jueves, 24 de marzo de 2016

Presidents de la Generalitat (Pere de Mendoça)

Pere de Mendoça, ¿? - muere el 20 de abril de 1519 en el Monsateri de Santes Creus. Fue abad del Monasteri de Santes Creus (Tarragona) desde el 1479 hasta su muerte y presidente de la Diputacio General en el trienio 1497 a 1500.Fue abad de Santes Creus entre el 14 de septiembre de 1479 y el 20 de abril de 1519, casi cuarenta años. Durante su dilatado abadiato impulsó la recuperación del monasterio que a lo largo del siglo XV casi se había arruinado por la Guerra Civil Catalana y las crisis por las plagas y las pestes. Estuvo vinculado a Ferran II "el Católic" desde que éste era pequeño, cuando Juana Enríquez lo tuvo a su servicio. President de la Generalitat de Catalunya circunstancial en el periodo 1497 - 1500, fue nombrado el 23 de septiembre de 1497 y juró el cargo el 10 de octubre. El 22 de julio, día tradicional de la elección de diputados, había sido elegido Diomedes de Vilaragut y Pardo de la Casta, castellano de Amposta y caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, pero después de dos meses de su elección no se había presentado a jurar el cargo y, segundo las normas del nuevo método de insaculación había que elegir otro que estuviera presente en el territorio.

Presidents de la Generalitat (Francí Vicenç)

Francí Vicenç, nació en Tortosa (Tarragona) ¿? - muere en 1523. President de la Generalitat de Catalunya en el periodo 1494-1497, fue nombrado el 31 de julio de 1494.El 22 de julio, día tradicional de la elección de diputados, había sido elegido Pere Terrades, canónigo sacristán de Girona, que murió de peste seis días más tarde sin haber jurado el cargo. En sustitución suya fue noment Francí Vicente en Mataró, donde se había trasladado la Generalitat por la peste que afectaba Barcelona.Francí Vicente había sido nombrado canónigo de Tarragona por el arzobispo Pero Ximénez de Urrea y de Bardají, entrando en conflicto con los intereses de Esteve de Garret y que obligó a pedir el apoyo del rey Ferran II ante el papa.Durante su mandato y debido a la peste, la sede de la Generalitat fue trasladada en Mataró, en el periodo de elecciones y posteriormente en Vic hasta el 9 de febrero de 1495.En su mandato se nota la influencia del intervencionismo real que es acompañado por una voluntad fuerte de mejorar las finanzas. También son destacables los conflictos con los franceses en el Rosellón, aunque sólo hacía dos años que se había firmado el tratado de Barcelona, ​​mediante el cual Francia devolvía el Roselló y la Cerdanya. La ocupación de Nápoles por parte de los franceses, aconsejaba, por lo menos, proteger la frontera del norte.En las Corts de Tortosa (1495) se acordó disponer de un donativo de 129.000 libras para contratar soldados y jinetes durante los próximos tres años para atender los conflictos con los franceses que a finales de 1496 ocuparían Salses (Rosello) y atacaron Torroella de Montgrí (Girona).

Presidents de la Generalitat (Joan de Peralta)

Joan de Peralta, nacio en Barcelona ¿? - muere en Vic en 1505. Fue un religioso, hijo de una familia de la nobleza catalana, señores de Castellet del Penedès, ocupó diversos cargos religiosos, hasta que fue nombrado abad del Monasteri de Montserrat en 1483, cargo que ejerció hasta el 1493, en que fue nombrado obispo de Vic, también fue President de la Generalitat de Catalunya en el periodo 1491-1494.Como presidente de la Generalitat fue directamente nombrado por Ferran "el Católic", representado en este acto por el lugarteniente de Catalunya, el infante Enric II d'Empúries. Los diputados de la anterior trienio ya habían sido asignados directamente, después de que el rey Ferran suspendiera el procedimiento electivo de diputados, el 22 de julio de 1488. En cuanto al sistema de elección de diputados, el rey quería recuperar la credibilidad de las instituciones y no quería hacer asignaciones directas como los últimos dos trienios, por lo que introduce un nuevo sistema de insaculación que se aprobó en las Corts de Barcelona (1493), a las que asistió Joan de Peralta.Durante su mandato al frente de la Generalitat, se produjo la conquista de Granada y el orden real de la expulsión de los judíos. Este hecho implicó a la Diputacio General que dispuso barcos en las playas de Barcelona para deportar a unos 10.000 judíos provenientes de Aragón, Valencia y Catalunya. También durante su presidencia el rey Ferran "el Católic" sufrió un atentado en Barcelona (7 de diciembre de 1492) por parte del remensa (pagesia) Joan de Canyamars que fue detenido y descuartizado públicamente. Continuó con el cargo de obispo de Vic hasta su muerte en 1505.

