- "Dame tu color verde, que es tan bonito", le dijo.
Pero la hierba se negó a hacerlo.
Entonces la nieve le pidió a la amapola que le diera su color rojo y al
girasol su color amarillo, pero las flores no le escucharon.
Triste, llegando a la campanilla, le contó su problema.
- "Nadie quiere darme su color. Todos me alejan y se burlan de mí".
Conmovida por el destino de la nieve, la campanilla le dijo:
- "Si te gusta mi color blanco, lo comparto con mucho gusto contigo".
La nieve recibió con alegría el regalo de la campanilla. Desde entonces,
ella lleva manta blanca como la campanilla. En agradecimiento, la
nieve deja que esta bonita flor sea la primera que salga, antes de
empezar la primavera.
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