido por los catalano-aragoneses alzados y como hijo primogénito de Joan II, como heredero de los Estados de la corona aragonesa, jurando su cargo como Lugarteniente perpetuo de Catalunya.
Pero poco después de esto, el 23 de septiembre de 1461, el príncipe muere a los 40 años, 3 meses y 26 días de edad en el Palacio Real de la ciudad de Barcelona, no sin la sospecha de haber sido envenenado por su madrastra Juana Enríquez, madre del "bastardo" Ferran. Esta fue la excusa para iniciar la contienda civil en Catalunya. La causa real de su muerte fue la tuberculosis que padecía desde hacía años. La salud del príncipe de Viana sufrió un severo deterioro durante su cautiverio, que fue muy duro puesto que su padre le negó cualquier tipo de trato de favor debido a su rango principesco. Carlos de Viana estuvo recluido en una celda húmeda, oscura, mal ventilada, sin ropa de abrigo, en deficientes condiciones higiénicas y mal alimentado. Estas circunstancias agravaron su tuberculosis y para cuando fue liberado y llegó a Barcelona ya se encontraba en estado terminal

Historia de Catalunya (Carlos de Viana [II])

El infante castellano-aragonés Joan de Aragón, hijo del rey Fernando I de Aragón, y nieto de Juan I de Castilla, había empleado casi todo el tiempo de su matrimonio en guerras internas dentro de Castilla, donde tenía muchos seguidores y en cuya Corte quería influir. Al principio pudo conseguirlo, pero después de que se alzó con la ayuda y el poder Álvaro de Luna, el rey consorte de Navarra no lograba con sus sediciosos esfuerzos. De esta manera consigue que se le odie en todas partes: en Castilla, por sus injerencias, en Aragón por tener desatendidos sus Estados y en Navarra por tener que financiar sus ambiciones por el poder
El rencor entre padre e hijo aumentó cuando en 1447 Joan II tomó como segunda esposa a Juana Enríquez y Fernández de Córdoba, una noble castellana (de una rama menor bastarda de los reyes de Castilla), que pronto le da un hijo que se con el tiempo se convertiría en Ferran "el Católico", y que consideró a su hijastro como un entrometido. La madrastra Juana Enríquez, intrigante y soberbia, lanzó a su marido contra Carlos, estimulando las discordias y manifestando sus preferencias por su propio hijo Ferran, futuro Ferran II de Aragón, a quien quería que cediese todos los privilegios.
El príncipe de Viana optó por someterse a su padre, pero la intervención en los asuntos internos de Navarra llegó a tales extremos que los propios castellanos le ofrecieron expulsar de Navarra, a Joan de Aragón y el tratado de Puente la Reina (8 de septiembre de 1451) determina la ruptura definitiva entre padre e hijo. Los beaumonteses tomaron partido por el Príncipe de Viana y los agramonteses tomaron partido por el rey Joan y estalló la guerra civil.
En 1452 Carlos, aunque ayudado por Joan II de Castilla, fue derrotado y tomado preso. Con la "Concordia de Valladolid" fue liberado tras prometer no tomar título regio hasta la muerte de su padre, el príncipe, y fracasó otra vez tras volver a intentar tomar las armas contra su padre, se refugió en Nápoles con su tío carnal por vía paterna Alfonso V de Aragón. En 1458 Alfons muere y Joan II es coronado como rey de Aragón, mientras al Principe de Viana se le ofrecen las coronas de Nápoles y Sicilia.

Historia de Catalunya (Carlos de Viana [I])

Nació en Peñafiel (Valladolid), el 29 de mayo de 1421 – Barcelona, 23 de septiembre de 1461. Fue infante de Aragón y de Navarra, príncipe de Viana y de Girona (1458–1461), duque de Gandía (1439–1461) y de Montblanc (1458–1461)