Asesinos en Serie (Gerald Eugene Stano [V])

Tras su escalofriante declaración se abrieron nuevos casos contra Stano, quien el 8 de junio de 1983 empezó a ser juzgado por el asesinato de Susan Bickrest y Mary Muldoon. Fue sentenciado a muerte por el juez Foxman. No mostró ninguna emoción al escuchar la pena y fue trasladado de nuevo a la prisión donde estaba cumpliendo sus tres cadenas perpetuas.
En Septiebre de 1983 fue llamado nuevamente por el asesinato de Cathy Lee Scharf, usándose una confesión grabada de Stano donde afirmaba haber subido al coche a la víctima, cuando esta hacía autostop, para luego asesinarla. El jurado nuevamente le condenó a muerte y más tarde se ratificó la sentencia cuando su apelación fue desestimada dos años después.
Se fijó como fecha para su ejecución el 2 de julio de 1986, sin embargo las apelaciones y autorizaciones de muerte retrasaron la fecha hasta el 30 de mayo de 1997. Una vez más Stano alargó su vida pues la silla eléctrica donde iba a ser ejecutado tuvo un mal funcionamiento en la ejecución de Pedro Medina, causando que la cabeza del reo prendiera causando llamas de casi 30 centímetros de altura. Esta circunstancia ocasionó que Old Sparky, nombre que recibía la silla eléctrica que servía para las ejecuciones, fuera desconectada para su comprobación durante 1 año. Los investigadores, eventualmente, dictaminaron que el malfuncionamiento se debió a la inadecuada aplicación de las esponjas conductoras en el casco de la silla, autorizando de nuevo su uso.
 urante todos esos años que consiguió gracias a apelaciones, recursos y demoras, Gerald Eugene Stano confesó el asesinato de un total de 41 mujeres. Mucha gente dudaba que realmente cometiera tal cantidad de crímenes y atribuía el alto número a que alguien que desde el exterior le filtraba datos de asesinatos que no estaban resueltos, siendo que él confesaba ser el autor con el fin de hacer crecer su “leyenda”.
Finalmente el 23 de marzo de 1998, sin más posibles recursos o apelaciones fue ejecutado. Stano no se arrepintió de nada y decidió no aprovechar la oportunidad de decir algo. Miró fijamente hacia adelante mientras era atado y la ejecución ocurrió sin incidentes.
Después, sus abogados distribuyeron una comunicación escrita de Stano donde daba las gracias a sus amigos: 
- "Sepan que los amo a todos y que aprecio su cariño. Gracias por permanecer a mi lado cuando la gente los ridiculizó… Soy inocente.".


Asesinos en Serie (Gerald Eugene Stano [IV])


Tras la confesión por el asesinato de Mary Carol y la agresión a la prostituta, Gerald Stano no aguantó la presión y confesó dos asesinatos más: el de Toni Van Haddocks y Nancy Heard, asesinatos por los que fue sentenciado a tres cadenas perpetuas en 1981. Una vez dentro de la cárcel empezó a jactarse de haber asesinado a muchas otras mujeres que no se le habían asociado, nadie parecía creerle y para una persona que no soportaba el rechazo fue el detonante. Pidió entonces una entrevista con Crow para confesarle los siguientes crímenes:
- Cathy Lee Scharf, 17 años, de Port Orange, Florida, cuyos restos descompuestos fueron encontrados el 19 de enero de 1974 cerca de Titusville, Florida.
- Susan Bickrest, 24 años, de Daytona Beach, Florida, cuyo cuerpo fue encontrado flotando en Spruce Spring Creek en diciembre de 1975.
- Mary Muldoon, 23 años, de Ormond Beach, Florida, cuyo cuerpo se encontró en una zanja en Noviembre de 1977.
- Janine Ligotino, 19 años, y Ann Arceneaux, de 17 años. Sus cuerpos fueron descubiertos en 1973 cerca de Gainesville, Florida.
- Barbara Ann Baur, 17 años, cuyo cuerpo se encontró en 1974 cerca de Starke, Florida.
- El cadáver de una mujer aún no identificada que fue encontrado también en Florida en 1974 cerca de Altamonte Springs.
- Bonnie Hughes de 34 años.
- Diana Valleck de 18
- Emily Branch, 21 años
- Christina Goodson, 17 años.
- Phoebe Winston, 23 años.
- Joan Foster, 18 años.
- Susan Basile, 12 años.
- Sandra DuBose, 35 años, su cuerpo fue encontrado cerca de la carretera de Daytona Beach en 1978.
- Dorothy Williams, 17 años, su cadáver fue encontrado en una zanja de drenaje cerca de Atlantic Avenue en 1979.

