La policia judicial encontro un paquete de cartas, que les llamó la
atención a los funcionarios. La mayoría estaban escritas en lenguaje
cifrado, y abundaban en ellas las contraseñas y las firmas con
iniciales. Apareció también una lista, una relación de nombres, que
daría mucho de que hablar a la opinión pública. Figuraban médicos,
abogados, comerciantes, algún escritor, políticos y otras personalidades
de la alta sociedad barcelonesa de principios del S. XX. En la cocina
encontraron un saco del que habían hablado las dos niñas: contenía un
trajecito de niño y un cuchillo ensangrentados.En otra habitación descubrieron un saco de lona, aparentemente lleno de ropa sucia y vieja, pero en cuyo fondo había huesos de niños. Se contaron costillas, clavículas, rótulas, que los expertos identificaron como pertenecientes, como mínimo a treinta niños diferentes. Todos tenían señales de haber sido expuestos al fuego, lo que, según los médicos, hacía suponer que los niños habían sido sacrificados para extraer la grasa de sus cuerpos.
Tras un armario descubrieron la cabellera rubia de una niña de unos tres años, aún con el cuero cabelludo, trozos de carne y sangre seca. La macabra expedición concluyó en una habitación cuya cerradura tuvieron que forzar y en la que aparecieron medio centenar de frascos, rellenos unos de sangre coagulada, otros de grasa humana, y el resto con sustancias que fueron enviadas a un laboratorio para su análisis. Junto a las pócimas había un libro antiquísimo con tapas de pergamino, que contenía fórmulas extrañas y misteriosas. Y también un cuaderno grande lleno de recetas de curandero para toda clase de enfermedades, escritas a mano, en catalán y con letra refinada.
Y la vivienda en Sant Feliu de Llobregat, propiedad de la familia de Enriqueta, donde también se encontraron restos de criaturas en jarrones y botes, y libros de remedios. La casa pertenecía a la familia Martí y era conocida en la población por el sobrenombre de "Lindo", pero estaba encerrada por la mala administración del padre de Enriqueta, según el testimonio del marido, Joan Pujaló.
fuente: http://www.arries.es/la_cripta/casos/enriqueta_marti.html
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