Carlos de Viana fue hijo del infante Joan II "el Gran", hermano menor de Alfonso V, y a partir de 1458, coronado rey de Aragón, con el nombre de Joan II, y de la reina Blanca I de Navarra (m. en 1441), hija y heredera de Carlos III "el Noble" (muerto en 1425). El príncipe de Viana es conocido por sus enfrentamientos dinásticos con su padre y por ser mecenas de la cultura y las artes.
Después de su nacimiento en la fortaleza de la Villa de Peñafiel (Valladolid), Carlos fue educado en el Palacio Real de Olite (Navarra), recibiendo las máximas atenciones de su abuelo Carlos III. En 1423, en vida de su abuelo, se convierte en heredero reconocido de la Corona Navarra y recibe el título de Príncipe de Viana. Su educación fue muy esmerada, alternando los ejercicios físicos (remo, caza, monta) con los estudios literarios y la sabia administración de los asuntos del reino, que hicieron de él un joven tranquilo y amante de la paz.
A la muerte de su madre en 1441, Carlos de Viana es ya un adulto de 21 años. Se convierte en heredero universal de los Estados de Navarra y de Nemours, pero en el testamento de la reina Blanca, ésta pedía a su hijo que no tomase el título real sin la bendición y el consentimiento de su padre (Joan II), por lo que Carlos asumió la lugartenencia del reino
Blanca I pensaba que con esta cláusula aseguraría la paz entre el hijo y el padre, pero a la postre sólo condujo a un odio irreconciliable, ya que ninguno de los dos quiso renunciar a los que consideraban sus derechos a la Corona de Navarra. Pero Joan II "El Gran" como descediente de los Trastamara y castellano, usurpó el puesto que le correspondía a su hijo

Leyendas en Catalunya (Les Bruixes de Malatosca)

Uno de los secretos mayor guardados, al lado de Sant Joan de les Abadesses. la poza de Malatosca guarda una leyenda sobre brujas.

Dice la leyenda popular que en las noches de luna llena todas las brujas de la comarca se reunían en la poza de Malatosca para hacer sus aquelarres. La Poza de Malatosca, o de las Brujas, balsa en medio de la riera, se sitúa en una hondonada umbría y misteriosa, donde se puede dejar volar la imaginación.

Un día llamaron a una comadrona de la Villa porque una de ellas estaba apunto de dar a luz. El pago por sus servicios fue una faldada de lentejas,la comadrona enrabiada tiro las lentejas al rio Ter.
A la mañana siguiente cuando se puso el delantal se dio cuenta de que una lenteja se había quedado enganchada y se había convertido en oro

El salto de agua que por acción erosiva la ha conformado, ha recubierto las paredes con una capa de roca porosa, la toba o travertino, como consecuencia de la precipitación del carbonato cálcico contenido en las aguas sobre las plantas. La situación de la poza y la presencia de agua abundante de la riera, ha creado un ambiente húmedo que ha favorecido el crecimiento de una vegetación de ribera abundante, de musgos y pequeños helechos que se aferran a las paredes del salto.

 http://www.viesverdes.cat

Leyendas en Catalunya (Joan de l'Os)

"Había una vez un padre y una hija muy pobre que vivían junto a un bosque donde la chica iba cada día a buscar leña. Un día mientras recogía ramas se le presentó un gran oso y huyó corriendo. Pero el oso fue más rápido, así que la atrapó y se la llevó a su cueva, reteniéndola y haciéndola su mujer.Tuvieron un hijo mitad hombre, mitad oso. Con cuerpo de hombre pero gordo y peludo como un oso, el niño de nombre Joan fue creciendo escondido de su padre a la cueva. Un día huyó, pero su padre oso lo vio y se lo quiso comer. Se enfrentaron y Joan mató a su padre.Madre e hijo decidieron volver al pueblo, pero nadie quería estar con el pobre Joan; se terminó haciendo herrero, aunque todo el mundo se reía de él. Cansado marchó a buscar un trabajo mejor.Por el camino se encontró con un hombre que arrancaba los árboles más grandes, se decía 'Arrencapins'; después a uno que sentía los ruidos más pequeños, el 'Escoltim- Escoltaina'; con un hombre capaz de apartar montañas, el 'Regiramuntanyes'; y un hombre que sólo soplando era capaz de hacer apartarse todas las nubes, en 'Bufim- Bufaina'. Todos ellos siguieron a Joan de l'Os que les había ofrecido un trabajo mejor.
 Llegaron a una casa que según un campesino que pasaba por allí estaba encantada. Hicieron noche y al día siguiente todos salieron a buscar trabajos, todos menos el 'Arrencapins' que se quedó cocinando papillas. De pronto llegó un hombre muy viejo y feo que comenzó a escupir dentro de las gachas, y dejó medio muerto de un viento al 'Arrencapins'.Era el Demonio, cada día se quedó un diferente de todos ellos, y todos fueron vencidos hasta que llegó el turno de Joan. Que con su fuerza y ​​una barra de hierro de cien kilos de cuando era herrero, lo dejó aturdido y huyó.Siguió el rastro de sangre del demonio para escarmentarlo del todo y que nunca más volviera. La sangre llegaba hasta un pozo, y Joan entró y se encontró un camino al fondo que llegaba hasta un palacio, llegó a un cuarto donde había una hermosa doncella llorando, era la hija del rey y había sido capturada por el Demonio.El Demonio le dijo que si la quería liberar debería luchar con él con espadas. De nuevo, Joan le venció, le cortó una oreja y se la guardó, se llevó a la princesa. Para subir arriba del pozo, primero lo hizo la Princesa, y luego sus cuatro compañeros, que le traicionaron y no le tiraron la cuerda.Para salir del pozo pidió un deseo en la oreja del demonio que le concedió, una vez fuera del pozo siguió a sus compañeros, que huyeron corriendo y Joan se casó con la princesa".