Asesinos en Serie (Gerald Eugene Stano [III])

Gadberry mostró a su superior Paul Crow las pistas que tenía contra Stano, Crow de inmediato se interesó en el caso pues el perfil de Stano correspondía con el que había elaborado de acuerdo a las pistas del asesinato de Mary Carol. Hombre de entre 30 y 40 años (en aquel momento Stano tenía 28 años), que vivía cerca de Daytona Beach, conducía un coche normal, subía a su coche a autoestopistas y prostitutas, tenía un temperamento agresivo, odiaba a las mujeres, no soportaba el rechazo, había matado antes y seguiría haciéndolo de no ser detenido a tiempo.
El 1 de Abril de 1980 Gadberry y Crow detuvieron a Stano para realizarle un interrogatorio, antes de empezar decidieron hacerle varias preguntas de las que sabían la respuesta para ver cómo reaccionaba el detenido cuando decía la verdad o mentía. Crow se dio cuenta que cuando Stano mentía se apoyaba en el respaldo de la silla y cuando decía la verdad echaba el cuerpo hacia delante acercándose más a la mesa del interrogatorio.
Tras una hora de interrogatorio Stano reconoció el incidente con la prostituta, en ese momento Crow entró en acción y le pidió ayuda con otro caso que estaban investigando. Era sobre una chica que había desaparecido. Le mostró la fotografía de Mary Carol y le preguntó si la había visto con anterioridad, él afirmó haberla visto un mes antes en un hotel cercano, Crow le preguntó si tuvo algún contacto con ella y Stano se apoyó en el respaldo de su silla mientras afirmaba que sólo la acercó a Atlantic Avenue y no la había visto desde entonces.
Crow desvió la conversación momentaneamente, para minutos después preguntarle sobre Mary Carol de nuevo, Stano entonces cambió la declaración y dijo que antes de dejarla en Atlantic Avenue fueron a comprar unas cervezas. Le presionó nuevamente haciéndole preguntas hasta que declaró que se insinuó a Mary Carol, quien le rechazó y él, terriblemente enfadado, sacó un cuchillo de debajo del asiento de su coche y la empezó a acuchillar en el pecho, luego de lo cual ella abrió la puerta y él respondió dándole un corte en la pierna y acuchillándola en la espalda hasta matarla.
El detective le pidió si le podía llevar al lugar del crimen. Se acercaron en coche siguiendo las indicaciones de Stano hasta el lugar donde encontraron el cadáver de la chica, regresaron después a la comisaria, donde Stano firmó una confesión por el asesinato de Mary Carol.



Asesinos en Serie (Gerald Eugene Stano [II])

