
Finalmente a Dagmar se le terminó
condenando por 9 asesinatos (confesó 16 pero no todos pudieron probarse)
y se le dictó pena de muerte; mas, aunque el veredicto no fue apelado,
un mes después se la perdonó y se le impuso cadena perpetua. La razón de
esto estuvo en el hecho de que el debate logró hacer tomar conciencia a
los presentes de una verdad fundamental: Dagmar era culpable, pero
detrás de ella estaban dos grupos de culpables: primero, los padres y
madres irresponsables que no supieron prevenir el nacimiento de un bebé
que no iban a poder y/o querer cuidar; segundo, la totalidad de la
sociedad danesa que, en virtud de determinados defectos, propiciaba
hasta cierto punto el nacimiento de niños fuera del matrimonio.
Después de ser trasladada de la prisión
de mujeres en Christianshavn a la Prisión Occidental, el tiempo pasó y
el 6 de mayo de 1929 Dagmar falleció en cautiverio a la edad de 46 años.
Las obras que cometió en vida fueron indiscutiblemente reprobables,
pero el legado de concientización que dejó se plasmó en una ley de
supervisión para los niños nacidos fuera del matrimonio, la cual estuvo
en pleno vigor hasta 1965.
fuente: http://www.asesinos-en-serie.com
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