lunes, 18 de julio de 2016

Historia de Catalunya (" Las Capitulaciones de Pedralbes")

Es el fin de una guerra civil, que termina sin vencedores ni vencidos. El 24 de octubre de 1472  se firmaban las llamadas "Capitulaciones de Pedralbes" (por aquellos días, una población próxima a la Ciutat Comtal), que pusieron fin a la contienda civil pero sólo en falso. Joan II "el Gran" pide que no se dé por hecha la "Concordia de Villafranca". Las medidas de clemencia y una preferencia a la Diputacio rebelde frente a la realista permitiendo seguir en el cargo a diputados que habían sido opositores, trajo alguna división pero pacificó el país. Algo había que hacer para solucionar los graves problemas económicos, ya que Catalunya estaba arruinada tras la guerra. Las Corts de 1473 abordan el tema de la recuperación que no se solucionará.

Ferran II "el Católico" intentará solucionar todos los problemas, en primer lugar ocupando el Rosello y la Cerdanya. El programa económico era, en parte, el de los buscaris desde 1450. se decide también la reforma de los organismos dirigentes de Catalunya: la Diputacio y el Consell.

El problema remensa fue el último en solucionarse. Durante la guerra el jefe de los remensas Francesc Ventallat fue hecho vizconde de Hostolés, pero sobre los malos usos la política siguió siendo ambigua, lo que dará lugar a nuevas revueltas, como la de 1475, o se manifestará en medidas antirremensas (Corts de 1480). Ferran tiene tantas dudas sobre la cuestión que los nobles recuperan derechos perdidos y entonces se produce la 2ª guerra remensa (1484) dirigida por Pere Joan Sala que consigue una revuelta de grandes proporciones. Esto fuerza el compromiso que se plasmará en la "Sentencia Arbitral de Guadalupe" (1486) en donde los malos usos son redimidos mediante el pago de sesenta sueldos por mansos y los campesinos lograrán una serie de libertades. Los señores fueron indemnizados y al monarca se le pagó una multa de 50 mil libras. Los señores siguieron teniendo derechos sobre los campesinos cultivadores pero no de la forma humillante como hasta aquel momento.

Historia de Catalunya ("Las Capitulaciones de Vilafraca")