Acabó la educación obligatoria a los 21 años y cursó estudios relacionados con la Informática, pero le costaba mantener los empleos. Comenzó a salir con una chica que padecía retraso mental y la dejó embarazada, el padre de ésta amenazándole con un arma le obligó a hacerse cargo y pagar el aborto. Su vida cambió y se v
Se mudó en 1975 a Florida, donde estaban sus padres, y allí regresó a la normalidad con la misma velocidad con la que había entrado en el mundo del alcohol y las drogas. Poco después conoció a una bonita peluquera con la que se casó, pero tuvo una recaída en las drogas y el alcohol y comenzó a maltratar a su esposa, quien consiguió el divorcio seis meses después. 
El 17 de Febrero de 1980 el detective Paul Crow fue llamado para presentarse en un solar abandonado detrás del aeropuerto de Daytona. Dos jóvenes acababan de encontrar el cadáver en descomposición de una chica joven, la cual estaba completamente vestida y sin signos externos de abusos sexuales. Había sido acuchillada hasta la muerte y llevaba al menos dos semanas muerta como denotaba la descomposición del cuerpo. Poco después fue identificada como Mary Carol Maher, una estudiante universitaria de 20 años. Las cuchilladas que habían causado su muerte estaban localizadas en pecho, piernas y espalda. Habían sido realizadas con gran fuerza, como en un ataque de furia.
La mañana del 25 de Marzo de 1980 una prostituta local se acercó a la comisaria con la intención de denunciar el ataque que había sufrido a manos de un cliente. El detective Jim Gadberry le tomó declaración, en Atlantic Avenue un cliente en un Gremlin rojo con cristales tintados se había acercado a ella, acordaron el precio y se marcharon a una habitación de hotel. Una vez allí el hombre se negó a pagar de antemano, por lo que comenzó una discusión. El hombre sacó un cuchillo y atacó a la prostituta, la empezó a insultar y posteriormente acabó huyendo del hotel. La herida tuvo que ser suturada con 27 puntos, la denunciante además del dato del coche ofreció más datos del agresor como altura, peso, uso de gafas y presencia de bigote. Afirmó haber visto un Gremlin rojo como el de el cliente en el aparcamiento de una zona de apartamentos cercana, y dijo estar dispuesta a reconocerlo si le detenían.
Tras la denuncia Gadberry se acercó al edificio de apartamentos que señaló la prostituta, no pudo encontrar el vehículo en los aparcamientos, sin embargo a poco menos de una milla encontró el coche, del que tomó la matrícula para verificar el propietario. En la comisaria encontró el dueño: Gerald Eugene Stano, un individuo con un largo historial policial pero que nunca había sido encarcelado, así mismo en su ficha policial pudo encontrar que había sido sospechoso del asalto a otras prostitutas. Sin más dilación consiguió una fotografía de Gerald Stano y se la mostró a la denunciante, quien le reconoció de inmediato

 

 

Asesinos en Serie (Gerald Eugene Stano [I])

Gerald Eugene Stano, nacio en Nació en Schenectady (New York , el 12 de Septiembre de 1951 - fallece en Starke (Florida [USA] el 23 de marzo de 1998. En realidad se llamaba Paul Zeininger. Su madre natural no le prestó los cuidados que precisaba y a los seis meses decidió entregarlo en adopción. Los médicos le evaluaron como "no adoptable" a la edad de 13 meses, debido a que el niño, por el abandono, presentaba un comportamiento "animal". Por ejemplo, solía quitarse los pañales y jugaba con sus propias heces. Presentaba además de los síntomas de abandono otros relacionados al maltrato físico y psicológico.
Por suerte Eugene y Norma Stano (sus padres adoptivos) decidieron acogerle en su casa, cambiándole el nombre a Gerald Eugene Stano. Su nueva familia era muy cariñosa, sin embargo eran continuos los problemas que causaba y debían mantenerle en una estricta disciplina para controlarle. De niño, mojaba la cama (lo hizo hasta los 10 años). Tenía problemas de integración con el resto de niños y pronto se convirtió en el objeto de burlas y bromas de algunas de las chicas de su instituto, comenzando de esta forma su aversión a las mujeres, lo que desencadenaría más adelante una misoginia agresiva.
Pronto se metió en problemas con las autoridades, primero por hacer funcionar una alarma de incendio y después por arrojar desde un puente piedras de gran tamaño a los automóviles que iban pasando por la autopista. Un tercer incidente podría mandar a Gerald al reformatorio, por lo que sus padres decidieron matricularle en una escuela militar para que acabara sus estudios. En la escuela se le recuerda como un mal alumno que suspendía casi todas las materias excepto Música, en la cual era excepcional. Faltaba a clase y robaba dinero a sus padres. En una ocasión robó de la cartera de su padre una gran cantidad de dinero para sobornar a los miembros del equipo de carreras de su escuela y así conseguir que le dejaran ganar en una competición.
Ese fue el primer indicio de su mentalidad narcisista. Era un poco torpe y ganando la carrera pensaba que podría ganarse el respeto de todos aquellos que le molestaban o rechazaban (se ponía muy violento frente al rechazo).

