
A los pocos días, "el síndic" organizó una batida para acabar con el lobo, y fue un cazado del propio "sindic" quien le puso fin a la vida del obispo convertido en lobo.
Muy pronto, el cazador se empezó a encontrar mal, y comenzó a tener mucha fiebre que le producía pesadillas con lobos enormes. Viendo que empeoraba más y más cada día, los familiares fueron a buscar a la Dama Blanca de Auvinyà, y ésta les dijo que nada podía hacer para curar al hombre. Que lo que había matado en realidad era el obispo de la Seu.
El hombre murió y la Dama Blanca desapareció para siempre. Y hay quien dice, que desde entonces todos los obispos aprendieron bien la lección y que respetaron a partir de entonces todas las leyes y privilegios otorgados a los Andorranos por el emperador Carlomagno siglos atrás. "
Aunque siempre hay que tener en cuenta aquello tan famoso de "la historia detrás de la leyenda".
Este relato está recogido por diversos viajeros ingleses en muchos de sus viajes por la zona, donde los aldeanos les contaban la historia como algo totalmente cierto. Es cierto que ya desde el siglo X las autoridades laicas y eclesiásticas de Urgell intentan imponer su autoridad sobre los territorios andorranos, aunque con poco éxito: en el 992 un vasallo del conde de Urgell lenvató un castillo en Bragafolls, al sur de Andorra, el cual fue asaltado por los habitantes y destruido. Nunca ningún señor pudo imponerse del todo en estos valles.
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