Así se llama al acuerdo al que llegaron entre el rey de Aragón, Joan II "el Gran" y la Generalitat de Catalunya el 21 de junio de 1461. Las autoridades catalanas eran partidarias de Carlos de Viana como Príncipe, produciéndose continuas tensiones con el rey. El 2 de diciembre de 1460, Joan II hace encarcelar a su hijo Carlos y las Corts Catalanas, reunidas en Lleida, exigen su liberación. A pesar de negarse inicialmente, finalmente cede el 25 de febrero de 1461 y es la propia reina Juana Enríquez quien traerá a Carlos a Barcelona.
El embajador de la Generalitat recibe a la reina fuera de Barcelona y le recomienda que no entre en la Ciutat Comtal. Esta, investida lugarteniente de Catalunya, por el rey Joan II, se instala en Villafranca del Penedés, donde recibirá varias embajadas catalanas.
Fruto de estas negociaciones, se acordó la "Capitulación de Villafranca", en que Carlos de Viana, era reconocido como primogénito y lugarteniente perpetuo de Catalunya. Además el monarca se comprometía a no entrar en Catalunya sin permiso de las autoridades de la Diputación.
De resultas del acuerdo, el príncipe Carlos de Viana, será recibido con gran alegría en Barcelona y el anterior lugarteniente y hombre contrario a la Generalitat, era desterrado a Valencia.
Cuando la guerra en el seno de la Corona de Aragón estaba próxima a reanudarse se produjo la sorprendente muerte de Carlos de Viana, a los 40 años, el 23 de septiembre de 1461. Su madrastra, Juana Enríquez, fue acusada de haberle envenado por la mera razón de que estaba cerca de Barcelona cuando aconteció la muerte. Tampoco faltaron quienes acusaron directamente a Joan II "el Gran" de ordenar asesinar a su hijo, cuya existencia y actuaciones políticas cada vez resultaban más incómodas al Rey de Aragón. Y bien es cierto que la desaparición de Carlos reforzó la autoridad de su padre en Catalunya y allanó el ascenso al trono de Ferran II "el Catolico", pero también lo es que la salud del príncipe era mala desde hacía años.

Leyendas en Catalunya (El "Simiot" [II])

Sus primeras noticias datan del siglo X, donde cuenta que estas comarcas fueron invadidas por extrañas criaturas mitad humanas, mitad bestias que atacaron a los pobladores del lugar principalmente niños y mujeres, produciendo verdaderas carnicerías. Relataban que incluso entraban en las casas de los campesiones para acometer sus atrocidades
Ante tal deseperación de miedo, los lugareños pidieron al abad de Arlés Arnulfo que marchara a Roma para pedir ayuda. Allí, Juan XII (955-963) despachó rápidamente al prior, ofreciéndole como protección ante aquellas criaturas, las reliquias de Abdón y Senén. Parece ser que este remedio dio sus frutos, ya que en cuanto llegaron estos restos la invasión de simiot se redujo.

En el pueblo de Arlés-sur le Tec sigue vivo el recuerdo de estas criaturas donde tienen una calle con este nombre. Sus figuras están esculpidas en la arquitectura del pórtico de la Iglesia de Santa María.
En 1591, el párroco Miquel Llop les echó la culpa de las calamidades que sufrían los campesinos en sus granjas.

Hay noticias en el siglo XVIII que uno de ellos fue capturado y fue paseado por las distintas ferias y mercados de Europa, al que alimentaban de pan y leche ya que no tenía dentadura. Sobre el final de este hombre mono no hay noticias.
Los simiots fueron expulsados por el monje Arnulfo, capellán de Arlés de Tec, en 1072 utilizando para ello las reliquias de los santos Abdón y Senén, a los que popularmente se les conoce como San Nin y San Non.

En Arles de Tec, la festividad de estos santos se celebra el 30 de julio, y ese día se reparte a los frailes el agua que brota del sepulcro de los santos, a la que se le atribuyen virtudes milagrosas, como la curación de la lepra en el siglo XIII al caballero Guillermo Gaucelme, cuyo relieve en forma de cruz está situado sobre la tumba y al que le falta un trozo de la nariz como testimonio de la lepra que las aguas le curaron. En el pórtico de la iglesia de Santa María de Arles de Tec, fundada en el año 778, están representados los simiots.

http://es.mitologiaiberica.wikia.com

Leyendas en Catalunya (El "Simiot" [I])

Monstruo antropomórfico catalán que vivía oculto en el valle del Tec (Vallespir), en las montañas pirenaicas. Su hábitat son los árboles de los bosques pirenaicos, donde se alimenta de frutas, pero no puede beber agua, por ser veneno para él.
Muy peludo, fuerte y olor desagradable. Emite chillidos y su aspecto es simiesco este es la descripción que responde de supuestos hombres monos que habitan en diferentes zonas del mundo, pero buena parte de la cordillera de los Pirineos, que limitan Francia de España, existen evidencias de estos extraños seres, que desde hace siglos son conocidos como simiot.