 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Asesinos en Serie (Richard Speck [X])

El juicio comenzó el 20 de febrero con la selección del jurado. El acusado pasó el día como todos los demás del proceso, sentado ante la mesa de la defensa, como petrificado, con la mirada perdida, mascando chicle nerviosamente. Conforme pasaban los días, se relajó un poco, pero jamás miró al jurado. Tanto el abogado defensor Gerald Getty como el ayudante del fiscal que dirigió la acusación, William Martin, tuvieron mucho cuidado a la hora de seleccionar a los integrantes del jurado. Se interrogó exhaustivamente a cada candidato; la defensa no deseaba que se colase nadie con las ideas preconcebidas acerca de la culpabilidad de Richard, y el fiscal quería que ningún miembro se arredrase en el momento de recomendar la silla eléctrica. Bajo la ley de Illinois no se podía sentenciar a muerte a nadie si el jurado no lo recomendaba unánimemente. La selección se prolongó hasta finales de marzo; se interrogó a 610 personas antes de elegir a doce: siete hombres y cinco mujeres. Una vez admitidos, se inició el juicio propiamente dicho.
El 22 de noviembre de 1972, el tribunal condenó a Richard Franklin Speck a cuatro penas consecutivas de entre 50 y 150 años de cárcel. El total de la sentencia, de 400 a 1200 años, fue la más larga jamás dictada en Estados Unidos hasta aquel momento
A pesar de su larga condena, Speck fue incluido entre los presos con derecho a salir en libertad bajo palabra en 1976. Richard dijo entonces, y de nuevo en 1981, que no estaba interesado en esa posibilidad. Siguió pasando el tiempo pintando en la penitenciaría de Stateville. No obstante, en 1987 cambió de idea acerca de la libertad. Los familiares afectados formaron una asociación para impedir su liberación.
En la cárcel, Speck volvió a consumir drogas y a protagonizar algunos episodios de violencia. Recibió en prisión cientos de cartas de mujeres que le deseaban como amante (quizás por el mito acerca de su potencia sexual, que le había permitido violar supuestamente a las ocho enfermeras muertas), pero él decidió empezar a tomar hormonas. Se volvió homosexual y tuvo como pareja a un afroamericano. Además se pavoneaba de gusto por ser el autor de la masacre de Chicago. 
 Poco antes de morir, Speck le dijo a su hermana:  
- "Puedes decirle a tus hijos que Richard Speck no era su tío".
Speck murió de un ataque al corazón a las 6:05 del 5 de diciembre de 1991, un día antes de su cumpleaños número cincuenta, en el Hospital de la Cruz de Plata en Joliet. Lo llevaron allí después de quejarse de dolores en el pecho y náuseas. Como nadie reclamó su cuerpo, el cadáver de Speck fue quemado por los oficiales de la prisión. Su hermana decidió no enterrarlo ella. Tenía miedo de que la gente profanara la tumba en caso de que se enteraran dónde yacía. Todos los testigos juraron mantener la ubicación de la tumba en secreto.

fuente: http://serialkillers.obolog.es

Asesinos en Serie (Richard Speck [IX])

