
Luego de una gran noche entre correteos y risas, la luna tenía que volver al cielo y el lobo a su casa. Antes de irse, la luna se llevó un presente, pudo quitarle la sombra al lobo y esta le recordaría cada día aquella experiencia de haber visitado el bosque y encontrado allí a un amigo de la naturaleza. Durante todas las noches, el lobo se para en lo alto de las montañas para aullarle a la luna que le devuelva la sombra que le quitó y tal vez algún día lo conseguirá.
Algunas noches, la luna se pone la sombra del lobo para poder recordarlo aún más y el lobo también recuerda a la luna, pedirle su sombra es una forma de pedirle también que regrese a la tierra, por lo menos por una noche para acompañarla y reírse como aquella mágica vez en la que se encontraron.
fuente: http://mitoscortos.com.mx
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