De índole malvada, provocaba tormentas e inundaciones que destruían los cultivos. También secuestraba a los niños, a los que se llevaba al bosque de donde no volvían.
Algunas veriones tambien le otorgan cuernos, garras y los pies de cabra. Tanto por su aspecto como por su hábitat, los simiots están directamente relacionados con los seres de los bosques de la mitología clásica: Pan, Silvano, faunos y sátiros, que el cristianismo trató de demonizar en siglos posteriores asociandolos con el diablo.

Sus leyendas aparecieron hace siglos, con las huellas surcadas en las heladas cumbres o los húmedos bosques. Donde más presencia literaria ha tenido este ser es en el sector norte el Pirineo catalán, en la comarca de Vallespí, una zona de espesos bosques y húmedos prados donde fluye el bravo río Tec.

Leyendas en Catalunya (El "gegant" Farell")

Dice la historia que en las inmediaciones de Caldes de Montbui (Barcelona), había una masía  llamada "el  Farell", en la que habitaba un gigante de singulares proporciones. Entregado a las labores del campo, exhibía una gran fuerza y todos en la zona le conocían por el nombre de "Farellás". Y como quiera que en toda leyenda siempre hay "un buen día...", este no se hizo esperar. Y fue así que un buen día otro gigante que andaba de paso, asombrado por la fortaleza física del bueno de "Farellás", le propuso viajar  hasta  Barcelona a fin de rescatar a la bella Gisla cautiva de un gigante moro.
El gigante payés aceptó el reto  en un  gesto  que  todavía le honra y  por el camino  tomó  un  pino  de  un  frondoso bosque  para  emplearlo como bastón y también para saltar la  muralla que rodeaba  Barcelona por aquel  entonces. En resumidas cuentas, el bueno de Farellás resultó vencedor y por  haber llegado a la ciutat condal en  compañía de la conífera, adoptaría en lo sucesivo el nombre del  "Gegant del Pi" que, a su vez, da título a la canción popular catalana que todos conocemos (El Gegant del Pi).
Acabado con su cometido, nuestro gigante tomó el camino de regreso a casa, pero como quiera que estaba exhausto, poco antes de llegar decidió tenderse a descansar para reanudar la marcha más tarde. Sucedió, que mientras el ahora "Gegant de Pi" dormía bajo un árbol, le sorprendió un inmenso aguacero acompañado de granizo que cubrió el cuerpo del gigante en toda su extensión. Se dice que nunca más despertó, pero sobre él se formó la montaña que hoy conocemos como "Farell".

 http://www.masiafarell.com




viernes, 15 de julio de 2016

Historia de Catalunya (La "Guerra Civil" Catalana [VI])

A causa de la Guerra, la Generalitat sufrió un fuerte desprestigio al acabar la guerra, no tan solo por haber sido el bando perdedor, sino porque concentró las críticas de todos los sectores: los pactistas la acusaban de haber mantenido las revueltas agrarias y de la reorientación de los mercados hacia otras latitudes; las clases bajas, empobrecidas por la guerra, acusaban las medidas fiscales necesarias para recuperar la hacienda. Económicamente, la Generalitat estaba exhausta y no pudo devolver los préstamos que le habían concedido el "Consell de Cent" y también particulares.

Además de la precaria situación económica dejada por la guerra, hace falta considerar también que la expansión del Imperio otomano por la Península Balcánica, Palestina y el norte de África limitó las rutas desde Occidente hacia los puertos comerciales de Oriente, contribuyendo a la decadencia del comercio mediterráneo.

Además, el Mediterráneo había perdido dimensión como mercado. El desarrollo de las ciudades y puertos del norte de Europa configuraba una área comercial atlántica que sumada a las navegaciones en América, a finales del siglo, y hacia la India bordeando África, dejaron en un segundo término al comercio mediterráneo.

La tremenda carnicería prácticamente en todos los diferentes linajes nobiliarios de la región provocó la extinción de muchas de las antiguas casas, así como la ruina de la mayoría de las supervivientes, independientemente del bando donde hubiesen militado. Este hecho, junto con la política de la monarquía de fusionar la alta nobleza castellana y barcelonesa, o como mínimo, vincular las principales heredades "huérfanas" hacia estos últimos o los propios familiares de la "Casa Real", privan a la región durante mucho tiempo de auténticos cuadros dirigentes capaces de plantear algún tipo de disidencia o proponer otra orientación.