Los expertos trabajaron hasta altas horas de la madrugada. A las 4:30 del 16 de julio se llegó a la conclusión de que tres de las huellas recogidas en el lugar de los hechos eran iguales a las del marinero. A las 14:40, el inspector Orlando Wilson anunció públicamente la identidad del criminal: 
- "El asesino de las ocho enfermeras del South Chicago Community Hospital, cometido el 14 de julio de 1966, responde al nombre de Richard Franklin Speck; varón, blanco, marinero, de veinticuatro años. Las huellas dactilares del asesino obtenidas en el lugar de los hechos concuerdan plenamente con las del sospechoso".
Este anuncio levantó una verdadera oleada de críticas, dado que sólo podía perjudicar el desarrollo del juicio. Pero la policía consideró que facilitaría la rápida detención del criminal. La opinión pública y la imaginación de la gente estaban invadidas por un terror cada vez más ciego. Había que resolver el caso cuanto antes.
Speck estaba sentado en la barra de un bar, cuando oyó su nombre por la radio y se quedó atónito. No se había reconocido en el retrato robot que Otis Rathel, el dibujante de la policía, había confeccionado, ya que la piel era demasiado suave y lisa, y los contornos de la cara demasiado finos. Como era un fatalista por naturaleza, nunca pensó que la policía podía haberse equivocado. Se le ocurrió escapar, pero no sabía a dónde. No conocía ningún lugar seguro. Jugó con la idea de entregarse, pero esta posibilidad le aterrorizaba. Así que hizo lo de siempre: compró un poco de vino barato y se fue del local. Hacia la medianoche estaba tumbado en la cama de una mugrienta pensión, el Hotel Starr. La sangre fluía de su brazo izquierdo y su muñeca derecha. Se había cortado las venas con la botella de vino. Ya muy debilitado, levantaba la voz para hablar con quien quisiera oírle: 
- "Vengan a verme aquí. Tienen que venir y verme. He hecho algo malo".
George Grigorich, un vagabundo, ocupaba la habitación contigua, pero le importaba un comino. 
-  "¡Déjame en paz!”, le gritó a Speck. “Sólo te quieres meter conmigo. Yo no confío en los tipos como tú".
El marinero siguió chillando y Grigorich siguió ignorándolo. Speck llegó a levantarse para golpear la puerta del vagabundo, pero alguien le vio allí, de pie, sangrando y pataleando, y avisó al conserje.
 Los policías que llegaron a la fonda no lo reconocieron. Se había inscrito con el nombre de B. Brian y éste es el nombre que dieron tras dejarle en la sección de urgencias del hospital de Cook County. En los hoteluchos de Skid Row los intentos de suicidio estaban a la orden del día. A las 12:30 lo examinó un médico de urgencias, LeRoy Smith, y la cara del paciente le resultó familiar. Bajo la sangre, en su brazo izquierdo, apreció lo que parecía un tatuaje. Limpió la sangre y apareció la frase "Born to raise hell" ("Nacido para traer el Infierno"). El doctor se inclinó sobre él y le preguntó su nombre. El sujeto susurró:  
- "Richard. Richard Speck".
Smith avisó a la policía antes de coser las heridas del suicida y hacerle una transfusión. Cuando Speck salió del quirófano, los agentes le estaban esperando; le sujetaron a la camilla con barras y le metieron en una ambulancia con dirección al Hospital Penitenciario de Bridewell. La cacería por fin había terminado.



Asesinos en Serie (Richard Speck [VIII])

No obstante, la policía ingenió una trampa para el supuesto asesino. Solicitaron de la NMU que le ofreciese un trabajo a bordo de un buque ficticio con destino a Nueva Orleans. A las 15:10 de la tarde, Speck telefoneó a la Unión para ver si había algún puesto libre y le dijeron que sí. Él contestó que se pasaría por las oficinas, pero esa tarde no apareció. La llamada fue localizada; provenía de una posada, el Shipyard Inn, que no estaba ni a un kilómetro de distancia. Cuando la policía se presentó en el hotel, el conserje les informó que el tal Speck acababa de salir después de hacer una llamada.
Richard se pasó el día de taberna en taberna acompañado de su amigo Robert "Red" Gerald, y poco después, en el Ebb Tide, alguien le mencionó el caso de las enfermeras. Gerald recordaba la contestación de Speck:  
- "Quien quiera que lo haya hecho tiene que ser un maníaco sexual".
Al atardecer se separaron y Richard dijo que iba a buscar algo de acción a la zona norte de la ciudad. En realidad, le preocupaba el inusual despliegue policial; todos los permisos habían sido revocados nada más cometerse los asesinatos. A Speck le quedaban un par de penas por cumplir en Dalias y no quería atraer las sospechas de los agentes por nada del mundo. Cogió un taxi y se dirigió a otra parte de la ciudad para quitarse de en medio. Ganó otro poco de dinero al billar, se ligó a una prostituta y tomó una habitación.
El Servicio de Guardacostas de Estados Unidos tenía una ficha de Richard Speck. Enviaron su fotografía al hospital y la policía la entremezcló con las de unos cien violadores. Corazón Amurao sufría un estado de shock. Los médicos que la atendían estaban muy preocupados, se mostraban inflexibles e impidieron que los detectives interrogaran a la enferma o le enseñaran las fotos
Tras leer el parte de los patrulleros, los detectives se apresuraron para alcanzar a su hombre, pero les acompañó la mala suerte, ya que Speck había abandonado la fonda quince minutos antes. Entretanto, Corazón Amurao se había repuesto lo suficiente como para identificar a Speck en la fotografía del Servicio de Guardacostas. La policía comprobó los ficheros del FBI en Washington y confirmó que el historial criminal de Speck en Texas era bastante nutrido. A las 19:30, Chicago disponía de una descripción completa del sospechoso, incluyendo sus tatuajes y sus huellas dactilares.

