
Durante varios siglos, en Cataluña, Valencia y Baleares, al llegar la Pascua, los pasteleros cocinaban unos bollos de harina, huevo y azúcar al horno, con uno o varios huevos duros incrustados en la superficie, que los padrinos regalaban a sus ahijados dándone el nombre de "mona de Pascua". Hoy en día el huevo y el roscón han sido reemplazados por figuras de chocolate, que van desde el tradicional huevo a otras más imaginativas: auténticos primates, personajes de dibujos animados, jugadores de fútbol... ¡Y algunas pueden medir varios metros de altura!. A veces viene acompañado de un pastel, plumas de colores, y pollitos... a gusto del consumidor
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