Barcelona, con una estructura social malograda, con un instituciones que no podía competir con otras potencias europeas y con la potenciación de Castilla por la conquista y comercio en América, sufrió las consecuencias de una situación estratégica desventajosa.

A partir del siglo XVI Barcelona no continuaría siendo una ciudad grande e importante en el nuevo marco político y comercial, por la centralización del porder que marco la "Casa de Austria" (más tarde continuaria esa labor los Borbones) ni la potencia decisoria que había sido durante buena parte del periodo medieval.

Historia de Catalunya (La "Guerra Civil" Catalana [V])

Finalmente Joan II busca la alianza con Castilla a través del matrimonio de su hijo Ferran II, "el Catolic" y, de entre un conjunto de candidatas, consigue que se case con su prima, la niña Isabel "la Catolica".

A finales de 1471, con buena parte de Barcelona recuperada por las tropas reales, empieza un asedio en Barcelona que durará hasta el 8 de octubre de 1472. Sin apoyos exteriores, los barcelonses deben rendirse a la realidad: Barcelona se entrega tras una amnistía general.
La guerra acaba con la victoria de Joan II y con la "Capitulación de Pedralbes", que se firma el 24 de octubre de 1472. Es el final de una guerra que acaba sin vencedores ni vencidos. Joan II únicamente pide que se anule la "Capitulación de Vilafranca". Las medidas de clemencia y una preferencia a la Diputacio rebelde ante la monárquica, permitiendo seguir en el cargo a diputados que habían sido opositores, trajeron alguna división pero pacificaron la región.
Hacía falta trabajar para solucionar los graves problemas económicos puesto que Barcelona estaba arruinada tras la guerra. Las Corts de 1473 abordan el tema de la recuperación que no se solucionará.

Joan II que murió en 1479, dejando sin solución los principales problemas que su hijo Ferran II intentará solucionar:
- En primer lugar ocupando el Rosello y la Cerdanya.
- El programa económico adoptado era, en parte, el de los de la Busca desde 1450.
- Se decide también la reforma de los organismos dirigentes de Barcelona: la Diputacio y el Consell.
- El problema remensa fue el que tomó más tiempo en solucionarse.

Durante la "Guerra dels Remensas", su líder, Francesc de Verntallat fue nombrado vizconde de Hostoles (Girona), pero la política sobre los malos usos continuó siendo ambigua, lo cual dio lugar a nuevas revueltas, como la de 1475, incluso se manifestará en medidas antirremensas (Corts de 1480). Esta política ambigua de Ferran II provocó que los nobles recuperan derechos perdidos y entonces se produce la "IIª Guerra dels Remensas" (1484) dirigida por Pere Joan Sala que consigue una revuelta de grandes proporciones.

Ferran II, finalmente, toma un compromiso que se plasmará en la "Sentencia Arbitral de Guadalupe" (1486) donde los malos usos son redimidos mediante el pago de sesenta sueldos por cortijo y los campesinos conseguirán una serie de libertades. Con este dinero, los señores fueron indemnizados y al monarca se le pagó una multa de 50 mil libras. Los señores continuaron teniendo derechos sobre los campesinos cultivadores pero no de la forma humillante como hasta aquel momento.

Historia de Catalunya (La "Guerra Civil" Catalana [IV])

La guerra se internacionalizó puesto que Joan II buscó el apoyo de Luis XI de Francia (al cual le da entre otras cosas en garantía del Rosello y la Cerdanya) y Gastón de Foix (promesa de heredar Navarra). El "Consell del Principat", por su parte, buscará apoyos interiores y la desarticulación de las fuerzas opositoras: el partido de la Busca y los remensas. Al no obtener los resultados deseados, el Consell empieza a ofrecer el Principat de Catalunya a candidatos que, 50 años tras Caspe, tenían aunque sea muy indirectamente, algún derecho a reinar en Barcelona. En el 1462, se propuso nombrar conde de Barcelona al rey Enrique IV de Castilla si respetaba toda la particularidad barcelonesa y la Concordia de Vilafranca. Además el rey castellano, aparte de sus derechos al trono, podía contar con la ayuda de los beamonteses, navarros enemigos de Joan II y del conde de Foix. Ellos apoyan a Blanca, hermana de Carlos de Viana y ex-mujer de Enrique IV.