Asesinos en Serie (Richard Speck [VII])

Los agentes rescataron a la desesperada Corazón Amurao de la cornisa y la llevaron al Community Hospital del sur de Chicago, donde la sedaron y pudo contar a la policía todo lo sucedido. A las 8:30 de la mañana disponían de un informe completo y detallado. Al equipo de expertos en huellas no le faltó trabajo en la casa de East Street, ya que había pruebas por todas partes. De las puertas, paredes y muebles se obtuvieron huellas dactilares de las palmas de las manos. Asimismo, hallaron una camiseta de hombre empapada en sudor en el cuarto de estar y otra revuelta con los pantalones vaqueros de Gloria. Los detectives no tardaron en averiguar que un hombre que encajaba con la descripción dada por Amurao había dejado sus maletas el martes por la noche en la gasolinera situada justo enfrente de la calle 2319. Le había contado al encargado que esperaba encontrar trabajo a bordo de un barco.
La oficina de la Unión Marítima Nacional (NMU) se encontraba a pocos metros de distancia, en el 2335 de la calle 100, y confirmaron que, efectivamente, un sujeto había ido durante los dos o tres días anteriores para solicitar un puesto en algún barco en dirección a Nueva Orleans. Los despachos no se limpiaban todos los días y en una papelera la policía encontró un formulario arrugado con un nombre: Richard Franklin Speck.
A las once de la mañana el inconsciente asesino se despertó en la cama del Shipyard Inn, vistiendo la camisa y los pantalones oscuros que se había puesto el día anterior. Se acercó al lavabo y se mojó la cara para despabilarse; entonces se fijó en que su mano derecha estaba manchada de sangre. Sin embargo, su ropa no tenía ninguna mancha. No conseguía recordar cómo había llegado esa sangre hasta allí; no podía recordar nada. Supuso que se debía a algún corte, pero aún quedaba otro detalle preocupante: tenía una pistola, pero no sabía cómo había llegado a sus manos. Se encogió de hombros, ya que la vida de un alcohólico está llena de pequeños misterios. Bajó al bar para comprar una botella de vino y en ese momento en la radio daban la noticia de los asesinatos. Speck señaló el aparato y comentó con el camarero:  
- "Espero que cojan a ese hijo de puta"

 .

Asesinos en Serie (Richard Speck [VI])

Amurao se atrevió a echar un vistazo fuera de su escondite: la habitación estaba vacía. Salió y se metió bajo la cama de Gloria. Ella estaba encima, inmóvil, tapada por las sábanas. Se quedó totalmente quieta, intentando captar el mínimo ruido. Pasaron unos 45 minutos. Entonces, el hombre volvió a entrar en el dormitorio. Encendió la luz. No quedaba nadie, aparentemente. Dio media vuelta y salió. Amurao seguía escondida, nerviosa, sin atreverse a hacer ningún movimiento, sin hacer el menor ruido, sin respirar. A las cinco de la mañana sonó un despertador en uno de los dormitorios. Las chicas solían incorporarse a sus turnos en el hospital a las seis y media. Hacia las seis se enfrentó a su miedo: salió de debajo de la cama, consiguió desatar las ligaduras y se encaminó por el pasillo a su dormitorio.
Allí encontró los cadáveres de Mary Ann y Suzanne Farris. Al Iado yacía Pamela Wilkening. Había sangre por todas partes. Temía descender a la planta baja. Quizás el asesino seguía en la casa. Rompió la ventana de la habitación y saltó a una comisa de sesenta centímetros de ancho que rodeaba todo el edificio, pero desde allí no podía alcanzar la acera; la cornisa estaba a tres metros del suelo. Se arrodilló. En sus manos agarraba con fuerza algunos trozos de cristal roto. Muerta de miedo, empezó a gritar:
- "¡Ayúdenme! ¡Ayúdenme! ¡Todas están muertas! ¡Soy la única que quedó viva!"
Una vecina, Betty Windmiller, se acercó para averiguar quién causaba el alboroto. Ella y un hombre que estaba paseando a su perro, Robert Hall, avisaron a la policía. El primer agente en llegar al lugar de los hechos fue Daniel Kelly que había estado patrullando la zona durante su turno. Descubrió que la puerta trasera estaba forzada y le faltaba uno de los paneles. Entró en la casa. En el salón se topó con el cuerpo desnudo de una muchacha; alrededor del cuello tenía un trozo de tela fuertemente anudado. Le dio la vuelta al cadáver y reconoció inmediatamente a Gloria Davy; Charlene, la hermana de Gloria, había sido su novia. Gloria estaba desnuda y atada con nudos marineros, con un paño alrededor del cuello y su cabeza colgando del sofá; en sus nalgas había rastros de semen. Halló otros nueve cuerpos en el primer piso. Patricia Matusek estaba en el baño, totalmente desnuda, metida en la tina. Le habían dado fuertes patadas en el estómago y después la habían estrangulado.
Nina Schmale estaba en la habitación junto a las demás; había tanta sangre derramada que apenas se le reconocía. Su vestido estaba levantado hasta el pecho con las mismas ataduras y nudos marineros de iguales características. Pamela Wilkening, de 18 años, estaba amordazada y había sido apuñalada en corazón, cuello y pecho: su cuerpo yacía en medio de un reguero de sangre. Mary Ann tenía tres puñaladas en el pecho, cuello y ojos. Valentina Paison, de 24 años, se hallaba tumbada hacia abajo, con profundos cortes en su garganta y sobre ella, como si de una muñeca se tratase, se lanzó a Merlita Gargullo, apuñalada y también estrangulada. Todas presentaban heridas de cuchillo en el cuello. Gargullo y Schmale habían sido estranguladas, además de apuñaladas.
 

