
El abuelo de Darya había sido una figura importante en tiempos de Sofía y Pedro I y la familia de Darya estaba conectada con círculos sociales importantes como los Davidovs, los Musin, los Pushkin y los Tolstoi. Sumado a eso, la joven Darya se casó con Gleb Alekseevich Saltykova, quien era Capitán de Regimiento de la Guardia Real y pertenecía a la nobleza. Fue de ese matrimonio de donde heredó el apellido Saltykova, con el que siempre se la nombra pese a que su apellido original era Ivanova (o "Ivanov").
Darya tuvo dos hijos con el capitán
Alekseevich: Teodoro y Nicolás, quienes al igual que su padre sirvieron
en la Guardia Real. Todo parecía ir bien hasta que en 1755 ocurrió el
primer suceso clave en la transformación de Darya: la muerte de
Alekseevich, su esposo. Tras el infortunado suceso, Darya heredó el
enorme patrimonio de su esposo y pasó a ser la viuda más adinerada de
Moscú, adquiriendo entre otras cosas una enorme finca (con más de 600
sirvientes) en Troitskoe, cerca de Moscú.
Después de la muerte de su esposo, Darya fue con sus hijos a vivir en la
finca de Troitskoe, donde inicialmente no mostró crueldad alguna y más
bien, según contaron, se la veía triste la mayor parte del tiempo.
Incluso en aquel entonces se pensaba que era una buena persona, ya que
había hecho donaciones a muchas iglesias y monasterios.
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