Enrique IV acepta el ofrecimiento ante la división de la nobleza. Las tropas castellanas, dirigidas por Juan de Beamonte, obligan a levantar el asedio de Barcelona pero Joan II utiliza las divisiones de la nobleza castellana que acabará forzando a Enrique IV, por el "Tratado de Bayona" y con Luis XI de árbitro, a renunciar al Principat y, en compensación, se le entrega la ciudad de Estella. Joan II, por su parte, renuncia a las rentas que le correspondían en Castilla.

En 1464, tras el fracaso con el monarca castellano, se ofrece la corona a Pedro de Portugal, nieto de Jaume II de Urgell que, dadas sus limitaciones, se alía con el duque de Borgogna (Felipe III "el Bueno") que era enemigo de Luis XI.

Aragoneses, valencianos y mallorquines, mientras tanto, prestan su apoyo a Joan II, además de los de la Busca y los remensas, y algunos nobles y clérigos. Bernat Saportella, diputado del Principat de Barcelona, se pone junto al rey con lo que la Diputacio le permitirá la legalización de su situación.

De esta época destaca la batalla de Calaf, el 28 de febrero de 1465, con victoria del rey Joan con el apoyo del conde de Praderas sobre las tropas de Pedro de Portugal. También las tropas del rey Pedro tuvieron algún éxito, como el apoyo recibido por mar desde Portugal cuando Barcelona estaba sitiada en julio de 1465.

En el 1466 el condestable Pedro de Portugal muere en Granollers, y se le ofrece la corona a Renato I de Anjou, nieto de Joan I de Aragón y antiguo enemigo de Alfons "el Magnánimo", lo cual modificará el sistema de alianzas internacionales. Renato I envía como lugarteniente a su hijo, Juan II de Lorena, que consigue éxitos militares hasta su muerte (16 de diciembre de 1470).

Leyendas en Catalunya (Els setze jutges)

Fue un grupo de cantantes catalanes fundado en 1961 por Miquel Porter i Moix, Remei Margarit y Josep Maria Espinàs. El nombre proviene de un trabalenguas catalán muy popular, "setze jutges d'un jutjat mengen fetge d'un penjat" ("dieciséis jueces de un juzgado comen hígado de un ahorcado"), denominación que nació de un cierto espíritu irónico y en reivindicación de la cultura catalana en aquellos años de la dictadura franquista.

Los integrantes del grupo fueron en sus principios aficionados, ya tenían sus profesiones respectivas, algunos de ellos se profesionalizaron más tarde. El propósito de todo el grupo fue el de impulsar el movimiento de la "Nova Cançó" y normalizar el uso del catalán en el mundo de la música moderna.

Empezaron con canciones propias y con versiones de cantantes franceses, en especial de Georges Brassens. El círculo se fue ampliando con la llegada de otros artistas, e incluyendo a los tres fundadores y por orden cronológico los "jueces" acabaron siendo los siguientes:

- Miquel Porter i Moix
- Remei Margarit
- Josep Maria Espinàs
- Delfí Abella
- Francesc Pi de la Serra
- Enric Barbat
- Xavier Elies
- Guillermina Motta
- Maria del Carme Girau
- Martí Llauradó
- Joan Ramon Bonet
- Maria Amèlia Pedrerol
- Joan Manuel Serrat
- Maria del Mar Bonet
- Rafael Subirachs
- Lluís Llach.

Algunos de ellos (Joan Manuel Serrat, Guillermina Motta, Maria del Mar Bonet, Francesc Pi de la Serra, Rafael Subirachs o Lluís Llach entre los más conocidos) continuaron cantando, pero otros fueron incorporándose a sus profesiones y dejaron la canción.
El cantautor valenciano Raimon también estuvo vinculado al movimiento de "Els Setze Jutges" en el inicio de su carrera, contribuyendo especialmente al movimiento de la Nova Cançó.
El día 13 de abril de 2007, "Els Setze Jutges" recibieron la Medalla de Honor del Parlament de Catalunya por su contribución a la cultura y lengua catalana.
Este movimiento se desarrolló de forma paralela a otros similares en otras zonas de España, como "Ez Dok Amairu" en Euskadi o el "Manifiesto Canción del Sur", en Andalucía.