Asesinos en Serie (Richard Speck [V])

A las 11:30 llegó otra chica a la casa: Gloria Davy. El hombre se la encontró al entrar en el dormitorio y le quitó dos dólares. Insistía en que no quería hacer daño a nadie, pero cogió una sábana, la cortó en tiras con una navaja de bolsillo y maniató a todas las enfermeras. Además no daba muestras de querer irse. Se acuclilló al lado de las cautivas y empezó a charlar amigablemente con ellas. Entretanto, golpeaba el suelo con el cañón de la pistola y no paraba de mirar por la ventana de la habitación. Desató los tobillos de una de las muchachas, Pam Wilkening, y se la llevó fuera del dormitorio. Las demás escucharon un profundo suspiro. Después, el silencio.
La última de las chicas que compartía el piso llegó hacia medianoche. Suzanne Farris venía acompañada por una amiga que también estudiaba enfermería, Mary Ann Jordan. Las dos entraron en el dormitorio principal. El hombre les siguió los pasos, las amenazó con la pistola y las hizo salir de nuevo. Las jovencitas atadas oyeron algunos ruidos, gritos apagados y el agua de un grifo del baño. Al cabo de veinte minutos, el hombre regresó para llevarse consigo a otra mujer. Le tocó a Nina Schmale. A estas alturas las chicas estaban aterrorizadas e intentaron ocultarse. Corazón Amurao rodó por el suelo hasta refugiarse bajo una cama. La vez siguiente, el extraño sujeto se llevó a Merlita Gargullo y a Valentina Pasión. Corazón escuchó suspirar y protestar a las chicas. Merlita exclamó en español:
- "¡Ay, me hace daño!"
Acto seguido volvió a imponerse el pesado silencio en el cuarto. Corazón procuraba no moverse ni un milímetro. Patricia Matusek siguió la desconocida suerte de sus predecesoras. El hombre se inclinó sobre ella y la arrastró consigo. Patricia preguntó:
- "¿Por favor, podría desatarme antes los tobillos?"
 Ya sólo quedaban Amurao y Gloria Davy. La joven filipina procuró esconderse todo lo más posible bajo la cama. Al cabo del intervalo habitual, unos veinticinco minutos, oyó los pasos del hombre acercándose a la puerta. Podía ver al sujeto desde su escondite. Le quitó los pantalones vaqueros a Gloria; se bajó la cremallera de los suyos y se recostó sobre ella. Corazón apartó la vista de la escena, pero el rítmico crujir de los muelles de la cama no ofrecía ninguna duda sobre lo que estaba pasando. De pronto, el intruso preguntó con desconcertante amabilidad:
- "¿Por favor, podrías poner tus piernas alrededor de mi espalda?"
El rechinar de muelles se detuvo.